Capítulo 1: LLEGADA – EL NUEVO – EL DESPERTAR

Cané tuvo que entrar en el Colegio Nacional tres meses después de la muerte del padre, más precisamente cuando terminaron los funerales. Pidió entrar antes porque no soportaba la tristeza y el llanto permanente de su madre, y el duelo.
El Colegio acababa de fundarse bajo la presidencia de Mitre, sobre el antiguo seminario, y a pesar de que se perfiló como un colegio de avanzada, el primero de Ameríca Latina, fue más tarde en que logro su mejor momento, bajo la dirección de Amadeo Jacques. Anteriormente lo dirigió el Dr. Agüero, con el cual Cané no estaba de acuerdo en cuanto a la ideología (recordar que Cané pertenece a una generación que amaba el liberalismo francés, y a esta escuela de pensamiento pertenecía Jacques, que había nacido en Francia, había llegado a la Argentina, y luego de estar exiliado en Montevideo, había sido llamado para dirigir el Colegio Nacional).
Los primeros tiempos fueron duros para Cané, porque le pesaba el encierro, tanto que llama al Colegio como “prisión” y añoraba sus días de libertad, de despertarse más tarde, la comida de su casa.
Sin embargo, en la misma oración también llama “nido” al Colegio, es decir, un lugar desde el cual comenzó a crecer y que lo albergó.
Dice que hubo dos cosas que no pudo superar: el despertar y la comida.
El despertar era mediante la campana que tocaba el portero a las cinco de la mañana en verano y a las seis en invierno, y aunque muchas veces se subieron a la parra y a la reja y le cortaron la cuerda, eso no impidió que los despertaran a esa hora, por dos razones: estaban muy cerca del Cabildo y además porque el portero tenía un reloj que funcionaba bien, entonces entraba con una campana de mano que hacía sonar en el oído de sus enemigos, entre los que estaba Cané.-
Luego de despertarse, se formaban en fila en el claustro largo y glacial (helado) y rezaban un padrenuestro y después iban a lavarse. El portero los despertaba y el celador los hacía formar.
También cuenta otro recurso que inventó para no levantarse: lo había visto en la plaza, debajo de los ejes de una carreta colgaba un pedazo de cuero con un niño dormido adentro, entre la carreta y el suelo. Hizo lo mismo en su cama con una manta: la ató por debajo del colchón a las cuatro puntas de la cama y cuando fue la hora de despertar, se deslizó hasta allí y tapó el invento con la colcha. Pero cinco días después todos hicieron lo mismo y cuando llegó el celador no había nadie en las camas ni formado. El celador fue a la cama de Cané y lo descubrió.

Capítulo dos: LA COMIDA
Mientras comían en silencio, otro alumno leía la vida de un santo o de un héroe de la historia argentina, y los grandes eran los que servían. Menciona a Eyzaguirre, que servía, al que vuelve a mencionar varias veces.
El primer plato era un caldo incoloro, siempre igual, en el que flotaban algunos pálidos fideos, de los que le tocaron tres en total en un mes.
Después un sábalo (pescado) que no era fresco, después carnero (no cordero sino carne dura de animal viejo) cortado en pedazos y nadando en un líquido amarronado, y después un asado de tira que estaba recubierto por una capa de venas imposible de morder.
De postre, arroz con leche (dice que era sólido y que si daban vuelta la fuente se caía al pso sin dispersarse, guardando la forma del recipiente) u orejones de color marrón, crujientes y duros, nada que ver con los orejones que todo el mundo conoce que son naranjas y suaves.
Después de comer iban a hacer gimnasia (hacían la digestión, dice Cané).

Capitulo 3: LAS NOVELAS
Cuenta que estaba muy triste y le rogaba a la madre que lo sacara, pero ella solo lo miraba llorando. Una noche de casualidad encontró una novela, Los Tres Mosqueteros, del escritor francés Alejandro Dumas, y eso fue su salvación, porque a partir de allí se convirtió en un lector incansable de novelas de autores franceses, llegando a quedarse despierto hasta terminarlas o quedándose sin salir al recreo. Le pedía a su madre que le trajera más y también en las salidas de los domingos los parientes que tenían biblioteca le prestaban libros.
Pero esta afición hizo que tuviera que hacer el doble de esfuerzo para poder estudiar o leer un libro que no fuera una novela, ya que le costaba muchísimo.

-Capítulo 4: BENITO NETO
Cuenta que durante todo un año se escapaba con sus amigos a la noche, para ir a los bailes de los suburbios o a los cafés, y que para eso usaban alguna de las tres posibles vías de escapatoria: la portería, que se comunicaba con el atrio de San Ignacio, donde había una puerta abierta hasta tard, pero tenían que sobornar al portero o recurrir a la fuerza para que los dejara salir; la despensa, que tenía una puerta a la calle Moreno, y el portón de la calle Bolívar, que no llegaba hasta el suelo, y aunque tenían una reja de puntas filosas pasaban por debajo sacándose previamente el jacquet que era e único que tenían.
Benito Neto era un alumno que, no saben cómo, tenía una llave del portón, y entonces recurrían a él para poder salir. Nunca la prestaba, ni la alquilaba ni la vendía, pero el único requisito para abrir el portón era que lo dejaran sumarse a la escapada, aunque fuera el velatorio de una tía de alguno al que no le habían dado permiso para salir.
Lo describe como un bohemio, es decir, una persona indisciplinada que no acepta las leyes, con gran corazón pero muy haragán, dormilón, con cabez enorme y mucho pelo.

Capítulo 5: EL PELUQUERO
Otras travesuras que relata era lo que hacían en carnaval, que esperaban a la gente que pasaba con las manos llenas de harina, carmín (rojo) y azul, y mientras uno lo atacaba el otro le llenaba la cara con blanco, rojo y azul, y entonces el paseante se enfurecía, y si había trompadas, los más grandes eran los que se peleaban.
Uno de ellos, un francés con una peluquería enfrente del colegio que no los quería a los alumnos porque no le compraban nada, un día fue atacado por Cané y Eyzaguirre, y se enojó tanto que quiso ir a quejarse con el Rector Dr. Agüero, pero otro alumno llegó ants y le mintió al anciano (que siempre defendía a los alumnos y que los creía “angelitos”) y le dijo que el peluquero le había pegado a uno y Eyzaguirre lo había defendido.
Entonces, el Dr. Agüero se enojó con el peluquero y lo amenazó con denunciarlo a la policía.


Capítulo 6: EL DR. AGÜERO

Una costumbre durante el rectorado del Dr. Agüero era que un alumno se quedara haciéndole compañía por la noche, porque dormía sentado en su sillón de respaldo alto, y le gustaba dormirse de a poco, mientras un alumno le leía la vida de un santo de un libro de tapas verdes.
En la página 101 del libro había puesto un billete de $ 20, y todas las mañanas revisaba que estuviera allí, y como nunca nadie lo tocaba, estaba orgulloso de sus muchachos que eran incapaces de tentarse.
A las cinco de la mañana; el alumno que lo cuidaba pasaba al salón de al lado y le cebaba mate hasta las siete. Y en agradecimiento, siempre le decía el Rector al chico que buscara en el armario un plato donde dejaba una galletita americana y un damasco, que había que comer la primera despacito y recién después el damasco.
Dice que era un hombre anciano, de alma buena, pura y cariñosa. Pero que bajo su rectorado el Colegio estaba desorganizado.
Poco después de ser separado de su cargo de rector, reemplazado por Amadeo Jacques, murió.

Capítulo 7: AMADEO JACQUES
Lo describe como el hombre más sabio que pisó suelo argentino.
Era muy alto, corpulento, calvo, no tenía patilla, labios correctos pero algo“sensuales”, con carácter fuerte y duro, pero muy inteligente y preparado, se le iba la mano con frecuencia, pero era al único que se lo toleraban, llegaba a veces hasta el enfrentamiento físico como dándole una trompada a un profesor que antes había abofeteado a un alumno, y a luchar a golpes y patadas con el alumno Corrales.
Dirigía una revista que se llamaba “La Libertad de Pensar”.
Sabía muchísimo de física, se había casado y había trabjado en veinte oficios diferentes, llegando hasta a fabricar pan.
Cané destaca que era un liberal, libre pensador y coincide con las ideas filosóficas de Jacques, a quien considera su “querido maestro”.
Vivía a dos cuadras del Colegio, y siempre llegaba a las nueve, lo primero que hacía era ver si algún profesor había faltado y entonces él lo suplantaba y daba la clase.
Lo vio dar todo tipo de materias, desde física a filosofía, matemáticas, latín, etc., todo menos inglés.


Capítulo 9: SIGUE CON JACQUES
Dice que Mitre lo llamó para dirigir el colegio, y que su influencia en seguida se hizo sentir entre los alumnos. Era muy exigente, y consideraba que los jóvenes argentinos eran más inteligentes que los franceses y por eso podían aprender con menor esfuerzo, por eso hizo un programa de estudios muy largo.
Siempre vestía un traje negro y grandes cuellos abiertos.
Todo era luminoso en Jacques.
Pero tenía un carácter irascible: “no puedo con mi temperamento”.
Nadie nunca se rebeló contra Jacques, aunque tenían ganas a veces después de una dura discusión, y decían “Si no fuera Jacques.....¡pero era Jacques!”.

Capítulo 10: LA EXPULSION
El vicerrector se llamaba Torres, y ni Cané ni sus compañeros le tenían simpatía.
Dice que dos cosas lo irritaban de Torres: su tiranía y la mala comida.
Un día armaron una pequeña revolución, quejándose de él. Como Torres lo mandó llamar, Cané se negó a presentarse, y en lugar de ello, se lanzó un discurso que siguieron otros, llamando a los demás a levantarse contra la tiranía y hablando de la revolución francesa y el libre pensamiento.
Torres le contó a Jacques, y éste se presentó con gran estruendo en el claustro, insultando y haciendo mucho ruido, lo tomó del brazo a Cané, lo llevó a la fuerza a la sala del vicerrector y después lo expulsó.
Quince minutos después, con su baúl , se encontró solo y sin dinero , a las ocho y media de la noche en la puerta del Colegio.
Dispuesto a pasar la noche en la Plaza Victoria (hoy Plaza de Mayo), se encontró con el entonces Presidente, Marcos Paz, que lo conocía y lo llevó a pasar la noche a su casa.
La madre de Cané habló con Jacques, y éste accedió a qu diera un examen, y si salía regular podía volver. Como sacó las mejores calificaciones (fue premio de honor) pudo volver internado.


Capítulo 11: LOS CIGARRILLOS
Si había algo que irritaba much´simo a Jacques era ver a un alumno distraído durante sus clases, ya sea por dormirse o por leer novelas.
Jacques daba la clase con un gran tiza en la mano que limpiaba contra la levita, e iba armando cigarrillos con papel y tabaco que ponía sobre su escritorio, pero al buscar el fósforo, se olvidaba que había hecho el cigarrillo y hacía otro. Así hasta que se le terminab el papel o el tabaco, y aunque tenía toda una fila de cigarrillos recién armados, le pedía a algún alumno que le convidara uno, y le daban sin chistar.
Hablaba muy rápidamente entonces no lo podían seguir escribiendo, por eso Cané y otros habían inventado un sistema de escritura con símbolos, pero un día lo descubrió y le tiró a Cané su manuscrito por la cabeza.

Capítulo 12: CORRALES.
Un compañero de Cané se llamaba Corrales y era el típico travieso, mal estudiante, que nunca entendía nada, se la pasaba inventando implementos para robar uvas, gracioso en la charla, pero incapaz de estudiar,, que no abría nunca los libros pero igual eran los más sucios y ajados del Colegio.

Siempre inventaba trampas, había inventado una para robarse las botellas de vino del patio de la iglesia de San Ignacio.

No podía aprender la noción del ángulo recto. Siempre recibía las “vigorosas arremetidas” de Jacques. Pero sabía “canchar” muy bien: esquivar los golpes corriendo rápidamente el cuerpo, una pierna más adelante que la otra, inclinándose hacia atrás y a los costados.
Un día estba distraído en la clase de Jacques, que estaba explicando que los tres angulos interiores de un triángulo equivalían a dos rectos, y cuando lo retó a él y a un amigo que estaban en otra cosa, le dijo “cuánto valen los dos?” refiriéndose los dos alumnos, y Corrales le contestó, intentando hacerse el que prestaba atención “dos rectos”.
Jacques enfureció, se le fue encima, pero no lo podía tocar porque canchaba maravillosamente, hasta que se dio cuenta que no sabía canchar con las piernas, le pegó una patada a las piernas haciendo que Corrales se arrodillara en un banco, y entonces, dado que no había nadie más sobre el banco, le dio una patada y voló por el aire, y cuando cayó lo tomó por el cuello y le dio un solo y sonoro bofetón.

Capítulo 13: NO SALIERON AL RECREO – LAS CLASES DE JACQUES
Cané cuenta que las clases eran tan maravillosas cuando estba de buen humor que un día, incluso, no salieron al recreo en una clase donde daba la composición del aire atmosférico, porque estaban encantados con Jacques, y un alumno disimuladamente cerró la puerta para que no entrara el ruido, y así siguieron en clase media hora más. Esto no ocurría jamás en el Colegio.
A veces se olvidaba y les hablaba en francés, que todos entendían entonces.
Les dio para estudiar un manual con el que estaba completamente en desacuerdo: “el día que escriba mi filosofía comenzaré por quemar ese manual”.
Dice que adoraban a Jacques, a pesar de su carácter, no faltaban nunca a sus clases y se siente orgulloso de haber sido su discípulo.
Había luchado cuerpo a cuerpo contra Napolén, nombre simbólico de la tiranía.

Capítulo 14: LA MUERTE DE JACQUES
Una mañana les extrañó que no hubiera llegado y un alumno, Fidanza, dio un grito cuando se enteró que Jacques había muerto. Todos corrieron a la portería y se enteraron de la noticia, Fidanza repetía como un zombie que se había muerto, no lo podían creer.
Se fueron sin permiso hasta la casa, donde lo encontraron vestido sobre la cama, ya que la muerte lo había sorprendido al llegar a su casa a la madrugada, después de una noche agitada, y había muerto vestio. Lo velaron, y luego llevaron el cajón a pulso hasta su tumba.
Con sus pocos ingresos entre todos juntaron dinero y le hicieron un monumento en su tumba en el cementerio de la Recoleta, y Cané siempre pasaba a visitar su tumba cuando iba a ver la de sus seres queridos.

Capítulo 21: LA EPIDEMIA EN LA ENFERMERIA
Para poder pasarla mejor, dado que charlaban de cama a cama, estaban más calentitos y tenían mejor comida, durante una época muchos se hacían psar por enfermos, tanto que parecía una epidemia indefinida.
Los síntomas eran terribles dolores de cabeza y de estómago (era todo mentira).
El Dr. se llamaba Quinche, pero el que estaba a cargo era un enfermero italiano cuyo nombre no recuerda Cané, pero sí cómo era.
Dice que era muy poco inteligente, y que se endurecía más frente al Dr.
Físicamente era delgado pero barrigón (cuenta que estando en Arica tuvo una discusión durante días con el luego presidente Saenz Peña acerca de un general Buendía que uno decía que era flaco y el otro opinaba que era extremadamente gordo, hasta que descubrieron luego de mucho tiempo que era flaco pero barrigón).
Tenía mucho pelo, no se podía calcular su edad.

Capítulo 22: EL ENFERMERO
Hace la descripción como muy peludo, de frente estrecha, cejas unidas, cuerpo flaco pero vientre enorme, y también pies enormes, tanto que tenía que mandarse fabricar las alpargatas porque no había a su medida.
Cree Cané que sirvió como soldado para Garibaldi en el sitio de Montevideo, porque cuando trabajó como portero y alguien cortaba la cuerda de la campana, los despertaba con una tonada pronunciada en italiano, que decía LEVANTASI, MUCHACHI, QUE LA CUATRO SUN, E LO FEDERALI SUN VENI O CORDUN.
El vicerrector le prohibió seguir con el canto, pero cuando fue enfermero y se reunía a comer y tomar vino que entraba de contrabando en la enfermería, cantaba despacito la tonada.
Finalmente, lo echaron porque un día entendió mal una orden del m´dico, y había frotado una herida con un jarabe que le tenía que haber dado a un enfermo, y el médico se cansó y pidó que se lo llevaran, entonces pasó a ser sirviente de comedor.
Al poco tiempo, Torres y el Dr. Quinche se encargaron que terminara la epidemia, poniendo a los supuestos enfermos a dieta absoluta y controlando que no hubiera contrabando.

Capítulo 24: LA CHACARITA DE LOS COLEGIALES.




RECURSOS:
1) GALICISMOS: Cané, como los demás escritores de la generación del 80, amaba la literatura francesa, por eso usa muchas palabras y referencias en francés, además de una gramática particular que es traducción del francés, y que en castellano estaría mal redactad.
2) HUMOR: también realiza comparaciones humorísticas como llamar al reloj “tachómetro”


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Biografía :
Resumen Juvenilia - Miguel Cané

Nace el 27 de enero de 1851. Hijo de Miguel Cané y Eufemia Casares, es el segundo hijo del matrimonio. Hereda de su padre la admiración por Europa y la vocación por escribir. En 1863 muere su padre y a los tres meses ingresa al recién fundado Colegio Nacional. Dos presencias que lo entusiasman moldean su personalidad, El profesor y luego rector del Colegio, Amadeo Jacques y los folletines. Jacques le descubre las modernas corrientes del pensamiento, especialmente el positivismo y en los segundos da los primeros pasos de lector incansable y acucioso. Más tarde descubre su pasión por la música, el ateísmo y la vocación periodística.
El periodismo dará sencillez y espontaneidad a su prosa y fomentará su curiosidad abierta a todo. Y como a otros escritores de su época lo preparará para convertirse en el cronista de su generación, de su país y de sí mismo.
A los 17 años comienza su carrera de abogado y pasa a ser redactor de La Tribuna lo que le posibilita en febrero de 1870, acompañar a su admirado presidente Sarmiento a Entre Ríos para entrevistarse con Urquiza.
Poco después va a conocer Europa " el centro cultural soñado, mezcla de club, museo y sala de música".
En 1873 dirige El Nacional que apoya a la candidatura de Avellaneda. Con el triunfo de éste inicia su segundo viaje a Europa, a su regreso se casa con Sara Beláustegui y es diputado provincial. En 1876 ocupa una banca en el Congreso Nacional.
En 1876 edita sus Ensayos; en ese mismo año vio nacer su primer hijo y obtiene por fin su título de abogado. Asumió luego la representación diplomática ante los gobiernos de Colombia y Venezuela cargo en el que permaneció por dos años. Como resultado de esa salida del país surgió su libro En Viaje.
Ocupó luego otros cargos públicos como la Intendencia de Buenos Aires, el Ministerio de Relaciones Exteriores y ministro argentino en París. Falleció en Buenos Aires en 1905.
Fue considerado por algunos historiadores de la literatura como el escritor más representativo de la generación del 80.



OBRAS

Aún no cumplidos los 20 años, Cané publica en La Tribuna una sección que titula Párrafos. Páginas breves, fragmentos casi. Esta denominación inicial incluye toda la prosa de Cané. Casi todas sus obras son colección de artículos periodísticos nacidos en el hecho mismo que los provocó. Cuando acusan tal origen -En viaje, Juvenilia- el mismo autor se complace en llamarlos apuntes, "charlas descosidas" nacidas sin plan previo "de una sucesión de cuadros tomados en el momento de reflejarse en mi espíritu por la impresión".
Sus páginas surgidas espontáneamente, "sin plan y sin medida", sin reelaboración, deben entenderse como una charla amable entre el escritor y el lector.
Aunque Cané no escribe para las muchedumbres como sus admirados Dickens y Shakespeare, no restringe su auditorio sino que lo amplia e incluye al lector culto porteño.

Juvenilia: es un relato en primera persona donde el relator da unidad a los primeros episodios que surgen como recuerdos deshilvanados, sin desarrollo lineal.. Hay un melancólico contrapunto entre la adolescencia despreocupada de ayer y el hombre maduro de hoy. El ámbito de la obra es el perímetro del colegio, ampliado durante el período de vacaciones en la Chacarita de los Colegiales. Sin embargo, a él confluyen los ecos ciudadanos y los conflictos nacionales, el mundo de afuera aparece como réplica del mundo de adentro.

Argumento

Poco después de la muerte de su padre, Cané ingresa como pupilo al Colegio Nacional de Buenos Aires. El niño sufre entonces un duro proceso de adaptación ya que se ve sometido a una severa disciplina: levantarse al alba, comer alimentos poco agradables, etc. Los capítulos posteriores relatan las travesuras y rencillas que se suscitan a diario entre los estudiantes. Una figura surge nítidamente como guía rectora: la de su querido profesor Amadeo Jacques. Después de varios años Cané regresa al Colegio ahora como docente- y los recuerdos juveniles impregnan su corazón de suave melancolía.