NO PASAR POR DEBAJO DE UNA ESCALERA

Dicen que podría romperse el triángulo “mágico” formado por la pared, el suelo y los peldaños de la escalera, lo que supondría desafiar a las fuerzas sobrenaturales. En cualquier caso, no deja de ser una buena costumbre o norma de comportamiento porque puede evitar que se derrame sobre nosotros algún que otro cubo de pintura.

TOCAR MADERA

Cuando se mienta algún mal o desgracia, tocar madera sirve para conjurar tales infortunios. Desde muy antiguo, las creencias populares han otorgado un poder extraordinario a la madera. Los Arios mazdeístas tocaban madera para ponerse bajo la gran seguridad y protección de Atar, genio del fuego. Se creía que dicho poder estaba enteramente encerrado en las venas de la madera. Para los cristianos, la cruz de madera en la que fue crucificado Cristo posee un especial poder mágico. Tocar la madera de la cruz era antaño un símbolo de protección frente a todo tipo de males.

CRUZAR LOS DEDOS

También sirve, como en el caso anterior, para conjurar toda suerte de males. Viene de la creencia mágica según la cual la cruz de Cristo, bajo diversas formas y modos de utilización, tendría el poder de alejar los malos espíritus.

NO DORMIR CON CALCETINES

Si no te quitas los calcetines para dormir, mala fortuna te aguarda. Sólo los muertos “duermen” con los calcetines puestos.

NO DEJAR QUE LA MECEDORA SE MUEVA

Se asegura que puede acarrear desgracias el hecho de que una mecedora se mueva cuando no hay nadie sentado en ella. En muchas películas de terror se ha recurrido a mostrar una mecedora que se mece sola, ya sea porque hay un fantasma sentado, porque un criminal abandonó la estancia precipitadamente, o porque su víctima trató de asirse a ella.

DENTRO DE CASA, NO ABRAS EL PARAGUAS

Si ya se tiene techo, ¿para qué hace falta un paraguas? La sobreprotección atrae males venideros. Si no descubrirse el sombrero o la gorra en el cuartel o en la iglesia puede provocar arrestos o reprimendas, abrir el paraguas en casa otro tanto de lo mismo.

NO DEPOSITAR DINERO SOBRE LA CAMA

Puede ser fuente de desgracias. Tal vez porque se asocia este hecho con el proscrito mundo de la prostitución.

NO BRINDAR CON AGUA

Trae mala suerte. El vino es fruto del esfuerzo de los hombres. El agua, sin embargo, se obtiene con facilidad. Si no bebes alcohol, no brindes con tus amigos, porque no eres partícipe del esfuerzo colectivo.

GATO NEGRO

Si se te cruza un gato negro es presagio de alguna desgracia. En nuestra cultura judeo-cristiana, el gato y su ojos “diabólicos” evocan el lado tenebroso. Si además es negro, peor que peor.

ESCONDER MONEDAS

Aparte de guardar el dinero en un calcetín, bajo un ladrillo o el colchón y que responde más bien al deseo de atesorar, se acostumbra a colocar alguna moneda en los rincones, gavetas, armarios, despensas, y otros lugares no fácilmente visibles. El motivo no es otro sino el hecho comprobado de que “el dinero atrae al dinero”.

MARTES Y TRECE

Ya lo dice el refrán: “Trece y martes ni te cases ni te embarques”. El trece siempre ha sido número de la mala suerte, pues trece comieron a la mesa en la última cena de Jesucristo. En algunos países el viernes trece es el día de la mala suerte; en otros el martes trece. En España, el martes y trece es empleado por algunos funcionarios para no ir a trabajar, aduciendo que ese día puede haber virus informáticos.

PEDIR UN DESEO AL VER UNA ESTRELLA FUGAZ

Cuando se ve una estrella fugaz (hecho infrecuente, desde luego) se suele pedir un deseo. Que ese deseo se cumpla ya es otra cosa. La explicación a esta creencia se basa precisamente en que lo raro ha de ser bueno. Por tanto, ver inflamarse un meteorito deberá ser motivo de buena suerte, pues es un acontecimiento que se da pocas veces en la vida.

NO DERRAMAR LA SAL

Derramar el contenido de un salero es símbolo de traición. Se pinta el cuadro de la Última Cena con un salero derramado por Judas. La sal ha sido siempre un buen conservante, incluso después de que se inventara la congelación. Además, se la sal se relaciona etimológicamente con el salario. Verterla o desperdiciarla se identifica por ello con el despilfarro y la corrupción.

NO ROMPER UN ESPEJO

Un espejo roto es símbolo de desgracias. Se dice que quien lo rompe tendrá siete años de mala suerte. El espejo sirve para mirarse, para reflejar nuestra imagen. Su ruptura nos hace desaparecer de la vista a nosotros mismos. Esta es una de las explicaciones al origen de esta superstición.

PISAR MIERDA

La felicidad tocará a quien por casualidad haya pisado una cagada. Según esto, cada vez debe haber más felicidad, pues los perros acostumbran a hacer sus necesidades en la acera, especialmente en el centro de las grandes ciudades. Propiamente, la superstición no tiene nada que ver con la productividad del abono. Es sólo una manera de ver el lado positivo a un hecho que, a todas luces, es una desgracia: pisar los excrementos. ¡Sólo al llegar a casa notamos el olor!

NO COMER ESPÁRRAGOS

Se asegura que pueden provocar impotencia. Sin embargo, esta idea surge ante el olor que desprende la orina tras la digestión de esta planta, y por la forma que tienen estas apetitosas yemas.

NO PISAR LA LÍNEA DE LAS BALDOSAS

Esta es una curiosa creencia, pues mientras que para unos su origen está en un juego infantil (“el que pisa raya, pisa medalla”), puede haber surgido espontáneamente al sentir deseos de caminar ordenadamente dentro de los límites establecidos.

ENCENDER LA LUZ AL SALIR DE CASA

Se cree que al salir con luz se tendrá buena suerte durante el tiempo que se esté fuera del hogar. El origen de esta creencia es que Dios es la luz del mundo y, por eso, se dice que salir con luz equivale a ir con Dios.

TOCAR LA JOROBA DE UN CHEPUDO

Es una más de las creencias con orígenes inmemoriales. La acción de frotar la peta con la mano, aparte de jorobar al chepudo, se dice que atrae la buena suerte.

COLGAR UN CRUCIFIJO O ROSARIO DEL ESPEJO RETROVISOR

El símbolo religioso se usa como ahuyentador de accidentes, multas y demás males del tránsito. Aparte de entorpecer la visión y distraer al conductor, cumple el mismo papel que el cinturón de seguridad: proteger al usuario de todo mal.

NO VER A LA NOVIA ANTES DE LA CEREMONIA

Puede traer males sobrenaturales. El traje de novia sólo se verá en la ceremonia, y se guardará en el armario para no usarlo nunca más.

COMER LAS DOCE UVAS EN NOCHEVIEJA

Se asegura un buen año nuevo quien come doce uvas al mismo tiempo que suenan las campanadas en la nochevieja. Las uvas son un símbolo de alegría y prosperidad, pero ¡cuidado!, todos los años mueren varias personas atragantadas por estas prácticas supersticiosas.

NO VESTIR DE AMARILLO EN ESCENA

Dicen que vestir de amarillo acarrea mala suerte, y es que el amarillo, además de ser el color del oro, también lo es de la orina. Se suele explicar esta superstición por el hecho de que varios personajes del mundo del espectáculo (Moliére, Shakespeare) fallecieron durante una representación en la que vestían de amarillo.

NO BARRER DE NOCHE

Desde pequeños hemos oído a nuestras madres decir: “no barras por la noche, es malo”. Cuando le preguntábamos el motivo de esta maldad, nos contestaba: “siempre lo he oído”. Y es que esta es una de las supersticiones más inmemoriales.
Uno de sus posibles orígenes es el que asegura que por las noches, las únicas que usan escoba son las brujas; para evitar que nos llamen brujos hemos de evitar barrer con nocturnidad.

COLOCAR MUÉRDAGO EN LA PUERTA

Esta planta es un parásito para los árboles sobre los que crece. En la mitología nórdica jugaba un papel importante, siendo consagrado al dios Baldur. Se dice que atrae la buena suerte y es, quizá, el origen del árbol de Navidad.

LA MONTERA DE LOS TOREROS

Antes de comenzar la faena, los matadores suelen lanzar su montera, y se cree que tendrán buena suerte si cae boca abajo. Y es que si cayera del revés, sería síntoma de que el torero va a sufrir un revés en la corrida; por ejemplo, un revolcón. Mientras que si la montera cae en su posición natural, las cosas irán bien derechas.

NO DORMIR A LA LUZ DE LA LUNA

Dormir expuesto a la luz de la luna siempre ha sido desaconsejado. Se afirma que quien esto hace se convierte en un lunático o, en el mejor de los casos, tendrá problemas de salud. Para quienes opinan así, probablemente la luna no sea digna de alumbrar al hombre, sólo el sol. La luz que se recibe de la luna es reflejada y por tanto no llega de modo directo como la luz del sol que, a lo sumo, es refractada.

TOCAR EL TECHO DEL COCHE CUANDO SE PASA POR UN TÚNEL

Al igual que las estrellas fugaces, los túneles son la excepción, no la regla. Por eso, las muchachas casaderas tocan el techo del vehículo en el que viajan al pasar por un túnel. En algunos lugares se asegura también que quien pasa por un puente conteniendo la respiración consigue novio.

SATISFACER LOS ANTOJOS DE LAS EMBARAZADAS

Las embarazadas suelen tener antojos. Consisten en caprichos que, según afirman quienes los tienen, han de ser satisfechos prontamente, so pena de que el futuro bebé padezca alguna enfermedad o luzca una marca de nacimiento con la misma forma del antojo. Fundamentalmente, los antojos vienen siendo una buena excusa para ser servidas y evitar que el padre de la criatura eluda sus obligaciones familiares.

NO ENCENDER TRES CIGARRILLOS CON LA MISMA CERILLA

Se afirma que tendrá mala fortuna el tercero que encienda un cigarrillo con la llama de un mechero o una cerilla. Conviene encender de nuevo antes de darle fuego a un tercer fumador. La razón es bien sencilla. En la guerra, entre los soldados que se encuentran en primera línea de fuego, esta superstición puede salvar muchas vidas. El enemigo, al primero que enciende un cigarrillo en la trinchera, lo divisa, al segundo lo apunta y al tercero lo mata.