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Firmeza de un soldado, anécdota del general San Martín

Un día, vistiendo sus ropas militares, llega el general San Martín al laboratorio de explosivos de su ejército, con el propósito de inspeccionar esa dependencia.
Pero he aquí que el centinela de guardia le impide la entrada, cumpliendo precisamente órdenes severas del mismo general, por las cuales no se debía dejar pasar a nadie que vistiera uniforme.
Como San Martín insisite en querer pasar, el centilena, con admirable firmeza, apunta hacia el pecho de aquél su bayoneta.
---¿Pero acaso no me conoce usted? --le pregunta el general con áspera entonación.
--Sí, mi general --responde éste, cudrándose.
Terminada la visita de inspección, y ya en su despacho, San Martín no dice entonces una sola palabra. Se dirige a la trastienda, cambia sus ropas militares por otra civiles y vuelve al lugar.
--- ¿Puedo pasar ahora soldado?-- pregunta
---Sí, mi general---responde éste, cudrándose.
Terminada la visita de inspección, y ya en su despacho, San Martín requiere la presencia de aquél soldado, quien, no obstante haber cumplido con su deber, esperaba ser castigado. Pero apenas se halla en presencia del general, éste le dice:
--- Le felicito por su comportamiento, y en premio sírvase aceptar esta onza de oro. ¡ Soldados como usted son los que necesita el Ejército de la Libertad!.

Fte: Anécdotas recopilados por A.E.Noé.


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2 comentarios - Firmeza de un soldado, anécdota del general San Martín

Maxez71
Cuanta falta nos hace en estos tiempos...