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monografia de jose espronceda

ESTE ES MI PRIMER POST ESTE ES UN TRABAJO QUE ME TOCO HACER PARA EL COLEGIO Y ESPERO QUE LES GUSTE, MUCHO DE ESTE TRABAJO ESTA SACADO DE OTRAS PAGINAS PERO YO LO EDITE Y LE AGREGE COSAS DE VARIOS LIBROS:

INDICE
INTRODUCCIÓN

JUSTIFICACIÓN

1. CONTENIDO
1.1. BIOGRAFÍA
1.2. GENEROS LITERARIOS
1.3. OBRAS
1.3. 1. Importancia
1.3.2. Características
1.3.3. Producción Literaria
1.4. ESCUELAS O MOVIMIENTOS LITERARIOS
1.5. OBRA LEIDA DEL AUTOR - EL DIABLO MUNDO
1.5.1. Análisis Crítico Especializado
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA










INTRODUCCIÓN

La presente monografía del autor José de Espronceda, en la cual se expone la biografía, la cual contiene aspectos relevantes de la vida del autor, tales como sus estudios, el porqué de sus obras, su importancia en la política y otros aspectos de su época en el siglo XIX; de igual manera se explican los géneros literarios en los cuales se enmarcan las obras escritas por Espronceda, siendo así la poesía lirica y narrativa; por otro lado se dan a conocer las obras escritas, con su respectivo resumen para algunas de ellas, mostrándose la importancia de las obras del autor en la historia literaria al igual que las características relevantes y generales de dichas obras, y la producción literaria a las cuales pertenecen; otro elemento relevante expuesto en este trabajo es el movimiento literario al cual perteneció el autor y el cual dio la directriz de sus obras “ el Romanticismo”.
Para profundizar en la monografía del autor se lee la obra Diablo Mundo y se presenta un análisis de dicha obra, a través de sus personajes los temas tratados y un análisis crítico de cada uno de los versos de este poema, para finalizar se muestra una breve reflexión acerca de las preguntas que el autor se hace en la obra, las cuales quedan sin respuestas y aun se encuentran sin concluir en la actualidad.










JUSTIFICACIÓN

En la actualidad se ha perdido la importancia de conocer el origen y la historia progresiva de la literatura, es por ello que la sociedad cada vez desciende más en conocimiento, perdiendo así el gusto por la lectura y la instrucción, sin entender que el conocer el pasado permite construir un mejor y más sólido futuro, por lo anterior descrito este trabajo permite conocer una parte de la historia de la literatura, “término que designa un acto peculiar de la comunicación humana y que podría definirse, según la palabra latina que le da origen, como arte de escribir, escritura, alfabeto, gramática, conjunto de obras literarias” (Julio Cortázar); esta parte de la historia literaria del siglo XIX aporta como lo expresa Julio Cortázar aportara al arte de los escritores del presente.
Es así que a través del presente trabajo se logra conocer los aspectos más relevantes de uno de los autores más destacado en el movimiento del romanticismo, en España nuestra madre patria, de la cual es basada mucha de la literatura Colombiana en nuestros días, de igual manera al leer la obra el diablo mundo, esta permite tener una reflexión acerca de la sociedad, su maldad y de qué manera podríamos aportar para disminuir esta desigualdad en los hombres.











1. CONTENIDO

1.1. BIOGRAFÍA
José de Espronceda nació en Almendralejo el 25 de marzo de 1808.
La vida de Espronceda (1808-1842) presenta tres aspectos que no se pueden considerar de una manera aislada: el político, el amoroso y el literario. Para entender su quehacer poético.
Sus primeros estudios de 1821 a 1824, especializado en la enseñanza de las Humanidades (también enseñaba allí Hermosilla, considerado el mejor helenista de la época) y Ciencias. Bajo la supervisión de su maestro se crea la sociedad literaria «La Academia del Mirto» donde Espronceda lee sus primeras obras, pera la realidad política se impone se inicia el Trienio Liberal (1820-1823), inicia un largo proceso de sublevaciones militares que perturbarán la vida escolar.
En 1823 Espronceda se incorpora a la sociedad secreta Los Numantinos, ligada ideológicamente a la Academia del Mirto, asumiendo por tanto cierto riesgo político con tan sólo 15 años de edad, riesgo que se incrementa cuando dos años más tarde, en 1825 cuando reemplaza al actual presidente de la sociedad. Por una delación de uno de los miembros de la sociedad, los dirigentes de la misma son procesados y condenados y entre ellos, Espronceda, que a sus 17 años sufre su primer destierro pues se le impone el exilio de Madrid, pena que se reducirá a tres meses, en un convento de Guadalajara.
Desde 1825 hasta 1827 el joven Espronceda se aparta por completo de la política, dedicándose a la composición de sus poemas juveniles y a la concepción general y redacción de gran parte de (El Pelayo), en el que continuará trabajando hasta 1835. La creación de estos primeros poemas refleja las enseñanzas de Lista y la influencia de los poetas sevillanos y salmantinos, o de los autores clásicos que eran considerados los modelos por el neoclasicismo como se plasma en (su Vida del campo), versión romántica del Beatus ille Horaciano, en el soneto (A la noche), o en (El Romance a la mañana), y otros poemas de inspiración moderna.
En 1826, próximo a cumplir los dieciocho años, y con una sólida formación intelectual, Espronceda, a diferencia de sus condiscípulos, no se prepara para ejercer profesión ni oficio alguno. Su padre, solicita el 31 de enero el ingreso de su hijo en el Colegio Real y Militar de los Caballeros Guardias Marinas. Su candidatura fue desestimada por no ir acompañados los documentos de la legalización que se requería, para lo cual no hubo tiempo dado ya que la edad del poeta, ya había superado la requerida para su admisión.
En el verano de 1827 José de Espronceda decide abandonar España y dirigirse a Portugal, vía Gibraltar. Sin embargo, la fecha de su partida de España no coincide con la de ninguna emigración de españoles, así que la decisión de irse a Lisboa fue decisión personal.
En 1826 y 1827, Portugal vivió durante pocos meses un régimen liberal que propició la acogida de los españoles enemigos, pero la vigilancia, a partir de julio de 1827, y las medidas de expulsión fueron siendo cada vez más severas y Espronceda, confinado a su llegada en el castillo de Sao Vicente, fue expulsado de Lisboa, junto con los exiliados políticos, a Londres, donde llegó el 15 de septiembre de 1827.
Durante su estancia en Londres, la poesía de Espronceda, en contacto con otras literaturas europeas, acusa importantes cambios, distanciándose paulatinamente de las formas aprendidas en pro de una expresión más personalizada.
En Londres y en París, a donde se dirige en 1829, con la idea de pasar a España, Espronceda es considerado por las autoridades de ambos países como «revolucionario liberal». Por otra parte, sus escandalosas relaciones en Londres con Teresa Mancha, pudo influir en su viaje de Londres a París, adonde llega Teresa en 1830, el viaje a Francia le dio ocasión a Espronceda de participar en las barricadas de París en julio de 1830.
Durante esta etapa de su vida, entre 1830 y 1840, Espronceda escribirá las poesías políticas como la oda (A la muerte de don Joaquín de Pablo), la elegía (A la Patria, Guerra).
Son estos poemas los que darán a Espronceda entre sus contemporáneos la fama de poeta romántico, pero aún más sus Canciones: (Canción del pirata), (El Canto del cosaco), (El mendigo), (El reo de Muerte), y (El Verdugo). En ellas se plasma uno de los valores esenciales de la poesía esproncediana: la idea de libertad y la rebeldía personal.
En octubre de 1831, Espronceda se instala en París con Teresa conociendo una época de felicidad con ella, que quizá no se repite en su vida y que se refleja en sus poesías (Y a la luz del crepúsculo serena), (y Suave es tu sonrisa, amada mía), ambas de 1832. También escribe odas patrióticas y la tragedia (Blanca de Borbón).
Espronceda ya ha conseguido una sólida reputación de escritor y también era público su pensamiento político y social a través de diversos artículos en periódicos o en sesiones del ateneo. Sus ideas evolucionan hacia el liberalismo progresista reivindicando mejoras sociales para el campesinado e intercediendo por ellos ante el gobierno. Su llamamiento a la lucha contra la tiranía y la opresión queda patente en su artículo (Libertad, igualdad, fraternidad), aparecido en El Español, Espronceda publica el 7 de marzo de 1836 el artículo político (El gobierno y la bolsa) en donde se critica el espíritu financiero de las reformas, en las que el Gobierno confunde los intereses nacionales con los de la Bolsa; en mayo publica el folleto (El Ministerio Mendizábal), en el que Espronceda se lamenta de la inútil demolición de edificios religiosos y la pérdida de obras artísticas que la desamortización ha causado, sin alterarse en cambio el sistema de posesión de la tierra, ni producirse mejoras en la población rural ni en la clase baja urbana.
Los moderados suben al poder y en mayo, bajo la protección de la reina Regente, reemplaza a Mendizábal. Con la nueva ley electoral Espronceda se presenta como diputado. Los resultados fueron anulados. En agosto de ese año, la rebelión de los sargentos de la Granja termina
En 1837 de nuevo se presenta Espronceda como candidato a diputado por Granada, sin resultar elegido, ganando los moderados la mayoría de la Cámara. A partir de aquí, otra vez Espronceda se ve obligado a la lucha política subversiva y a favor de la República. En febrero Espronceda enferma. A finales de ese año publica fragmentos de (El Estudiante de Salamanca) y crea con otros la revista el Liceo artístico y literario de dicho Liceo del que había sido fundador, y donde también imparte al siguiente año, 1838, un curso de Literatura moderna. Escribe, en colaboración con Eugenio Moreno una nueva obra teatral (Amor venga sus agravios).
Durante los meses de octubre y noviembre de 1838 participa en el movimiento progresista, de carácter político, recorriendo Andalucía (Granada, Málaga, Cádiz y Sevilla). Tras el abrazo de Vergara en 1840. Espronceda se presenta en su puesto de primer teniente en la Milicia madrileña.
Entre los años 1840 y 1842, Espronceda publica (El estudiante de Salamanca) y (El diablo mundo) poemas que serán considerados una de las cimas del Romanticismo Español.
En 1840 Espronceda concluye (El estudiante de Salamanca) publicado como cuento, en verso y que había ido publicando por entregas en varias etapas desde 1836 hasta 1839. El cuento, en la línea de la leyenda dramática romántica, y afín al poema dramático de ritmos y metros muy elaborados.
Su otro gran poema, (El diablo mundo), por desgracia inconcluso, ha sido relacionado por la crítica con otros poemas filosóficos del Romanticismo europeo, especialmente con el Fausto de Goethe, pero su originalidad estriba en la evolución de su expresión poética para dar cabida a los diversos elementos de su contenido: una cosmología religiosa, la explicación de una Naturaleza simbólica, la historia de la Humanidad y la perversión de la bondad natural del individuo en contacto con la sociedad y sobre todo ello, la manifestación del elemento personal y autobiográfico en el que el dolor prepondera sobre el placer, especialmente en el (Canto a Teresa), que algunos críticos consideran carente de relación con el resto del poema, afirmación hecha por el propio Espronceda; sin embargo este canto es la expresión más auténtica del dolor ante la vida, que arranca en el poeta el sarcasmo y la maldición blasfema, a la vez que uno de los poemas de amor más intensos de todos los tiempos. En noviembre de 1841 Espronceda es designado imprevistamente secretario de la Legación de España en los Países Bajos, cargo que más parece alejamiento de Madrid que distinción política. Su estancia en La Haya dura hasta marzo de 1842 cuando Espronceda es elegido Diputado, incorporándose por fin a la Cámara. Su actividad parlamentaria durante dos meses. Hasta su muerte se destacó por su defensa de la Milicia Nacional y su preocupación por la situación económica de España. Su última aparición pública fue su asistencia a un banquete ofrecido por Espartero a varias personalidades de todos los partidos el 15 de mayo, muriendo inesperadamente 8 días después, el 23 de mayo, a los 34 años.

1.2. GENEROS LITERARIOS
En lo que respecta a la generalidad las obras del autor se enmarcan los siguientes géneros literarios:
 Poesía lírica, la cual se define como “forma poética que expresa tradicionalmente un sentimiento intenso o una profunda reflexión, ambas ideas como manifestaciones de la experiencia del yo” ; es así como José Espronceda escribe cada uno de sus obras, las cuales se encuentran basadas en diferentes eventos relevantes de su vida, como por ejemplo la muerte de su madre y de su padre; el abandono de su compañera sentimental llevándose a su hija, de igual manera realiza reflexiones y criticas frente a la malicia de la sociedad; basándose en su experiencia de vida.
 Poesía Narrativa, ya que esta es la forma adoptada por los románticos que miran con nostalgia el pasado como expresión de una grandeza de la que carece el mundo que les ha tocado vivir, como es el caso de José Espronceda, es de agregar que este autor es el más representativo en el prototipo del romanticismo revolucionario, ya que escribió dos grandes poemas narrativos: el estudiante de Salamanca y el diablo mundo.



1.3. OBRAS

Dentro de la línea romántica, José de Espronceda escribe una serie de poesías breves en las cuales exalta la figura del rebelde, del revolucionario y del hombre marginado de la sociedad, tales como:

 El Mendigo, obra en la cual el autor elogia la vida miserable pero libre del limosnero frente a una sociedad cobarde y corrupta. A través de estos poemas, Espronceda rechaza lo que él considera una sociedad oprimida por convencionalismos, indiferente al dolor y cruel. En cuanto a la estructura formal, el poeta no se ajusta a ninguna norma retórica tradicional, sino que se deja llevar por su espontánea libertad creadora.

 El Estudiante de Salamanca, extenso y heterogéneo poema, Consta de cuatro partes: unas líricas, otras narrativas y otras dramáticas. El tema está tomado de una leyenda española basada en la vida del estudiante Lisandro, quien, como castigo por su vida licenciosa, vio un día pasar el cortejo de su propio entierro. En la obra, el protagonista es don Félix de Montemar, segundo Don Juan Tenorio, / alma fiera e insolente, / irreligioso y valiente, / altanero y reñidor. Su desenfado ante la vida lo lleva a repudiar a su enamorada Elvira y a matar al hermano de ella. Las aventuras de don Félix terminan cuando contrae matrimonio con una espantosa calavera, a quien sigue por intrincadas y neblinosas calles, creyendo ir tras una misteriosa y desconocida mujer. La obra abunda en elementos románticos: la presencia seductora y arrogante del protagonista, la pasión de la frágil Elvira, la persecución nocturna de la "blanca dama", los espectros de la cripta la visión macabra del propio entierro y de la mujer−calavera.

 El Diablo Mundo, largo poema que tiene similitud con el Fausto de Goethe. Tiene como protagonista a un envejecido Adán, quien, gracias a la intervención mágica de la diosa Vida, rejuvenece. En esta segunda juventud, Adán sufre una serie de desengaños. Como expresa García López en su Historia de la Literatura Española, en esa obra Espronceda intentó hacer un poema simbólico de crítica a la humanidad y, al mismo tiempo, plantear sus dudas metafísicas acerca de Dios, del hombre y del sentido de la Vida y de la Muerte. La obra, dividida en seis cantos, quedó inconclusa. El segundo de ellos, Canto a teresa, evoca su amor a Teresa Mancha. Habla de sus ilusiones, desengaños ante la frustrante realidad y nostalgias por el placer perdido. Aunque el Canto a Teresa está incluido en el Diablo Mundo, es un poema independiente que revela el estado de ánimo del poeta: su felicidad por la evocación de momentos intensamente vividos y su soledad por la ausencia de la mujer amada.

 Sancho Saldaña: novela histórica al modo de Walter Scott.


 Blanca de Borbón: José Espronceda participó en las barricadas de París, en la revolución de julio de 1830, y entró en España con una expedición de revolucionarios, que fracasó. Fue desterrado y durante ese periodo compuso varias poesías y la tragedia en drama Blanca de Borbón.

 Canción del pirata: la cual exalta la figura del rebelde, del revolucionario y del hombre marginado de la sociedad. Evoca, al modo byroniano, la libertad sin freno del bandido del mar.

 Amor venga sus agravios

 El arrepentimiento y la desesperación

 El Ministerio Mendizábal

 Ni el tío ni el sobrino

 Páginas olvidadas

 El Pelayo

 Poema en octava de José de Espronceda

1.3. 1. Importancia
Espronceda representa sin duda la figura señora del primer romanticismo español, no sólo en lo que atañe a su creación literaria, sino también en lo referente a su vida, tan breve como intensa, en los tres aspectos que se destacan en ella, el político, el amoroso y el literario.
De igual manera algunas de sus poesías, siguen valorándose por su sinceridad y ritmo y no se considera un demérito que esté inspiradas, tanto en temas como en ritmos, en los mejores poetas románticos europeos.
José de Espronceda fue el único escritor español de su generación que evoluciono desde el academicismo neoclásico hasta la expresión del titanismo romántico europeo, caracterizado por una profunda inquietud moral, el desengaño, el mal del siglo, después de haber cultivado durante un corto periodo el romanticismo histórico−nacional. Fue también el único que, en su etapa final, hizo de la poesía un arma de combate social política a favor del progresismo.

Por lo anterior descrito José de Espronceda se convierte en un autor reconocido en el mundo de la literatura, al igual que se denotan la importancia de sus obras en los aspectos antes expuestos.
1.3.2. Características
En Espronceda se reúnen las características del héroe romántico hasta sus últimas consecuencias: destierro y persecución por el absolutismo, pasión amorosa por una mujer casada, que acaba con la muerte y marginación social de la amante.

Sin duda que la mayor y la más relevante característica de las obras de José de Espronceda es que estas sean inspiradas desde la realidad que él vive, denotando eventos que marcaron su vida los cuales inspiraban a una nueva obra a través de sus poemas, de igual forma al observar a la sociedad está también le inspiro para conjugar sus obras las cuales fueron vehementes y no del todo acabadas durante la existencia romántica en la cual las realizo.

Sin embargo se logra atribuir otras características en su vida literaria, entre las cuales se encuentra que Espronceda comenzó su carrera literaria con poemas de estructura neoclásica, mas prontamente, el Romanticismo le brinda los temas y la libertad adecuados a sus sentimientos e ideas.

Al ser las obras basadas en su vida la cual integro la rebelión moral y política, por lo cual su carácter le hizo ser el poeta de la desesperación y del
Entusiasmo, Reaccionando ante cualquier dolor o placer y, aunque su visión del mundo sea negativa, vibra ante cualquier cosa que signifique la exaltación de la vida.

El merito de Espronceda se caracteriza por comprendido que el romanticismo, antes que una moda, representaba un cambio fundamental en la concepción del poema. Espronceda manifestaba en una de sus lecciones que la poesía es la expresión del estado moral de la Sociedad, porque pensaba que a través de la poesía se podía expresar la experiencia y la conciencia de la Humanidad.
Casi desde su revelación como poeta, Espronceda se muestra escéptico ante la explicación cristina de la vida; resulta menos intelectual y con menos interés en cuestiones teológicas; mostrándose pesimista ante la vida: todo es mentira, todo es nada; tesis expuesta en cada una de sus obras. Adoptando un tono filosófico y moral en oposición a los dogmas vigentes, lleno a veces de sutil humorismo, ofreciendo algunas técnicas semejantes: expresión del yo, digresiones en poemas extensos y plan desordenado.

Se hace necesario resaltar que Espronceda fue un ardiente patriota; con un sentido social, que le lleva a reivindicar tipos populares y marginales; no interesándole los asuntos históricos ni Grecia.

En todo momento Espronceda se caracterizo por su armonía y lirismo, encontrando dos estilos claramente definidos: el trivial o vulgar en el vocabulario, rima y ritmo y el líricamente apasionado, adaptando el sentimiento del poeta en el momento que escribe


La generalidad de las obras se caracterizan porque el autor expresa la desilusión, hastío, lamentación del placer perdido y rebelión contra la realidad de la vida, con un lirismo contenido que añade ritmos poéticos inéditos que anticipan la versificación modernista.

1.3.3. Producción Literaria

Producciones líricas: Tratan asuntos como la defensa de los marginados (canción del pirata) o sus ideales políticos(al dos de mayo) o a la lamentación por la juventud perdida(a una estrella).Su estilo poético es un reflejo de su temperamento apasionado: gusta del verso rítmico, sonoro, de los contrastes violentos.

1.4. ESCUELAS O MOVIMIENTOS LITERARIOS
Espronceda comenzó su carrera literaria con poemas de estructura neoclásica, mas prontamente, el Romanticismo le brinda los temas y la libertad adecuados a sus sentimientos e ideas, es así que él se enmarca en la escuela o movimiento literario del romanticismo, la cual es entendida como una “escuela literaria de la primera mitad del siglo XIX, extremadamente individualista y que prescindía de las reglas o preceptos tenidos por clásicos” , de igual manera se entiende como un movimiento literario que dominó la literatura europea desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. Se caracteriza por su entrega a la imaginación y la subjetividad, su libertad de pensamiento y expresión y su idealización de la naturaleza. El término romántico se empleó por primera vez en Inglaterra en el siglo XVII con el significado original de 'semejante al romance', con el fin de denigrar los elementos fantásticos de la novela de caballerías muy en boga en la época, de igual forma en este movimiento se destaca la importancia del sentimiento y la imaginación en la creación poética y se rechazan las formas y los temas literarios convencionales. De este modo, en el desarrollo de la literatura romántica de todos los países predomina la imaginación sobre la razón, la emoción sobre la lógica y la intuición sobre la ciencia, lo que propicia el desarrollo de un vasto corpus literario de notable sensibilidad y pasión que antepone el contenido a la forma, estimula el desarrollo de tramas rápidas y complejas y se presta a la fusión de géneros (la tragicomedia y la mezcla de lo grotesco y lo sublime), al tiempo que permite una mayor libertad estilística.

Dentro de las temáticas relevantes tratadas en esta escuela se encuentra:

 Anarquismo
Gran parte de los movimientos libertarios y abolicionistas de finales del siglo XVIII y principios del XIX tienen su origen en conceptos de la filosofía romántica como pueden ser el deseo de liberarse de las convenciones y la tiranía, y el gran valor de los derechos y la dignidad del ser humano. Del mismo modo que los temas racionales, formales y convencionales característicos del neoclasicismo estaban abocados al rechazo, los regímenes autoritarios que favorecieron y auspiciaron este movimiento hubieron de enfrentarse inevitablemente a importantes revueltas populares. La política y los temas sociales fueron claves en la poesía y la prosa románticas en todo el mundo occidental, y fructificaron en documentos humanos, notables por su vigor y su vigencia en el mundo actual. El año de 1848 estuvo marcado en Europa por el estallido de graves revueltas políticas, y la corriente romántica fluyó con fuerza en Italia, España, Austria, Alemania y Francia, dichas revueltas fueron de inspiración para algunos autores de la época basando en estas sus obras.
 Naturaleza
Uno de los rasgos principales del romanticismo fue su preocupación por la naturaleza. El placer que proporcionan los lugares intactos y la (presumible) inocencia de los habitantes del mundo rural. El gusto por la vida rural se funde generalmente con la característica melancolía romántica, un sentimiento que responde a la intuición de cambio inminente o la amenaza que se cierne sobre un estilo de vida.
 La pasión por lo exótico
Imbuidos de un nuevo espíritu de libertad, los escritores románticos de todas las culturas ampliaron sus horizontes imaginarios en el espacio y en el tiempo. Regresaron a la edad media en busca de temas y escenarios y ambientaron sus obras en lugares como las Hébridas de la tradición ossiánica. La nostalgia por el pasado gótico se funde con la tendencia a la melancolía y genera una especial atracción hacia las ruinas, los cementerios y lo sobrenatural.


 El elemento sobrenatural
El gusto por los elementos irracionales y sobrenaturales figura entre las principales características de la literatura inglesa y alemana del periodo romántico. Esta tendencia se vio reforzada en un sentido por la desilusión con el racionalismo del siglo XVIII, y en otro por la recuperación de una abundante cantidad de literatura antigua. Muchos escritores románticos, especialmente los alemanes, se mostraron fascinados con este concepto, que en cierto modo refleja la preocupación romántica por la propia identidad.
José de Espronceda nace Almendralejo el 25 de marzo de 1808, comenzando el siglo XIX en el país de España, es por ello que se hace necesario incluir una breve reseña frente al movimiento literario descrito anteriormente, específicamente en dicho país. El romanticismo llega a España con retraso con respecto al resto de los países europeos, y no es particularmente fecundo. Su desarrollo está condicionado por la situación política marcada por el absolutismo de Fernando VII. El erudito José Joaquín de Mora, exiliado en Francia, envió a los Bochl de Faber, entonces en Cádiz los primeros romances protorrománticos, y más tarde, durante su exilio en Londres (1823), junto con Alcalá Galiano y Blanco White, fue uno de los impulsores del romanticismo español. Tras la muerte del monarca y el regreso de los exiliados se señala el año de 1834 como fecha del triunfo del romanticismo en España. Se estrenan entonces La conjuración de Venecia, de Martínez de la Rosa, Macías de Larra y se publican las Poesías de Salas y Quiroga. Algunos críticos señalan el fin del auge romántico en las letras españolas hacia 1844, año del estreno del Don Juan Tenorio de Zorrilla. El principal exponente del romanticismo en España, que supo sintetizar en su vida y su obra el espíritu romántico, fue José de Espronceda, considerado por algunos el primer gran poeta español moderno. Entre sus principales obras cabe mencionar Poesías (1840), donde reúne las composiciones realizadas hasta ese momento, y El diablo mundo
Por otro lado se logra enmarcar a Espronceda en el movimiento literario antes descrito ya que otra característica es que el hombre romántico no considera el mundo como una máquina perfecta, sino como un misterio, un enigma cuya clave posee el ser supremo a quien se dirige no para adorarle sino para interrogarle sobre sus secretos designios. En Espronceda, la rebelión contra la realidad responde al profundo impulso vital del hombre tal como lo concibió la mentalidad romántica, y no es solo gesticulación y palabrería. Y en este sentido, El diablo mundo es el único verdadero poema romántico español.




1.5. OBRA LEIDA DEL AUTOR - EL DIABLO MUNDO

Esta obra es una forma de demostrar que el mal reina en el mundo y en el corazón del hombre. La sociedad de los hombres esta corrompida por la hipocresía, la mezquindad, la codicia, la indiferencia al dolor. Ante este desolador paisaje el poeta adopta dos actitudes: se refugia en la contemplación y nos muestra la imposibilidad de escapar al mal.

1.5.1. Análisis Crítico Especializado
El Diablo mundo es el último poema extenso de Espronceda. Comenzó a escribirlo en 1839, consta de una introducción, 6 cantos y fragmentos del 7º por lo tanto es una obra inconclusa en este poema Espronceda mezcla lo dramático y lo lírico, Se refleja el pesimismo del autor, en la línea del romanticismo revolucionario, con cambios de expresión constantes (lo patético y lo lírico, lo dramático con el sarcasmo) Esta obra expresa el espíritu romántico, y crea su propio estilo y temas, entre los que destacan la fugacidad de su propia creación, la tensión entre la vida y la muerte
El título elegido por el autor es una forma de demostrar que el mal reina en el mundo y en el corazón del hombre. La sociedad de los hombres esta corrompida por la hipocresía, la codicia y la indiferencia al dolor.
Espronceda hace un completo recorrido por los temas predilectos de los románticos, quizá con la excepción del hecho histórico extraído de la Edad Media. Siendo así los temas claves de la obra, los siguientes:

El más sobresaliente de ellos es el de la maldad que se encuentra inmersa en el corazón del hombre y, por tanto, en la sociedad formada por éste. Los rasgos de bondad, de inocencia, de pureza son anulados por este sentimiento universal de destruir que forma parte de la Humanidad y que la sobrepasa.

La libertad se presenta de forma pura en el canto I en la figura de Adán. ¿Qué es más libre que un hombre que nace de la nada, sin malicia, sin ideas preconcebidas, sin experiencias, como un recién nacido, tan sólo movido por una vitalidad insaciable y una felicidad por estar vivo? Es la esencia pura de la libertad las que nos presenta en este personaje que con el paso del tiempo no llegará a perder del todo esas ansias de ser libre, como en el sueño en el que se ve cabalgando sin rumbo o cuando decide hacer realidad sus fantasías al ir a casa de la condesa, o cuando ama apasionadamente y deja de amar o cuando sueña en formar parte de la nobleza.

Pero el paso del tiempo acabará con todo: con la juventud de Teresa, con las ilusiones del poeta, con el amor de Salada, con las ansias de libertad de Adán, pero no con la maldad del hombre. En Espronceda el tiempo está vinculado con la eternidad porque la dimensión temporal del hombre provoca la miseria de la condición humana.

En esta obra hay un sentimiento de rebelión contra lo establecido, contra el mundo y sus leyes. El individuo no pertenece a ningún grupo social. Lucha contra la norma moral y la social, se enfrenta a Dios y a los hombres.

La crítica a la sociedad, en este caso la madrileña, queda patente en el canto III. Nos describe las miserias de un escritor que reparte su tiempo entre los artículos del periódico, que es lo que le da de comer, y hacer literatura. La azarosa esposa del casero que a pesar de su casto rubor ante la contemplación de un hombre desnudo, no deja de hacer la comparación de rigor, de la que sale triunfante Adán. El populacho insano que levanta calumnias y se agolpa para ver el espectáculo, para después huir no sin antes sembrar el pánico entre la gente. Esa misma gente que acaba apedreando, golpeando e insultando a Adán.

El amor apasionado y el amor desengañado se nos presentan como causa y efecto. Una vez satisfechos los primeros impulsos amorosos queda un vacío que ese amor no puede llenar y que desemboca en el desengaño. En el Canto a Teresa nos habla de la pasión experimentada por ella que la hace infringir las reglas de la sociedad y hundirla en una degradación moral de la que sólo escapará con la muerte.

La mujer es una ilusión que una vez conocida queda degradada. El placer, el valor y la mujer se asocia con lo nuevo, con lo desconocido que se experimenta por primera vez y sólo se mantiene mientras dura. El hombre, una vez perdida la ilusión, buscará otro objeto de atención que llene el vacío dejado por ella.
Hay una búsqueda constante de algo por lo que vivir, nuevas sensaciones, nuevos sentimientos.

La muerte se presenta como una elección en el primer canto, que es rechazada por Adán en favor de la vida eterna o del eterno castigo. Vuelve a aparecer en la elegía a Teresa como liberación cuando la vida y la ilusión la habían abandonado: el único camino para olvidar su desdicha y disipar su dolor. En el último canto, Adán se vuelve a enfrentar con la muerte de una inocente niña, Lucía, que es descrita con profundidad y expresividad por su madre, una alcahueta que llora sinceramente por lo único bueno que ha tenido en esta vida.

La situación dolorosa del hombre ante la muerte y el dolor se mezclan y oponen al mar de la vida, el hombre como marinero y la tormenta del vivir.
La injusticia, la maldad, la sociedad, los hombres conducen al autor a otro tema fundamental de esta obra: a Dios. La pregunta formulada en la Introducción ¿Quién es Dios? queda sin responder a lo largo del poema. El nombre del Creador es citado, tomado en vano, acusado de hipócrita y falso y esto es así porque el hombre romántico considera el mundo como un misterio, cuya clave posee el ser supremo y a quien se dirige para interrogarle sobre sus secretos designios.

Espronceda concibe en El diablo mundo a un Dios vengativo, que crea el mundo y a los hombres para luego abandonarlos. Es un mundo caótico en lo que se refiere a los sentimientos humanos y a la vida, regida por un destino irracional, en la que se entrecruzan el azar y la casualidad, que conducen a la muerte.

La duda constante del romántico, que se convierte en incertidumbre, es un estado de ánimo en el que no puede encontrar la verdad que busca incesantemente.

La cárcel, lugar emblemático de los románticos, es el sitio propicio para situar a los personajes principales del poema: Adán, Salada, el tío Lucas. Todos ellos seres marginales de una sociedad situados en un lugar que resulta hasta acogedor y adecuado para la inocencia del protagonista. Un tema tan atrayente para el espíritu romántico que nos llega a hacer creer que es el sitio idóneo para desarrollar las virtudes humanas.

Los interiores descritos en esta obra, la habitación del anciano y la casa de Salada nos muestran la pobreza en la que viven estos personajes, en consonancia con su clase y sentimientos, que contrasta poderosamente con la suntuosidad y lujo del palacio de la condesa de Alcira, descrito con todo tipo de detalles.

La consumada desilusión de Espronceda lleva a una de las más elocuentes expresiones del fastidio universal que se da en todo el Romanticismo universal, no solamente por su hábil manejo del tópico de los dos vacíos, sino por la obsesionante puntuación que encuentra para esta imagen en el masoquismo de quien se arranca pedazos del corazón. Es tan aguda en el esta vivencia del dolor, que su aparición en la penúltima estrofa bien anunciada ya unas catorce estrofas antes: Huid −dice el poeta advirtiendo a los lectores−, si no queréis que llegue un día / en que enredado en retorcidos lazos / el corazón, con bárbara porfía / luchéis por arrancároslo a pedazos.

La demonología de El Diablo mundo no hay que buscarla en los seres extraordinarios que protagonizan otros textos del romanticismo europeo, reside en la propia estructura social con toda su crueldad y su incompetencia para la compasión. La exorcización de los demonios interiores no precia aquí de una figura satánica, que poeta ha ido más lejos y ha situado en el aquí y el ahora el misterio de iniquidad. Y frente a la demonología secularizada se llega a apuntar una angelología −en el fragmento El Ángel y el Poeta− que las circunstancias biográficas del escritor no permitieron desarrollar en mayor extensión.


Es de gran importancia en este análisis presentar y describir cada uno de los personajes de la obra el Diablo Mundo:

El poeta de la introducción y de las digresiones, que se ve sumido en la confusión de sus sentimientos, en disquisiciones filosóficas, en planteamientos morales y sociales. Se rebela contra la realidad y contra el mundo, siempre con una duda constante porque no puede hallar la verdad.

El viejo de Espronceda que aparece en el Canto I se muestra fatigado y escéptico por la ciencia acumulada y se lamenta por la juventud perdida, por la pérdida de las ilusiones y por la llegada cercana de la muerte. Hay una pasividad en este personaje, una quietud.

Adán es un joven inocente, que ha renacido en una libertad absoluta: sin recuerdos, sin habla. Representa el ideal romántico del sentimiento por lo nuevo, por lo primero, por una realidad libre de juicios preconcebidos, vista por los ojos de un ser puro y limpio. Pero con el paso del tiempo, buscará la riqueza, el lujo y el poder en una sociedad que le queda pequeña y en medio de un amor, ya desapasionado y desilusionado.

Salada es una mujer apasionada y enamorada de Adán, condenada por la sociedad. Su mísera vida se ve iluminada por el amor del joven, al que le entregará su alma sin condición y le defenderá de cualquier peligro o intento de separarle de su lado, pues es lo único bueno que tiene. Cuando Adán la abandona se convierte en una pobre mujer, despreciable, con un dolor profundo porque, tras conocer el amor de Adán, ahora siente un alma.

El tío Lucas, padre de Salada, es un personaje tipo de ladrón del siglo XIX. Se convierte en el protector y consejero espiritual de Adán ante la vida, las mujeres y la sociedad. Aunque esto no es del todo real, puesto que el joven ni necesita protección, ni realmente llega a comprender lo que Lucas le explica.

El cura, contra el que arremete Espronceda en una nota, es un hombre flaco, ruin de estatura, lampiño, chisgarabís repugnante que toca la guitarra. Inmoral, contamina de maldad todo lo que le rodea.

La condesa de Alcira que representa el lujo, la desilusión por la vida, la pérdida de la juventud, el tedio (no hay nada nuevo e insólito que la anime a vivir). Es una imagen de la antítesis entre la riqueza material y la miseria espiritual.

La alcahueta, representación de los placeres físicos del hombre, en contraposición a la dolorosa realidad de la muerte de su hija, su único bien. Es una mujer transida por el dolor que no olvida sus obligaciones terrenales.
Los sentimientos materiales y espirituales se mezclan de nuevo.

Lucía, la hija muerta, refleja lo que Casalduero ha llamado cadáver moderno. El cuerpo vivo al transformarse en cuerpo muerto se convierte en cosa, y por tanto, es algo para el olvido.
Personajes que representan a la sociedad madrileña, tratados con un tono satírico, llenos de prejuicios sociales y falsos convencionalismos: en el Canto I, la mujer del concejal, el escritor periodista, el médico materialista y el populacho que organiza un motín festivo, producto de la inestabilidad política, moral y social de esa época.

Los manolos y manolas, majos y majas, guapos y los bandidos, reflejos de la capa social más baja, que se mueven por instintos primarios: alegría, celos, pasión, etc.


Ahora bien es de vital importancia en este análisis presentar algunos versos relevantes de la obra, realizando la explicación de cada uno de ellos, y su referencia en el tema que tratan cada uno de estos.


En la obra se tratan varios temas claramente. Uno de ellos es la liberación de las fuerzas demoníacas (versos 1 − 651) empieza con un coro de demonios. Los diablos han roto su triste cárcel y celebran un festín. Es una canción marinera − imagen de la barca y la acción: bogar; un medio cósmico: nubes, aire, llamas, tinieblas, mar−. Los diablos cruzan el confín del mundo y por un momento al menos se sienten libres. Celebran su libertad comiendo y bebiendo y con música y estruendo.

Boguemos, boguemos,
La barca empujad,
Que rompa las nubes,
Que rompa las nieblas,
Los aires, las llamas,
Las densas tinieblas,
Las olas del mar.
Boguemos, crucemos,
Del mundo el confín;
Que hoy su triste cárcel quiebran
Libres los diablos en fin,
Y con música y estruendo
Los condenados celebran,
Juntos cantando y bebiendo,
Un diabólico festín.

La liberación de los demonios se traduce en sonido y el Poeta es el primero que lo ye como un rumor que suena lejos y que ha interrumpido el silencio de la noche serena y negra. El Poeta al oírlo inquiere su origen; necesita acudir al caballo, a la fiera, al aquilón, al trueno, al mar:

¿Qué rumor
Lejos suena,
Que el silencio
En la serena
Negra noche interrumpió?
¿Es del caballo la veloz carrera,
Tendido en el escape volador,
O el áspero rugir de hambrienta fiera,
O el silbido tal vez del aquilón?
¿O el eco ronco de lejano trueno
Que en las hondas cavernas retumbó,
O el mar que amaga con su hinchado seno,
Nuevo Luzbel, al trono de su Dios?

Ese rumor es como la voz de la Musa. El Poeta es el poeta que se presenta en trance, en el momento de la inspiración. El silencio de la noche ha sido interrumpido por ese tumulto, que su oído −únicamente el suyo− capta en forma rítmica. Las sensaciones auditivas van transformándose en visuales. Conducida por ese movimiento orquestal, la fantasía ve surgir formas vagas y vaporosas en un medio de niebla, cuya indeterminación está al servicio del movimiento, del remolino, del desaparecer y el tornar, en una palabra, de la agitación, que más que con los ojos se capta con todo el cuerpo: es el equivalente visual del ruido. En ese aquelarre, entre rayos y estruendo, el poeta ve cruzar rápida e indistintamente dos genios: el genio destructor de la Naturaleza (vs. 90 − 91) y el genio destructor del Hombre (v. 100).

El poeta no está dando forma a la confusión. Ha sido cogido por la corriente y se ve arrastrado por ella. El Romanticismo no objetiva los sentimientos. El poeta romántico no vive una experiencia formal. Quiere presentarnos lo viviente. Así, a través, de los sentimientos llegamos a la forma, lo inverso, precisamente, del arte anterior que por medio de la forma nos conducía a los sentimientos. Espronceda ha dado forma a su visión viviéndola, y nosotros la formamos al vivirla con él. De tanta agitación, el poeta sale cansado y con él el lector. La función del poeta romántico no consiste en dominar, sino en ser dominado. Y como esa bacanal no es nada más que un compendio del mundo, el poeta se ver inmerso en un torbellino sin sentido:

Y aturden, turban, marean
Tanta visión, tanto afán.

Otro de los temas que se pueden diferenciar en la obra es el destino del hombre. Coros y voces.
Primero, alternan tres coros y tres voces; luego se oyen ocho voces. Otra vez la imagen de la nave, ahora para expresar el destino humano y la trayectoria de ese destino. Los coros nos dicen que la vida −la nave− va impulsada por dos fuerzas −el viento, el mar−: el deseo de poseer la verdad y la seducción de la mentira. Con la mentira aparece la imagen del cristal.

Las voces expresan la inmutabilidad del destino y ese deseo de captar el mundo por medio de la inteligencias y de los sentidos, captar lo permanente y los cambiable. Pero la última voz no sólo afirma su anhelo de ir tras la mentira: el mundo del placer y de la felicidad es el mundo de lo aparente; la verdad es triste:

Feliz a quien meces,
Mentira, en tus sueños,
Tú sola halagüeños
Placeres nos das.

Para el hombre romántico llegar a la cima (la cima toqué) no quiere decir haber alcanzado lo que se proponía, sino estar en el punto máximo de la curva de su destino. Su impulso, su energía le lleva hasta una cierta altura; al no conseguir sobrepasarla, no puede mantenerse en ella. Ni llega a la cima, ni llega a su cima, llega a una cima y llega para caer. Al contemplar el eterno retorno, la eternidad del tiempo, la fuerza que le impele, busca el descanso del olvido o se deshace en llanto. Olvidar es su único consuelo, o dejar correr sus lágrimas desesperadas. Así tenemos al hombre romántico: o bien arrastrado por la fuerza de sus pasiones, de sus deseos, de sus ansias, o atormentado por el recuerdo, o convertido en un clamor. (vs. 156 − 229).

Otro tema determinante es el poeta y la realidad. En la noche negra, en medio del aquelarre donde se han destacado la fuerza destructora de la naturaleza y la Guerra, el Poeta ha oído el destino del hombre en forma de clamor: ¿Nadie escucha mi clamor?.

La visión se esfuma, cesa el grito para que el Poeta se vea cogido en un torbellino de interrogaciones en medio del cual pierde todo conocimiento de la realidad:

¿Dónde estoy? Tal vez bajé
A la mansión del espanto,
Tal vez yo mismo creé
Tanta visión, sueño tanto,
Que donde estoy ya no sé.
¿Quiénes sois, genios sombríos
Que junto a mí os agolpáis?
¿Sois vanos delirios míos,
O sois verdad? ¿Qué buscáis?
¿Qué queréis? ¿Adónde vais?

También destaca dentro de la obra la figura del rebelde. Es el Luzbel romántico. Sobre los rojos una forma negra con serpientes por cabellera. Si su tamaño es colosal, su ademán es imponente y su boca como un cráter. Lo importante es que se señale también esa parte del cuerpo que es siempre la que ve el Romanticismo: la frente. Es el acento de la figura humana, no como sede de la razón o de la inteligencia, sino del pensamiento. Para el romántico, el cuerpo se mueve por el corazón, y su actitud abrumada y melancólica la señala la frente. Sobre la frente de Luzbel silban las serpientes. Está rodeado de un hirviente séquito que se agita entre el fuego y el vapor.
El color −negro sobre rojo−, el tamaño colosal, el gesto. Pero no hay ningún titanismo. El titán no se mueve en la sociedad sino en el cosmos. El yo titánico está dispuesto a dominar y domina con su energía creadora el desorden del mundo. El Romanticismo sustituye el impulso titánico creador por la figura gigantesca también del rebelde. Lo característico del titán no es su acto de rebeldía, sino su voluntad de creación.
La aparición visual luciferina tiene un acompañamiento auditivo, sonido que Espronceda califica: monótono.
Se hace el silencio:

Tendió una mano el infernal gigante
Y la turba calló, y oyóse solo
En silencio el estrépito atronante
Del flamígero mar: luego un acento
Claro, distinto, rápido y sonoro
Por la vaga región cruzó del viento
Con rara melancólica armonía,
Que brotaba doquiera,
Y un eco en derredor lo repetía.

Adviértase cómo el poeta romántico aun más que crear su propia música desea describir sinfonías de mundos fantásticos. Esa materia sinfónica la necesita para plataforma cósmica de su Luzbel.

Se hace el silencio y la inmovilidad. Luzbel es el orador romántico. Se dirige a la muchedumbre, que en realidad no es otra cosa que la exteriorización de las innumerables inquietudes que pueblan su mente y su corazón; de aquí que el discurso romántico adquiera ese carácter de soliloquio. El oyente es el mismo que habla, cuya palabra es un lamento, una protesta y una queja; si puede decirla es porque su sufrimiento embriagador encierra un dolor colectivo. De su corazón se derrama el dolor de todos los hombres. La figura titánica está sola y distante con su facultad creadora, es el guía y el jefe a quien los mismo que le siguen sólo pueden contemplar de lejos; tienen que resignarse a no comprenderle o a comprenderle mal. La única actitud posible para la muchedumbre ante la figura demiúrgico es transformar el terror que inspira su genio, su presencia, su mirada, en adoración. El rebelde está inmerso en la muchedumbre, forma parte de ella, sobresale como la ola en un mar tempestuoso.

En lo referente a la queja romántica consiste ésta en haber nacido para padecer y maldecir, sufrimiento e inconformidad por no poder cumplir el deseo de que se es víctima:

¡Ay! exclamó con lamentable queja,
Y en torno resonó triste gemido,
Como recuerdo que en el alma deja
La voz de la mujer que hemos querido.
¡Ay! ¡cuán terrible condición me aqueja
Para llorar y maldecir nacido,
Victima yo de mi fatal deseo,
Que cumplirse jamás mis ansias veo!

Ese deseo consiste en querer saber quién es Dios, dónde está. Al doble lamento le sigue la doble interrogación. Después de imaginarse el trono de Dios (Rayos de luz perfilan y abrillantan / nube de incienso
y transparencia llena), las interrogaciones se suceden tratando de penetrar el misterio secreto de la divinidad.

¿Es un Dios vengativo? o ¿el Dios que arranca la esperanza? o ¿el que ha abandonado su creación? o ¿el que no ha tenido compasión del hombre? Aún se pregunta si no será el espíritu secreto del mundo o quizá la misma inteligencia del hombre luchando siempre con la materia. Por eso llega a pensar que acaso esa divinidad esta oprimida por otra que la esclaviza con su inercia. Las dos últimas octavas son un constante estremecimiento ante la vida del universo y su destino.

Si las octavas han inquirido el ser de Dios, el romance se afana por averiguar la esencia del demonio, que acaso no es otra cosa que el mismo espíritu del hombre, el cual se remonta (Cuando remonta su vuelo) con el ansia de conocer a Dios y se hunde (Y otra vez se hunde conmigo) en las tinieblas de las desesperación al no conseguir descubrirlo. El demonio lo ha engendrado el hombre, es una parte del mismo hombre, quien nada sabe de Dios y que también ignora todo acerca de esa masa que se mueve perdida, acerca de la humanidad. El demonio es parte del hombre, y el infierno está en el corazón. Ni en la muerte puede hallar consuelo, pues el espíritu acaso nunca rompe sus cadenas.

Dijo, y la ígnea luminosa frente
Dejó caer desesperado y triste,
Y corrió de sus ojos larga fuente
De emponzoñadas lágrimas: profundo
Silencio en torno dominó un momento:
Luego en aéreo modulado acento
Cien coros resonaron,
Y allá en el aire en confusión cantaron.

Esa actitud de la desesperación y de la tristeza tiene un contorno de profundo silencio, que enseguida se llena con el resonar de los coros y de las voces que unas tras otras dejan oír la nota estridente y brillante del dolor (vs. 528 − 588).

Por último, en la obra se muestran los tres momentos de la visión, que comienza con un motivo de esfuerzo y de rapidez vertiginosa en un medio cósmico, al cual le sigue otro de estruendo. Una antítesis auditiva muy marcada nos presenta ese sonido sordo del primer motivo y estridente del segundo: los condenados rompiendo su cárcel.

Ese sonido es fortísimo, que inmediatamente la distancia disminuye y lo hace llegar hasta nosotros como un rumor, el cual a medida que se va acercando va aumentando de volumen hasta que pasa, se aleja y se apaga.

Ruido producido por el desfile veloz de un sinnúmero de figuras, estruendo y movimiento en confusión. Esas tres notas son constantes: la sensación auditiva, la sensación visual y la confusión en la cual no tenemos que recibir la impresión de algo indistinto, sino de algo enredado, revuelto, mezclado y por eso poco claro; esa confusión es un sentimiento.
Al irse aproximando se perciben con cierta precisión las figuras: el genio destructor de la naturaleza, el genio destructor del hombre, se acrecienta el sonido y se oyen los primeros coros y voces que lanzan la queja del destino humano. El movimiento, siempre confiado a la masa y a la energía, tiene el lírico dramatismo de la catarata, la versificación se llena de un color estridente: un océano de fuego y sobre ese rojo la figura negra y colosal de Luzbel. Se hace el silencio, la antitesis de color sustituye la antítesis sonora. Luzbel es el rebelde, melancólico, triste e impotente; es el hombre romántico, personificado en esa representación típica de la acción política del siglo XIX, la forma del sentimiento de la Libertad contra la Autoridad, en el Orador, cuya palabra más que transmitir una idea expresa la inquietud de todos, de la muchedumbre de esclavos. Y a esa voz, que tiene todo el poder de seducción de la rebeldía y de la tristeza melancólica, le sigue el canto de coros y voces solas con su desesperada ansia de tormento que apenas si dejan oír el grito de consuelo.

Ese desfile veloz y tumultuoso ha interrumpido el silencio de la noche, negra y serena. Lo oye y lo ve el Poeta, el cual aparece tras las dos primeras estrofas (vs. 16 − 28), vuelve a aparecer al terminar el primer conjunto de coros y voces, terminado el desfile (vs. 589 − 651). El Poeta nos está dando los tres momentos de ese curso: el primero, el acercamiento y aumento de sonido; el segundo, la presencia, silencio absoluto, quietud, deslumbrante color y peroración; y por último el alejamiento y disminución del sonido. El Poeta marca el compás, su voz se encarga de la descripción.

Porque si el Poeta entrega el ritmo de la acción es porque la vive, está viviendo una visión, gracias a la cual puede situarse en un plano trascendente, pero la visión no la vive de una manera objetiva, y esta es la otra función del Poeta en la Introducción: trasladarnos incesantemente de lo externo a lo interno, de la realidad a la fantasía y lo contrario. Así la descripción romántica tiene que apoyarse en la comparación, que es como una traducción del mundo excepcional de la fantasía al lenguaje de nuestra experiencia cotidiana y común.

Descripción y comparación que forman una antítesis. Cuando llegamos al final de la Introducción y contemplamos el desfile de los soldados, aún tenemos en nuestra fantasía la huida de los demonios con la cual comenzaba el poema.

El Poeta nos presenta su duda constante que es incertidumbre. La duda del Romanticismo es un estado de ánimo, el estado en que se encuentra el hombre que no puede hallar la verdad. La Introducción es una visión que el Poeta tiene en la noche, con la cual ha vivido el destino atormentado de la humanidad, su rebeldía. La llegada de la mañana no es una liberación. La mañana sorprende al Poeta agotado y hundido en una confusión sin límites: el Poeta continua viviendo de otra manera la misma experiencia espiritual. Para concluir, podemos resumir lo anteriormente expuesto en la visión general de que la Introducción nos presenta la visión del poeta durante la noche en medio de un diabólico festín, y en la que vive el destino atormentado de la humanidad. Con la llegada del día, el poeta se sentirá agotado y sumido en una gran confusión. En ella se mezclan distintas voces, coros, demonios y los pensamientos del propio poeta. Las voces hablan de desengaño y duda. El poeta de un Dios maligno como hipótesis.

El título elegido por el autor es una forma de demostrar que el mal reina en el mundo y en el corazón del hombre. La sociedad de los hombres esta corrompida por la hipocresía, la mezquindad, la codicia, la indiferencia al dolor. Ante este desolador paisaje el poeta adopta dos actitudes: se refugia en la contemplación y nos muestra la imposibilidad de escapar al mal.

Adán encarna la inocencia y la pureza en un mundo en el que no tienen cabida los sentimientos bondadosos. Tras el contacto con la dura realidad y su encarcelamiento, se enfrenta con ilusión al amor, del que sale decepcionado porque el amor es un mal condenado como tal por los hombres. La pasión amorosa se desinfla y Adán parte en busca de libertad y de ascenso social. Más tarde aparecerá en él la vertiente trágica, con la muerte de la niña Lucía, en el que se enfrenta al destino aciago. La interpretación de los últimos cantos queda confusa al no estar terminado el poema.

El plan total y la intención de la obra se conoce a través de las palabras de propio poeta en la Introducción: aparece allí un coro de voces que exaltan el amor, la riqueza y la gloria como metas del hombres, explicando seguidamente que el amor es engaño; el dinero, nada; la ciencia, mentira, y el mundo malo.

Por lo anterior escrito se puede concluir que desde los siglos pasados el hombre se encuentra lleno de maldad, haciéndole daño a su prójimo, por ello la sociedad la cual se encuentra compuesta por los mismos, de tal manera que esta también se presenta de manera desorganizada, en la cual no existe una igualdad entre sus miembros, presentándose así la explotación del hombre por el hombre; por ello aun los individuos se hacen la mismas preguntas que Espronceda en su obra; ¿Quién es Dios?, ¿Es un Dios vengativo? o ¿el Dios que arranca la esperanza? o ¿el que ha abandonado su creación? o ¿el que no ha tenido compasión del hombre?; es más algunos hombres piensan que Dios creó el hombre el mundo y luego lo abandono; en el poema podemos ver que estas preguntas quedaron inconclusas y sin responder; el tiempo pasa y se logra observar que definitivamente los hombres crean su propio destino y de nosotros depende el obtener la respuesta acerca de Dios y su bondad o dejarnos llevar por la maldad que por naturaleza esta en nuestro ser y para terminar quisiera contar una historia intentando responder a las preguntas de el autor expuesto:
Una vez un señor ingresa a una peluquería y en medio de observar tanta maldad en los hombres pregunta si ¿Dios existe por qué hay tantos niños desamparados, tantos hombres aguantando hambre, sin casa etc.? El peluquero responde si yo estoy aquí todo el tiempo dispuesto atender con mucho gusto a quien entre ¿por qué hay tantos mechudos en el mundo?
Es así que José de Espronceda inmersamente en sus textos nos impulsa a ser revolucionarios como a través de su historia se puede comprobar que él lo fue, es de aclarar que el ser revolucionario se enmarca en personajes no de desorden ni anarquismo sino de individuos que no solo critican sino que junto con su revolución presentan las soluciones y la manera de actuar para que estas se hagan realidad.





















CONCLUSIONES

 José de Espronceda fue un poeta y revolucionario español, su vida integra la rebelión moral y la política.
 De igual manera fue uno de los autores más destacados del romanticismo, gracias a su estilo de vida y su gran aporte en la política, en el área social de la época y sin duda a sus obras las cuales aun después de los siglos permiten reflexionar en algunos aspectos.
 Las obras escritas por el autor, surgen de eventos relevantes en su vida, lo cual permitió que estas tuvieran partes de la realidad.
 Se puede decir que Espronceda tiende a la libertad total como creador, sin sujeción a escritos retóricos, sólo atento a las necesidades sugerentes de su propio yo. De este modo abre para la poesía nuevas vertientes expresivas y de procedimientos: el sentido de ritmo, la musicalidad, la adaptación del metro a la idea. Espronceda vivió una existencia romántica durante la cual realizó una obra vehemente y no del todo acabada.
 El Diablo Mundo alegoriza todo el sentimiento de la vida que poseía Espronceda y le hace superar en la temática y en el estilo, toda su producción poética anterior. Es una obra de suprema originalidad e interés, en la que el poeta se presenta en lucha consigo mismo.
 Esta obra es un paralelo poético a ese momento de su vida, en el cual Espronceda atravesaba por momentos difíciles.
 De igual manera caracterizaba lo que era el bien y el mal, donde las fuerzas infernales tenían su plan contra el mundo pero al mismo tiempo Dios organizaba el propio suyo.

4 comentarios - monografia de jose espronceda

@ChikatiloDahmer
Muy original tu post. Lo único que conozco de José de Espronceda es "La canción del Pirata", que una banda española de heavy metal llamada Tierra Santa reprodujo muy bien. Si no fuese novato te daría puntos.