¿Qué es el ocultismo?

Empezaremos diciendo lo que no es. El ocultismo no son misas negras, angelitos, oraciones, ruedas magnéticas y conectar con hermanos del cosmos...
La ciencia oculta o ciencia hermética es la primera ciencia que existió en la historia de la humanidad, es el conocimiento del hombre, el conocimiento del universo, el conocimiento de las leyes que nos mueven, un poco el conocimiento de los qués y los porqués.
Ocultistas como Ramón Llull, Giordano Bruno, Flamel, Pitágoras, estudiaron y trabajaron durante años leyendo, comparando, buscando, experimentando y encontrando leyes tratando de entender el universo.
Tomemos como ejemplo a Pitágoras. En la escuela nos enseñan que Pitágoras fue un gran matemático, y es verdad, pero no del todo, él nunca se vio a sí mismo como un matemático. Lo que no nos cuentan es que Pitágoras fue un gran ocultista, que de hecho todo su esquema de las matemáticas era una explicación del universo, que para Pitágoras todo nacía del cero, el gran huevo, el llamado huevo cósmico.
El cero es una cosa muy curiosa, se parece mucho a un huevo, y el huevo nos sugiere la primera idea de que no hay nada, pero sin embargo alberga el potencial de todo. Hasta que el huevo no haga eclosión la vida no existirá; en la nada está contenido el todo. Y ésa es un poco la idea de Pitágoras. De esa nada surge algo, un punto, la primera energía, el primer concepto, el uno, y ese uno lo contiene todo; pero claro, está completo, no se puede mover de ahí, está parado. Al uno se le ocurre dividirse en dos y así puede ir y venir. El uno se rompe, se divide sin perder su identidad. El uno crea el más infinito y el menos infinito; sin dejar de ser infinito se convierte en el máximo lleno y en el máximo vacío. Genera el espacio y el tiempo. Si hay dos se requiere una separación; si hay una separación existe un aquí y un allá, y por tanto una posibilidad de movimiento; sin espacio no existe el movimiento y por tanto la posibilidad de acción y al mismo tiempo existe el tiempo, un antes y un después, hay una diferencia de tiempo; sin el tiempo es imposible el movimiento porque el movimiento es el desplazamiento en el espacio durante un periodo de tiempo. Si no hay tiempo no puede haber desplazamiento, si no hay espacio no puede haber desplazamiento.
Pitágoras concibe la idea del universo con los números como clave, esto no es un matemático, esto es otra cosa.


No nos cuentan que Pitágoras creó una escuela filosófico hermética (Escuela Pitagórica) absolutamente esotérica, en la que se practicaban el naturismo, el vegetarianismo y el cuidado del cuerpo. Que Pitágoras estableció el famoso Teorema no como explicación del triángulo rectángulo sino como una explicación de la relación entre el hombre y el universo. Nadie cuenta que la mitad de los matemáticos, los más importantes que han existido a lo largo de la Historia, todos han sido esoteristas: Fibonacci (padre del número Phi, la regla áurea, la relación perfecta entre la proporción menor y la proporción mayor para que la estética sea perfecta), John Dee, Newton, etc.
Hay gente, círculos que están intentando deliberadamente que el ocultismo se desprestigie y se vea como pura superchería, sin contenido ni conocimiento subyacente; como algo propio de gente descentrada o sin cultura. Otros lo entienden como algo más exterior que interior, en el sentido que se contentan con el típico coqueteo con diversas mancias, hechizos y magias o tomando el conocimiento como simple teoría, y se olvidan de la parte verdaderamente esotérica, que es la que implica el compromiso personal con la Obra.
Huelga decir que por su propio interés y conveniencia en mantener al vulgo sumido en el temor y en la ignorancia más profunda, la ciencia hermética ha sido demonizada, condenada y perseguida por la Iglesia hasta la saciedad, calificándola de herejía causante de la más irremediable perdición. Perdición sí, pero de su farisaica institución, claro.

El ocultismo nos enseña otra visión de ciertas cosas, pero una visión que pretende ser razonada, coherente, estructurada. Es absurdo plantear un conflicto entre ocultismo, ciencia y religión, no tiene sentido. Toda verdadera religión está sostenida en el ocultismo. Además toda religión está llena de simbologías, de mitos, de elementos astrológicos, alquímicos, místicos, metafísicos. El propio cristianismo está lleno; sin ir más lejos, los colores utilizados por la jerarquía eclesiástica corresponden a las tres fases iniciáticas de la alquimia: la Nigredo, la Albedo y la Rubedo (negro, blanco y rojo); o el simple hecho de haber hecho nacer a Jesús entre un buey y una mula, que lo sitúa precisamente entre dos de los símbolos astrológicos que son Tauro y Capricornio.
Aparentemente, las iconografías con las que normalmente se representa a Tauro y Capricornio no nos desvelan nada que les otorgue una especial relevancia sobre el resto de los signos. Para saber lo que tienen en común se tendrían que mirar los zodíacos antiguos: los dos símbolos son híbridos, no sólo un toro y una cabra. En sus orígenes Capricornio era la cabra pez y Tauro el toro pez, es decir, la mitad inferior se dice que es una cola de pez, que es muy curiosa porque está toda enroscada y acaba en punta, con lo cual parece claro que no es una cola de pez sino una cola de serpiente. Tanto Tauro como Capricornio representan dos de los aspectos de la fuerza serpentina, es la energía interior kundalini, que es la energía de la transmutación, es el fuego secreto de la alquimia. Energía interior que se centra en la sexualidad. Tiene dos aplicaciones, dos direcciones, Tauro y Capricornio. Tauro es el poder que va a tierra, el que tira del arado, el que abre surcos, el que manifiesta, graba, imprime cuando el poder sexual se expresa, proyecta hacia abajo, hacia hacer cosas, desde trabajo hasta niños, todo eso son manifestaciones hacia abajo del poder sexual. Capricornio sube, asciende a lo alto de la montaña, la otra dirección que se le puede dar a la energía sexual, hacerla subir hacia la montaña. Aparece muchísimo en los textos bíblicos y normalmente se interpreta como símbolo del punto intermedio entre el Cielo y la Tierra, pero nadie entiende lo que quiere decir cuando Jesús se retira a la montaña y deja dos testigos que se quedan más abajo. En la tradición hindú la energía kundalini está acompañada de dos serpientes gemelas, la corriente masculina y femenina, el yin/yang, polo positivo y polo negativo; los dos testigos que quedan atrás al trascender la dualidad.
Si fuera allí donde se retiran todos los místicos cuando meditan, si la historia de la ascensión al monte de los olivos fuera una "meditación", si cada vez que los místicos se retiran a la montaña lo que estuvieran haciendo realmente fuera interiorizar (la montaña está dentro), el retirarse a la montaña y el descender de ella (después de haber sufrido una transformación) empieza a adquirir otro significado.

No hay religión sin ocultismo, pero tampoco hay ocultismo sin religión. Aunque no sea de una religión determinada, el ocultismo tiene un montón de impregnaciones religiosas; de hecho es absurdo el concepto de religión. La palabra viene del latín "religare", es decir unir, volver a unir. Y la misma religión desarrolló un concepto que también viene del latín "diabolus" y es el concepto de diablo, que originalmente viene del griego "diábolos" y no significaba más que "el que pone en duda", significado que degeneró en dividir, separar, dualizar,"el que desune". Lo religioso, lo sagrado es unir y lo diabólico es separar. Desde este punto de vista casi todas las religiones son básicamente diabólicas, son dualistas, separan el bien del mal. Todas dicen "yo bueno, tú malo", "mi dios es el auténtico, el tuyo es pagano", "yo creyente, tú ateo", "yo santo, tú hereje".
La religión del amor dice: Unid, comprended, integrad, reconciliad los opuestos. Si en el momento final de la Historia, de los siglos, Dios y el Diablo se enfrentaran en el combate final, Dios sólo podría combatirlo de una manera: amándolo, aceptándolo; dejo de separarte de mí. O dicho de otro modo:

-"El Diablo es la ignorancia, son las tinieblas, son las incoherencias del pensamiento, es la fealdad. ¡Despertaos, pues, durmientes de la Edad Media! ¿No veis que ya es de día?, ¿no veis la luz de Dios que llena toda la Naturaleza?..."- Eliphas Levi.


No tiene sentido que el ocultismo niegue del término religión bien entendido, cuando el ocultismo busca precisamente la unión con el principio/final, por tanto es reunidor.
Tampoco tiene sentido el antagonismo entre ocultismo y ciencia porque la ciencia, en realidad, es el estudio de las leyes del universo para comprender mejor al universo y al hombre. Y el ocultismo en el sentido real es el estudio de las leyes del universo para comprender mejor al universo y al hombre.

-Existe en hipnosis una técnica por la cual a una persona hipnotizada le pueden aplicar una llave fría, decirle que está al rojo y salirle una ampolla. Sólo existe la información del calor, no el calor. Entonces, ¿lo que se concibe como realidad es sólo información? Si sólo es información, ¿se puede cambiar esa información? Y si se cambia, entonces ¿se alteraría la realidad? Si la información se puede cambiar se puede cambiar la realidad, con lo cual nos llegamos a cuestionar qué es real. Real es aquello que nuestros sentidos nos traducen como real a partir de la información recibida, y eso es una realidad absolutamente relativa, nuestra realidad. Cuando saltamos, ¿somos nosotros quienes nos alejamos de la Tierra o es la Tierra la que se aleja de nosotros? Si corremos en dirección contraria a la rotación de la Tierra a la misma velocidad que la Tierra gira, ¿somos nosotros los que corremos o es la Tierra la que corre y nosotros los que estamos parados? Nosotros no nos movemos, es el suelo el que se mueve. Estos conceptos de relativización sirven para recuestionarnos nuestro modelo del mundo, y cuando lo hacemos tenemos la posibilidad de modificarlo. Lo que impide que modifiquemos nuestro modelo del mundo es que estamos cuadrados dentro del paradigma, el cual no se cuestiona. Si en un momento determinado el modelo se rompe, éste deja de ser inmodificable.- La ciencia está condenada a cambiar el paradigma cada cierto tiempo, así ha sucedido a lo largo de la historia.

Es posible que los científicos echen pestes de los ocultistas pero, en épocas pretéritas, la mayor parte de los descubrimientos de la química se debieron a la alquimia; se reniega de ello para diferenciarla de una simple antecesora desfasada de la química, quedando así obviada la vertiente más importante, pero nació allí. Del mismo modo, la astronomía debe todos sus fundamentos a la astrología. En el inicio eran los sacerdotes, los místicos, los brujos y los astrólogos los que miraban el cielo y hacían los mapas y cartas celestes, y comprendieron, dibujaron, diseñaron y estructuraron el cielo. La astronomía es a la astrología como el hijo que reniega de su padre. Otro ejemplo sería la cosmética, que tiene su origen en las brujas medievales, y antes en las sacerdotisas del Antiguo Egipto que la usaban como parte del culto a la divinidad, para gustar a los dioses.

Antiguamente era muy difícil separar a un científico de un ocultista. Por ejemplo, Isaac Newton trabajaba en corrientes alquímicas, tradujo la Tabla Esmeralda de Hermes al inglés y dedicó más tiempo y esfuerzos en encontrar un código secreto en la Biblia que a sus trabajos en el campo de la física. Franklin pertenecía al Hellfire -que era un club de Inglaterra- y estuvo vinculado a algunas de las corrientes iluministas (el sr. de la cometa y el pararrayos). Cornelius Agrippa, célebre y renombrado médico, filósofo y alquimista alemán, perseguido y encarcelado acusado de brujería. Paracelso, alquimista, médico y astrólogo; Giordano Bruno, filósofo y astrónomo quemado vivo acusado de herejía, blasfemia e inmoralidad por sus trabajos como "Del universo infinito y los mundos"; "Sobre la causa, el principio y el uno", etc ; Roger Bacon, filósofo, científico, teólogo y alquimista al que, como a Llull, se le atribuye la posible autoría del manuscrito Voynich y el "Speculum Alchemiae"; Papus (Gerard Encausse), ya más próximo a nosotros, médico y ocultista o incluso el mismísimo Ramón y Cajal pertenecía a la masonería, al igual que Ildefons Cerdà, que también influenciado por la ideología cabetiana de igualdad, diseñó el famoso Eixample de Barcelona según la fórmula pitagórica que el urbanista utilizó para solucionar la cuadratura del círculo.

¿De verdad el ocultismo es algo tan supersticioso, tan maléfico, tan anacrónico o tan tonto?