-Adivinanza: Es casada, pero es señorita. Es virgen, pero es madre. ¿Quien es?
- ¡Mi maestra!
-¿Sólo la maestra? ¿Y los pocos maestros hombres que hay?
-Si, pero no son “señoritos”… son señores…
-¿Y que más esconde la figura del maestro, o la maestra?


*Autoridad
*Protector/a
*Guía
*Consejero/a
*Emancipador/a
*Investigador/a
*Creador/a
*Modernizador/a
*Modelo a seguir
*Actor/actriz
*Narrador/a
*Realizador/a
…creemos que muchas cosas más…


Sobre el rol del maestro

“El día más importante que recuerdo de toda mi vida, es aquel que conocí a mi maestra, Ana Sullivan”.
Helen Keller

Es muy frecuente encontrarse en los centros formadores de profesores y en la vida cotidiana de la práctica docente, concepciones operativas que soportan posiciones orientadoras de la actividad pedagógica formadora de maestros, así como de la practica social y política de ellos mas que nada en lo que concierne a sus relaciones con el grupo escolar. Es notorio el predominio de ideas positivistas en esos procesos y en los fundamentos de la práctica educativa; son las que configuran el perfil del maestro como depositario del saber que le otorga la investidura de autoridad intelectual, política y moral. Desde la posición del positivismo el maestro es el agente social encargado de las siguientes metas:

• Progreso intelectual y formación moral de los alumnos.
• Socialización definitiva y formación de conciencia cívica de los niños.
• Transmisión del saber, valorado por la conciencia social como condición para el progreso en la sociedad del individuo y la familia.

Enseñar es muchas cosas. El maestro es muchas personas. Enseñar es, a veces, instruir, explicar, o relatar; sin embargo, muy poco puede ser “enseñado” en este sentido.

Implica demandas que pueden encontrar normas impuestas exteriormente, pero las mejores normas son las forjadas por uno mismo. El maestro es un “enseñado”; él debería saber más que sus alumnos, pero tiene conciencia de la ignorancia, y es en esencia un estudiante. El maestro es un ejemplo, por la naturaleza del proceso de enseñar y aprender. No obstante, sus propias deficiencias lo hacen tambalear, tiene pies de arcilla. Un maestro debe ser objetivo e imparcial.
La enseñanza tiene significado, propósito, y cierto grado de estructura. Es esencialmente un medio de guiar a los estudiantes, asegurándoles la cantidad y calidad de experiencia que promoverá el óptimo desarrollo de su potencial como seres humanos.
La enseñanza es una profesión exigente y llena de riesgos, pero cuando se practica razonablemente bien, ofrece grandes recompensas. Es una profesión grande, difícil y exigente.
Para lograr la mayor eficacia el maestro comprende y respeta el material con el que trabaja, es decir, la personalidad humana, incluso la propia.

El proceso de enseñar y aprender incluye un espíritu de aprendizaje que comprende una relación intima entre el maestro (discípulo maduro) y el alumno (inmaduro).
El maestro debe tener en cuenta la naturaleza de la enseñanza, la psicología humana el orden social en el cual se desenvuelve el proceso educativo. Pero aunque conozca esto y mas, capaz que no logra ser un maestro eficiente, porque la enseñanza es un arte que exige un delicado equilibrio de factores, como conocimiento, habilidad, y ciertos rasgos de carácter y personalidad.
Una de las realidades mas difíciles a las que el maestro debe enfrentarse es la de plantar la semilla e iniciar el proceso de crecimiento de los estudiantes, con la convicción de que el desarrollo seguirá, aunque el maestro no llegue a verlo.

En el libro “¿Quines son los maestros?” de Juan Carlos Navarro, el autor nos dice que luego de revisar reglas y practicas que gobiernan la carrera docente, destacaría los siguientes puntos:

*La profesión de maestro tiende a atraer predominantemente aunque no en forma exclusiva a los egresados de educación media de menores calificaciones académicas.
*Para un buen numero de estos candidatos, la docencia no fue la primera preferencia en materia de elección de una profesión. De hecho muchos estudiantes que serán docentes creen que sus habilidades naturales no se corresponden con lo que ellos entienden como las tareas y destrezas típicas de un maestro.
*Con pocas excepciones, los maestros finalizan su adiestramiento profesional sin tener calificaciones adecuadas para enseñar; seguramente como resultado del nivel de calidad promedio de los programas de formación.
*Los maestros trabajan con poco apoyo humano y/o material. El soporte pedagógico en la escuela casi no existe. *Los recursos didácticos son pocos y de baja calidad.
*Existe un grado considerable de compromiso de los maestros con su profesión y con los niños a los que sirven aunque al mismo tiempo muestran una notoria insatisfacción con el ambiente en el cual trabajan.

En sociología, el termino rol indica la conducta que se espera de una persona como miembro de un status particular. El rol del maestro hay que situarlo dentro del contexto general en el que transcurre su labor para poder llegar a entenderlo – estamos hablando del sistema educativo formal, y mas concretamente en centro educativo como organización, que tiene sus fines e impone la conformidad con ellos. Tanto la escuela como el sistema educativo formal son parte del sistema social; son realidades que se pueden cuestionar desde adentro y desde afuera, con finalidades y objetivos a cumplir.
Dentro del sistema educativo el rol del maestro se ve orientado por los fines que persiguen el sistema educativo formal. La educación cumple una doble tarea: socializar y seleccionar a los individuos. Socializa en la medida en que transmite a las nuevas generaciones el modelo cultural predominante, las pautas y normas de la sociedad adulta. Selecciona los individuos que habrán de asumir en la edad adulta distintos roles profesionales. Esta selección se realiza a través del profesorado, convirtiéndolo en el primer responsable de la preparación que capacitara para el trabajo profesional.

Dentro de las consideraciones a tener en cuenta para un buen desempeño del rol docente, encontramos:
*Capacidad para el trabajo en grupo, con superiores, pares o niños.
*Selección adecuada de contenidos que se desean favorecer.
*Revisión constante de objetivos, contenidos, actividades y estrategias seccionadas en función de los educandos.
*Reconocer las diversidades presentes en el grupo de alumno, y comprometerse con ellas.
*Asumirse como sujeto – persona coprotagonista de destinos personales y colectivos.
*Utilizar la evaluación no solamente con los objetivos anticipados, sino también con los emergentes y durante todo el proceso.
*Concebir una educación actualizada y con proyección en el futuro.
*Tener plasticidad y creatividad para aprovechar los recursos y las singularidades que les ofrecen sus alumnos y el medio, estableciendo relaciones positivas.

Los niños son sujetos sociales y en sus actividades cotidianas, dentro y fuera de la escuela, van adquiriendo un conjunto de saberes sociales que les permitirán desenvolverse cada vez de forma más autónoma en la sociedad en la que viven. Los chicos forman parte del ambiente social donde están inmersos su familia, amigos, su casa, el trabajo de los padres, la estatua de un prócer que ve todos los días camino a la escuela; no pasan inadvertidas para él ni las noticias de la tele, ni los comentarios de sus padres. Para que este ambiente social, en la vida cotidiana se constituya en un espacio de promoción para nuevos saberes, el jardín o la escuela deben rescatar y proponer desafíos para explicar el porqué del mundo social.

Las estrategias, mecanismos de influencia, modos de intervención o formas de organizar la enseñanza, son actuaciones inseparables del docente, son los instrumentos que le permiten llevar a cabo su tarea, y su utilización tiene como fin la producción de actividades de aprendizaje en los alumnos.
El docente utiliza estrategias metodológicas a fin de enseñar; éstas se sustentan en actividades lúdicas que los niños realizan para apropiarse de los saberes.
Lo ideal es que cada maestro reflexione para seleccionar y elaborar las estrategias que su grupo requiera, dependiendo de los contenidos a enseñar, del objeto a observar, del momento de la etapa del año, de las demandas del grupo, el contexto escolar.
Las estrategias pueden desplegarse por ejemplo en los intercambios cotidianos espontáneos, en las consignas de trabajo, que disparan la actividad infantil, en los momentos de actividades libres, ofreciendo a los niños mucho y diverso material atractivo para que puedan realizar elecciones con autonomía y responsabilidad.
Se sugiere la incorporación de tácticas metodológicas dentro de la planificación docente, diferenciándolas de las actividades de los chicos.

En lo referido a la Psicología…
Para que se constituya una situación de aprendizaje, necesitamos un enseñante y un aprendiente, que establezcan una relación en función de otra relación de ambos con un tercer componente: El conocimiento.
La modalidad de aprendizaje se construye a partir de las primeras experiencias corporales, entre una madre proveedora de alimento-nutriente y un bebe que necesita incorporar las características de ese alimento en su cuerpo. Aquí, la modalidad de aprendizaje es un molde relacional armado entre la madre como la que enseña y el hijo como el que aprende, que continúa construyéndose en las posteriores relaciones entre personajes que enseñan y aprenden, como la familia, el grupo de pertenencia, el maestro, etc a lo largo de toda la vida.
Psicopedagógicamente, se podría hablar de una “boca psíquica”, que al incorporar no capta alimentos sino experiencias de placer y/o sufrimiento.

Alicia Fernández, autora del libro “la sexualidad atrapada de la señorita maestra” ha realizado un análisis y comprobado que la alimentación es la “fuente somática” de la modalidad de aprendizaje y de las significaciones inconscientes del aprender; de manera que el hambre es una suerte de hambre de conocimiento.
El docente debe estar bien preparado en relación a su rol para asumir la tarea de educar a las nuevas generaciones, y ello implica no sólo la responsabilidad de transmitir conocimientos básicos para el preescolar, sino también el compromiso de afianzar en los niños valores y actitudes necesarios para que puedan vivir y desarrollar sus potencialidades plenamente, mejorar su calidad de vida, tomar decisiones fundamentales y continuar aprendiendo. El maestro debe interactuar con las instituciones y los padres de familia en lo que se refiere a las metas de desarrollo integral del niño. Ser docente de preescolar es tener la oportunidad de enfrentarse cada día a una caja de sorpresas: una sonrisa, el llanto, un logro, un interrogante difícil de responder, situaciones que hacen del ejercicio académico un rol gratificante y un reto permanente. Desempeña un rol didáctico y de animación, ya que atiende al niño tanto en aquellas actividades programadas de enseñanza como en las rutinas diarias y en las de entretenimiento.

Su rol será el de un organizador que prepara el espacio, los materiales, las actividades, distribuye el tiempo, adaptando los medios de que dispone el grupo y a los fines que persigue. Habrá de crear para el niño un ambiente afectuoso, saludable y de bienestar, en el que se encuentre los estímulos necesarios para su aprendizaje y para que se sienta cómodo, seguro y alegre. Su rol es el de un motivador y estimulador del desarrollo en sus distintas facetas tanto en el plan individual como social. En su rol de animador ofrecerá al niño acciones que le permitan aprender, pero siempre motivadoras y fundamentadas en el juego. Motivará al niño para interesarle y despertar su curiosidad por las cosas. Cooperará con el niño en su aprendizaje, sin ser dirigista, sin sustituirle en aquellas acciones que él mismo pueda realizar. Estará atento y no intervendrá con precipitación, aunque procurará ayudarle siempre que lo necesite. Por otro lado, habrá de mantener su rol de observador conociendo la manera de relacionarse los niños, sus reacciones, preferencias, modos de juego, materiales que más utiliza, zonas que ocupa, en definitiva, se trata de conocer al niño en particular, al grupo y también al medio, de modo que se pueda modificar sus pautas de actuación y organización de los medios si es necesario. Debe realizar una observación continua de los múltiples aspectos del grupo, su evolución, relaciones, necesidades de juegos, etc. Dentro de su rol deberá procurar estimular el espíritu investigador y la autonomía del niño. Con sus actividades y el ambiente creado, promoverá la relación entre los niños mediante actividades compartidas. Favorecerá en el niño actitudes de respeto, cooperación y libertad, siempre actitudes positivas. Respetará profundamente al niño, lo que llevará a un respeto mutuo. Reforzará la confianza del niño, si se muestra respetuoso con él y no tiene un trato discriminatorio con ninguno de los que conforman el grupo.
En la relación con el niño parte importante de su rol es saber captar los distintos mensajes que le transmite, respondiendo a sus intereses favoreciendo la comunicación con él. Conocerá sus necesidades e intereses adecuando los medios educativos para satisfacerlos, ampliando el campo de dichos intereses. Ha de tener cuidado en no sobreprotegerlo para no limitar sus posibilidades y el desarrollo de su autonomía. Un docente no debe olvidar que parte de su rol es servir como modelo en muchas adquisiciones (lenguaje, por ejemplo), por lo que debe cuidar su actuación y actitudes frente a él.

De manera general se puede decir que las principales características del rol docente están concebidas en los siguientes aspectos:
• Ser el nexo entre la sociedad actual y el educando.
• Ser mediador entre niño y el conocimiento.
• A través de su papel en la escuela, el rol del maestro es el de agente de consolidación de un estilo de vida democrático. Esta tarea ha de concentrarse en las relaciones pedagógicas y en las relaciones educativas con los niños.
• A partir de las relaciones educativas con los niños, es rol del educador, dirigir al alumno estableciendo estrategias que faciliten la construcción de su propio conocimiento.
Por lo tanto, en base a las características del rol docente el maestro debe realizar los siguientes aspectos:
• Debe establecer un ambiente que propicie el desarrollo socio-afectivo del niño.
• Evaluar el currículo en función de los requerimientos socio-afectivos y socio-cognitivos de los alumnos, así como el valor transferencial de los contenidos y de la metodología que propone.
• Realizar el planeamiento de su tarea en función de esta evaluación.
• Seleccionar las estrategias metodológicas que mejor se adopten a las construcciones cognoscitivas.
• Conducir la enseñanza.
• Evaluar el proceso educativo en su totalidad integrando la auto-evaluación de su propia tarea.
• Estimular la auto-educación del alumno en la medida de sus capacidades.
• Realizar el seguimiento individual a los niños.
• Crear las condiciones para la comunicación y participación de los padres en la tarea educativa.

EL DOCENTE COMO FACILITADOR Y MEDIADOR: El papel del educador consiste en lograr que los niños aprendan y logren su desarrollo integral. Por ello, facilita la realización de actividades y medias experiencias significativas, vinculadas con las necesidades, intereses y potencialidades de los mismos. Se relaciona con el papel de mediación que realiza el maestro para llevar al niño y la niña a su nivel de desarrollo potencial, cuando no es capaz de llegar por sí mismo. Esto quiere decir que el maestro:
• Sirve como una especie de catalizador produciendo una relación cognitiva importante entre los niños y sus experiencias.
• Ayuda a los niños a entender el significado generalizado de sus experiencias, de nuevos aprendizajes y relaciones.

La finalidad de la mediación con el niño es:
• Extraer de cada experiencia que los niños tengan el aprendizaje máximo de principios generalizadores.
• Aplicar estrategias sobre cómo percibir el mundo.
• Profundizar en el pensamiento sistemático, claro y efectivo de aprender y resolver problemas.
El maestro como facilitador cumple con las siguientes funciones de manera efectiva para el aprendizaje:
• El profesor, preferentemente, estructura el material, el medio o la situación de enseñanza, de modo que la interacción entre el estudiante y este ambiente organizado defina el camino a seguir o el objetivo a alcanzar.
• Organiza un ambiente rico en estímulos donde se "dan" las estructuras que quiere enseñar.
• Propone metas claras, apoya al estudiante en su elección. Desarrolla criterios para determinar si se llegó o no a la meta deseada. Luego de aceptadas, apoya el proceso de aprendizaje.
• En la función de apoyo mantiene una posición permisiva y atenta.
• Responde siempre a los aspectos positivos de la conducta del estudiante y construye a partir de ellos.
• Interviene sólo si se lo solicitan o si es muy necesario. En ambos casos con acciones más que con palabras.
• Acepta el error como un elemento natural e inherente al proceso de investigación.
• No se muestra ansioso por llegar a resultados. El aprendizaje es un proceso, a veces lento.
• Su actitud y actividad muestra a un adulto interesado en lo que sucede. Curioso frente a los resultados, su actitud muestra que sabe que también él está aprendiendo.
• Selecciona actividades que le interesan, demuestra saber que enseñamos lo que sentimos, hacemos o somos rara vez lo que decimos.
• Recurre tanto como puede a preguntar. Cada vez que lo hace espera la respuesta. Evita el uso de preguntas vacías, aquellas que no requieren o no aceptan respuestas).
• Si pregunta, da tiempo, propone medios, reformula, acepta y construye sobre las respuestas o las respuestas parciales.
• Al formular una pregunta no señala a un alumno en particular. (Con esto sólo se logra aumentar la ansiedad del alumno señalado, disminuye su actividad mental, por lo menos la actividad coherente) y crea una actitud de espera en el grupo muy distinta de la actitud de búsqueda que se pretende).
• Si participa en un trabajo grupal, adopta el tono y la actitud de quien construye con el grupo, no imponga su criterio, sugiere y deja actuar.
• Si sus argumentos no son aceptados, actúa como reconociendo que no son convincentes para el grupo. No recurre a su autoridad, deja actuar, escucha. Si procede, busca otro ángulo o las fallas de su argumentación.
• Usa un lenguaje matemático tan preciso como su auditorio puede aceptar y no exige lo mismo de los estudiantes. Prefiere que ellos usen sus propias palabras.
• Apoya a los estudiantes individuales a relacionar el conocimiento nuevo con el ya adquirido.
• Estimula la expresión personal de lo aprendido.
El maestro genera oportunidades para que los niños elijan, piensen y resuelvan problemas por sí mismos, y para que interactúen entre ellos. Esto garantiza que los chicos aprendan y se desarrollen.
Las principales acciones que propician la interacción son:

o Crear un clima intelectual estimulante.
o Mantener una actitud constante de observación.
o Respetar las opiniones de los niños.
o Elogiar cuando sea necesario.
o Aceptar la expresión de sentimientos.
o Revisar constantemente los procesos de aprendizaje.
o Facilitar estrategias significativas a los niños tomando en cuenta sus necesidades.
De este modo la calidad del aprendizaje depende en gran medida de la habilidad del docente para adaptar su demostración y su descripción a las necesidades cambiantes del alumno. Para lograrlo se requiere motivar de forma conveniente al alumno y ofrecerle experiencias educativas eficaces.


EL VALOR DE EDUCAR
Si queremos reflexionar sobre la práctica educativa tenemos que empezar por definir su finalidad como la capacidad, en primera instancia, de cultivar seres humanos integrales, completos y autónomos. A la hora de Impartir educación se ignora, con cierta frecuencia, la ética académica como papel fundamental, en cambio, se le presta demasiada atención al componente administrativo. La ética como valor en la formación proporcionada por los educadores debe ser inseparable de su práctica educativa, sin importar si se trabaja con niños, jóvenes o adultos y la mejor manera de conservarla es convertirla en un principio de nuestra vida cotidiana.
La vida escolar es al mismo tiempo fuente y reflejo de la sociedad en la que está insertada, siendo la institución la que tiene a su cargo la generación de soluciones, de propuestas, de tecnología, para la gestión del bien común. La escuela y la universidad tienen que ser gestoras de la formación de seres humanos críticos y espacio para la cultura. En segunda instancia deberá estar orientada a enseñar profesiones, manteniendo como eje la formación de conciencias críticas.
Además, no es poco frecuente encontrar escuelas en todos sus niveles que dan énfasis exclusivamente a los contenidos académicos, de manera que los alumnos están obligados exclusivamente a acumular conocimientos que se evalúan con una calificación que señala el buen éxito de lo aprendido y en muchas ocasiones no se toma en cuenta al alumno como individuo, capaz de interactuar con el maestro. Lo que es peor, se impide el libre desarrollo del alumno ignorando el ritmo propio de aprendizaje que presenta cada uno en lo particular.
Sin duda, el viejo paradigma en el cual el maestro lo sabe todo y al alumno se le considera un total y absoluto ignorante, donde el maestro impone la disciplina y el alumno es disciplinado y se somete; donde el maestro habla, dicta y explica mientras el alumno sólo escucha y en el mejor de los casos escribe para después repetir lo más fielmente posible lo dicho por el maestro, es una situación que, finalmente y para bien, tiende a desaparecer en este nuevo milenio.
El profesor que realmente se precie de amar su profesión deberá entender que enseñar no es únicamente transferir conocimiento sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción. En el curso de su labor docente es básica la integración dinámica entre la teoría y la práctica y en ese orden de cosas, debemos considerar siempre la vocación, más que la profesión, como un aspecto importantísimo tanto para los profesores como para los alumnos. Es decir, la profesión, dado que es un sistema de conocimiento, se puede concretar en programas de estudio del currículo mientras que la vocación en cambio es la respuesta humana a su situación de vida, es la manifestación del ser humano individual, corresponde a su vivencia más íntimamente personal.
Qué dicen los Paradigmas

-Un paradigma es un modelo social vigente en un determinado tiempo, que a su vez sirve de modelo y está abierto a la introducción de nuevas ideas. Podemos ver que en Sociología existen cuatro modelos básicos: El Positivista, el Fenomenológico, el Crítico y el Funcionalista.

1. El Paradigma Positivista. Este paradigma surge cuando está vigente la idea de que creemos en aquello que es posible comprobar, contrastar o verificar. Va de lo abstracto a lo concreto, y mantiene como principios básicos el orden en la sociedad y el progreso en la humanidad. Defiende lo empírico, la experiencia inmediata de la realidad por sobre lo cognitivo y establece relaciones formales entre los hechos para la elaboración de leyes; sistematiza y jerarquiza las ciencias a partir de las matemáticas, y reduce la filosofía a la sociología.
El modelo que se utilizó fue el método científico; ya que Comte demostró que en las ciencias sociales se podía aplicar el mismo método paradigmático que en las ciencias naturales.
En cuanto al modelo docente, Durkheim nos dice que la educación es la transmisión de un concepto acabado desde las generaciones adultas a las que siguen (adultos a jóvenes inmaduros); el docente es el poseedor del saber sabio, y el alumno es una tabla casi rasa, que sólo necesita llenar su cabeza con esos conocimientos terminados sin reflexionar sobre ellos. Emilio Durkheim siempre tuvo interés en el fenómeno de la educación; en las Reglas del Método Sociológico, (1896), hallamos un largo párrafo dedicado a la educación: “Cuando se miran los hechos tales como son y como siempre han sido, salta a los ojos que toda educación consiste en un esfuerzo continuo para imponer a los niños maneras de ver, sentir y obrar, a las cuales no habrían llegado espontáneamente. Desde los primeros momentos de la vida, les obligamos a comer, a beber, a dormir con regularidad, a la limpieza, el sosiego, la obediencia… más tarde les forzamos para que tengan en cuenta a los demás, a que respeten los usos, conveniencias; los coaccionamos para que trabajen, etc.”.
Si con el tiempo dejan de sentir esta coacción, es que poco a poco origina hábitos y tendencias internas que la hacen sentir inútil, pero que sólo la reemplazan porque derivan de ella. Es verdad que, según Spencer, una educación racional debería reprobar tales procedimientos y dejar en completa libertad al niño; pero como esta teoría pedagógica no fue practicada por ningún pueblo conocido, sólo constituye un “desideratum” personal, no es un hecho que pueda oponerse a los precedentes. Lo que hace a éstos últimos particularmente instructivos es el hecho de tener la educación, precisamente por objeto, constituir al ser social. La presión que sufre el niño es la misma del medio social que tiende a modelarlo a su imagen, y del cual los padres y los maestros no son sino los representantes y los intermediarios.
Durkheim es sin duda el sociólogo clave en la constitución de la sociología de la educación como un campo autónomo de análisis social. No solo fue el primer sociólogo en ocupar un cátedra de sociología de la educación, sino que fue el único de los "padres fundadores" de la sociología que reflexionó de un modo explícito y extenso sobre la educación. De hecho, su pensamiento educativo se conforma como una ruptura epistemológica con la pedagogía de su época, la cual constituía la visión hegemónica sobre la educación. Las doctrinas pedagógicas se oponían a la mirada sociológica. Los pedagogos consideraban la educación como algo eminentemente individual, de modo que la pedagogía es un corolario de la psicología. Al desconectar el análisis educativo de los condicionantes sociales se acaba entrando en la metafísica cuestión de qué sea la naturaleza humana.
Tres aspectos de la sociología de Durkheim fueron decisivos para el desarrollo de la sociología funcionalista de la educación. Primero desarrolló la tesis histórica de que las transformaciones en los sistemas educativos eran la consecuencia causal de cambios económicos y sociales externos en la sociedad considerada globalmente. En segundo lugar afirmó que las características específicas de las estructuras educativas y sus contenidos culturales guardaban una fuerte relación con las necesidades de la sociedad. En tercer lugar, como consecuencia de la transición de una sociedad mecánica a otra orgánica, se hace precisa una mayor individualización y esto se refleja en los cambios en la pedagogía y en la organización escolar.
La educación hay que estudiarla como lo que es, o sea, como un hecho social, desde fuera, como si se tratase de una cosa. El objeto de la sociología de la educación lo constituye el sistema educativo. En segundo lugar, la educación no provoca un proceso de desarrollo natural, sino de creación, de producción. Esa creación no puede ser natural, sino que es social y, por tanto, inarmónica. La práctica educativa humaniza, crea a las personas. Para sacar o extraer algo del alumno es preciso suponer que ese algo preexiste en él desde su nacimiento, algo que tuviera que hacer aflorar el proceso educativo. Dado que, de acuerdo con Durkheim, no existe algo a lo que se pueda denominar naturaleza humana, la práctica educativa no se limita a desarrollar una preexistente naturaleza del hombre, sino que lo crea. En tercer y último lugar Durkheim señala que para el pensamiento idealista la función del maestro consistiría tan solo en enseñar, se trata de unas relaciones de dominación ideológica. Incluso llega a plantear el paralelismo entre educación e hipnosis. El lugar de la educación y de la escuela es el lugar del poder. La función del maestro iría más allá de la función de enseñar. El sistema educativo, llega a decir, es un instrumento de dominación de las almas. La escuela es una institución de poder. La función de la escuela es la imposición de la legitimidad de una determinada cultura.
El mundo de la educación cumple los dos requisitos básicos para que pueda constituirse en objeto de una ciencia. En primer lugar está constituido por un conjunto de prácticas, de maneras de proceder, de costumbres, que son realidades todas ellas exteriores e independientes de la voluntad individual. El segundo requisito es la homogeneidad de estas prácticas, las cuales, en el caso de la educación, consisten en la acción ejercida por la generación adulta sobre la joven.
En el libro Educación y sociología encontramos la típica explicación funcional de Durkheim. Aquí se define a la educación como la influencia de las generaciones adultas sobre aquellos aun no preparados para la vida. La primera función de la educación no es el desarrollo de las habilidades y potencialidades de cada individuo, sino que consiste en el desarrollo de aquellas capacidades y habilidades que precisa la sociedad.
Todas las sociedades tienen necesidad de una cierta especialización. Una de las funciones de la educación es preparar a la gente para el medio particular al que están destinados. No obstante, todas las formas de educación contienen un núcleo común que reciben todos los niños (educación básica).

2. El Paradigma Fenomenológico.
Este es un modelo subjetivo, porque uno, luego de observar los fenómenos, los interpreta, trata de comprenderlos y entonces actúa en consecuencia con una intencionalidad, generando conocimientos y principios.
En el modelo docente, se utiliza la investigación etnográfica, la observación participante, que implica un involucramiento con el objeto de estudio, para lograr conseguir la mayor información posible y después deducir una conclusión. El docente deberá estar atento a las preguntas e intercambiar ideas con sus alumnos sin perder su posición de jerarquía. El mayor representante de este paradigma es Max Weber.
Weber apenas se ocupa de modo explícito de la educación. Es, sobre todo, en su sociología de la religión donde se ocupa de la educación, y ello sin apenas mencionarla. La escuela, la familia y la iglesia, constituyen asociaciones de dominación. Por dominación entiende "un estado de cosas por el cual una voluntad manifiesta del dominador o de los dominadores, influye sobre los actos de otros de tal suerte que en un grado socialmente relevante estos actos tienen lugar como si los dominados hubieran adoptado por sí mismos, y como máxima de su obrar, el contenido del mandato".
El sistema de enseñanza aparece cuando se dan cuatro condiciones. (1)Existe un cuerpo de especialistas permanentes cuyos ingresos, promoción, deberes y conducta profesionales vienen sometidos a una reglamentación propia. (2) Se da una pretensión de dominio universalista: superación del hogar, del clan y de las fronteras étnico-nacionales. (3) Ese cuerpo de especialistas tiene una formación uniforme y un reclutamiento regulado. (4) La capacidad carismática de sus miembros es separada del carisma oficial atribuido al conjunto, esto es, cuando no precisan apoyarse en un carisma especial personal, sino que aparecen como funcionarios portadores de un carisma que les trasciende y que es propiedad de la propia institución.
El segundo bloque de análisis weberiano se refiere a los tipos de educación. Weber distingue tres tipos de educación: carismática, humanística y especializada. La educación carismática -típica sobre todo del guerrero y del sacerdote- se propone despertar cualidades humanas consideradas como estrictamente personales, es decir no transferibles y pertenecientes a la esfera de lo extra-cotidiano. Se supone que esas cualidades preexisten en el individuo. La educación se limita a estimular, a desarrollar y a poner a prueba esas cualidades en aquellos sujetos que, en germen, ya las poseen.


3. El Paradigma Crítico.
Este paradigma se identifica con la teoría materialista, que niega la existencia de sustancias espirituales y considera la materia como principio de toda realidad. Cree en el cambio como forma de evolución de la humanidad, en el conflicto entre sus partes. En el modelo docente se aplica el de investigación – acción, tanto en el aula como en la institución. Es también un modelo subjetivo porque cuando se determina un problema, se reflexiona y se involucra a todos los actores relacionados para su resolución. Esto implica por parte del docente una autocrítica, una sistematización y ordenación de la información, una cuota de modestia y de intercambio. Además desmitifica el conocimiento desde el saber sabio del positivista, no se dirige a los contenidos, sino a la actitud; es un espiral reflexivo, porque después de comprender y concluir se vuelve a reflexionar para encontrar cambios. El docente debe atenerse a ciertas normas de la enseñanza, como un programa de curso, un régimen de inasistencias, entre muchos otros.
Marx apenas reflexionó explícitamente sobre la educación. Es en su antropología, especialmente en su reflexión sobre el hombre total, donde podemos encontrar el soporte teórico de sus planteamientos educativos explícitos: el aunar educación y trabajo, la fascinación por la gestión democrática de las escuelas, etc. Marx se oponía tajantemente a la división capitalista del trabajo. Al igual que Adam Smith era consciente de que la parcelación de tareas laborales limita el desarrollo personal. En El capital afirmaba que parcelar a un hombre equivale a ejecutarlo.

4. El Paradigma Funcionalista. El rasgo más característico, que a la vez contribuye a darle su nombre, es que concibe a la sociedad como un sistema y la analiza desde el punto de vista de su estructura y las funciones que en él tienen lugar. Recordemos que un sistema es un conjunto interrelacionado de partes distintas, que funcionan coordinadamente para crear un orden general. Estas diferentas piezas que componen el sistema constituyen la estructura. Cada una de las partes cumple una función determinada para el bien de ese sistema y por lo tanto se dice que es funcional a él. Según palabras del propio Parsons, “es un sistema de procesos de interacción entre actores; el sistema es una red de tales relaciones”. Los hombres tienen la necesidad de interactuar, de relacionarse. La interacción es un proceso que Parsons llama Sistema Social; el cual está conformado por todos los actores en interacción, que, por estar relacionándose, ya no son actores individuales, sino sociales. Los funcionalistas sugieren que deberíamos empezar con un análisis lógico del concepto de sociedad y preguntarnos qué ocurriría si una sociedad -grande o pequeña, simple o compleja- ha de sobrevivir y desarrollarse. Obviamente, dicen, esta sociedad debe reclutar nuevos miembros a medida que desaparecen las viejas generaciones. Debe alimentarlos y vestirlos. Debe existir un lenguaje común y debe haber algún grado de acuerdo con respecto a los valores básicos entre los miembros para evitar el conflicto abierto. Por tanto, si una sociedad ha de desarrollarse tiene que resolver determinados problemas.
En la teoría funcionalista a los mecanismos de resolución de problemas se les denomina instituciones. Ejemplos de estas instituciones son la familia, la cual ayuda a resolver el problema del suministro de nuevos miembros; las instituciones económicas, que sirven para alimentar y vestir a la población; las instituciones políticas, las cuales coordinan las actividades de los diferentes sectores de la sociedad; las instituciones religiosas, las cuales contribuyen al mantenimiento de los valores básicos; y la educación, la cual ayuda a resolver el problema de la formación de la juventud.
Al igual que ya hiciera Durkheim, algunos funcionalistas establecen una analogía con el cuerpo humano. Del mismo modo que en el cuerpo humano, en la sociedad cada parte o cada institución tiene una función (o funciones) específica y las distintas partes de la sociedad son inter-dependientes. Por ejemplo, la educación está conectada en modos diversos con las instituciones económicas, familiares, políticas y religiosas. Las instituciones sociales son estructuras complejas. Sin embargo, los funcionalistas reconocen que la analogía orgánica no puede llevarse demasiado lejos. En el organismo vivo las células están programadas por naturaleza para desempeñar sus funciones. En la sociedad estos roles están ocupados por personas que no están biológicamente programadas. Si una institución ha de funcionar con eficacia, la gente ha de ser forzada o inducida a cumplir sus roles. Es aquí donde los funcionalistas introducen los conceptos de cultura y de socialización, y abandonan la analogía orgánica.

Según Talcott Parsons, el sistema escolar desempeña cuatro funciones:

1. Emancipa al niño de su primitiva identidad emotiva con la familia, lo cual es un pre-requisito de la constitución de una personalidad independiente.
2. Inculca al niño una serie de valores que no puede adquirir en la familia.
3. Diferencia y jerarquiza al alumnado según su rendimiento.
4. Selecciona y distribuye los recursos humanos a partir de la estructura funcional de la sociedad adulta.

Para Parsons en la sociedad existe una cultura indivisa siendo la cultura escolar una reproducción de aquella. La escuela es neutral y el proceso de selección está presidido por principios universalistas y conduce a estatus adquiridos (frente a los adscritos de la era pre-moderna).

TEORÍA DEL CAPITAL HUMANO
La hipótesis central de la teoría del capital humano es la de la productividad de la educación, demostrada por la rentabilidad de invertir en ella, tanto para las colectividades como para los individuos. El método más utilizado para demostrarla es el cálculo de los rendimientos privados o directos de las inversiones en educación, mediante la determinación de las diferencias de ingresos en el conjunto de la vida activa de individuos con distintos niveles de educación.
El creciente cambio tecnológico de la sociedad moderna requiere sucesivos "ejércitos" de especialistas y expertos. Al sistema educativo corresponde entrenarlos y seleccionarlos. Esto implica la expansión y especialización del sistema de enseñanza a la vez que un alto grado de rendimiento del mismo.
La educación no solo adquiere una relevancia de primer orden, sino que se hace instrumental y dependiente de la economía. El énfasis en la rentabilidad de la inversión en educación era una propuesta política en la que coincidían conservadores interesados en el crecimiento económico sin revoluciones y progresistas interesados en la igualdad social.

PIERRE BOURDIEU
La sociología de la educación es uno de los aspectos más conocidos de la obra de Bourdieu.
Antes de entrar en la que, sin duda, es su obra cumbre en sociología de la educación, La reproducción, haremos mención a una obra previa, de los años sesenta, titulada Los estudiantes y la cultura (estas dos obras fueron escritas en colaboración con Jean Passeron). Se trata de un trabajo sobre los estudiantes universitarios franceses en la década de los sesenta. Aquí analizan en qué consiste el privilegio universitario y qué es lo que valora la enseñanza superior.
Los estudiantes más favorecidos aportan hábitos, modos de comportamiento y actitudes de su medio social de origen que les son enormemente útiles en sus tareas escolares. Heredan saberes y un savoir faire, gustos y un buen gusto cuya rentabilidad escolar es eficacísima. El privilegio cultural se hace patente cuando tratamos de averiguar el grado de familiaridad con obras artísticas o literarias, que solo pueden adquirirse por medio de una asistencia regular al teatro, a museos o a conciertos.
Diferencias no menos notables separan a los estudiantes, en función del medio social, en la orientación de sus aficiones artísticas. Sin duda alguna los factores de diferenciación social pueden, en algunas ocasiones, anular sus efectos más ostensibles y el pequeño burgués es capaz de compensar las ventajas que proporciona a los estudiantes de clase alta la familiaridad con la cultura académica. Cualquier clase de enseñanza presupone implícitamente un conjunto de saberes, una facilidad de expresión que son patrimonio de las clases cultas
El sustento principal del ejercicio de la violencia simbólica es la acción pedagógica, la imposición de la arbitrariedad cultural, la cual se puede imponer por tres vías: la educación difusa, que tiene lugar en el curso de la interacción con miembros competentes de la formación social en cuestión (un ejemplo del cual podría ser el grupo de iguales); la educación familiar y la educación institucionalizada (ejemplos de la cual pueden ser la escuela o los ritos de pasaje).
Todas las culturas cuentan con arbitrariedades culturales. Consecuentemente, con el proceso de socialización, se adquieren arbitrariedades culturales. En una sociedad dividida en clases co-existen distintas culturas. El sistema educativo contiene sus propias arbitrariedades culturales, las cuales son las arbitrariedades de las clases dominantes. La consecuencia de esto es que los niños de las clases dominantes, a diferencia de los de las clases dominadas, encuentran inteligible la educación.
Bourdieu explica la implicación de la idea de la arbitrariedad cultural para la enseñanza. Toda enseñanza, en la escuela o en el hogar, descansa en la autoridad. La gente debe aceptar el derecho de aquella persona que tiene autoridad a hacer o decir cosas, o de otro modo esta autoridad se desvanece. Es así como en la escuela los alumnos han de aceptar el derecho del profesor a decirles lo que han de estudiar. Esto tiene una serie de implicaciones para el profesor. El docente cuenta con una serie de límites sobre lo que legítimamente puede enseñar. Esto ocurre también en el resto de las instituciones culturales. Por ejemplo, si el Papa dijera que Dios no existe, habría salido fuera de los límites de la arbitrariedad cultural de los católicos.
Las clases dominantes son las que determinan qué cae dentro de los límites de la educación legítima. Por tanto, los criterios para juzgar a los alumnos están determinados por la cultura de las clases dominantes.
El sistema educativo reproduce perfectamente la estructura de la distribución del capital cultural entre las clases, debido a que la cultura que transmite está mucho más próxima a la cultura dominante y a que el modo de inculcación al que recurre está más cerca del modo de inculcación practicado por la familia de las clases dominantes.
La noción de habitus señala su desmarque con respecto al marxismo estructural. El habitus se define como un sistema de disposiciones internalizadas que median entre las estructuras sociales y la actividad práctica, siendo moldeado por las primeras y regulado por la última. El argumento consiste en que, en virtud de su pertenencia de clase, cada persona cuenta con un "futuro objetivo". Este futuro se entiende por parte de los sociólogos como un conjunto de probabilidades condicionales. Los miembros de la clase lo interpretan como una comprensión compartida de eventualidades posibles o imposibles, es decir, como una evaluación común de ciertas expectativas y aspiraciones consideradas razonables o no razonables.




Bibliografía consultada

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