Hola amigos, les compartó unos pensamientos y experiencias que he tenido en referencia a la interculuralidad. Porfavor, háganme saber lo que opinan.

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Interculturalidad


A lo largo de mi corta vida he vivido algunos encuentros con diferentes culturas que me han interpelado de distintas maneras, todas de ellas enriqueciendo mi visión del mundo. Cuanto más diferentes han sido estas culturas con las que entro en contacto más fuerte ha sido la fuerza con la que me ha lanzado a pensar mi vida y la relación que esta es posibilitada o limitada por mi cultura y por ello también hacia pensar estas maneras de vivir.

Usaré un símil para tratar de ejemplificar mi entendimiento de lo que es la cultura: Éstas son colores con los cuales se pinta nuestro cuadro que es el entendimiento que tenemos de la vida, del ser humano y todo conocimiento cuanto atraviesa nuestra mente. La manera en que éstas tiñes nuestro horizonte de comprensión hacen de los cuadros únicos pero si con ciertas generalizaciones o estilos. Estos estilos son los rasgos culturales que grosso modo se pueden distinguir.

Yo me he preguntado acerca de cuál sería la mejor manera de pintar un cuadro, ¿Qué técnica? ¿Qué matices? ¿Qué colores? Pero he llegado a la conclusión de que no hay una manera mejor que la otra, hay distintas maneras. Así cómo no se puede decir que determinada técnica hace tal arte mejor, así me he visto forzado a pensar que no debe de haber una cultura que dicte los parámetros. Tal vez esto ha sido, por que no he llegado al fondo. No he descubierto los mejores colores para pintar mi gran obra, pero lo que si les puedo decir es que gracias a los diversos encuentros de interculturalidad que he vivido he venido enriqueciendo mi gama de colores.

Pero lo importante a resaltar, es que todas estas reflexiones han sido fruto de la interpelación de la diferencia que me ha llegado de repente, como de golpe. Es como si la cultura con la cual me han armado no fuese suficiente para explicar las diferencias que habría y que he de encontrarme a lo largo de mi vida. Por ello puedo decir que este elemento necesario, la diferencia, en la interculturalidad, no es sólo un problema sino una riqueza. Nos dona de diversos matices y perspectivas para enriquecer nuestra visión, liberándola. Pero es también la similitud la que permite que estos encuentros se den. Es el punto sobre el cual giran estos encuentros y dan cuenta de la similitud en la diferencia. Esta unidad y diferencia estimula enriquece nuestra moral. La fusión y distinción de horizontes hacen de todas nuestras maneras de unas más variopintas y profundas.

Recuerdo cuando fui al Amazonas y dentro del menú turístico estaba visitar una pequeña comunidad indígena. Llegamos y para mi sorpresa las mujeres no tenían sus pechos cubiertos. A pesar de que yo ya había sido expuesto a imágenes semejantes en revistas como National Geografic, como que no había asociado a esas mujeres en las imágenes con aquellas que me rodeaban todos los días, en mi escuela, en las tiendas, en los camiones, etc. Algo tan simple me interpelo de una manera especial a pensar la relación que se tiene entre las diferentes culturas pero también resaltó el carácter que determinada cultura imprime a las relaciones con las cuales las personas se interrelacionan. Aquí, en esta relación tuve un choque que me hizo ampliar mis horizontes, en algo tan sencillo y complicado a la vez, referente a la vestimenta.

Otra cosa que aprendí de mis contactos con diversas culturas es la lejanía y la cercanía que se tienen entre ellas. A pesar de sus enormes diferencias parece que son como revestimientos para cubrir algo que en el fondo todos compartimos. Para ejemplificar esta lejanía les comparto, no sin una sonrisa, una vez que estando en Tailandia tuve la suerte de conocer a una chica, misma que me envió a la farmacia a comprar preservativos. Ya se podrán imaginar la dificultad que atravesé en la empresa de explicarle al dependiente lo que quería comprar. Como el lenguaje hablado no era una que compartíamos tuve que recurrir a las señalizaciones y a la teatralización. Suerte la mía que estas maneras de indicar fuesen más internacionales. La cercanía la viví cuando el dependiente comprendió lo que buscaba y con aires de complicidad me entregó el producto. De este contacto me llevé el abismo de las diferencias que entre los distintos lenguajes que se extienden pero también que el sustrato sobre el cual estos lenguajes hablan es el mismo y que por tanto se pueden tender puentes.

Estando en China en pequeño pueblo platicaba con un obrero sobre su familia. Yo lo escuchaba con interés y asombro, pero éste se asombró aún más cuando yo le platique de mi familia. “Tengo 5 hermanos 10 tíos y no sé cuantos primos”. El no me creía, ¿5 hermanos? ¡Imposible! Había escuchado de gente que tenía 2 hijos y los renegados de la ley hasta 3, pero lo que yo le platicaba, nunca… en China sólo permitían tener un hijo y sólo cuando platiqué con esta persona fue que entendí cabalmente la gran diferencia que existía entre nuestras culturas. Nada de jugar con tus primos en comidas familiares ni recibir bolos de tus tíos… ¡Cuantos mundos!

Concluyo con esta reflexión: La interpelación de la diferencia es la invitación misma al diálogo, a pensar de nuevas y mejores maneras la vida, el mundo, los problemas y todo cuanto nos rodea. Es un enriquecimiento y un reto a trascender las barreras para encontrar a la vez más riqueza y más barreras que trascender, en búsqueda de encontrar componer aquel cuadro en donde todos los colores tengan su lugar. El diálogo intercultural es aquel impulso de querer hacer de todas nuestras relaciones un mosaico que nos aporte y nos rete a alcanzar un nivel más alegre en esto que llamamos vida: elemento sobre el cual se funda, gira y se inspira todas las culturas, sin importar lo diferente que sean.