Ezeiza desde los Querandies hasta nuestros días

Introducción.
El presente trabajo no tiene la pretensión de ser considerado “La Historia de Ezeiza” sino, una historia más. Simplemente aspiramos a que a partir de su lectura, los viejos pobladores esbocen una leve sonrisa asegurando, ¡Esto yo lo sabía! Y que tal vez se les refresque la memoria con la lectura. Y que los nuevos pobladores se enteren a modo de simple información cuales fueron nuestros orígenes.
También aspiramos a que éste trabajo le sirva a los docentes que desean trabajar con temas de historia local con los jóvenes ezeicenses.
La historia de Ezeiza no puede ser contada como la de una isla. Por ello, se han ido estableciendo diversas relaciones con hechos históricos regionales, nacionales o internacionales. A la vez debemos aclarar que en este trabajo se ha privilegiado el proceso histórico y por cuestiones de espacio se han debido dejar de lado gran cantidad de anécdotas y vivencias personales de la historia costumbrista que abordaremos en próximas ediciones.

Marcelo Aníbal Delgado
Profesor de Historia y Ciencias Sociales
Ex Director del Museo Histórico del Partido De Esteban Echeverría
lu3df@argentina.com

“Los dueños de nuestras tierras”


Los primeros habitantes de nuestra región fueron los Querandíes. Eran un pueblo perteneciente a la nación Pampa. Eran nómades, no conocían la agricultura, vivían de la caza, de la pesca y de la recolección de frutos naturales. Cazaban pequeños animales como nutrias, ciervos de los pantanos, ñandúes y almejas de río, pescaban bagres y armados, con cuyos huesos fabricaban anzuelos y arpones. Conocían la piedra y con ella Fabricaban puntas de flecha, raspadores y manos de mortero, hachas y su principal armamento, la boleadora, con piedras redondeadas a las que les realizaban un surco de donde las ataban con tientos de cuero. Aun así, la región carente de piedras los obligaba a trocarlas con sus vecinos, los Guaraníes, que habitaban el norte de la actual Provincia de Buenos Aires en la zona del delta. Se sabe que se autodenominaban los HET (gente) y que su propio idioma era el Het. Rara vez se acercaban a las costas. El interior de las enormes y prodigiosas pampas les brindaba toda su natural abundancia para poder vivir.
Sus viviendas eran pequeños toldos construidos con ramas y cueros. Fueron excelentes alfareros y en virtud de su permanente traslado de un lugar a otro, fueron dejando abundantes rastros de ello. Cuando se trasladaban, huyendo de los crudos inviernos, dejaban sus pertenencias y viajaban cazando y transportando solo lo esencial, la alfarería la volvían a fabricar en sus nuevos asentamientos.
Como a veces se les hacia difícil conseguir agua, acudían a una solución de emergencia, beber la sangre de los animales que cazaban, tal como lo relata Ulrico Schmidel, un alemán que viajó junto a Pedro de Mendoza en 1536 y que se ocupó de realizar detallados relatos de sus vivencias, más aun , las retrataba según el estilo de la época :
“Ellos han sido alrededor de tres mil hombres formados con sus mujeres e hijos, y nos han traido pescado y carne para comer. También estas mujeres tienen un pequeño paño de algodón delante de sus partes. En cuanto a estos susodichos Querandíes, no tienen un paradero propio en el país; vagan por la tierra al igual que aquí en los paises alemanes los gitanos. También cuando estos indios Querandíes se van tierra adentro para el verano sucede, en muchas ocasiones hallan seco a todo el país por treinta leguas de camino y no se encuentra agua alguna para beber; y cuando acaso agarran o asetean un venado u otra salvajina, juntan la sangre de estas y la beben. También en casos hallan una raíz que se llama cardo y entonces la comen por la sed. ; cuando los susodichos querandíes no quieren morirse de sed y no hallan agua en el pago, beben esta sangre, pero si acaso alguien piensa que la beben diariamente esto no lo hacen.” 1

La expedición de Mendoza
En el año 1536, Don Pedro de Mendoza tenía 47 años y se encontraba muy enfermo. Pertenecía a la Familia de los Mendoza, de la aristocracia castellana. Eran los Duques del Infantado, cortesanos de Carlos I de Habsburgo. En 1534 el rey le otorga por las llamadas Capitulaciones de Toledo la misión de realizar una expedición y penetrar el interior de Sudamérica para ganarle la carrera de la conquista territorial a los Portugueses y alcanzar las cuantiosas riquezas de las que se tenía noticias en la península. Seguramente estas noticias se referían al tesoro de los Incas, el que se imaginaba incalculable y hasta se fantaseaba con él. El rey le otorga a Mendoza el título de Adelantado. Es evidente que la expedición se trató ante todo de una misión eminentemente militar, ya que se transportaron grandes cantidades de armas, pólvora y caballos, pero se trasladó una escasa cantidad de mujeres, lo que evidencia que no buscaban colonizar sino solamente conquistar territorios.
Pero en esta empresa, la verdadera motivación era la de Don Pedro de Mendoza, quien aportó todos los fondos necesarios para financiar la misma, con el objetivo de encontrar en este lado del mundo a un mítico indio llamado “Siphilo”, que según una leyenda, era capaz de curar a Don Pedro de la Sífilis que estaba acabando con su vida, enfermedad incurable en la Europa de aquello tiempos.
Don Pedro de Mendoza partió de Sanlucar de Barrameda con 13 naves en 1535 para arribar a lo que hoy conocemos como La Boca del Riachuelo, en el actual Barrio de La Boca, Ciudad de Buenos Aires.
A su llegada se encontró con un grupo de indios que ante el asombro, se acercaron amistosos y les ofrecieron alimentos durante catorce días. Entretanto, los hombres de Mendoza, fueron construyendo el Fuerte de Santa María del Buen Ayre, que los alojó durante un tiempo.
A poco de su llegada, los querandíes se negaron a seguir suministrando alimentos a los españoles, los que con su prepotencia y vejámenes, lograron cohesionar la voluntad de quienes a partir de este momento serían sus perores enemigos. Aquellos indios pacíficos y amigables no aceptaron compartir sus alimentos, tan difíciles de conseguir a cambio de nada.
Mendoza, ante la negativa de los Querandíes de ayudar con alimentos a sus expedicionarios ordenó un “Castigo Ejemplar” el que se realizó el 15 de junio de 1536 en el llamado Combate de Corpus Cristi, en la desembocadura del Río Luján. En dicho combate perdieron la vida sus sobrinos, Pedro y Luís Benavídez.
Mendoza en actitud desesperada encargó el desmantelamiento de algunas naves para que con su madera se pudieran construir barcos de menor calado que remontaran los Ríos Paraná, Uruguay y Pilcomayo. Todo fue en vano, el Indio “Siphilo” nunca apareció, y Mendoza con su salud pendiendo de un hilo decidió regresar a España, pero la muerte lo alcanzó antes de su llegada en 1537, y en las Islas Canarias su cuerpo fue arrojado al Mar.
En el Fuerte de Santa María del Buen Ayre, la comida escaseó de tal manera que se han registrado casos de antropofagia entre los conquistadores. El fuerte fue permanentemente asediado por los Querandíes, hasta que finalmente, en 1541 Domingo Martínez de Irala ordena el repliegue de los últimos 350 españoles hacia la Ciudad de Asunción.

La Primera y Única Fundación de Buenos Aires.
Será Juan de Garay quien con los 60 “Mancebos de la Tierra”, descendientes de los conquistadores de 1536, vendrá desde Asunción a fundar en 1580 la Ciudad de la Santísima Trinidad, cercana al antiguo fuerte de Santa María del Buen Ayre, abandonado cuarenta años antes, y del que ya no quedan rastros visibles.
Garay pretende distribuir en encomiendas a los aborígenes que encuentra para ponerlos a trabajar, y por lo tanto, ordena al Mayor Juan Ruiz de Ocaña realizar un censo para determinar el reparto. En su intento, se encuentra con la oposición de los indios que negándose, enfrentan al español en un gran combate en el pierden la vida gran cantidad de Querandíes al mando de su Cacique Telomiàn Condiè, habitante de la región cercana al puente 12. Se dice que en dicho combate fueron tantos los querandíes que cayeron ante el acero español, que las aguas del Río se tiñeron de rojo con su sangre. De ahí deriva el nombre del Río de la Matanza, al que anteriormente se denominó, Riachuelo de los Navíos, y luego de muchos años, será así denominado el pago y luego el Partido del mismo nombre.
La persecución no se limitó a sólo a Telomiàn sino también a su familia, ya que también su hijo Diego Condié debió soportar la persecución y el destierro.

Distribución de las tierras
En los próximos 20 años se realizará el reparto de tierras entre los hombres que acompañaran a Garay en la fundación de Buenos Aires.
Al sur del “Riachuelo de los Navíos” (Río de la Matanza) se distribuyen cinco suertes de de Chacra y tres suertes de Estancia. Los beneficiados serán Cristóbal de Luque, Andrés de Vallejo, Rafael de Espíndola, Julián Pavón, Cristóbal Navarro, Juan de Castro, Pedro López de Tarifa y Diego Núñez de Prado.
En 1583 se le había entregado Merced al Mayor Ruiz de Ocaña en la región que actualmente es el Partido de Lomas de Zamora con frente al Riachuelo de los Navíos. También en esa región le es otorgada merced al citado López de Tarifa.
Una hija no reconocida por López de Tarifa, Doña Mayor Humanes y Molina se casa con Don Pedro Gutiérrez y será este Matrimonio quien bautice con el Nombre de “Montes Grandes” a su chacra debido a la gran cantidad de Talas que existían en la zona.
Entre 1610 y 1626 Francisco García Romero adquiere fracciones de tierra, las que sumadas darán como resultado la Denominada “Estancia del Cabezuelo” cercana al actual Cementerio de Lomas de Zamora. Éstas las heredarán sus nietas, quienes por ser piadosas educadoras se las conocerá con el mote de “Las Beatas”
“Hacia 1720 el antiguo establecimiento de campo es adquirido en forma separada por Gaspar de Avellaneda (Actual Zona de Santa Catalina en Llavallol) y Pedro Espinosa Arguello (la antigua Estancia del Cabezuelo y su casco).” 2 La posesión de Espinosa Arguello no duró demasiado, ya que en 1736 las venderá a Don Juan Zamora, quien en 1765 las vende a su vez al Colegio Nuestra Señora de Belén, perteneciente a la Compañía de Jesús (Congregación de los Jesuitas). Dado que los reyes de España expulsan a los Jesuitas de sus dominios, las propiedades de éstos serán regenteadas por las llamadas Juntas de Temporalidades, las que por su pésima administración serán disueltas y las tierras de los Jesuitas, incorporadas a las rentas de la Real Hacienda.
Será en 1758 que en territorios actualmente pertenecientes al distrito de Ezeiza, se instalará una Capilla que puede decirse es el primer hito histórico importante ocurrido en nuestro actual partido. A cargo de la Hermandad de la Santa Caridad, congregación religiosa fundada en 1758 por el Presbítero Don Juan Alonso González, el que al fallecer su esposa se ordenará sacerdote y será bisabuelo de nada menos que de uno de los hombres más grandes de nuestra historia, Don Manuel Belgrano. Dicha capilla estaba ubicada en el territorio de lo que hoy es la puerta de la Argentina hacia el mundo, el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini.
Esta capilla dará origen luego a una importantísima estancia, de la que volveremos a hablar mas adelante.
Contemporáneo con estos hechos es el ingreso del pionero de la Familia de los Ezeiza, Don Jerónimo Ezeyza. Si bien su ingreso no está debidamente documentado, algunas fuentes lo datan allá por 1740 y otras por 1767.
Pocos años más tarde, en 1776, el Rey de España Don Carlos III, de la Dinastía de los Borbones, realizará una serie de reformas administrativas. Creará el Virreinato del Río de la Plata (Hasta entonces nuestra dependencia administrativa era con el Virreinato del Perú) con el objetivo de evitar el ingreso de mercaderías de contrabando e incrementar la recaudación de impuestos o alcabalas y enriquecer ostensiblemente las arcas de la corona, además de otorgar a sus dominios cierta capacidad defensiva ante el peligro de intentos invasivos de las potencias enemigas.
Parece ser que nuestro primer Virrey Don Juan José de Vértiz y Salcedo decide organizar los grandes pagos en que se divide la actual Provincia de Buenos Aires. En 1777 desde el Cabildo de Buenos Aires se decide crear los primeros “Alcaldes de la Santa Hermandad”, institución de gran importancia ya que serán las primeras autoridades políticas con que se que administrarán los Pagos. En octubre de 1780 determina la demarcación de límites entre el Pago de la Magdalena y el de La Matanza. El primero, que es el que nos importa, comprendía los extensísimos territorios delimitados por el Río de la Matanza, y por el Río Salado hasta el Río de la Plata, nada menos.
El Primer Censo de población que se realiza en 1744 dará como resultado una población total en la Campaña de 680 almas establecidas en el pago de La Magdalena. ¿Los indios? Los empujaron hacia el sur, más allá del Salado, lo que no se consideraba parte de la civilización y a ellos obviamente, no se los consideraba personas.
Años más tarde las tierras que actualmente habitamos, fueron jurisdicción del Curato de Quilmes, luego del Partido de Barracas al Sur y recién el 10 de septiembre de 1861 se otorgará autonomía Municipal a Lomas de Zamora de quien dependerán hasta 1913 parte de nuestros territorios. El centro actual de la ciudad de Ezeiza y sus ciudades contiguas La Unión, Tristán Suárez y C. Spegazzini serán parte integrante del Territorio que desde fines del Siglo XVIII pertenecían al Pago de San Vicente y al de Cañuelas.

Los Ezeiza
Como dijimos anteriormente, el primero de los Ezeiza en arribar a nuestro país fue un Vasco llamado Jerónimo Antonio de Ezeyza Urrutume e Irazábal Pagola, que se casó con una joven llamada Micaela Gerónina Barragán, al parecer, nieta de Don Pedro Barragán, otrora alcalde de Buenos Aires. Jerónimo había nacido en Albístur, provincia de Guipuzcoa, España.
Este hombre se radicará en Entre Ríos y se dedicará a las tareas rurales. Tendrá tres hijos: 1) Pedro Pablo José de Ezeyza y Barragán, (Nace en 1768) y se casa con María Celestina Álvarez Díaz; 2) Juan José de Ezeiza y Barragán y 3) Gerardo de Ezeyza y Barragán, el que fallecerá siendo muy pequeño.
Pedro Pablo José de Ezeyza y Barragán, el primogénito de los Ezeyza y Barragán, en un principio, no será hacendado como su padre, sino que será militar y llegará a ostentar el grado de Coronel de Caballería al que por sus servicios, le serán otorgadas tierras en Merced cercanas a la región de la Laguna de Mar Chiquita, en la región de la costa bonaerense.
Tuvo cinco hijos, 1) Pedro Pablo José de Ezeyza y Álvarez, 2) José Agustín María de Ezeyza y Álvarez, 3) Juan Ramón de Ezeyza y Álvarez, 3) Doroteo de Ezeyza y Álvarez (morirá siendo pequeño) y 5) Valentín José de Ezeyza y Álvarez.
El segundo hijo, José Agustín María de Ezeyza y Álvarez se casará con Lorenza Fondevila en 1818 y al año siguiente nacerá de esta unión un único hijo, quien prestará, sin saberlo, su apellido paterno a nuestra Ciudad y luego al Partido, se llamará José María de Ezeiza y Fondevila.

Los Remedios y otras estancias.
Pedro Pablo José de Ezeyza y Álvarez, tío de nuestro José María, será propietario según escritura del 31 de julio de 1820 de las tierras que la Hermandad de la Santa Caridad poseyeran en nuestra región y que a partir de ahora conoceremos como “Estancia Los Remedios”. Comenzará una explotación pecuaria que solo durará tres años y venderá su propiedad a un comerciante, de origen inglés, Don Thomas Whitfield. Este personaje, criador de ovejas, será copropietario de una de las cabañas más importantes de la región, la llamada “Los Galpones” de la zona de Quilmes, en la que ya se estaban experimentando cruzamientos de ovejas de razas Merino y del tipo criollas para mejorar la calidad de su lana.
No es extraño que proliferaran por entonces los comerciantes de origen inglés, ya que después de la revolución de 1810 como es obvio, el comercio con España quedó suspendido y se liberalizó el comercio con otras naciones, principalmente, Inglaterra.
Es así como en campos vecinos, (al otro lado de la Avenida Jorge Newbery) otro inglés, Diego Barton, compró tierras en las que plantó una variedad de damascos (albárchigos) que por su magnitud y tradición de denominación lugareña (el nombre que había puesto Mayor Humanes y Molina) , denominó “Montes Grandes”. También muy cerca se instalaron los hermanos William y John Parish Robertson, quienes convencieron al por entonces Presidente Bernardino Rivadavia para que con fondos del estado nacional, financiara la aventura de traer familias escocesas y crear una colonia agrícola en Monte Grande. Los Robertson compraron para sí la estancia Santa Catalina en donde hoy funciona el Rectorado de la Universidad de Lomas de Zamora y otras tierras para plantar la colonia, obtenidas por el sistema de enfiteusis (cesión perpetua a cambio del pago de un canon), y otras que también habían pertenecido a Don Thomas Whitfield, el que como dijimos, había comprado Los Remedios. La colonia escocesa, con el correr de unos pocos años se desintegró y los escoceses se dispersaron. Lo que nunca dijeron los Robertson es que en realidad más que comerciantes eran espías del Foreing Office y revelaban en cariñosas cartas familiares gran cantidad de secretos que obtenían gracias a su carismática simpatía frente a nuestros funcionarios deslumbrados por tan importantes e influyentes personalidades. En honor a los Robertson, los espías británicos, algunos vecinos de Monte grande los homenajearán imponiendo su nombre en una Calle y hasta en una escuela…
En 1825 “Los Remedios” es comprada por la empresa Juan Carlos Zimerman, Frazier y Cía. Pero a poco, Zimerman comprará a sus socios la totalidad de la estancia y la conservará hasta 1850.
Debe notarse que por entonces los principales productos exportados no eran sino el cuero, el tasajo (carne salada), las grasas o sebos y las lanas de oveja. En “Los Remedios”, la principal actividad era la cría de ovejas.
En 1850 adquirirá dichas tierras el hacendado Francisco Halbach, quien se desempeñaba como Cónsul en Buenos Aires del Reino de Prusia. Halbach, demostrando gran capacidad comercial, decidió realizar una considerable inversión en “Los Remedios” al importar de Europa los elementos necesarios para alambrar la estancia. Hasta entonces el único tipo de cerco utilizado eran los Talas plantados uno al lado del otro en línea, pero esto no impedía el ingreso o egreso de los animales. Será así como en 1855 “Los Remedios” será la primera estancia de la Argentina en ser alambrada en todo su perímetro, salvo las orillas que dan al Río de la Matanza. “En la estancia había ya cerca de 1500 vacas, 600 yeguas y 30.000 ovejas”. 3
Halbach se dedicará a traer ovejas tipo “Ramboillet” de Francia y “Negrete” de Alemania con cuya cruza logrará ganar importantes premios por el largo y calidad de los vellones obtenidos.
Francisco Halbach hacia 1864 enajenará sus tierras a nombre de sus yernos Antonio y Remigio González Moreno, los que serán sus poseedores hasta bien entrado el siglo XX, otro sector, el más cercano a la actual ciudad de Ezeiza será vendido al matrimonio formado por Tomás Armstrong y la Sra. Justa Villanueva.

El paso del Tren
Muchas son las controversias que se han tejido respecto al paso del ferrocarril por nuestra ciudad, pero la realidad es que debemos dejar de lado el mito del Ferrocarril vasco o inglés como los pioneros que abrieron camino por estos lados.
En nuestro país, el primer ferrocarril fue de capitales nacionales, la “Sociedad del Camino de Hierro de Buenos Aires”, empresa cuya historia trasciende por haber contado con “La Porteña” como primera Locomotora y por tener su terminal en el solar que hoy ocupa nuestro Teatro Colón. Esta empresa nacional, a partir del año 1863 comenzará a ser administrada por la Provincia de Buenos Aires como “Empresa del Ferrocarril del Oeste”.
El directorio del Ferrocarril inglés, el “Great Southern Railway Company Limited” no estaba interesado en pasar por estos lados ya que éste ramal no les resultaba rentable. Su objetivo era ir a Chascomús, zona eminentemente ganadera, que le aseguraba considerables ganancias con el transporte de animales vivos hacia Buenos Aires. Sin embargo, ante el temor de que el Ferrocarril del Oeste (provincial), que brindaba mejores servicios y tarifas más reducidas le ganara el espacio, el directorio del “Ferrocarril Great Southern” solicitará el permiso necesario para tender un ramal que uniera Lomas de Zamora con la Guardia del Monte, el que debería pasar por nuestra zona con el único interés de frenar el desarrollo del Ferrocarril del Oeste. Dicha solicitud fue descartada por la Legislatura Provincial ante el temor de que los ingleses constituyeran un monopolio de transportes ferroviarios.
Será entonces el Ferrocarril del Oeste el autorizado para atravesar nuestros campos en su ramal Temperley-Cañuelas. El tendido de vías comenzará en 1884 y será una derivación del tendido que une Haedo con La Plata y se bifurcaba aproximadamente a la altura de la actual estación Hospital Español, en Temperley y se conectaba a la altura de la estación Llavallol. (Ver mapa ferroviario)
Como dirá Scalabrini Ortiz, “El ferrocarril del Oeste era el chiche, la gloria y el cariño de los porteños”.5
A partir de la Asunción a la Presidencia de Miguel Juárez Célman, y Máximo Paz al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, ambos se encuentran con el endeudamiento ocasionado por largos años de economía liberal y por lo tanto venderán sin culpas al capital extranjero todas las empresas de capital nacional que existieran para achicar los efectos del endeudamiento externo. Así es como Máximo Paz declaró que vendería el Ferrocarril del Oeste a los ingleses porque éste con sus bajas tarifas perjudicaba a las empresas extranjeras que tan generosamente se asentaban en nuestro país… Y así ocurrió, el 23 de septiembre de 1889, se aprobó la ley que abría un proceso licitatorio que ya tenía ganador de antemano, los ingleses.

La primera escuela
En esos tiempos se creó la primera escuela de la zona. Fue en 1877 y funcionó a la vera de la actual R.N. 205, en el triangulo que hoy ocupa la Estación de Servicio Esso. Se llamaba “Escuela Elemental de Niños del Partido de San Vicente.” y contaba con dos salones, un patio con galería y un patio abierto que se iba afinando a medida que se acercaba a la calle Garibaldi (Pravaz).Las ventanas de las aulas daban a la calle (hoy ruta) con su frente hacia las vías. Su primera directora fue la Srta. Dominga Erramouspe.

La Estación de Ezeiza
Don José María Ezeiza y Fondevila, nunca se enteró que su nombre se impondría a una estación de tren, a una ciudad o a un aeropuerto internacional. Nunca donó nada. Se casó con una mujer tres años mayor que él, llamada María Magdalena Halliburton Wright. Tendrá tres hijos: 1) María Magdalena Aurora del Corazón de Jesús Ezeiza y Halliburton, 2) Casimira Lorenza Ezeiza y Halliburton y 3) Fidel Eduardo Ezeiza y Halliburton. Compró una pequeña chacra en el entonces Partido de San Vicente (hoy Ezeiza) a un Sr. de apellido Bonorino, lindera con la de su Primo hermano Elías Ezeiza. La propiedad será escriturada el 13 de marzo de 1874, 10 años antes de la construcción del ramal ferroviario. Don José María cuenta ya con 55 años, y no tendrá la suerte de ver el paso de tren ya que morirá en 1884, a los 65 años de edad, en el mismo año que se empieza a construir el mencionado ramal. Su segunda hija, Doña Casimira Lorenza Ezeiza y Halliburton se casará con el Dr. Eduardo Zenavilla Villoldo, el que desgraciadamente quedará viudo el 7 de julio de 1882 al dar a luz a su primogénita, que llevará el nombre de Fermina María Lorenza Zenavilla, a la que cariñosamente le dirán simplemente Lorenza. (Fermina por nacer el día de San Fermín, típica festividad de los vascos).
Cuando el Ferrocarril del Oeste pasó por Ezeiza, Lorenza, heredera de su abuelo Don José María Ezeiza, al igual que sus tíos, realizaron la donación de tierras para la instalación de la estación y de la Playa de maniobras. Pero como Lorenza sólo contaba con dos años, su padre debió gestionar la pertinente autorización ante el juzgado, para que como administrador de los bienes de su hija pudiera realizar la donación al Ferrocarril del Oeste. La escritura de traspaso se realizó de manera totalmente gratuita con la condición que la estación de tren del paraje de Los Remedios, llevará el nombre del Sr. Ezeyza, y que siempre deberían estar habilitados los pasos a la altura de las actuales French y Avellaneda. Las tierras donadas son las hoy comprendidas por la R.N. 205, Teodoro Fels, Presidente Perón/Echeverría hasta la calle Pravaz.. Es decir, la Estación, el Parque Central (antiguamente playa de maniobras), la Plaza Belgrano, la Plazoleta San Martín, el edificio de la Municipalidad y varias manzanas que hoy son viviendas particulares y comercios.
La importante donación de tierras no significó una disminución sensible de las dimensiones de la propiedad de los Ezeiza-Zenavilla. Lo que debemos tener en cuenta es que la misma seguramente no fue un acto de desprendimiento carente de interés. Las tierras que les quedaron no tuvieron el mismo valor después del paso del tren.
La propiedad de Lorenza, tenía su tranquera de entrada a la altura de la calle French y R.N.205, y su propiedad estaba unos 200 mts. hacia el sur.
El ramal Temperley – Cañuelas fue legalmente inaugurado el 14 de julio de 1885 y puesto en funcionamiento para el público el 17 del mismo mes. El Directorio del Ferrocarril del Oeste impondrá el nombre de Ezeiza a la estación de trenes al igual que el nombre de Llavallol a la actual estación de Tristán Suárez.
Ese día, la rugiente locomotora de vapor atravesará estas prodigiosas tierras por primera vez. Todavía en Ezeiza, no había casi nada.

La Revolución del ´90
Martín Francisco de De Vicondoa, Español, nacido en 1839 y casado con María Martina Ormart, comprará un sector de tierras al mencionado Tomás Armstrong sobre el norte de la actual Ciudad de Ezeiza. En él establecerá uno de los tantos tambos que diariamente aportaron sus tarros al Ferrocarril recientemente inaugurado. Se cuenta por ahí que durante la llamada Revolución del Parque en la que se alzaron grupos pertenecientes a la Unión Cívica contra el Parque de Artillería de Plaza Lavalle, durante la presidencia de Miguel Juárez Célman, pasó por sus tierras el 27 de julio, una partida de soldados que repostó caballos y se detuvo a comer en su tambo. Como agradecimiento por haber carneado varios novillos para tal fin el jefe de la guarnición militar le obsequió dos fusiles como muestra de agradecimiento. Don Martín, ante el temor de que esto le ocasionara algún disgusto los enterró. Su familia rescató después de varios años uno de ellos que quedó en poder de una de sus nietas la Sra. Martina Mirande. Hoy podemos observarlo. Ya no dispara pero su mecanismo funciona perfectamente. En su parte superior muestra orgulloso las marcas del “E.N.” (Ejército Nacional) al que sirvió.

La empresa Hansen
Aprovechando la reciente instalación de una estación de trenes, la empresa inmobiliaria “Hansen Mateo Rey y María Elena Branna”, adquirió parte de las tierras que habían pertenecido a la Familia Armstrong y realizó un fraccionamiento de 42 manzanas en lo que hoy es la zona central de Ezeiza norte. La estrategia de venta será realizar en 1912 y 1913 una subasta pública de los terrenos instalando para tal fin una carpa tipo “Circo” en el cruce de Juan D. Perón y French. La empresa realizará la contratación de un tren especial que salía de Constitución los domingos a las 14 horas y aseguraba el regreso para los potenciales compradores que asistieran al remate. Los lotes costaban 2 , 3 y 4 pesos la mensualidad.


El Polvorín
Uno de los acontecimientos más impresionantes de nuestra historia fue la enorme consternación pública que se produjo en el caserío de Ezeiza y pueblos aledaños, y que tomara estado público en los principales diarios de circulación nacional. Se trata de la enorme explosión del llamado Polvorín de Ezeiza que se produjo en el 28 de diciembre de 1898 en horas de la tradicional siesta de campo. En realidad se trató de la explosión de una precaria fábrica de pólvora, propiedad de un italiano, Don Nicomedes Pierotti, a quien podemos apuntar como el Primer Industrial de Ezeiza. Nicomedes se instaló en este lado del mundo y comenzó su actividad industrial en 1778. Había nacido en Fabricche di Vallico, un pueblito montañés de Italia y había venido a la Argentina en plena guerra de la Triple Alianza para hacer buenos negocios.
Se había instalado primero en San Telmo y luego en Ezeiza escapando seguramente de las epidemias de cólera y fiebre amarilla que azotaron Buenos aires entre 1869 y 1871.
Tuvo tres hijos, y el menor de ellos Jacinto, trabajará con él en la fábrica. Ese 28 de diciembre, poco antes de las 15:00 horas, se oyó una terrible explosión, la que pudo ser sentida como un temblor del suelo hasta en la zona de Avellaneda. Acudieron al lugar trabajadores ferroviarios de la Estación de Ezeiza, pero poco pudieron hacer, las ruinas humeantes no permitían reconocer nada. Algunos cuerpos de los trabajadores de la fábrica debieron ser apagados con baldes de agua ya que se encontraban carbonizados, otros fueron despedazados y sus restos esparcidos por centenares de metros. El jefe de la estación dio pronto aviso a la Policía de Lomas de Zamora por medio del telégrafo. El Hecho fue conocido como la “Catástrofe de Monte Grande”. En ella murieron 6 hombres de origen italiano. Nicomedes era además el propietario y constructor de la Residencia “Santa Bárbara” a la que le puso ese nombre por la Santa Patrona de los que manejan explosivos. Por largos años quedó en el imaginario público la psicosis de no comprar lotes cerca del polvorín porque seguramente existían depósitos subterráneos de pólvora. Estaba ubicado en la actual calle Tucumán al 1200.

Pintando Ezeiza
Como se dijo anteriormente, Ezeiza era un pueblo rural cuya especialidad eran los tambos. Alrededor de la estación sólo podían verse algunas pocas casas hacia principios del siglo XX. Frente a la estación y hacia el norte se encontraba la vivienda y Almacén de Ramos generales de don Calixto Goñi (aún en pie aunque lamentablemente desfigurada). Este almacén se convirtió en el lugar de reunión de tantos vascos tamberos de la zona que se juntaban todas las mañanas a jugar a la Pelota a Paleta, seguramente después de hacer la religiosa parada ante una reconfortante copita de ginebra.
A poco más de doscientos metros se encontraba la tranquera que daba paso al vagón recolector de los tarros lecheros los que transportaría hacia Buenos aires. Esta tranquera subsistió hasta entrados los años ´90, como entrada “informal” de los pasajeros del moderno tren eléctrico. Estaba en la calle Pte. Perón y Lavalle.
Frente a la Estación , del lado sur se encontraba la Tranquera de la casa de Doña Lorenza Zenavilla antes mencionada.
No existía la Ruta 205. Si bien el camino de tierra existía entre Tristán Suárez y Ezeiza, se cortaba ante el campo de los Zenavilla-Ramos Mejía. La calle que llegaba hasta la estación era la actual Pte. Perón-Echeverría, que finalizaba en la barrera de la calle Garibaldi (Pravaz) y retomaba el camino que conducía hacia el Cementerio (Actual trazado de la R.N. 205). Ahí estaba la Escuela antes referida y poco mas adelante a la izquierda, la primera panadería de la zona, la de Don Benigno Cal. Estaba en el solar que hoy sirve como estación de carga de G.N.C. Esso. A la Derecha y hacia el este a unos 500 metros podía verse la Casa de la Familia Estevecorena, de planta cuadrada con columnas en el frente y el fondo, caballeriza, palomar, y cochera. Sobre la actual Ruta 205 se observaba a la izquierda la Santa Bárbara, que ya fue mencionada. El frente de esta residencia no mira hacia la ruta sino hacia las vías, porque en ese momento, el camino hacia Monte Grande era el de la Circunvalación o Constitución (Actual colectora norte de la autopista a Cañuelas), continuando por la calle Edison. El actual Barrio de Villa Guillermina fue otrora la casa de la Familia Pravaz. En su propiedad se encontraba el conocido “Monte de la Viuda”, al que se le llamó de esa manera porque ahí vivía la viuda del Sr. Salvador Etchegaray. Ese lugar guardaba un hálito de misterio y de lugar prohibido, aunque fue el lugar de encuentro de apasionados romances. En el cruce de Constitución y Garibaldi, (Pravaz) estaba “La cueva de la Chancha”, el Almacén de los Harguindegüi que tenía el único surtidor de nafta de los alrededores. Se vendía nafta común a bomba, se llenaba el botellón superior y luego por gravedad la nafta caía en el tanque. Esta calle Garibaldi, comenzaba en la vía pero finalizaba en el Río de la Matanza, siendo el eje del pueblo.
En Santa Catalina nacía el llamado camino de los “bañados de abajo” (Fair), que luego se convertía en “El Camino a las Flores” (Av. Jorge Newbery / R.N. 58 / R.P.52). Desde tiempos inmemoriales, existió el Camino Real o “de los bañados de arriba” que conducía hacia la Guardia del Monte. Pasaba por la estancia Los Remedios y actualmente está aún en pié la Posta en la que se cambiaban los caballos (Camino al Centro Atómico Ezeiza).
A medida que avanzan los años se van acrecentando los pobladores y es injusto no mencionarlos pero ello amerita un trabajo más detallado. Seguramente han quedado sin mencionar muchos de ellos, pero no están ausentes de nuestra memoria histórica.

Ahora Esteban Echeverría
Como todos los grandes propietarios de principios del siglo XX, los dueños de las tierras de nuestros alrededores, también tenían la mirada puesta en Europa. Eran miembros de una oligarquía agro ganadera que habían adquirido enormes propiedades a muy bajos valores. En sus pequeñas estancias de los alrededores de la Ciudad de Buenos Aires construyeron magníficos palacios para pasar largas temporadas durante los veranos, y en los inviernos volver a hacerse una escapada a la “Cuna de la Civilización”, Europa. En uno de esos viajes se encontraron en 1911 en Aix Les Bains, Francia, dos poderosos terratenientes lugareños, Don Luís Guillón y Don Enrique Santamarina. Según Rodolfo Guillón, el hijo de Luís, en este encuentro realizaron una “cariñosa evocación del terruño lejano” 5 y decidieron a su regreso comenzar una intensiva campaña para lograr la autonomía de Monte Grande. En realidad este “casual” encuentro no tuvo nada de “cariñosa evocación” sino que en él solamente se tramó una simple maniobra especulativa. La Autonomía de Monte Grande benefició a muchos pobladores, pero particularmente a éstos señores que después de la autonomía realizarán importantes negocios, principalmente inmobiliarios. Sus tierras pasaron a tener precios varias veces superiores al valor anterior.
En ésta campaña intensiva, fueron invitados a participar los vecinos de Ezeiza y Tristán Suárez, quienes estaban ansiosos de hacer prosperar los incipientes pueblos, a los que el Municipio de San Vicente no atendía adecuadamente. La autonomía del partido de Lomas de Zamora dio como resultado el nuevo partido de Esteban Echeverría, al que pertenecimos desde el 9 de abril de 1913. Las comisiones de apoyo a la autonomía contaron por Ezeiza con, Torcuato Alegre, Pedro Berterreix, Rafael Ramos Mejía, Miguel Ferrari y Pedro Pravaz. Por Tristán Suárez, Domingo Gaddini, Santiago Erratchu, Antonio Farina y Juan Rower.
El primer “Comisionado” del partido fue el mencionado Enrique Santamarina.

La Ruta 205
La cuestión de la Ruta parece haber sido una defraudación a las expectativas de la población. La antigua vía de comunicación con Tristán Suárez y Monte Grande era el camino de tierra que pasaba por la calle Constitución, lo que hoy es la Autopista Ezeiza-Cañuelas, y que continuaba hacia Monte Grande por la actual Edison. Era el único camino existente, sino había que ir “cortando campo”. La Ruta como la conocemos hoy no existía, era solo el camino que conducía al cementerio (de Monte Grande). Ezeiza miraba hacia el Norte, por lo tanto, lo natural, lo lógico, era que la ruta fuera la que todos conocían, y se empezaron a realizar obras de preparación como puentes, etc. Pero algo ocurrió. La ruta se empezó a construir por otro lado, por donde está hoy, y todos apuntaron a Enrique Santamarina porque “Era amigo de los conservadores”. Tenían razón, Don Enrique Santamarina, como no podía ser de otra manera, era conservador. Tanto que cuando se produce el primer golpe de estado, en 1930, al gobierno popular de Hipólito Irigoyen, Don Enrique fue durante más de un mes “Vicepresidente de la República” del gobierno golpista de José Félix Uriburu, cargo al que renunció por razones de salud, y que no volvió a ser cubierto. O bien durante ese período o bien por influyentes relaciones, logrará desviar el recorrido de la ruta y hacerla pasar por la tranquera de su estancia “La Sofía”, teniendo especial cuidado de que en su paso la ruta no separara en dos su propiedad. Otra vez, la obra pública pagada con dineros del pueblo, beneficiará a un miembro de la clase dirigente. La ruta 205 se comienza a construir en 1934 y se terminará un año después. Por ella pasaba un vehículo cada 25 minutos. Todavía se circulaba por la izquierda, y no estaba iluminada. A Ezeiza, la luz eléctrica llegará recién en 1937.

El Aeropuerto
Si bien la necesidad de un aeropuerto internacional para la Argentina estaba delineada desde varios años antes, fue el General Juan Pistarini, su principal nervio y motor. El proyecto lo presentó siendo ministro de Obras Públicas y se lo considera una de las realizaciones más importantes del primer gobierno peronista.
Pistarini era ingeniero además de militar, lo que contribuyó a que ésta enorme obra pública pudiera ser llevada adelante en tiempo record, ya que él personalmente conducía las obras y se ocupaba de los más insignificantes detalles.
El sitio de emplazamiento fue duramente criticado por la oposición debido a que el lugar elegido era bajo y proclive a las nieblas, pero se lo terminó adoptando porque de los estudios de suelo realizados en los diferentes lugares alternativos, Ezeiza contaba con la ventaja de poseer una capa estratigráfica de tierra tosca muy cercana a la superficie, lo que le facilitaba la tarea de consolidación del suelo además de ahorrarle varios millones de pesos al país.
En un principio fue resistido además por los mismos pobladores de Ezeiza, ya que para su construcción se debieron expropiar las tierras pertenecientes a numerosos tamberos de viejo arraigo en la zona. Los comerciantes en general también creían que el nuevo aeropuerto no iba a contribuir en nada al desarrollo local.
Pero la construcción no se limitó al aeropuerto. También se construyó el Barrio Nº1, amplias áreas de recreación, los bosques, la autopista Ricchieri, la Ciudad Evita, y todos los servicios necesario para realizar un desarrollo territorial impresionante.
Para la construcción del aeropuerto y obras accesorias, fueron fundamentales los trabajadores. Los hubo de distintos orígenes. Inmigrantes del interior del país, así como también de Italia y Ucrania, entre otros, que vinieron a nuestro país huyendo del flagelo de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a trabajar en dichas obras, siendo aproximadamente un número cercano a los cinco mil obreros. Muchos de ellos se establecieron en los barrios periféricos de Ezeiza, dándole a ésta una importante oleada de urbanización. El estado de bienestar del gobierno peronista, brindó créditos para la construcción de viviendas, además de mejorar ostensiblemente la calidad de vida de la población, lo que redundó en que muchos accedieran al sueño de “la casita propia”
Durante la construcción de la nueva estación aérea se implementó un pequeño tren que desde la estación de Ezeiza, transportaba diariamente a los trabajadores y materiales al interior del aeropuerto. A dicho tren se lo conoció con el nombre de “La Catalina” porque tanto el maquinista como el cambista del mismo vivían en una casa conocida como “La Catalina”, propiedad que originariamente fuera la vivienda de la familia Larralde, en French al 200. Esta vivienda se había convertido en uno de los varios inquilinatos que empezaron a aparecer en Ezeiza para dar albergue a los trabajadores de la construcción. El trencito iba por la calle Juan D. Perón, Ex–República, doblaba a la altura de la Calle Teodoro Fels y se internaba en los campos del aeropuerto. Todavía hoy se pueden ver rastros de “La Catalina” en las calles mencionadas.
Otras de las críticas iban dirigidas a la magnitud de las obras. Se construían pistas de 3000 metros de largo cuando los pequeños aviones que se utilizaban entonces, los Douglas DC-3, no requerían más de 700 u 800 metros. La capacidad máxima de esos aviones no superaba los 50 pasajeros. Se lo había sobredimensionado para que fuera el aeropuerto más grande de Latinoamérica. Hoy aterrizan en él aviones que transportan más de 300 pasajeros.
Como dijimos el General Juan Pistarini realizará el seguimiento de la obra y de la forestación de los bosques con un celo tal que se cuenta que en ocasiones, bajaba de su jeep y pisaba la tierra alrededor de los nuevos arbolitos recién plantados.
El nombre del aeropuerto se impuso porque sobre el final de su construcción, el General Perón realizó un gran asado junto a los obreros y les preguntó que nombre debía llevar la nueva estación aérea, a lo que los trabajadores respondieron “Ministro Pistarini”.

Ezeiza es Ciudad
Fue durante 1973 en que a Ezeiza se la declaró Ciudad por ley provincial Nº 8130. La iniciativa fue de la Senadora Provincial Josefina Moscoso de Herrera, vecina que consideró que el enorme desarrollo urbano que había tenido la localidad, merecía que se la considere con esa categoría. Los festejos fueron el 6 de enero de 1974. A tal efecto se conformó una comisión organizadora cuyo presidente fue el Intendente Municipal don Oscar Blanco y la nómina estaba integrada por: Juan Alonso, Sra. Cármen de Aguer, Casimiro Arguello, Oscar Avila, Carlos de Arce, Armando Amar, David Bartolini, Carlos Casador, Juan Carlomagno, Francisco Czernuszka, María C. Romero Catani, Félix Dragone, Jorge Di Leo, Juan Davico, Mario Dirisio, Cayetana de Domínguez, Oscar Galván, Haroldo García, Antonio Giugno, Hugo Ibáñez (padre), Juan Juárez, Pedro Lencina, Aroldo Luna, Irma Lavilla de Lanfranconi, Sara A. de Lasalle, Oscar Lanfranconi, Mártires Martínez, Ramón Montoliu, Leonardo Mitidieri, Juan Manocci, Hedo Nardini, Juan Ortiz, Antonio Pereyro, Amorino Paradisi, Juan Pinares, Catalina Saracino, J.Sánchez, Alberto y Benito Salinas, Teresa de Serrano, Ernesto Seba, Rosendo Seoane, Daniel Tejada, Luis Vázquez Iglesias, José Zaidán y Hugo Zobele.

Las “Comisiones Pro Autonomía”
Esta será la parte más fácil de contar aunque la que requerirá de mí el mayor de los cuidados ya que no seré sólo relator sino actor de los siguientes acontecimientos.
El título es válido ya que no existió una sola Comisión Pro Autonomía sino varias, aunque es la de Ezeiza, la que produce el efecto dominó en todas las localidades de E. Echeverría. Todo comienza allá por 1987 cuando producto de la frustración de muchos años de indolencia respecto a los problemas de la zona sur por parte de la dirigencia política de E. Echeverría hace que se ponga de moda hablar del “patio trasero de Monte Grande”.
Todas las fuerzas vivas e instituciones de Ezeiza coincidieron en que el olvido respecto a la zona sur era una constante en todos los partidos políticos más allá de cualquier situación coyuntural. La permanente postergación no hizo más que convertirse en un caldo de cultivo de los sentimientos localistas que dieron como resultado la emancipación de E. Echeverría.
El 27 de septiembre de 1987 un grupo de inquietos vecinos se reunieron en la sede la Sociedad de Fomento Ezeiza-Canning, entidad de bien público pionera del fomentismo ezeicense. En esta reunión se planteó la necesidad de dar comienzo a un movimiento de pensamiento que diera como resultado la autonomía municipal respecto al partido de Esteban Echeverría. Se eligió una comisión provisoria que tenía la finalidad de convocar en un plazo máximo de 90 días a una asamblea popular en la que se eligiera una Comisión representativa. La comisión provisoria se integró con los Sres. Daniel Tejada; Jorge Cariaga; Rita Frías; Enrique Pallar; Luciano Penzo; Ismael Zanni; Carlos Kalman; Telémaco Wentinck, Oscar Ávila; Luís Zúñiga; Ramón Torres y Raúl Diéguez.
La asamblea popular se realizó en el Salón Aplace de la Calle Pte. Perón 239 y concurrieron más de 300 personas. Se eligió la Primera Comisión Pro Autonomía de Ezeiza, la que estaba integrada de la siguiente forma: Presidente Honorario Sr. Daniel Tejada; Presidente (por la Unión Vecinal de Fomento Ezeiza-Canning) Cont. Gustavo Vega; Vice Pte. 1º (por el justicialismo) Oscar Ávila; Vice Pte.2º (Por la U.C. Radical) Sr. Luís Zúñiga; Secretario General (por la Unión de Centro Democrático) Dr. Luciano Penzo; Tesorero (por la Cámara de Comercio) Cont. José Bordón; Secretario Administrativo (por la Cámara de Comercio) Sr. Eliseo Barreneche; Pro-tesorero (por Club de Leones) Cont. Carlos Zacarías; Sec. de Actas (por Club Roca) Sr. Raúl Diéguez; Pro-Sec. de Actas (por Centro de Docentes de Ezeiza) Sra. Pilar Fernández; Adscripto a Sec. de Actas (por Casa de la Cultura) Sr. Adalberto Penzo; Sec. de Prensa y Propaganda Sr. Eric Kunhat; Antecedentes Históricos y Legales Sr. Daniel Filloy; Sec. Salud Pública Dr. Luciano Penzo, Dr. Omar Magliola, Dr. Rubén Barabani; Sec. Obras Públicas Ing. Eduardo Callao, Agrim. Jorge Penzo; Sec. Urbanismo Arq. Carmen García, Sr. Ángel Davico; Sec. Acción Social Lic. Zulema Hermida; Sec. Finanzas Cont. Eduardo GOPP, Mario Medviginer; Sec. de la Mujer Dra. Alba Pavanello; Sec. de la Juventud Sr. Marcelo A. Delgado; Sec. de Deportes Sr. Ramón Montoliú; Sec. de Cultura y Educación Sra. Lidia Verjano de Mazzeo, Sr. Adalberto Penzo; Sec. Gremiales Sr. Francisco Benítez; Sec. de Comercio Ind. Y Bienes Raíces Sr. Mario Gravanago.
Esta comisión realizó algunos trabajos de relevamiento de datos, que fueron publicados un año después, pero la tarea más importante fue la de instalar el tema en la sociedad. Se sucedieron reiteradas reuniones, pero la alta politización de la misma la llevó a un camino de estancamiento y de atomización que la desvirtuó. Lamentablemente se retraerá sobre si misma y nunca avanzará mas allá de ser un órgano administrativo que se vació de contenido.
Por las disidencias comentadas se creará una nueva Comisión escindida de la anterior, que llevará como nombre la Sigla SE.P.A.M.E., ( Secretariado para la Autonomía Municipal de Ezeiza) la que promoverá la división de Ezeiza, pero dejando de lado a T. Suárez y C.Spegazzini. La presidirá el Dr. Luciano Penzo.
Paralelamente será presentado un proyecto por parte del entonces Diputado Oscar Alberto Blanco de Monte Grande dividiendo el distrito en tres partes. En él, el Aeropuerto de Ezeiza quedaba como Jurisdicción de E. Echeverría. Este proyecto no prosperó y como es obvio sólo buscaba complicar las cosas y evitar la división. Año tras año, en cada contienda electoral aparecían noticias acerca de la autonomía. Muchos se colgaban de ella para seguir vigentes.
El 2 de octubre de 1991 los Concejales Ortiz, Arévalo y Ávila presentan el Proyecto de Resolución 1105/CD/91 en el que solicitan al C. Deliberante “Dirigirse a ambas Cámaras de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, a fin de solicitarles se estudie la división del distrito de Esteban Echeverría”. Dicho proyecto nunca fue tratado por el cuerpo deliberativo y quedó en espera de mejores tiempos.
En el año 1993 se tomó conocimiento de la iniciativa “Génesis 2000” que impulsara el entonces Gobernador Eduardo Duhalde. La misma promovía la creación de nuevos municipios de acuerdo con el criterio de atender a la modernización de las estructuras tecnológico-administrativas, la descentralización de las administraciones municipales y la optimización de servicios al vecino. Dentro de ese marco y conociendo la voluntad del gobernador de promover las autonomías municipales, se presentó el proyecto de Resolución Nº 2229/CD/93 firmado por los Concejales Justicialistas de la zona Sur, Armando Nieto, Carlos Rafael Durante y Marcelo A. Delgado, siendo refrendado también por el entonces Presidente del Honorable Concejo Deliberante de E. Echeverría Sr. Miguel Belardi. Dicho proyecto fue tratado en el recinto de sesiones y fue creada a tal efecto una Comisión Especial que debía reunir los antecedentes al respecto y aunar criterios sobre el tema. Dicha comisión comenzó a funcionar el 28 de junio de 1993, por unanimidad se eligió Presidente y Secretario a los Concejales Durante y Delgado respectivamente. Esa Comisión Especial reunió a todas las expresiones que se manifestaron respecto a la autonomía, inclusive a entidades que postulaban las autonomías de la localidad de 9 de Abril y de Luís Guillón, localidad reclamada por la Comisión de Autonomía de Llavallol. Casi todas las entidades consultadas confluyeron en la necesidad de autonomizar la zona sur de Echeverría con excepción de la Comisión de C.Spegazzini, que postulaba una autonomía de la propia localidad y del SE.P.A.M.E., que se mantuvo en su posición de promover la autonomía de Ezeiza, excluyendo a T. Suárez y C.Spegazzini.
Finalmente luego de confluir en la necesidad de la división del distrito en dos y no en tres nuevos municipios, se abordó la cuestión de los límites. Luego de ásperas discusiones al respecto y con la presión constante de los Concejales de Monte Grande de ceder el menor territorio posible, el consenso fue la divisoria desde San Vicente por Ruta 58 , Ruta 52, Castex, Jorge Newbery, Autopista Ricchieri hasta el límite con La Matanza.
La resolución fue aprobada el día 28 de octubre de 1993 por mayoría absoluta, a excepción del Art. 2º, el cual reza acerca de los límites, en que fue aprobada por mayoría simple.
Una vez aprobada, los Concejales miembros de la Comisión Especial entregaron personalmente copia de la misma al Sr. Gobernador, Dr. Eduardo Duhalde, al Vice Gobernador, Dr. Rafael Romá, Presidente de la Cámara de Diputados de la Pcia, Dr. Osvaldo Mércuri y Presidente de la Comisión de Asuntos Municipales, Dr. José Luis Veramendi.
Ezeiza fue nuevo municipio por ley 11.550 votada simultáneamente en ambas Cámaras legislativas el 20 de Octubre de 1994.

Citas bibliográficas:
1)SIERRA, VICENTE, Historia de la Argentina 1492-1600.
2)GRIGERA, JULIO, Historia del Pdo. De Lomas de Zamora. Fascículos Panorama.
3)RAMIREZ, JUAN CARLOS. Los Remedios, Sarmiento y el Alambrado.
4)SCALABRINI ORTIZ, Historia de los Ferrocarriles
5)GUILLON, RODOLFO. Monte Grande en el XXV aniversario de la Fundación del Pdo de E. Echeverría.

Bibliografía consultada:
Textos varios de la Junta de Estudios Históricos de Ezeiza.
FAURE, PATRICIA CELIA. Las vacas vuelan.
EZEIZA ES CIUDAD .Comisión de Homenaje a la declaración de ciudad 1974
SBARRA, NOEL Historia del Alambrado en la Argentina
RÖNGIND, WILLIAM. Historia del Ferrocarril del Sud.





Espero que les haya gustado, además de comentarios. Gracias.

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