Colocacion de llave termica


Uso de la llave termica o llave electromagnética
Este tipo de dispositivos son imprescindibles en los casos de instalación de aparatos de calefacción de alta potencia, un radiador, caldera donde se genera una alta presión, etc.

En el caso de los calefones es muy recomendable que se instale una llave térmica ya que son aparatos que son muy propensos a quemar su resistencia ante la mínima falla.

Por la temperatura que toma el agua de los calefones y el uso constante al que son sometidos, siempre es conveniente que cuenten con llaves de corte.

Un aspecto importante a tener en cuenta es la potencia que se tiene contratada, ya que si se pretende instalar algo que supere esa cantidad de energía, la llave térmica va a saltar más allá que no haya ninguna falla de conexión.

La llave termica a utilizar está determinada por el tipo de uso que se le quiera dar y la potencia que se requiera:

- Capacidad de ruptura 3ka: para uso doméstico
- Capacidad de ruptura 6ka: para uso comercial y de potencia media
- Capacidad de ruptura 10ka: para aplicación industrial o para altas corrientes


La llave termica, también conocida como termomagnética, es un dispositivo eléctrico de seguridad que cumple la función de regular la conexión eléctrica de un determinado lugar.

Este tipo de llaves sustituyen el funcionamiento de la obsoleta caja de fusibles tradicional, siendo un sistema mucho más práctico y que evita que se dañen los artefactos.

Las llaves térmicas están diseñadas para cubrir un amplio rango de necesidades, soportando desde los 0,5 a 125 A.

La instalación de la llave térmica es bastante sencilla, ya que basta con conectar los cables que vienen desde el medidor, indiferentemente de cual se ubica arriba y abajo.

Mas allá que se pueda conectar de cualquier modo, siempre es conveniente respetar la manera que se indica en las llaves y su respectiva numeración:

1 – es la entrada de fase
2 – la salida
3 - entrada neutro
4 - salida del neutro

Este dispositivo funciona para conexiones del tipo unipolar, bipolar y trifásica, mediante un disyuntor que se activa al detectar alguna falla de funcionamiento.

Al “saltar” la llave térmica no permite que se queme ningún dispositivo, justamente salta en el momento anterior de que el cortocircuito pueda afectar al resto de la instalación.