Presidencia de Juan Carlos Onganía

El modelo de gobierno que Onganía pretendió imponer fue similar al establecido en Brasil en 1964, es decir, una autocracia modernizadora que cambiara la sociedad desde arriba con o sin el respaldo popular. El régimen presentaba otra variante del pensamiento corporativista pero en este caso se postulaba un poder estatal del que estaban explícitamente excluidos los grupos de intereses. Fueron prohibidos los partidos políticos y la actividad sindical; se impuso una estricta censura y se persiguió a las jóvenes que vistieran minifalda y a los que usaran cabello largo, a los intelectuales y a artistas.
Onganía declaró su intención de permanecer indefinidamente en el poder y proclamó que el programa de la "Revolución Argentina" restablecería la economía, reavivaría el crecimiento y luego distribuiría sus frutos para lograr la "paz social".
El "Estatuto de la Revolución Argentina" aprobado por los tres comandantes en jefe, creó un marco normativo que reemplazó a la Constitución Nacional.

Proyecto de Gobierno

Al comenzar su gobierno Onganía trató de superar la difícil situación económica. A fines de 1966 el ministro de esa área, Salimei, fue reemplazado por Adalbert Krieger Vasena , en el discurso de presentación del plan económico prometió "una gran transformación" que tendría como objetivos principales el crecimiento de la industria, el equilibrio del balance de pagos y la estabilidad de los precios. El Estado usaría instrumentos monetarios, cambiarios, fiscales y controles de precios y salarios para alcanzar esas metas.
Para infundir confianza en los inversores extranjeros se dictó una ley que demostró que ya no habría más "nacionalismo petrolero". Siguiendo el ejemplo de Francia, se devaluó la moneda el 40% y se recurrió a un préstamo stand by del FMI. Se recortó el gasto público para bajar el déficit del presupuesto que pasó del 40% de los últimos meses del gobierno radical al 14% en 1967.
Estas medidas y la confianza en la estabilidad del peso ayudaron a crear una corriente de capitales hacia el país que se vio reflejada en las reservas netas del Banco Central. Se redefinió la relación con los organismos financieros internacionales como el Banco Mundial, La Corporación Financiera Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo. Sus préstamos permitieron la realización de grandes obras como las de El Chocón, en Neuquén, proyecto que aliviaría la escasez de energía en la zona metropolitana.
El tema del factor trabajo era fundamental en este programa; se congelaron los salarios y si bien el salario real cayó en 1967, tuvo en 1968 y 1969 una notable recuperación. En cuanto los precios el gobierno no recurrió a los controles obligatorios sino que logró un acuerdo voluntario según el cual los empresarios se comprometieron a absorber un 3% contra sus beneficios antes de trasladar el aumento de los costos a los precios.
En 1968 la inflación disminuyó y mejoró el Balance de Pagos. Hubo un incremento de las obras públicas, con repercusiones sobre el crecimiento industrial y la ocupación, a través de la puesta en marcha de proyectos como el Plan Nacional de Caminos.
Crecieron las importaciones de materias primas y de bienes intermedios, en especial repuestos para maquinarias, maderas, papel para diarios, aluminio, cobre y productos químicos.
La reducción de los aranceles de importación perjudicó a las pequeñas empresas asociadas en la CGE pero no así a las grandes ligadas a la inversión extranjera. De aquel sector surgieron las críticas acerca de la "desnacionalización" de la industria y de las finanzas. En el sector agropecuario, algunos estaban conformes con la estabilidad económica pero otros reclamaban por el impuesto del 20% sobre las exportaciones además del impuesto de emergencia sobre la tierra introducido a fines de 1968.
A pesar del crecimiento económico en mayo de 1969 el gobierno de facto enfrentó un movimiento obrero - estudiantil de grandes proporciones, el Cordobazo.
El Cordobazo produjo el alejamiento de Krieger Vasena. El nuevo ministro, José María Dagnino Pastore, trató de continuar la misma política sin éxito. En ese año se extinguió el peso moneda nacional y fue reemplazado por el peso ley 18188.
La agitación social y las protestas obligaron al gobierno a decretar aumento de los salarios.
Otros hechos de violencia contribuyeron a crear intranquilidad en 1969 fue asesinado Augusto T. Vandor; 1970 se secuestro y se dio muerte del Gral. Aramburu.

Las Fuerzas Armadas

La función de las Fuerzas Armadas en el nuevo sistema político había sido claramente definida antes del golpe de estado. Onganía impuso como condición para asumir la presidencia que los jefes de las Fuerzas Armadas se mantendrían apartados del poder. La junta de Comandantes en Jefe gobernó el país un solo día, el tiempo suficiente para designar al presidente; a partir de entonces, sus atribuciones se redujeron a dos: el poder constituyente (era la encargada de modificar el estatuto de la Revolución Argentina, la carta del régimen) y una función de gran elector en caso de quedar vacante el Poder Ejecutivo. La autoridad del presidente no estaba limitada más que por la ley y los textos constitucionales en vigor. Los poderes legislativos y ejecutivos se confundían en su persona, ya que, según el estatuto, el presidente ejercía las competencias legislativas que la Constitución Nacional reserva al Congreso. La Revolución argentina había establecido una monarquía absoluta. Onganía, el “legalista” que siempre se había opuesto a politizar el ejército, seguía siendo adverso a cualquier participación, aun institucional, de las Fuerzas Armadas en las decisiones políticas. El era el único que aseguraba la totalidad de los poderes de la República; los comandantes en jefe, que lo habían investido de la primera magistratura, le debían obediencia. Allí residía, como puede figurarse, la fuente de un conflicto institucional que duraría cuatro años y terminaría con la derrota del autócrata inspirado.

El movimiento estudiantil

A fines de julio de 1966 Onganía decretó la intervención de las universidades nacionales, ordenando a la policía que usase la violencia para expulsar a estudiantes y profesores. La destrucción alcanzó los laboratorios y bibliotecas de las altas casas de estudio y la adquisición más reciente y novedosa para la época, una computadora. Este hecho se conoció como La Noche de los Bastones Largos.
A la intervención siguió el éxodo de profesores e investigadores y la supresión de los organismos sindicales estudiantiles. Ante la disolución de sus organizaciones los reclamos legítimos de los estudiantes sólo lograban expresarse en forma violenta. Cuando en marzo de 1969, en virtud del Plan Krieger Vasena que exaltaba la eficiencia del sector público, se efectuaron reducciones en las subvenciones del gobierno a las universidades, estalló una huelga estudiantil en Corrientes, se extendió a Rosario y en mayo a Córdoba.

La CGT

En marzo de 1967 una huelga general declarada por la CGT fue violentamente sofocada por el gobierno. A partir de ese momento recrudecieron los conflictos internos en la central obrera.
Augusto T. Vandor, líder de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica), encabezaba la fracción "participacionista" que estaba dispuesta a sellar un trato con el gobierno.
Otra fracción, los "ortodoxos" o Las 62 junto a Perón se negaban a ese juego político.
En 1968 apareció una tercera fracción liderada por Raimundo Ongaro, la CGT de los Argentinos, de tendencia combativa.
En 1969, cuando estalló el Cordobazo, se puso de manifiesto la peculiar relación de los obreros del automóvil con el movimiento obrero organizado. Casi todas las fábricas de automóviles se establecieron después de la caída de Perón y sus nuevos sindicatos (SITRAC, Sindicato de Trabajadores Concord, y SITRAM, Sindicato de Trabajadores Materfer) organizados en las dos fábricas de Fiat, no tenían tradición peronista. Estos sindicatos eran más pequeños, organizados por empresa, más democráticos e independientes. De esta manera eran capaces de actuar aunque el movimiento obrero en general estuviera paralizado.
En ese mismo año el asesinato de Vandor desbarató los proyectos de acercamiento al gobierno militar postergándolos hasta 1972.

El Cordobazo

A fines de mayo de 1969 la ciudad de Córdoba protagonizó un motín masivo, instigado principalmente por obreros del automóvil y estudiantes universitarios. Estos dos grupos estaban muy relacionados ya que muchos estudiantes trabajaban en turnos de noche en las fábricas y muchos obreros jóvenes eran estudiantes nocturnos.
El aumento de los impuestos, el cierre de algunas fábricas, el fracaso de la cosecha y la intención de las mayores firmas de automóviles (FIAT e IKA, RENAULT) de suprimir el "sábado inglés", bastaron para encender la mecha y poner en evidencia que la pregonada "paz social" de Onganía no era tal.
Los tumultos comenzaron cuando grupos de manifestantes declararon un paro activo y entraron al centro de la ciudad incendiando coches y autobuses. Amplios sectores de la población civil se unieron a los huelguistas y la ciudad se convirtió, durante 48 hs., en el escenario de batallas campales entre aquellos y la policía.
En el Ejército la opinión acerca de estos hechos estaba dividida: Onganía y su grupo culpaban a la infiltración ideológica castrista y eran partidarios de una demostración de fuerza; otro grupo, encabezado por el comandante en jefe del Ejército, el Gral. Lanusse, preferiría hacer algunas concesiones.
Prevaleció esta última opinión y a los pocos días Onganía renovó su gabinete, incluido el ministro de economía.
En los meses posteriores al Cordobazo la violencia sacudió en varias ocasiones a la sociedad argentina: fue asesinado el dirigente "participacionista" Vandor; al día siguiente durante una visita de Nelson Rockefeller, enviado especial del gobierno de Nixon, varias bombas explotaron en una cadena de supermercados de Bs. As. donde la flia. Rockefeller tenía inversiones importantes; en setiembre la ciudad de Rosario protagonizó una repetición en menor escala del Cordobazo.
El Cordobazo hizo evidentes las fallas del Plan Krieger Vasena y los problemas políticos y sociales no resueltos por el gobierno militar. La falta de confianza de los inversores extranjeros en el nuevo ministro de economía provocó la huida de capitales. A esto se sumó, en 1970, la contracción en el comercio de carnes que provocó el colapso de industria frigorífica con la consiguiente ola de despidos. Onganía finalmente debió renunciar.

La guerra de Vietnam

La primera formulación coherente de la estrategia que Estados Unidos aplicaría en Vietnam se debe al actual Secretario de Estado, Henry A. Kissinger -entonces director de la revista Confluence-, quien en su libro Armas Nucleares y Política Exterior, publicado en 1957, sostenía la necesidad de adecuar el dispositivo militar norteamericano para las guerras limitadas, tanto en el espacio como en los armamentos. Serían guerras localizadas, sin uso de armas nucleares. A diferencia de la guerra nuclear y mundial que el Pentágono preveía contra la URSS, las guerras limitadas se desenvolverían en teatros alejados de Europa, particularmente en Asia, y para ellas no serviría la estrategia atómica. La hipótesis de conflicto que presidía estas especulaciones era la lucha contra el comunismo dondequiera que éste amenace o impida la extensión de la influencia norteamericana, habida cuenta de que el enemigo, si bien es internacional en cuanto a su contenido, es nacional en cuanto a la forma en que toma el poder.
Esta idea fue completada poco después por el general Maxwell Taylor, Jefe del Estado Mayor Conjunto, quien señalaba que la única guerra total era contra la URSS y atómica, y que las demás guerras eran "limitadas", categoría en la cual se integraban las guerras "localizadas" y subversivas o "especiales" para las cuales se crearon las "fuerzas especiales" y las tácticas contraguerrilleras y de contrainsurgencia. A su vez, toda esta estrategia "nueva" propugnada por el entonces presidente Kennedy y su Secretario de Defensa, Robert Mc Namara, incluía además la "guerra nuclear limitada" con pequeñas bombas atómicas, "de tipo táctico".
Todos estos conceptos derivaban de la "respuesta flexible" que había que dar al comunismo con los medios adecuados a la magnitud de cada ataque, y la consiguiente "escalada" (teorías y neologismo de Herman Kahn). La "estrategia global" así resultante era servida por los Whiz Kids (niños prodigios) de Robert Mc Namara, quienes aportaron las computadoras electrónicas, la investigación operativa, el análisis estadístico, los cálculos científicos, los estudios de costos y rendimientos y otras técnicas modernas.
La guerra de Vietnam contribuyó a la revisión de estos conceptos, cuando las grandes ofensivas del Frente Nacional de liberación en 1968 barrieron simultáneamente con las posiciones enemigas en el campo de batalla, con el comandante Westmoreland en el mando militar, con el presidente Johnson en el Gobierno de Estados Unidos y con estas teorías militares que no resistieron una crítica tan radical.
Poco antes uno de sus autores, el general Maxwell Taylor, se había retractado cuando atribuyó los fracasos de 1965-1966 a que en Vietnam su país "perseguía un objetivo limitado, con medios limitados, riesgo limitado y voluntad de vencer limitada". En cuanto a Henry A. Kissinger, le fue asignada la misión de negociar la retirada de Estados Unidos, lo cual logró en los acuerdos de París de 1973.
Según los datos del Pentágono, Estados Unidos lanzó a la guerra 800.000 ciudadanos, murieron 56.237 y quedaron heridos o lisiados 303.654, a un costo de 150.000 millones de dólares. Si además consideramos los graves problemas políticos que afrontaron dentro y fuera de Estados Unidos, se concluye que Washington había comprometido todo su prestigio y poderío en esta aventura.
A Vietnam la guerra le costó millones de muertos y heridos; decenas de millones de hectáreas productivas arrasadas; decenas de miles de aldeas, ciudades, puentes, diques, embalses, ferrocarriles, caminos, fábricas, puertos, hospitales y escuelas que fueron bombardeados. Millones de millones de horas de trabajo de obreros y campesinos dedicadas al esfuerzo de guerra. Pero para Vietnam no era una aventura sino su revolución.
Cuando en 1945 se proclamó la República Democrática de Vietnam comenzó la reforma agraria, en un país con los 4/5 de su población campesina, con 2 millones que murieron de hambre. Durante la guerra contra Francia (1946-1954), en los territorios que controlaba el Ejército Popular de Vietnam se repartían entre campesinos pobres y desposeídos las tierras confiscadas a los enemigos. A la inversa, cuando los ejércitos coloniales reconquistaban estas zonas, la primera medida era despojar a los campesinos de sus tierras. Esta posesión y despojo de la tierra ha sido una constante desde 1945 hasta 1964, cuando el FNL había liberado gran parte del Sur. Pero a partir de 1965 se intensificaron los bombardeos masivos contra las zonas liberadas en el sur y contra la República Democrática de Vietnam del Norte, lo cual era equivalente o más grave que el despojo de la tierra.
La reforma agraria conoció en Vietnam avances y retrocesos relacionados con las alternativas políticas y militares que impulsaban a buscar la adhesión de los terratenientes patriotas o a prescindir de ellos. A partir de 1953 se hace más firme y gracias a ella pudieron ser abastecidas las tropas de Vo Nguyen Giap en Dien Bien Phu, que fue llamada la operación del arroz andante porque 200.000 cargadores lo transportaron a cuestas, en bicicletas o con búfalos, desde sus fuentes ubicadas a 400 Km. de la batalla, adonde llegaba solo el 10% del arroz, ya que el resto era consumido por el increíble transporte.
La batalla de Dien Bien Phu duró 55 días y 55 noches, del 13 de marzo al 7 de mayo de 1954; marcó el fin de la dominación francesa en Indochina y consolidó definitivamente la independencia de la República Democrática de Vietnam del Norte. Las tropas de Giap aniquilaron o capturaron a 16.000 soldados enemigos y obtuvieron la rendición de toda la oficialidad encabezada por el general De Castries. El 20 de julio de 1954 se firmaron los acuerdos de Ginebra que reconocían la independencia absoluta de Vietnam, Laos y Camboya, obligando al retiro de las tropas extranjeras y prohibiendo introducirlas en el futuro. Vietnam se dividía provisoriamente en dos zonas, al N. y S. del paralelo 17, y en 1956 se realizarían elecciones para su reunificación.
En el Sur, en junio de 1954, Estados Unidos había puesto en el Gobierno a Ngo Dinh Diem, para desconocer los acuerdos en trámite, quien pronto declaró la República de Vietnam del Sur y se lanzó a una feroz represión de opositores, particularmente los comunistas y guerrilleros del Viet-Minh, liquidando a 170.000 "enemigos" de Diem. Por supuesto, intentó despojar a los campesinos de las tierras repartidas durante la guerra, con relativo éxito. Para controlarlos les nombró jefes de aldeas que fueron prontamente liquidados por la resistencia y los concentraba en "aldeas estratégicas" para impedir su contacto con los guerrilleros. Con estas medidas violaba además las milenarias autonomías comunales de los aldeanos, y con todo ello no hacía más que empujar a la resistencia a todo el pueblo. Sobre esta oposición y las ya sólidas bases políticas y militares se creó en diciembre de 1960 el Frente Nacional de Liberación, que apenas un año después ejercía su control sobre 7 millones de personas. En las zonas liberadas por el FNL también se realizaban repartos de tierras que hacia 1967 alcanzaban unos 2 millones y medio de hectáreas.
El Partido de los Trabajadores de Vietnam -sucesor del viejo Partido Comunista Indochino fundado por Ho Chi Minh en 1930 y gobernante en Hanoi desde 1945- y el FNL de Vietnam del Sur resumían su lucha en una consigna: "liberar al sur y defender al norte". Señalaban que en el sur tenía lugar una revolución nacional-democrático-popular: nacional por la independencia política aún no completada; democrática porque liquidaba los resabios precapitalistas, coloniales y populares porque la dirigían las masas trabajadoras. En sus documentos no hay nada que sugiera que la revolución en el sur fuera socialista.
En cuanto a la República Democrática de Vietnam del Norte, y para decirlo con las propias palabras del Partido de los Trabajadores, se trataba de "liberar completamente al norte, concluir la reforma agraria y la restauración de la economía nacional, prepararse para la realización de la revolución socialista en esta parte". "El norte liberado pasaba a la etapa de la revolución socialista, entrando en la época de transición socialista y convirtiéndose en sólida base de la revolución para todo el país". Y en cuanto a la estrategia nacional: "Con las fuerzas combinadas de la revolución socialista en el norte y la revolución nacional-democrático-popular en el sur, nuestro pueblo se lanzaba a edificar un Vietnam pacífico, reunificado, independiente, democrático y poderoso.
Con relación al objetivo de la intervención norteamericana -que según el Congreso y la Casa Blanca norteamericanos era defender al sur de un ataque proveniente del norte- los vietnamitas sostenían que "La guerra de agresión yanqui en el sur seguía siendo, por su carácter y objetivos, una guerra encaminada a implantar el neocolonialismo".
Y respecto de la "estrategia global" -que para Washington era reprimir al comunismo dondequiera que éste avanzara- se consideraba a Vietnam como guerra experimental: "La situación en Vietnam del Sur pone de manifiesto la derrota inevitable de los imperialistas en su "guerra especial"; si esa guerra de experimentación fracasa en el Sur, fracasará en cualquier otro lugar. Ese es el significado internacional de la lucha patriótica de nuestros compatriotas sureños; es su aporte al movimiento de liberación en el mundo".
Washington también pensaba que era una guerra ejemplificadora. El 3 de noviembre de 1969 dijo el presidente Nixon que la "derrota y humillación" de los Estados Unidos en Vietnam "encendería la violencia dondequiera que nuestros compromisos ayudan a preservar la paz; en el Medio Oriente, en Berlín, e incluso en el hemisferio occidental". Y el 30 de abril de 1970 -en su discurso anunciando la invasión formal a Camboya- insistió: "Vivimos en una época de anarquía, tanto en el exterior como en nuestro país. Observamos ataques insensatos contra las grandes instituciones creadas por civilizaciones libres en los últimos 500 años. Aquí, en Estados Unidos, se destruyen sistemáticamente grandes universidades. Pequeñas naciones del todo el mundo sufren ataques, internos y externos. Si cuando las circunstancias son adversas, Estados Unidos actúa como un gigante impotente y digno de lástima, las fuerzas del totalitarismo y la anarquía amenazarán a las naciones libres y a las instituciones libres de todo el mundo".
La "guerra especial" comenzó con las mayores operaciones guerrilleras y el incremento del personal y bases norteamericanas en 1960. Los combates se libran principalmente entre las tropas survietnamitas dirigidas por oficiales norteamericanos y las Fuerzas Armadas de Liberación en Vietnam del Sur, brazo armado del FNL. Estados Unidos había instalado sus bases en las ciudades de la costa, penetrando hacia el centro en las altiplanicies en Pleiku, en el norte en Ke Sanh y en el sur en bases cercanas a Saigón y algunas en la península de Camau, en el extremo meridional. La idea era unificar progresivamente entre sí estas bases, hasta unir la superficie bajo control norteamericano, porque aunque el FNL todavía no controlaba todo el territorio, libraba batallas en todos lados, todo el territorio era teatro de la guerra, por lo que Estados Unidos se proponía "pacificar" el territorio logrando una superficie uniendo sus bases. La actividad de las FAL, cada vez más intensa y frecuente, llevó al fracaso estos planes. Hacia 1964 ya controlaban gran parte del territorio y población, en tanto que Saigón se debatía entre la feroz represión a los budistas y los golpes de estado: en 30 meses, de noviembre de 1963 a junio de 1966, Saigón tuvo 13 gobiernos diferentes, lo que impedía una base de apoyo político para las operaciones contra el FLN, a quien solo podían una acción puramente militar, en tanto que éstos libraban una lucha armada con las FAL, luchas políticas de masas, agitación y propaganda dentro de las tropas de Saigón y la lucha económica que a la vez que implicaba la destrucción de vías de comunicaciones y abastecimientos del enemigo, significaba el apoderamiento de la cosecha de arroz -proveniente principalmente del delta y valle del Mekong que controlaba el FNL -obligando a Saigón a importarlo de Estados Unidos o bien permitiendo su paso por las provincias liberadas previo pago de impuestos que oblaban los destinatarios enemigos. Hacia 1964 ya habían fracasado todos los planes de la "guerra especial", tanto la pacificación, como las "aldeas estratégicas" -que no eran creación original de Diem sino de los británicos que las habían empleado con éxito contra la guerrilla en Malaya-, y el FNL controlaba cada vez más territorio y población, causaba cada vez más bajas y estragos al enemigo y se afirmaba con un poder superior al de Saigón.
La "guerra localizada" se imponía para los estrategas norteamericanos, ya que no podían combatir al enemigo con las tropas de Saigón. En 1965 comienza el desembarco masivo de soldados estadounidenses y se intensifican los ataques navales y aéreos contra la República Democrática de Vietnam del Norte. A fines de 1964 las FAL ya habían librado grandes batallas en campo abierto, con grandes concentraciones de tropas.
La guerra se desencadenó con carácter permanente entre 1965 y 1973, sin que las treguas que solían acordarse para navidad o el año nuevo vietnamita sirvieran más que para intentar sondeos diplomáticos entre las partes.
1968 fue un año decisivo a partir de la gran ofensiva iniciada el 30 de enero, y que continuó hasta 5 meses después. En febrero el FNL ocupó 64 ciudades importantes y cabeceras de provincias, incluidas Hue y Saigón, estableciendo el poder revolucionario en la primera. En enero se inició el asedio a la base norteña de Khe Sanh, que solo pudo ser evacuada en abril con la intervención de la I División de Caballería aerotransportada, cuando las FAL se habían retirado aparentemente para permitir la evacuación, ya que el 31 de marzo el presidente Johnson anunció por televisión la primera limitación de los bombardeos a Vietnam del Norte. La base de Khe Sanh fue definitivamente abandonada por Estados Unidos a mediados de año, cuando el general Westmoreland y sus planes de grandes operaciones habían sido reemplazados por el general Creighton Abrams y las operaciones móviles pequeñas. A partir de la ofensiva de 1968 los Estados Unidos pasan a la defensiva. En 1970, ante la imposibilidad de avanzar en Vietnam del Sur, Estados Unidos invade Camboya -7 millones de habitantes, país neutral-, luego se extienden los bombardeos masivos a Laos, que se habían iniciado varios años antes para impedir el abastecimiento de las FAL por la "ruta de Ho Chi Minh", que salía de Vietnam del Norte, entraba en Laos y volvía a aparecer en Vietnam del Sur. La frontera de Laos y Camboya era la firme base de cientos de kilómetros de largo y decenas de ancho que controlaban las FAL.
En 1972 las FAL lanzaron otra gran ofensiva, a la que Estados Unidos no pudo responder más que reanudando los bombardeos contra Vietnam del Norte y minando sus puertos, con lo que demostraba de paso, como lo había hecho durante toda la guerra, su desprecio por todas las Convenciones Internacionales sobre conflictos militares que se habían suscripto luego de las dos Guerras Mundiales.
La resistencia del Norte a tales ataques y el sostenimiento de la ofensiva en el Sur, sumados al deterioro de la situación interna de Estados Unidos, llevaron, en enero de 1973, a la firma de los acuerdos de París, donde se obligaban a retirar todas las tropas extranjeras.
Hasta 1975, y mientras el cuerpo expedicionario se retiraba lentamente, prosiguieron los ataques del siempre renovado ejército de Saigón con sus mandos norteamericanos, en Survietnam, Laos y Camboya, con el apoyo y los ataques aéreos estadounidenses, y bombardeos masivos. Mientras, el FNL consolidaba su poder en las zonas liberadas, donde ya en 1969 se había creado el Gobierno Revolucionario Provisional, apoyaba la guerra de los Khmer rojos y del Pathet Lao contra los ejércitos derechistas de sus países, y el de Survietnam apoyado por Estados Unidos. En enero de 1975 comienza la ofensiva final en Camboya y en marzo en Vietnam del Sur. El 30 de abril de 1975 el G.R.P. izó la bandera de la estrella en la Ciudad de Ho Chi Minh.
Las grandes diferencias estratégicas, organizativas y tácticas se enuncian en grandes trazos. Los vietnamitas se planteaban su guerra como una lucha de liberación y autodefensa contra la dominación y agresión de una potencia extranjera, que, a su vez, se lanzaba a una invasión al estilo del viejo colonialismo contrariando el único objetivo político que hubiera podido resultar viable -en hipótesis, ya que no en la realidad- y que no podía ir más allá del establecimiento de un estado capitalista independiente en Survietnam.
A la guerra rápida, tipo blitzkrieg que procuraba Estados Unidos para utilizar su ventaja inicial en número de tropas y poder de fuego, los vietnamitas opusieron una guerra de larga duración que permitiera transformar en fuerza militar la resistencia popular, aprovechar la superior fuerza de choque de la infantería vietnamita y desgastar el poder militar enemigo, confiando en que el poder material y técnico norteamericano está limitado por la debilidad política resultante del carácter de la guerra. Que por lo mismo Estados Unidos no podía llevar la "escalada" al infinito dado el aislamiento mundial con que iban a esta guerra y las protestas dentro de su propio país que incluían a importantes sectores dirigentes: halcones y palomas en la jerga en boga. El costo en vidas y dólares que Washington podía absorber estaba realmente limitado.
A la división horizontal del territorio survietamita en cuatro Regiones Tácticas de Norte a Sur fundada en la relación existente entre la cantidad de bases norteamericanas y las zonas ocupadas por el FNL, éste opuso tres regiones estratégicas fundadas en la topografía, el clima, la población, la economía y la política. Estas tres regiones estratégicas eran la ciudad, el campo y las montañas, con sus particulares modalidades ofensivas y defensivas.
A ejércitos basados en efectivos regulares de Estados Unidos y Saigón, el FNL opuso las Fuerzas Armadas de Liberación de Vietnam del Sur compuestas por tres categorías de tropas:
a) Guerrilleros; unidades locales de autodefensa que aseguraban la defensa de la aldea y pasaban del trabajo cotidiano al combate y viceversa;
b) Unidades Regionales que operaban en distritos o provincias agrupadas generalmente en compañías;
c) Ejército Regular bien equipado y entrenado para todas las formas de la guerra moderna que operaba en el conjunto del territorio. Sus efectivos se integraban por traspasos verticales de las unidades locales a las regionales y después al ejército regular. Esta organización era similar a la del Ejército Popular de Vietnam que había conquistado la victoria contra Francia y sus características esenciales eran la democracia y voluntariedad en el reclutamiento desde la guerrilla en adelante; la cooperación constante de las dos primeras agrupaciones en todas las operaciones del Ejército Regular; el importante papel del comisario político y las sesiones de autocrítica donde no solo evaluaban las operaciones militares sino el conjunto de problemas políticos. Estas características, además de dotar al Ejército de un reclutamiento de los mejores combatientes, aseguraban la movilidad y presencia de las FAL en todo el territorio.
Estados Unidos subestimaba al enemigo al describirlo como un puñados de guerrilleros y "congos" en bloque. Hanoi y el FNL efectuaban las más sutiles distinciones aun dentro de los propios círculos dirigentes de Washington, para dirigir a cada uno la propaganda adecuada.
El comando norteamericano en Vietnam mantenía un dispositivo disperso y oscilante entre la ofensiva y la defensiva, según disminuyeran o arreciaran los ataques de las FAL, que mantenían la iniciativa. En cambio los vietnamitas habían optado por la ofensiva estratégica, a partir de la guerra de autodefensa política, manteniendo permanentemente su superioridad en el ataque, el asalto y la persecución. A la inversa, para estas acciones los norteamericanos se apoyaban principalmente en el superior poder de fuego de su aviación y artillería -especialmente con la "caballería aérea" inventada ad-hoc para esta guerra y cuyo costo resulta tan prohibitivo que no puede establecerse en otros ejércitos- pero la debilidad de sus fuerzas de choque de infantería impedían que encontraran a las FAL, que aparecían de improviso y desaparecían como fantasmas.
Estados Unidos disponía de gran movilidad gracias a sus tropas aerotransportadas, con potente fuego de sostén desde lejos, con rapidez en sus dispositivos de cerco, con gran fuerza de choque de su aviación, artillería y fuego de tanques, pero todas estas ventajas se diluían en estériles esfuerzos por la debilidad del fuego de apoyo directo, la tendencia de sus tropas a aglutinarse en los combates, sin audacia de maniobra, por la debilidad y a veces inexistencia de la fuerza de choque de su infantería, acostumbrada a batallas ordenadas, por su baja moral, en definitiva.
A la incertidumbre norteamericana entre la ocupación del terreno o la movilización de sus fuerzas, a la desproporción entre la superabundancia logística y de servicios frente a la escasez de sus fuerzas combatientes, las FAL oponían ataques en las montañas y en la costa, en el norte y en el Delta y la península de Camau, en las ciudades y en campo abierto, con acciones de guerrillas, o fuertes concentraciones de tropas, u operaciones por oleadas, atacando en la retaguardia y en el frente, simultánea o separadamente, contando como factor decisivo de las victorias la superioridad de sus fuerzas de asalto.
A la guerra "especial y localizada" o "limitada" que arriesgaba Estados Unidos, los vietnamitas opusieron una guerra total de la nación entera, apoyándose en la ayuda de China y la Unión Soviética, que fue modesta en relación con los recursos militares norteamericanos y aún con la proporcionada por la misma URSS a Egipto en ese período. Vietnam aprovechó la justicia política de su causa que llevaba al máximo heroísmo y decisión de su pueblo, frente a la lucha sin ideales del cuerpo expedicionario y los soldados de Saigón.

El mayo francés y Hippismo

Durante el decenio de los sesenta, en el seno mismo de las sociedades desarrolladas, las que experimentaban el mayor auge económico del siglo, se produjeron las últimas movilizaciones colectivas en pos de un objetivo común, siendo 1968 el momento en el cual las insurrecciones llegaron a su punto más álgido. Protagonizadas por las generaciones más jóvenes, estas rebeliones eran inexplicables para los dirigentes políticos y las generaciones anteriores.
Amén de que la "sociedad opulenta" se enorgullecía de sí misma, por los años 60, los ideales de la modernidad burguesa no se cumplían en todos sus términos: los jóvenes de la contracultura estadounidense se marginaban, la comunidad negra reivindicaba los derechos civiles y los estudiantes de todo el mundo se oponían a una sociedad tecnocrática, que según ellos, enajenaba a los hombres.
El denominado "mayo francés," fue la insurrección que representó más acabadamente las demandas de las movilizaciones de los años sesenta. Fue una insurrección que reclamaba cambiar la vida, derribar la organización jerárquica y burocrática de la sociedad capitalista, pero al mismo tiempo fue una revolución hedonista que apuntó a las subjetividades de los protagonistas.
La movilización obrero-estudiantil de Francia constituyó un movimiento moderno que, si bien reprobaba la modernidad burguesa, confiaba en la creación de una nueva sociedad basada en el optimismo y la solidaridad. En este sentido, fue un movimiento que creyó en el progreso y en el futuro, como lo creía la tradición marxista.
Sin embargo, el "mayo francés", al repudiar la sociedad tecnológica y autoritaria, se lanzó contra las jerarquías y las instituciones arbitrarias, postulando la libertad individual y la autorrealización personal. Estas reivindicaciones originaron nuevas aspiraciones que iban a contrasentido de las utopías colectivas, pues eran demandas individualistas.
Eric Hobsbawm definió al periodo 1947-1973 como la edad de oro. En este periodo el capitalismo inició una transformación económica, social y cultural sin precedentes.
En los países desarrollados a lo largo de la década de los cincuenta, mucha gente comenzó a notar que su calidad de vida había mejorado de forma extraordinaria comparado con los años anteriores a la guerra. Sin embargo, fue cuando ya se había acabado el gran "boom", en los años setenta, cuando los economistas se percataron de que el mundo capitalista desarrollado había atravesado un periodo histórico excepcional. Fue la edad de oro de un cuarto de siglo de los angloamericanos o los "treinta años gloriosos" de los franceses. Y fue en los años sesenta de la llamada "sociedad opulenta" cuando se produjeron las mayores rebeliones para cambiar la sociedad.
El gran logro de Europa occidental lo constituyó un ritmo de crecimiento económico iniciado a principios de los cincuenta y que rápidamente superó los niveles anteriores a la guerra. Este crecimiento condujo a un largo periodo de prosperidad que alcanzó su esplendor en el siguiente decenio.
Todos los países de la Europa occidental se beneficiaron de este largo periodo de prosperidad y, a mediados de los años sesenta, se habló del "final de la ideología". Los extremismos políticos, tanto de izquierda como de derecha, se habían terminado. Los votos por los partidos comunistas francés e italiano fueron estériles y, en comparación con las décadas de los veinte y treinta, los años cincuenta y sesenta (con la excepción de Francia antes que ascendiera De Gaulle al poder) constituyeron un periodo de estabilidad política.
La revolución tecnológica alcanzada en estos treinta años produjo enormes transformaciones en las pautas culturales de las personas. Paulatinamente, la antigua ética del trabajo fue siendo sustituida por la moral del consumo. Todos los engranajes del mercado se movilizaron en la dirección de consumir. Determinados bienes, que en épocas anteriores se reputaban como suntuarios o al menos privativos de una minoría, se abarataron a lo largo de los años sesenta y se generalizó su consumo. Fue el caso del automóvil, del teléfono, de los electrodomésticos. Los años sesenta fueron los años de la explosión de todos estos símbolos de la comodidad del hogar y del estatus personal.
La década de los sesenta constituyó la exasperación de la idea de progreso y de los ideales trascendentales. Pero a su vez fue la última década religiosa, en el sentido de creer posible lograr una nueva sociedad.
Los movimientos sociales y culturales que se produjeron en el mundo capitalista desarrollado fueron heterogéneos aunque muchos investigadores los suelen agrupar en un mismo plano. La contracultura hippie, el movimiento estudiantil, el movimiento por los derechos civiles de los negros, etc. fueron movimientos disímiles tanto por sus reivindicaciones como por sus adherentes. Quizás una característica les fue común a todos ellos: la percepción de que la sociedad podía cambiar. El cambio que postulaban se dirigía contra una forma de modernidad que había logrado afianzarse.
La modernidad triunfante fue el modelo liberal-burgués el cual impuso determinada cosmovisión del mundo - racionalista, empírica y pragmática. Este modelo dominó no sólo la estructura tecnoeconómica sino también la cultura. La ética burguesa y el temperamento puritano, eran códigos que exaltaban el trabajo, la sobriedad, el freno sexual y una actitud ascética frente a la vida.
A esa ética burguesa se opuso, a mediados de los cincuenta en los Estados Unidos, la contracultura de la bohemia intelectual: la Generación Beat. Del mismo modo, el movimiento hippie de los sesenta ha sido interpretado como un desafío a la ética protestante y un ataque virulento a los valores burgueses. Pero el movimiento hippie, a diferencia del movimiento estudiantil o del de los negros, no fue en absoluto político. Los hippies no pretendían cambiar el orden político, simplemente se marginaban. La contracultura estadounidense se politizó cuando en octubre de 1967 algunos ex hippies crearon el Youth International Party, una agrupación marxista con marcada tendencia hacia la acción directa, encabezada por Jerry Rubin y Abbie Hoffman.
En los países capitalistas industriales de la década de los sesenta nadie esperaba ya una movilización de masas como la que protagonizaron los estudiantes. Las esperanzas revolucionarias se centraban solamente en el Tercer Mundo. Sin embargo, en el auge de la prosperidad occidental los políticos tuvieron que enfrentarse a acciones de masas que pusieron en jaque al gobierno y que cuestionaban la viabilidad de la civilización occidental.
En 1968-69 todo el mundo capitalista, y algunas partes del comunista, se vieron sometidas a oleadas de rebeliones protagonizadas por una nueva fuerza social: los estudiantes, cuyo número había ascendido desproporcionadamente con respecto a épocas anteriores. En el decenio de los sesenta, la enseñanza creció más que nunca en el conjunto mundial como resultado del extraordinario auge económico y de la explosión demográfica experimentada en la posguerra. En 1970 eran 482 millones los alumnos de todos los niveles en el mundo y cerca de 20 millones los profesores (sin incluir los datos de China, Corea del Norte y Vietnam). En el decenio de los sesenta, los alumnos se incrementaron en un 49% y los profesores en un 58 %.
Las movilizaciones de 1968 marcaron un hito en la edad de oro. Esas rebeliones estaban pautando que la sociedad occidental, organizada de esa forma, no era viable. Ese estallido simultáneo abarcó los Estados Unidos y México en América del Norte y casi todos los países de Sudamérica. En la Europa capitalista, las principales rebeliones se registraron en Francia, Italia, Alemania e Inglaterra; y en la Europa comunista se levantaron los estudiantes de Polonia, Checoslovaquia y Yugoslavia.
Aunque todas las movilizaciones estudiantiles del mundo desarrollado se caracterizaron por la movilización en masa del nuevo colectivo social que constituían los estudiantes, no todas revestían las mismas motivaciones, y tampoco buscaban los mismos objetivos. En Estados Unidos, la protesta hippie y la de los estudiantes se dirigía contra el reclutamiento para ir a pelear a Vietnam. También los estudiantes aspiraban a solidarizarse con la comunidad negra, cuyos intereses eran muy distintos a los estudiantes universitarios de clase media-alta. En Estados Unidos no hubo, como sí aconteció en Europa, principalmente en Francia, una alianza con los obreros.
La movilización obrero-estudiantil europea, más radical e ideologizada que su par estadounidense, pretendía un cambio radical del modo de vida: pretendía cambiar la sociedad. Allí se encarnaron las últimas esperanzas del marxismo: la utopía salvadora del hombre. Y fue en Francia donde se produjo la máxima expresión de esta idea trascendente con la unión entre obreros y estudiantes en pos de la creación del Hombre nuevo.
El mayo francés constituyó la mayor acción de masas que registró la historia francesa luego de la Segunda Guerra Mundial. Ciertamente, en un país rico en su capacidad productiva - ocupaba el cuarto lugar en el comercio mundial por el volumen de sus exportaciones -, en las comodidades accesibles a la población y en su cultura, nadie sospechaba tal movilización. Durante las rebeliones todos estos progresos de la civilización occidental fueron desdeñados y, el Estado, que perecía uno de los más sólidos, quedó paralizado.
Las universidades francesas se habían retrasado con respecto al profundo cambio técnico y social que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial. En las sciences humaines, las cuales eran predominantes, los estudiantes eran educados dentro del pensamiento crítico, pero apenas tenían perspectivas de realización profesional.
Además, el sistema de enseñanza se enfrentaba con una explosión en el número de matriculados tanto en secundaria como en las universidades. El número de estudiantes franceses, al terminar la Segunda Guerra Mundial, era de menos de cien mil. Para 1960 estaba por encima de los 200.000, y en el transcurso de los diez años siguientes se triplicó hasta llegar a los 651.000. La consecuencia más inmediata de la expansión estudiantil fue una tensión creciente entre la masa de estudiantes y unas instituciones que no estaban preparadas para soportar tal afluencia.
En la medida en que grandes sectores de la población tuvieron oportunidad de estudiar, ingresar a la Universidad ya no era un privilegio de una minoría. Sólo la creación de centros pedagógicos que ofrecieran diplomas intermedios podía reconducir a la masa estudiantil fuera de la Universidad. Ante la inflación de la matrícula universitaria, se trasladó al secundario una barrera para desviar el flujo de jóvenes. Se pretendía orientarlos hacia instituciones de menor estatus y puestas al servicio de la producción. De este modo se esperaba que, para 1968, un cuarto de los bachilleres fuesen a los IUT (Institutos de tecnología).
Otra medida adoptada por el gobierno fue crear un mecanismo por el cual se transformaban los exámenes en concursos: la asignación de cuotas de estudiantes aprobables, manipulando cada umbral de paso. Su aplicación fue uno de los detonadores de la rebelión en los lyceés.
Todas estas medidas se conocieron bajo el nombre de "Plan Fouchet" y tenía como objetivo fundamental frenar el acceso masivo de jóvenes a las universidades humanísticas y conducir a una gran parte de los estudiantes hacia carreras técnicas al servicio del mercado y de la producción industrial.
Los incidentes estudiantiles en Nanterre se remontaban a noviembre de 1967 cuando una huelga con ocupación de aulas se inició para evitar el desarrollo de los cursos. Estas acciones fueron dirigidas por los estudiantes de Sociología y sus reivindicaciones eran puramente universitarias: protesta contra el sistema de equivalencias entre asignaturas implantado ese año que hacía perder el curso a varios estudiantes. Se protestaba también contra las condiciones en que deberían realizarse las clases prácticas y se pedía la aplicación de una ordenanza de 1945 que preveía la participación de los estudiantes en los consejos de la Facultad. La huelga se prolongó durante dos semanas produciéndose las bases de un enfrentamiento generacional y jerárquico entre profesores y estudiantes. Hasta este momento los conflictos eran de tipo universitario y no salían hacia fuera de la institución.
En el primer trimestre de 1968 se hallaban activos en Nanterre seis grupos políticos y dos institucionales. Estos últimos eran la Asociación de Estudiantes en Letras de Nanterre (adherida a la UNEF) y la ARCUN (Asociación de residentes del Complejo Universitario de Nanterre), movimiento en pro de la libertad de circulación de ambos sexos en los pabellones de mujeres y varones. Los restantes grupos políticos eran:
- El CLER (Comité de Relación de Estudiantes Revolucionarios), fundado en 1961 y que en abril se transformó en FER (Federación de Estudiantes Revolucionarios).
- Las J.C.R. (Juventudes comunistas revolucionarias) fundadas a principios de 1966 por un grupo de estudiantes en Letras de la Sorbona que habían sido expulsados de la UEC (Unión de Estudiantes Comunistas, rama estudiantil del Partido Comunista).
- La UJCML (Unión de Juventudes Comunistas Marxistas-Leninistas, conocida por los ML), fundada en noviembre de 1966.
- Los "Comités Vietnam" estaban formados por todos los estudiantes de izquierda.
- El "Movimiento 22 de marzo" comprendía a los estudiantes anarquistas. Esta agrupación estaba liderada por Daniel Cohn - Bendit.
- La Internacional Situacionista, quienes fueron los primeros en sublevarse en Nanterre.
Antes de la explosión del mayo francés, la gran masa de estudiantes permanecía ajena a estos grupos y a sus métodos. Fue sólo a raíz de la intervención y represión policial en las universidades, cuando estos grupos tomaron la iniciativa de las movilizaciones masivas.
Antes de la crisis de mayo, los estudiantes cuestionaban principalmente la institución académica y la calidad de la enseñanza, no cuestionaban, todavía, las raíces y los principios del sistema capitalista. Sin embargo, será muy sencillo para los estudiantes pasar de cuestionar a la Universidad dentro de la sociedad capitalista, a cuestionar por entero ese sistema, del cual la Universidad formaba parte.
El decano de Nanterre ordenó el cierre de ese centro de estudios el 2 de mayo. Los estudiantes se vieron obligados a trasladarse al Barrio Latino, donde reforzaron las tensiones ya existentes. El 3 de mayo, alrededor de 500 jóvenes se reunieron en el patio central de La Sorbona para protestar contra el cierre de la Facultad de Nanterre. Las autoridades universitarias, alarmadas por la manifestación, acudieron a la policía, la cual desalojó a los estudiantes de la Universidad. Los jóvenes se enfrentaron a la policía y se formaron las primeras barricadas. Por la noche había un balance de 600 personas detenidas en las comisarías, de las cuales 27 quedaron detenidas y 4 condenadas a prisión. Había más de 100 heridos y 20 hospitalizados.
El primer ministro Pompidou trató de restablecer la legitimidad del gobierno ante una opinión pública resentida. Pompidou adoptó una postura reconciliadora. Abrió la Sorbona retirando a todas las fuerzas policiales del Barrio Latino. También dejó entrever una posible amnistía para los estudiantes detenidos en las manifestaciones.
Según los dirigentes del "Movimiento 22 de Marzo", existió un momento en que el país estuvo paralizado por las huelgas. Entonces se abrieron dos alternativas para la insurrección:
En este momento de la movilización, dos actores sociales estaban en pugna: los obreros y los estudiantes. Por un lado, los primeros conformaban, según el Partido Comunista, una clase social con intereses objetivos. Sus reivindicaciones eran concretas y se dirigían al gobierno por mejoras salariales. En cambio, los estudiantes no eran una clase.
El gobierno respondió a la huelga proponiendo reformas sustanciales en cuanto a sueldos y condiciones de trabajo, todo lo cual sería negociado en sesiones de urgencia. Las negociaciones comenzaron en Grenelle el 25 de mayo, en un clima exacerbado por el discurso que De Gaulle había pronunicado el día anterior y en el cual informó a la población la celebración de un referendum para ratificar su autoridad puesta en cuestión por el movimiento insurreccional. En Grenelle se consiguieron las mayores ventajas sindicales desde los tiempos de la Liberación.
El 27 de mayo, los líderes estudiantiles organizaron una reunión de masas en el estadio Charlety de París. Los trabajadores concurrieron en millares, lo que entusiasmó a los estudiantes acerca de una salida revolucionaria. Sin embargo, la decepción llegó cuando los líderes de la izquierda francesa no transformaban el ímpetu revolucionario en cambios verdaderos. El 28 de mayo, el jefe socialista François Mitterand anunció que presentaría su candidatura a la presidencia después que - según entendía él- De Gaulle fuera rechazado por el pueblo en el plebiscito programado para junio.
De Gaulle, luego del discurso televisivo del 24 de mayo, viajó a Baden-Baden el 29, sin informar de ello al gobierno, para hablar con el comandante en jefe del ejército francés en Alemania acerca de la posible "reconquista" de París ante los sucesos de los últimos días.
A pesar de las manifestaciones callejeras y de la fuerte alianza entre obreros y estudiantes, el 30 de junio De Gaulle ratificó su autoridad en el plebiscito.
Según los jóvenes, los obreros no podían contribuir decisivamente al cambio social pues estaban integrados al sistema de dominación. Los estudiantes percibían que los obreros adultos exigían exclusivamente aumentos salariales. Pero eran sólo los obreros quienes podían paralizar la economía, y no los estudiantes. En este sentido, entendemos que la revolución que intentaron llevar a cabo los jóvenes estudiantes transcurrió en la esfera de la cultura, y no tanto en el orden económico y político. No obstante, su rebelión tuvo importantes repercusiones en estos dos ámbitos ya que los aumentos salariales y la renuncia de De Gaulle, en 1969, fueron producto de la movilización estudiantil.

Presidencia de Roberto M. Levingston


La Junta de Comandantes en Jefe, compuesta por el teniente general Alejandro A. Lanusse del Ejército, almirante Pedro Gnavi de la Armada y el brigadier Carlos Rey de la Fuerza Aérea depusieron el 8 de junio de 1970 al teniente general Juan Carlos Onganía, quien ocupaba el cargo de presidente de la nación.
Las causas se originaron en las discrepancias sobre los mecanismos a implementar para asegurar una salida política al país. El anuncio se había hecho perentorio debido a la situación que generó el secuestro y asesinato del general Pedro E. Aramburu, ocurrido el 29 de mayo de 1970. Los comandantes plantearon en un comunicado que Onganía era partidario de prolongar el proceso militar, la junta en cambio postulaba la necesidad de una salida democrática.
Diez días después, el 18 de junio de 1970 nombraron como primer magistrado al general de brigada Roberto M. Levingston, quién se desempeñaba como agregado militar en la embajada argentina en Estados Unidos y como delegado del Ejército ante la Junta Interamericana de Defensa.