acorazado bismarck muy interesante

El acorazado Bismarck fue el más famoso buque de guerra alemán de la Segunda Guerra Mundial, gemelo del Tirpitz, y libró con los buques británicos un combate naval en donde éstos finalmente terminaron hundiéndolo durante la batalla del Atlántico en el curso de la Segunda Guerra Mundial. Era la primera operación que había sido encomendada al acorazado alemán.

bismarck
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Historial Segunda Guerra Mundialbarcos


Astillero: Blohm & Voss-Hamburg
Clase : Clase Bismarck
Tipo: Acorazado
Puesta en grada: 1 de julio de 1936
Botado: 14 de febrero de 1939
Asignado: 24 de agosto de 1940
Destino: Hundido, 27 de mayo de 1941

Características generales

Desplazamiento: 41.700 tm. estándar 50.900 tm. a plena carga
Eslora: 251 m
Manga: 36 m
Calado: 10,20 m
Armamento: 8 de 380/47, 12 de 150/55 16 de 105/65 a.a., 16 de 37 a.a.
Propulsión: 12 calderas Wagner; 3 turborreductores Blöhm und Voss;
Potencia: 150.200 hp
Velocidad: 30,1 nudos
Autonomía: 8.525 millas a 19 nudos
Tripulación: 103 a 108 oficiales y 1.989 a 2.500 suboficiales y marineros
Aeronaves: 4 Arado Ar 196

Antecedentes

Durante la Primera Guerra Mundial, la Flota Alemana de Alta Mar (Hochseeflotte) del II Reich del Káiser Guillermo II, obedeciendo a principios estratégico-tácticos condicionados por la circunstancia de tener una potente armada, pero numéricamente inferior a la Grand Fleet (Gran Flota) británica (entonces la armada más grande y poderosa del mundo), permaneció al amparo de sus puertos por lapsos prolongados y efectuando salidas rápidas, lo más furtivamente posibles, aplicando variables tácticas tales como la adoptada por el Gran Almirante (Grossadmiral) Reinhard Scheer de "golpear y atraer" a los buques de línea ingleses usando como señuelo su escuadra de veloces cruceros de batalla (almirante F. von Hipper) a sólo segmentos de la Grand Fleet para, según palabras de Scheer, "ir hundiéndoles la flota a pedazos" y tratar de este modo de reducir la mencionada desigualdad numérica lo más posible. Esta fórmula fue repetida varias veces, unas con sangriento éxito estratégico o táctico (batalla de Jutland, guerra corsaria, etc.) otras no tanto (batalla de Dogger Bank; bombardeo del puerto de Scarborough con la pérdida de vidas civiles inocentes, etc.).

Como un antecedente a destacar para explicar las difíciles condiciones que la Hochseeflotte debió encarar, esta el hecho de que durante toda la Gran Guerra de 1914-1918, Alemania no contaba con más litoral que el suyo, (y a la sazón, del belga) para recalar, no muy extenso y encajado en un rincón del Mar del Norte, sumado al litoral báltico que, ciertamente, poseía en tales circunstancias un menor valor geo-estratégico de cara a la misión de salir, conquistar el Atlántico y cortar las rutas de suministros británicas (misión que casi solos, hacían los submarinos, trocándose en la práctica, en ser los verdaderos "capital ships" que hundían los buques mercantes, vitales para el esfuerzo de guerra inglés). El poseer los códigos secretos de radio germanas y el implacable patrullaje de las únicas salidas (estrecho de Calais al suroeste; pasos entre las Shetland y las Oarkney y el gran paso del nor-noroeste, entre Shetland y Noruega) frustró cualquier intento. Ilustra al respecto el titular de un periódico estadounidense que anunciaba la batalla de Jutland con la frase: "Alemania atacó a su carcelero, (pero sigue encerrado)".

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botadura del bismarck

La cercanía del final de aquel drama bélico que ensangrentaba Europa por el agotamiento material y de la moral combativa germana, la viva impresión remanente de la carnicería de Jutlandia, mas los preparativos que Scheer ordenó en Kiel para una pronta salida en masa a un encuentro del tipo "todo o nada", precipitaron el amotinamiento de las tripulaciones de la flota, constituyendo el principio del fin de la monarquía (octubre-noviembre de 1918). Firmado el Armisticio en Compiegne el 11 de noviembre de 1918 que puso fin a las hostilidades y luego el Tratado de Versalles en junio del año siguiente, la Hochseeflotte, en virtud a lo estipulado en este último, fue conducida por su tripulación, al mando del almirante Reuter, hasta la base británica de Scapa Flow donde permaneció a la espera de ser repartida entre los vencedores. Fue hundida sorpresivamente a fin de evitar la humillación de aquel reparto. El de Versalles fue un tratado que obligó a la república de Weimar a reducir a la marina de guerra a una fuerza casi simbólica consistente en su núcleo por sólo seis pequeños acorazados de no más de 10.000 toneladas de desplazamiento y con sólo seis cañones de un calibre no superior a 280 mm, sin submarinos ni portaaviones. Es a partir de estos parámetros que renacería la nueva flota alemana bajo las riendas del almirante Zenker. La primera nave botada fue el crucero ligero Emden en 1925.

El fin de la república de Weimar (1933), la crisis económica mundial de 1929-38 que favoreció la llegada al poder del nacionalsocialismo de Adolf Hitler y la expiración del Tratado Naval de Washington (suscrito en 1922 por EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Italia y Japón) y las modificaciones del mismo por el 1er y 2do Tratado Naval de Londres (suscritos en 1930 y 1936 respectivamente y los fracasos en las Conferencias de Desarme de Geneva -Suiza- de 1927 y 1932), abrieron espacios de presión por parte de Alemania y Japón, y de omisión por parte de Italia, en lo relacionado al tipo, número y tamaño de las nuevas construcciones navales de guerra. El 2do Tratado de Londres (25 de marzo de 1936) emanado de la Conferencia Naval de Londres inaugurada el 9 de diciembre de 1935, fue firmada por Francia, Reino Unido y Los EE.UU. de América. Japón, (signatario del Tratado de 1930), se retiró de esta Conferencia el 15 de enero de 1936 al no poder convencer a las demás potencias de igualar su flota con las de aquellas; Italia declinó firmar, principalmente por el repudio internacional producto de su invasión de Abisinia. Francia, con razón, se quejó de no permitírsele un aumento de la proporción comparativa ante Italia al tener que defender dos litorales (Mediterráneo y Atlántico). La efectividad de este efímero Tratado, que caducó al estallar la Segunda Guerra Mundial, devino en meramente teórica, pues ni aun EE.UU. ni Gran Bretaña respetaron en la práctica lo concerniente a volumen de fuego y tonelaje.

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vista de popa del bismarck

Ante tal atmósfera política de la década de 1930, en la que la consigna tácita parecía ser "haga ud. lo que quiera", es que surge el tratado bilateral entre Gran Bretaña y la Alemania nazi, llamado "Tratado Naval Anglo-Alemán" (A.G.N.A. de sus siglas en inglés), que fue suscrito el 18 de junio de 1935, en el cual G. Bretaña consentía, con la intención de alcanzar mejoras entre las relaciones de ambos países, el aumento del tonelaje de la Kriegsmarine de hasta el 35% del de la Royal Navy británica. Para Hitler, El A.G.N.A. bien podría ser un punto de inicio para una alianza contra Francia y la Unión Soviética. Empero, esto no llegó a cristalizarse a causa de la disimilitud entre los intereses y enfoques políticos de ambas naciones, a la sazón. Para Gran Bretaña el A.G.N.A. fue el principio de una serie de tratados tendientes a frenar el creciente rearme alemán y de este modo su política de expansionismo y revancha.

Las consecuencias del A.G.N.A. son hasta la actualidad tan controvertidas como lo es el caso del Tratado de Múnich de 1938, pues en él G. Bretaña, en su aparente intento de ganar tiempo y de apaciguar la belicosidad de Hitler, se le concedió a éste el derecho de construcción de una flota en proporción de 35/100 a la Británica, que incluía cinco acorazados de 35.000 toneladas, violando las cláusulas del Tratado de Versalles y sin la previa consulta a Francia e Italia.

Aún antes de estos tratados, Alemania había ordenado el diseño y la construcción de dos buques de línea: el Gneisenau y el Scharnhorst, ambos de 31.500 toneladas (enero de 1934). En diciembre de 1935 se encargó el diseño de los acorazados clase "Bismarck" y la puesta de quilla el 1 de julio de 1936 en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo.

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el bismarck entes de su botadura

Tácticas contra el tráfico enemigo


En 1939, se toma la estrategia de comprometer las grandes naves aisladamente. Es preciso hundir los buques de carga del adversario, los petroleros, los transportes y luego desaparecer para no ser atrapados. Así nace la táctica de los “buques fantasmas”: vertiginosamente y de un modo misterioso, aparecen siempre donde nadie los espera, hunden un buque y desaparecen en la inmensidad del océano. Sus radios permanecen silenciosas y los aviones no tienen mayor autonomía ni penetran muy lejos en alta mar, frente a las costas, y el radar aún no se ha desarrollado para unidades navales o aéreas, quedando relegado a grandes instalaciones en tierra.

Operaciones anteriores al ejercicio Rin

Los primeros resultados, sobrepasan las mayores expectativas; los tres acorazados de bolsillo “Deutschland” (rebautizado “Lützow”), “Admiral Scheer” y “Admiral Graf Spee”, a los que se agregan el crucero pesado “Admiral Hipper” y los cruceros auxiliares, dan caza a los buques comerciales aliados en todos los mares y envían al fondo centenas de millares de toneladas de arqueo.

A principios de 1941, los dos acorazados “Scharnhorst” y “Gneisenau” alcanzan el centro del océano Atlántico, echando a pique en dos meses 22 buques, que dan un arqueo total de 115.622 toneladas. Esa es la época en que los marinos alemanes navegan con toda facilidad utilizando su Seetakt, el aparato de detección radioeléctrico o radiotelémetro, cuando el radar aliado estaba germinando aún.

Pero en Berlín, en el Alto Mando Naval, no se hacen ilusiones y saben que el mando aliado hace esfuerzos para contrarrestar la desigual lucha. Las probabilidades de éxito de la marina alemana no pueden disminuir rápidamente: es necesario hacer entrar en batalla los grandes buques en tanto ellos existan. El gigantesco “Bismarck” de 50.900 toneladas acaba de terminar sus pruebas en el Báltico y su gemelo el “Tirpitz” lo estará dentro de unos meses.

El “Bismarck” debe realizar su primer crucero en compañía del “Scharnhorst” y el “Gneisenau”, que se encuentran en el puerto de Brest. París comunica muy malas noticias: el “Scharnhorst” tiene averías en sus máquinas; el “Gneisenau” ha sido alcanzado repetidas veces por los aviones británicos, que arrojan sobre él, incansablemente, bombas y torpedos. Las reparaciones se prolongarán hasta el verano de ese año.

Raeder toma la decisión: el “Bismarck” operará independientemente en unión con el nuevo crucero pesado “Prinz Eugen”. El almirante Lütjens, jefe de la flota alemana, es de la opinión de esperar a que reparen las máquinas del “Scharnhorst”. Mientras, el “Tirpitz” ha culminado sus pruebas. A pesar de las observaciones del almirante Lütjens, el almirante Erich Raeder finaliza la reunión diciendo: ”Quién sabe, Lütjens, si dentro de dos o tres meses podremos siquiera zarpar. No tenemos posibilidad de elección. ¡El Bismarck y el Prinz Eugen deben operar!"

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El Bismark fotografiado desde el Prinz Eugen

Entrada en servicio


Bajo la dirección de su eficiente comandante Ernst Lindemann, la tripulación tuvo un acelerado y extenuante programa para poner a punto el buque. La preparación consistió en prácticas de tiro artillero, control de incendios, reemplazo de bajas en puestos claves, defensa antiaérea, prácticas de enfermería, maniobras de petróleo en alta mar, tiempo en puestos de combate, etc.

También se hicieron pruebas de desempeño del acorazado, tales como hacer la milla corrida, pruebas de giro y ensayo de timón fuera de uso. Precisamente durante este último ensayo, la oficialidad pudo darse cuenta de que el gobierno con las hélices se hacía muy difícil cuando se dejaba el timón en línea de crujía. Sin embargo, no se hizo nada por proveer una mejor solución cuando el timón quedaba fuera de servicio, omisión que sería fatal para el Bismarck.

El Bismarck quedó comisionado en abril de 1941, logrando un excelente desempeño en tiro de artillería pesada, gracias a sus eficientes y avanzados sistemas ópticos de tiro artillero. No obstante, la defensa antiaérea no logró el máximo de eficiencia en el centrado de blancos, lo cual quedaría demostrado más adelante, el 26 de mayo, al no derribar ningún Swordfish del HMS Ark Royal.

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Planta y alzado del Bismarck

Comienzo del ejercicio Rheinübung

Los macizos buques parten del puerto de Bergen en la noche del 21 de mayo de 1941. El comandante en jefe de la Home Fleet, almirante sir John Tovey, estacionado en Scapa Flow, recibe los informes de los reconocimientos aéreos y de los agentes instalados en Dinamarca, que le indican que el “Bismarck” y el “Prinz Eugen” se dirigen hacia el norte. El 22 de mayo recibe la confirmación a su hipótesis de que intentarán abrirse camino hacia el Atlántico. El informe de un reconocimiento aéreo señala: “El nido de Grimstadfjord, cerca de Bergen, donde los buques alemanes se encontraban ayer, está vacío”.

La operación, que lleva el nombre convencional de “Rheinübung”, había comenzado. Sir John Tovey ordena que todos los pasos al Atlántico sean vigilados por los cruceros británicos y a pesar del mal tiempo se programan reconocimientos aéreos. Los cruceros “HMS Norfolk” y “HMS Suffolk” navegan hacia el estrecho de Dinamarca, que separa Islandia de Groenlandia; ambas naves británicas están provistas de nuevos radares.

El vicealmirante Lancelot Holland iza su insignia en el crucero de batalla “HMS Hood” y se mantiene al acecho al sur de Islandia con el nuevo (para la época) acorazado “HMS Prince of Wales” de 35.000 toneladas. Le acompañan el crucero de batalla “HMS Repulse”, el portaaviones “HMS Victorious” y cuatro cruceros.

El “Suffolk” y el “Norfolk” se hallan en patrulla, envueltos toda la tarde del 23 de mayo en un manto de bruma que cubre la costa septentrional de Islandia. Hacia las 20 horas divisa la formación alemana. El comandante Ellis pone proa hacia la formación para usar el incipiente radar, que sólo funciona en el primer sector, y observa las dos manchas que se forman en el aparato y transmite al almirante sir John Tovey: “¡Les hemos encontrado!”.

Holland recibe la noticia a mediodía en Scapa Flow e inmediatamente hace zarpar a su escuadra, compuesta por el veterano HMS Hood (tiene la artillería equivalente a la del Bismarck), el flamante HMS Prince of Wales y varios destructores de escolta.

Combate en el estrecho de Dinamarca

El Hood y el Prince of Wales navegan a toda máquina toda la noche para poder interceptar con la primera luz del día a la formación alemana. La tensión en ambos buques es fuerte, desde las 4:00 las dotaciones están en sus puestos en estado de combate. A las 5:15 los hidrófonos del "Prinz Eugen" detectan ruido de hélices en dirección sureste; el operador aventura pronóstico de cruceros pesados. La dirección de la formación alemana es 170° y su velocidad es 25 nudos. Se da la alerta en ambas naves: las chicharras suenan y se llama a las tripulaciones a ocupar puestos de combate. Las tripulaciones de ambas naves alemanas corren a ocupar sus puestos artilleros y puestos de combate. A las 5:28, los serviolas del Prinz Eugen avistan humos.

A las 5:30 del 24 de mayo, el vicealmirante Lancelot Ernest Holland avista a los buques alemanes en línea, en curso 170°. Las condiciones de mar son buenas, viento moderado, cielo nublado, hace un frío gélido, una persona no sobreviviría 5 minutos en el agua. A las 5:32 Lütjens ordena un cambio de rumbo a 220°, como una forma de ampliar las distancias, la velocidad aumenta a 27 nudos. A las 5:35 el Prince of Wales detecta humos en demanda de 335°, la distancia es 34,7 km y va aumentando.

A las 5:37, la Fuerza Z británica cambia a rumbo 240° y el curso de ambas formaciones se hace casi paralelo. Los hidrófonos del "Prinz Eugen" escuchan la maquinaria de un crucero de batalla y un acorazado en aproximación. A las 5:38, los británicos cambian a curso 280° para acercarse al enemigo. La razón de acercamiento de los británicos a la formación alemana es de casi 1 km/min, demasiado lenta. Al mismo tiempo, los cruceros "Suffolk" y "Norfolk" aparecen en el horizonte y radian continua información desde 30 km de distancia a las unidades mayores. En ambas unidades alemanas, la situación de "listo para abrir el fuego" queda para la orden de la nave almirante. No hay dicha orden aún, la espera es tensa.

Lütjens, ateniéndose a la directiva del alto mando, aún rehusa el combate y los cañones permanecen apuntando silenciosamente a las siluetas británicas.

A las 5:49, el Hood señala erróneamente al "Prinz Eugen" como el "Bismarck" a 24 km y un ansioso Holland ordena en forma apresurada al “Hood” y al “Prince of Wales” abrir fuego a 24 km, avanzando aún sin poder llegar a una distancia de total emplazamiento artillero.

Holland comete un gravísimo error táctico que le sería fatal, ya que provocaría la inmediata respuesta alemana forzándola a responder con tiros por elevación, en vez de forzar una batalla a más corta distancia, donde el blindaje lateral del "Hood" es mucho más fuerte. Al confundir probablemente las muy similares siluetas de las embarcaciones alemanas, el "Hood" mantiene además su artillería dirigida contra el "Prinz Eugen", a pesar de que en el puente se detecta el error y no se ordena corregirlo. El "Hood" siempre cañonea al "Prinz Eugen", en tanto que el "Prince of Wales" alinea al "Bismarck".

El "Prince of Wales" decide ignorar la orden del "Hood" de cañonear a la nave de cabecera, que es el "Prinz Eugen", y coloca en su mira directora al "Bismarck". En el "Bismarck" se identifica correctamente al crucero de batalla como el "Hood" y al acorazado que le sigue erróneamente como el "King George V". Hay murmullos de emoción reprimida en la tripulación alemana, pues el buque al que más temían en sus prácticas artilleras era precisamente al ya veterano "Hood".

A las 5:52, el "Prince of Wales" dispara desde 22,8 km la primera salva parcial, que queda muy larga. El "Hood" dispara a su vez contra el "Prinz Eugen" y el primer tiro parcial queda muy largo. A las 5:53, el "Prince of Wales" dispara una segunda salva parcial, que queda igualmente algo larga. El "Hood" vuelve a disparar con sus torres delanteras contra el "Prinz Eugen", y uno de los tiros cae peligrosamente cerca del crucero pesado. La distancia es de 22,3 km.

En la formación alemana, los directores de tiro principales de ambas naves empiezan a solicitar nerviosamente la orden de abrir el fuego. En el puente del "Bismarck", Lütjens permanece inmutable y no emite la orden, por lo que Lindemann se va impacientando. A las 5:54, el "Prince of Wales" dispara su tercera salva contra el "Bismarck", que queda corta. Al mismo tiempo Lindemann, evidentemente molesto con el mutismo de Lütjens, se arrebata y toma el intercomunicador y ordena "abrir el fuego" a ambas naves. Se escucha el comentario de Lindemann: -"No consentiré que ejecuten el buque ante mis pies."

A las 5:55, el "Prinz Eugen" abre fuego con salva parcial escalonada en 400 m sobre el "Hood". El "Bismarck" dispara sistemáticamente dos semisalvas escalonadas a 400 m de ensayo sobre el "Hood", que quedan muy largas. A diferencia de los británicos, las naves alemanas cuentan con un sistema óptico de telemetría mucho más eficiente, de modo que las correcciones son mucho más rápidas y esta información es transmitida instantáneamente a la central de combate, quien regula el alza de las torres artilleras.

El "Prince of Wales" dispara a 20,1 km su quinta y seguidamente su sexta salva escalonada: el "Bismarck" es tocado por primera vez en la proa. Uno de los tiros lo atraviesa de lado a lado sobre la onda de cabeza y sobre la línea de flotación, revienta los tanques proeles de petróleo y un rastro aceitoso se esparce en la estela del "Bismarck".

El "Hood" dispara su cuarta salva sobre el Prinz Eugen, que queda muy corta. Para los británicos, la superposición del fuego de las baterías alemanas también obra en su contra, ya que los impactos de ambas naves se producen en forma simultánea, creando enormes columnas de agua, con lo cual los directores de tiro británicos, con un mecanismo de coincidencia mucho más engorroso y complicado que el de los alemanes, no pueden efectuar las correcciones necesarias en el tiempo adecuado. El centrado del tiro del "Hood" comienza a ser lento y el tiempo corre en su contra.

El "Bismarck" dispara dos semisalvas sobre la formación británica, los tiros caen entre el "Hood" y el "Prince of Wales". El tiempo de centrado de los directores de tiro alemanes es mucho más eficaz. A las 5:56, el "Bismarck" dispara desde 18 km su cuarta salva completa. Una de las andanadas cae sobre el sector medio del "Hood" e incendia sus cajas de municiones; se desconocen las bajas británicas. Incendios y humos son visibles en el "Hood". El "Prince of Wales" tiene un tiro más eficiente y lanza su séptima y octava salva sobre el "Bismarck", quedando corta en 300 m; una andanada más y quedará ahorquillado. El "Bismarck" dispara su tercera salva sobre el "Hood", éste queda en tiro centrado. Imponentes plumas de agua caen sobre el crucero británico, pero no es tocado. Holland, en forma inexplicable, no hace ninguna maniobra para desencajar al "Hood" del centrado enemigo.

A las 5:57 (van 6 min. de combate), el "Hood" dispara su séptima salva sobre el "Prinz Eugen". Éste está cambiando su posición de cabecera para cedérsela al "Bismarck". El "Hood" pierde un tiempo precioso en hacer las nuevas correcciones. El "Prince of Wales" dispara su novena salva sobre el "Bismarck", que cae muy próxima sobre la estela del "Bismarck".

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El Bismark en el combate contra el HMS Hood y el HMS Prince of Wales

Los cruceros "Suffolk" y "Norfolk" están a 22,5 km y esperan que un tiro de fortuna de sus unidades mayores dañe fatalmente una de las unidades enemigas, para entrar a rematar con ataque de torpedos. Son ya las 5:58, Lütjens observa que el "King George V" tiene un tiro más preocupante y ordena al "Prinz Eugen" que cambie de blanco. Las baterías secundarias de ambas formaciones abren fuego simultáneamente.

A las 5:59, el crucero de batalla Hood comienza a virar sus torres traseras a una distancia de 15 km para el emplazamiento de salva completa. Las torres traseras giran lentamente y se posicionan sobre el través de la amura de estribor. El "Bismarck" recibe un segundo impacto de la novena salva del "Prince of Wales", que penetra bajo la cintura acorazada y destruye un compartimiento de generadores. El acorazado alemán retiembla, no hay bajas. El "Prinz Eugen" dispara su séptima salva sobre el "Prince of Wales", el tiempo de vuelo de cada salva es de menos de 2 min. aproximadamente. La distancia media es de unos 15,6 km.

El "Hood" dispara su octava y novena salva sobre el "Prinz Eugen", al mismo tiempo que las torres traseras quedan listas para "abrir fuego". En ese momento, un tiro de la batería secundaria del "Prinz Eugen" hace impacto en la popa del "Hood". Para el director de tiro principal del "Bismarck", capitán Schneider, el "Hood" está centrado. El "Hood" cambia de rumbo torciendo su timón hacia babor por 20°. Está listo para disparar salva completa y la posición se logrará en un minuto más. El "Hood" cambia de blanco hacia el "Bismarck".

El "Bismarck", a 15,7 km, dispara en sucesión rápida una cuarta y quinta salva completa sobre el "Hood". Los directores de tiro alemanes observan expectantes en sus mirillas la caída de los proyectiles. Lütjens ordena a la estación directora artillera de popa del "Bismarck" que vigile a los cruceros británicos por su estela. El "Bismarck" es cañoneado por primera vez por ambas unidades británicas, pero no centran el tiro. El "Bismarck" es horquillado, pero ninguna de las dos unidades lo ha centrado. El "Bismarck" dispara su sexta salva sobre el "Hood", los 10 restantes quedan suspendidos en el aire.

A las 6:00, uno de los tiros de la quinta salva del "Bismarck" hace blanco, penetra en algún punto a popa, sobre la cubierta de botes (la sexta y última dirigida sobre el crucero de batalla), el proyectil se fragmenta en su interior mientras se sumerge hacia los interiores, alcanzando el pañol de municiones de popa, en la base de la tercera torre trasera. Repentinamente, una llamarada blanco-amarillenta emerge al costado del mástil trasero y la llama alcanza una altura mayor que el mástil mismo. Por unos instantes, el Hood parece deformarse sobre su línea de flotación y enseguida ocurre una tremenda y atronadora explosión que hace saltar las torretas traseras al rojo vivo por los aires. Restos al rojo vivo, partes de botes, restos de metal incandescentes caen alrededor de la masa de humo que emerge. El crucero de batalla se parte violentamente en dos, cientos de marinos británicos han sido volatilizados e incinerados, la onda explosiva ha matado al resto sobre la parte expuesta de proa, aquellos que están en lugares protegidos sobreviven durante algún tiempo más.

Los marinos del HMS Prince of Wales quedan conmocionados por el atronador bramido de la explosión. Su buque insignia ya no está al frente y en su lugar hay sólo una masa de humo maciza, grisácea y negra. Cuando se acercan, alcanzan a ver la parte delantera con su proa en alto hundiéndose rápidamente. El "Hood" está partido en dos y la parte delantera se hundiría en menos de 1 minuto, la popa aún flota un poco más. El "Hood" eleva su proa hacia el cielo y antes de quedar perpendicular a la superficie que se lo tragará, en un postrer esfuerzo, puede aún disparar una vez más con las torres delanteras, en medio del infierno y humo, al momento que la proa se eleva. La alegría inunda a los buques alemanes y también existe un sentimiento de reconocida admiración por el postrer valor de los marinos del "Hood".

En este minuto, 6:01, el "Bismarck" recibe el tercer impacto proveniente de la decimotercera salva del "Prince of Wales" y le vuela la proa a una de las lanchas auxiliares a motor, desperdigando sus restos hacia la chimenea e hiriendo con sus astillas a uno de los encargados de las baterías antiaéreas. Al mismo tiempo el "Prinz Eugen" dispara su décima salva sobre el "Prince of Wales".

El "Prince of Wales" hace una guiñada para evitar los restos del "Hood", al tiempo que observa en primera línea el hundimiento de la parte delantera del mismo ante los incrédulos y estupefactos ojos de los marinos de este buque; sencillamente no lo pueden creer. Dado que el "Prince of Wales" hace el mismo rumbo que el "Hood", los alemanes no tienen que corregir el tiro y observan que la popa del "Hood" se hunde lentamente, de la parte delantera no se observa nada.

Los alemanes cambian de objetivo y esta vez apuntan al buque sobreviviente. El "Prinz Eugen" dispara su duodécima salva y el "Bismarck" dispara su séptima salva completa sobre el "Prince of Wales", que ha retomado el rumbo original. La distancia se acorta a 14 km. El "Prince of Wales" dispara un único torpedo, pero en ese momento es ahorquillado. El "Bismarck" dispara su octava salva sobre el "Prince of Wales", que tampoco hace ninguna maniobra de descentrado.

A las 6.02, el "Prince of Wales" es tocado con un fuerte impacto de al menos siete tiros de la octava salva del "Bismarck" sobre el puente de compás y de mando. El “Prince of Wales” resulta gravemente alcanzado, con los tiros de la octava salva de 380 milímetros del "Bismarck" en el puente de navegación, que también destruye el puente de mando, matando a casi todos los presentes, excepto al comandante del buque y al contramaestre señalero. El buque queda en absoluto estado de conmoción y aturdimiento.

Uno de los problemas presentados por la nave británica fue de índole técnica, ya que, debido a la imperiosa necesidad de contar con unidades navales capaces de enfrentarse al "Bismarck", se ordenó que el acorazado fuera equipado para combate sin el necesario periodo del prealistamiento (entrenamiento de tripulación, corrección de fallos de diseños, ajustes de los mecanismos y sistemas eléctricos, etc.). De hecho, el "Prince of Wales" zarpó con obreros del arsenal trabajando sobre la torre trasera que no giraba bien. A pesar de todo esto, su desempeño en combate resultó ser más eficiente y superior al de su nave capitana, el "Hood".

En el "Prince of Wales" ("King George V" para los alemanes) la situación es caótica, pero se logra controlarla. Éste se ve obligado a retirarse oculto en una nube de humo, no sin antes ser ametrallado por el "Prinz Eugen" desde 14 km, al límite de la antiaérea. Inclusive se llegó a preparar un ataque de torpedos en la nave alemana. La necesidad de rematar al "Prince of Wales" queda suspendida en el pensamiento de los marinos de ambas unidades alemanas. De ser finiquitada, dado su evidente estado, sería un tremendo resultado para la Kriegsmarine.

Lütjens imperturbable no da órdenes de atacar al "Prince of Wales", que se aleja humeando, y Lindemann intenta convencerlo de acabar con el malogrado acorazado británico. Lütjens le recuerda secamente a Lindemann que la directiva del comando naval le instruye que sólo comprometerá la nave en combate si ésta está en grave riesgo por ataque, lo que no es el caso.

Lindemann, exasperado, intenta rebatirle pero el granítico silencio de Lütjens corta toda posible conversación sobre el tema. De ahí en adelante, el vacío comunicacional entre ambos se incrementaría gradualmente hasta no dirigirse más la palabra. Lütjens internamente está contento de emplear muy poca munición en el hundimiento del "Hood".

El combate duró 24 minutos. El “Prinz Eugen” está ileso y el “Bismarck” ha recibido tres proyectiles del “Prince of Wales”. El resultado fue por el lado alemán: el “Bismarck”, daños menores; por el lado británico, el “Hood” hundido y el “Prince of Wales” gravemente averiado por siete cañonazos que dieron de lleno.

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Hundimiento del Hood, con el HMS Prince of Wales en primer plano. Cuadro de J.C. Schmitz-Westerholt

Consecuencias del combate

El “Bismarck” recibió tres impactos, todos del “Prince of Wales”, al inicio de la batalla. Uno destruyó la proa de una lancha sobre el hangar principal. Otro, en una central de dínamos, y el último en la proa pasado por ambas bandas que aisló depósitos de combustible y embarcó 2.000 toneladas de agua, más una salida delatadora de óleo aceitoso.

Lütjens, sabiendo que la impunidad de su salida se ha perdido y el buque está dañado a proa, decide abortar la operación. Debe deshacerse de sus perseguidores y llegar a puerto amigo, y para ello elige Saint Nazaire, por poseer un dique seco del tamaño apropiado.

A pesar de los daños menores en el “Bismarck”, éste deja un rastro aceitoso en el agua, visible desde muy lejos por los aviones, por lo que no puede hacer su guerra de buque fantasma en el Atlántico. Los demás buques británicos mantienen contacto de radar con la flota alemana.

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Viaje realizado por el Acorazado Bismarck

"Hundir al Bismarck"

La noticia del hundimiento del “Hood” causó una gran consternación y sed de venganza en la opinión pública británica. En la Cámara de los Comunes, Churchill declara con un gesto de dolor que hay que hundir al “Bismarck” a cualquier precio.

Se unen a la cacería del acorazado alemán varias naves de una poderosa fuerza: el “HMS Ramillies” y el “HMS Rodney”. La Fuerza “H”: compuesta por el crucero de batalla “HMS Renown”, portaaviones “HMS Ark Royal” y el crucero “HMS Sheffield”. Zarpan de Gibraltar al mando del almirante Sommerville para completar el cerco por el sur. Durante cierto tiempo el “HMS Norfolk” y el “HMS Suffolk” mantienen contacto gracias al radar.

Mientras tanto, el “Bismarck” deja atrás con una hábil maniobra al “Prinz Eugen” y despista a los británicos. Los cruceros que le seguían pierden el rastro. Hace curso a St. Nazaire en Francia. Con su nuevo FuMB (detector radioeléctrico de emisiones), el “Bismarck” percibe el funcionamiento del radar adversario. Bajo la presión del momento, el almirante Lütjens comete un error. El nuevo radar sólo tiene un alcance de 13 km. El aparato de detección del “Bismarck” señala las emisiones del radar adversario, pero como se limita a escuchar, posee un alcance muy superior. Ello le hace creer erróneamente al almirante alemán que los británicos lo tienen vigilado, cuando en realidad perdieron la señal desde el día 25 de mayo a las 3:00. Pero estando así las cosas, el almirante Lütjens transmite dos largos mensajes permitiendo que los radiogoniómetros lo localicen. En París y Berlín, el Alto Mando ya se había dado cuenta de que los británicos habían perdido la señal. No obstante, Lütjens - que se creía atrapado por el radar - cuenta en sus mensajes su victoria sobre el “Hood” y el “Prince de Wales” en largas comunicaciones. El Alto Mando Naval alemán le ordena que se calle. Pero ya era demasiado tarde.

La cacería

El almirante John Tovey se asombra cuando ve en el mapa la ubicación del “Bismarck”, ya que lo hacía en la ruta de Brest, pero éste se encuentra al norte seguramente con la intención de ganar nuevamente el estrecho de Dinamarca: toda la flota británica se dedica a la búsqueda en la ruta equivocada. Da la orden de búsqueda en la dirección correcta. Pero el “Bismarck” continúa su ruta hacia la costa francesa y los buques británicos no encuentran nada en el norte. Nueve horas después, los británicos se dan cuenta del error: los datos han sido trasladados erróneamente al mapa. El error es imputable al oficial de navegación del “King George V”. El “Bismarck” se halla en realidad a centenares de millas al sur del punto dado por él.

El ataque de los Swordfish

Un avión Catalina ha descubierto, por casualidad, al acorazado alemán bajo él, a través de un claro entre las nubes. Si hubiera estado acompañado por un destructor, le habrían confundido con una unidad británica, pero va solo y no se aprecian las marcas identificadoras. Al bajar de altitud para intentar corroborar la identidad del buque, éste le responde con fuego antiaéreo - no hay duda, es el Bismarck.

El 26 de mayo, el Almirantazgo británico trasmite su nueva posición a la fuerza H, que se encuentra en las proximidades del Bismarck.

El almirante Somerville recibe el siguiente mensaje de su Almirantazgo:
“No se deje arrastrar a un combate en el que usted se enfrentaría solo con el Bismarck. Espere la llegada de otros acorazados. Intente por todos los medios reducir la velocidad del adversario”
Orden del almirante Tovey al almirante Somerville#GGC11C

A pesar de la mar gruesa, los aviones Fairey Swordfish del “HMS Ark Royal” despegan a las 15:40 cargados de torpedos. Los Swordfish son aviones biplanos, en parte hechos de tela, lentos, anticuados, pero sus tripulaciones son valerosas.

Repentinamente en un claro aparece un buque solitario y se desencadena el ataque. Disparan sus torpedos contra él, pero no es el Bismarck, sino el “HMS Sheffield” que maniobra desesperadamente para evadirlos, pero ocurre algo: los torpedos están armados con espoletas magnéticas y explotan al contacto con el mar. El Sheffield es identificado por uno de los aviones y se interrumpe el ataque. De haberse atacado al Bismarck, el ataque habría sido infructruoso. Vuelven al Ark Royal con un humor de perros. Cuatro horas después, casi anocheciendo, vuelven a despegar con torpedos convencionales y esta vez sí dan en el “Bismarck”.

Para los artilleros antiaéreos, los Swordfish parecen copitos negros suspendidos en el aire. Se desencadena una terrorífica andanada de fuego antiaéreo, las piezas de 38mm disparan también tratando de derribar a los aeroplanos con las plumas de los impactos en el agua de sus pesados proyectiles. No hay bajas aún en la formación británica, siguen en medio del fuego y las plumas de agua, a 300 m, dejan caer los torpedos y viran bruscamente.

El primer torpedo explota contra la coraza del gigante y no causa más que un desconchado, pero el brusco bandeamiento mata a un oficial en su interior al golpearse fatalmente el cráneo.

El Bismarck hace bruscos virajes para evitar el resto de los torpedos y lo logra, la tripulación respira aliviada. Sin embargo, el ataque no ha terminado, ya que tres biplanos se acercan desde un sector ciego de popa y lanzan sus torpedos. El Bismarck vuelve a pegar golpes de caña bruscos, logrando evitar el primero. Repite el giro y evita el segundo, pero el tercer torpedo da de lleno en el timón derecho. La explosión levanta al acorazado haciéndolo hocicarse y abriendo un gran boquete en plena popa, justo en el compartimiento de la hélice. La explosión dobla hacia adentro y traba el timón derecho en posición de giro, haciéndolo golpear contra la hélice central, golpe que resulta fatal.

No hay bajas en los aviones atacantes y vuelven satisfechos al Ark Royal.

Con este golpe, el “Bismarck” no puede maniobrar y vira en redondo. El acorazado alemán se encontraba en ese momento a más de 400 millas de Brest. Un avión de observación confirma mediante fotos que el acorazado alemán está girando en redondo, sin gobierno.

Se hacen desesperados esfuerzos para maniobrar con las hélices, sin resultados. Se intenta llegar al mecanismo del timón con la esperanza de soltarlo, pero la mar fuerte ingresa con fuerza al compartimiento abierto al mar y provoca peligrosísimas fuerzas de succión. Un buzo valiente intenta ir por fuera a dar un vistazo, lo izan semiinconsciente por los golpes continuos contra el casco.

Se propone sacar una puerta del hangar para usarla como timón de compensación, pero Lütjens no autoriza la acción. El Bismarck está acabado cuando anochece, la moral es muy baja.

Esa misma noche del 26 de mayo, el alférez de navío Wohlfahrt, comandante del “U-556”, divisa bruscamente al “Renown” y al “Ark Royal”, que se dirigen hacia él. Los telegramas han puesto al corriente de lo que pasa al oficial alemán. El U-Boat ha dado la orden de ayudar al “Bismarck” a todos los submarinos que se encuentran en la zona . El comandante del “U-556” escribía en su bitácora de navegación:
“Ni siquiera tenía necesidad de maniobrar, pues me encontraba idealmente colocado para un ataque. El enemigo no iba escoltado ni zigzagueaba. Me hallaba entre los dos buques y habría podido tirar sobre ambos, si me hubieran quedado torpedos. Entonces, tal vez habría podido ayudar al Bismarck
Anotación en la bitácora del U-556 firmada por el alférez de navío Wohlfahrt#GGC11C

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HMS "Hood"

La batalla final

Llega el amanecer del 27 de mayo de 1941. El Bismarck está a baja velocidad dando amplios giros aún. La moral a bordo es terriblemente baja, Lindemann está absorto en su mutismo en el puente, Lütjens se ha encerrado en su camarote. Aparece en el horizonte el Rodney con sus piezas de 406 mm, el King George V y el Renown a lo lejos avanzan en fila como un pelotón de fusilamiento. Todos los buques británicos están al borde de sus reservas de combustible.

Tovey divisa al acorazado que ha aumentado su andar, pero gira en círculos. Adelanta al "Rodney" con sus nueve cañones de 406 mm de calibre y al "HMS King George V" con sus diez cañones de 356 mm. Comienza el combate y el Bismarck inicia la acción.

El Bismarck al principio logra centrar al "Rodney", pero disparos bien dirigidos destruyen los emplazamientos de dirección de tiro del "Bismarck"; primero arrasa el de la cofa y luego el de popa, arrancándolo de cuajo. El acorazado queda "ciego" y pasa a puntería local (cada cañón poseía un sistema de dirección de tiro óptico). Los disparos provenientes del Bismarck se tornan erráticos, solamente ahorquilla los blancos.

Los buques británicos comienzan el cañoneo, que cada vez se parece a un ejercicio de tiro. El cañoneo es infernal, ningún tiro del "Bismarck" da en el blanco, sólo moja las bandas de sus verdugos.
Después de 100 minutos de infernal y machacante cañoneo, el "Bismarck" está parcialmente inhabilitado, pero no pueden hundirlo a causa de su coraza horizontal. Las bajas en el Bismarck se cuentan en cientos, la carnicería es total, los cadáveres se acumulan sobre la cubierta y los que intentan escapar de su interior pasan a engrosar las pilas en cubierta. En el interior, hay una relativa seguridad, pero el humo sofoca a los marinos, unos 200 se dirigen hacia la salida del sector de las grúas. Cuando se juntan para subir la escala, un disparo de 356 mm penetra por el borde superior de la cintura y explota en la base de la escala, los 200 mueren en el acto. Los tiros del Bismarck se hacen cada vez más espaciados, una de las torres principales tiene sus cañones caídos, a otra le falta el escudo de contera. Prontamente el acorazado queda mudo, ya no dispara. Los británicos observan mientras ametrallan las cubiertas con sus antiaéreos, fusilan prácticamente a quien se aventure a salir. El caos reina, la organización se pierde, las bajas aumentan. Los británicos detienen su fuego y observan: el Bismarck es una ruina flotante. En el "Bismarck" se da la orden de abandonar el buque, se abren las válvulas de fondo y se colocan cargas explosivas.

El Bismarck se recuesta lentamente para morir, lo hace a babor y se hunde gradualmente. La pausa del fuego británico permite hacer salir a unos 900 marinos sobrevivientes. Finalmente, el Bismarck se sumerge y levanta la proa. Lindemann, que ha sobrevivido al infierno, sube al torrotito y se hunde con su buque.

Más de 1.900 marinos desaparecen con su buque. Sólo se rescatan unos 110 marinos desde el agua por parte del Dorsetshire y se suspende la acción por el aviso del supuesto avistamiento de un submarino alemán en la zona [cita requerida]. Unos 800 hombres quedan para morir en las heladas aguas del Atlántico Norte.

Para lograr hundir al acorazado alemán, los británicos han empleado ocho acorazados, dos portaaviones, cuatro cruceros pesados, siete cruceros ligeros, veintiún destructores, seis submarinos y más de cien aviones. El almirante sir John Tovey escribía al respecto:
“El Bismarck ha librado una batalla extremadamente heroica contra un adversario muy superior, mostrándose digno de las más bellas tradiciones de la antigua Marina Imperial, Se ha hundido enarbolando su pabellón”
Comentarios del almikrante Sir John Tovey sobre el hundimiento del "Bismarck"#GGC11C

Segunda Guerra Mundialbarcos
HMS "Renown"

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Supervivientes del Bismark rescatados por el HMS Dorsetshire

Colaboración española

Al tiempo que el navío alemán entabla su último combate contra los buques de la Royal Navy, el almirante Otto Schniewind, Jefe del Estado Mayor del SKL, solicita a la Armada Española el envío de naves de auxilio previendo el desenlace final de la batalla. El 27 de mayo de 1941 a las 11'40, cuando ya el acorazado ha zozobrado, zarpa de la base de Ferrol el crucero pesado Canarias. Este barco llega a la zona del hundimiento en al noche del 29 de mayo encontrándose en la zona con un submarino alemán y, en la madrugada del 30, con el buque meteorológico alemán Sachesenwald. Tras recorrer la zona únicamente logran rescatar los cadáveres de dos marinos alemanes.

Se encuentran los restos del "Bismarck"

En 1989, el doctor Robert Ballard y su equipo descubrieron la tumba del "Bismarck" en los abismos, a más de 4.790 metros de profundidad.

El pecio está en posición normal, sobre la ladera de una montaña abisal llamada Porcoupine. El Bismarck está prácticamente de una sola pieza con su línea de flotación hundida en el limo. No están, sin embargo, las torres artilleras principales de 380 mm, que se desencajaron de la nave cuando ésta zozobró para hundirse. El puente de mando está separado de la nave y en posición invertida sobre la cofa.

Al revisar la superestructura del Bismarck se puede constatar que todas las torres de artillería secundaria tienen impactos fatales. El puente de mando blindado tiene un impacto directo a babor de 406 mm ("16" infligido por el HMS Rodney y la chimenea prácticamente no existe. No se encontraron evidencias de torpedos sobre sus costados, pero sí un impacto de 356 mm ("14" en el sector de las grúas. Aún es visible la esvástica sobre la proa y popa.

Al revisar la línea de flotación se encontró que habían mamparos antitorpedo vulnerados, pero no así su casco. Incluso fue posible encontrar dentro del hangar uno de los Arado aun reconocible.

Para el masivo castigo que recibió el Bismarck, el estado de la nave es bastante bueno y no evidencia tamaño infierno que recibió.

http://http://es.wikipedia.org/wiki/Acorazado_Bismarck

3 comentarios - acorazado bismarck muy interesante

@chido987
info muy interesante.