El llanto (historia de miedo)

El Llanto


Les traigo una historia que me gustó bastante.

El llanto (historia de miedo)


Era uno de esos días de calor agobiante, el reloj marcaba las 17:15, estaba echado en mi cama con la vista fija en el techo, adormilado, con los ojos entrecerrados mientras sentía la caricia de una gota de sudor, que caía desde mi sien internándose en mi pelo. En el ambiente se respiraba aspereza, sequedad, por la ventana el único aire que entraba era caliente, el ventilador giraba pero no parecía ayudar en nada. Tenía sed, quería levantarme a buscar un vaso de agua fría, pero no tenía energía para semejante hazaña, en lugar de eso simplemente me quedé dormido.
Desperté sobresaltado como a las 3:30 am, el calor continuaba, sin embargo el clima era más habitable, el aire que entraba por mi ventana ya no era tan caliente y el ventilador parecía por fin, estar haciendo parte de su trabajo. Una tenue e inescrupulosa luz de la calle se filtraba por mi persiana. Me incorporé mientras trataba de recordar por qué el sobresalto, quizás había soñado algo, pero después de pensar por un momento no pude sacar ninguna conclusión y la sed me estaba matando. Fui hasta la cocina, tomé un vaso de agua y regresaba a mi cuarto cuando se me ocurrió detenerme a mirar por la ventana del living; no tenía sueño y durante el día, que recién comenzaba, no tenía mucho que hacer.

Había algo extraño en aquella noche, el cielo estaba despejado, calmo, pero negro como un cuervo, una brillante luna llena parecía por momentos encandilarme y me di cuenta que la luz que entraba en mi cuarto provenía de ella. Las calles estaban desiertas y no parecía haber luces prendidas en ningún edificio cercano. Recién eran las 3:50 am, la ciudad tomaba su descanso y yo aún estaba un tanto confundido, tenía una sensación extraña, ¿por qué me habría despertado sobresaltado?, no me acordaba nada.

Un ruido que escuché me distrajo de mis pensamientos, era como un chillido, no lograba distinguir de dónde provenía, giraba la cabeza tratando de ubicar el sonido, caminé hacia la cocina y me di cuenta que se hacía más fuerte del lado de la puerta de calle, prendí la luz del pasillo de mi departamento y me quedé expectante, ¿qué era?, ¿un bebé?, sí, parecía un bebé llorando. Lamenté que yo no pudiera quejarme como él por no poder dormir y no le di mayor importancia, levanté la mano para apagar la luz y ¡clac! se escuchó. Se había cortado la luz.

Fui hasta la cocina a verificar el disyuntor y en efecto, había saltado, volví a dar la luz y esta vez saltó la llave térmica, que raro —pensé— ¿habrá un cortocircuito?, hasta ayer andaba todo bien; corté la luz y volví a levantar la llave térmica, supuse que cuando diera la luz iba a volver a saltar si había un corto, entonces di la luz... nada, ni saltó la térmica, ni hubo luz. —Bueno, mañana veré —me dije. El bebé dejó de llorar.

Volví a mi habitación y me recosté, ahora no tenía luz, no podía ver televisión ni leer, no tenía ganas de usar la notebook, seguro iba a quedarme sin batería y al no haber luz tampoco tenía internet. Por alguna razón hacía mucho más calor en mi cuarto que en el resto de la casa. Cerré los ojos un instante y al rato escuché un sonido, como una tela arrastrándose por el piso; me incorporé de golpe y prendí una linterna que tenía en el cajón, estaba seguro de haber escuchado algo, mi corazón latía un poco más fuerte de lo normal —no seas pelotudo —me dije y sonreí. En eso me di cuenta que el llanto de aquel bebé se oía otra vez, me quedé escuchándolo cinco o diez minutos sin apagar la linterna. Me negaba a reconocerlo pero tenía miedo, estaba transpirando, el calor no ayudaba, el ventilador estaba muerto.

4:30 am y aun no lograba conciliar el sueño, ¿qué fue ese sonido?, ¿me habré dormido unos minutos y lo soñé o realmente lo escuché?, el bebé llorando ya me estaba poniendo nervioso, ¿nadie en su departamento lo escuchaba?, ¿no hacían nada?, ¿quizás lo habían dejado sólo? Sentí curiosidad y decidí levantarme y averiguar aunque sea de dónde venía el llanto, quizás había pasado algo, me puse unos pantalones y una remera vieja que uso para dormir, me calcé, tomé las llaves y salí con la linterna, apreté el botón del ascensor —claro, no hay luz —dije— y me dirigí a las escaleras, el llanto provenía de uno de los pisos de abajo; es un edificio grande, dieciséis pisos, yo estaba en el trece y no fue difícil distinguir el origen del sonido, comencé a bajar las escaleras, venía de más abajo. En un momento me pareció escuchar que alguien bajaba detrás de mí, escuchaba pasos pero cada vez que me detenía a poner atención no se escuchaba más que el llanto del bebé.
Estaba agitado, en parte por el cansancio, en parte por miedo, y ser fumador no ayudaba. Hacía más calor que en mi departamento. Seguí bajando; otra vez, los pasos, el sonido era parecido al que escuché en mi cuarto, ahora más bien parecían las pantuflas de alguien a quien le costaba caminar y debía arrastrar un poco los pies, ¿un anciano quizás?, ¿a esta hora?, ¿en las escaleras?; bueno, no había luz así que era lógico encontrar a alguien más en las escaleras, pero ¿a esta hora? Seguí bajando sin darle importancia a los pasos y el llanto cesó por completo, faltaban unos escalones para llegar al piso ocho. Grande fue mi sorpresa cuando miré hacia abajo, apunté con la linterna y distinguí la desagradable figura de una muñeca, lo suficientemente destartalada para causarme un escalofrío que recorrió toda mi espalda, estaba tirada en el piso, su espectral sombra se proyectaba unos centímetros por detrás, su pelo era castaño claro, le faltaba un mechón del lado izquierdo y el ojo derecho, tenía pestañas y el ojo izquierdo abierto, ¿por qué se había detenido el llanto?, ¿tenía algo que ver esa… “cosa”?, —no seas idiota —me dije —voy a tener que dejar de mirar películas de terror… Todavía no me animaba a bajar, me quedé paralizado apuntándola con la linterna, que ya empezaba a iluminar menos —esta mierda se está quedando sin pilas —pensé.
Volví a escuchar los pasos, nunca pude hacerlo con atención mientras estaba quieto, me quedé inmóvil, eran lentos; mientras tanto alternaba la vista entre la muñeca y las escaleras de arriba, no sabía bien que hacer, ¿cómo llegué a esta situación?, mis nervios hacían el calor insoportable, los pasos se acercaban cada vez más, estaban llegando hasta mi, tenía miedo, si bajaba alguien por las escaleras y sobre todo si era una persona anciana no quería asustarla, miraba para arriba a ver quién se acercaba, ya estaba entre el piso noveno y el octavo, faltaba un tramo para que me viera, yo estaba a pocos escalones de la muñeca y a unos más de donde se oían los pasos...
Se detuvieron —esto no puede estar pasando —pensé —no puede ser. No me animaba a subir ni a bajar ni un sólo escalón, —¿Ho…? ¿hola? —susurré con voz temblorosa— no hubo respuesta; pensé que quizás no me había escuchado, era posible, sobre todo si se trataba de una persona anciana, —¿hola? —dije en un tono más firme— nada. Miré a la muñeca, ahora tenía su único ojo cerrado, como un cíclope durmiente —¿Qué mierda pasa acá, qué es todo esto? —pensé— y no terminé de pensar cuando vi que la muñeca abrió su único ojo y comenzó a llorar, más fuerte que antes. No daba crédito a lo que veían mis ojos, me quería ir de ahí, mi corazón parecía una bomba a punto de estallar y el llanto me ensordecía; decidí subir, ya no me importaba quién estuviera allá, subí corriendo y en el piso de arriba vi un charco enorme, de agua —supuse— que comenzaba a caer por los escalones, y unas pantuflas empapadas, azules, parecían nuevas; pasé a través del charco y seguí corriendo hasta mi departamento, entré y cerré la puerta con brusquedad, tiré la linterna al piso y me deslicé contra la puerta hasta sentarme en el suelo, necesitaba calmarme, no sabía que había sido todo eso pero esperaba que fuera una especie de pesadilla, me pellizqué el antebrazo —nada.
Fui a mi habitación y me acosté, dejé la linterna prendida aunque ya era poco y nada lo que iluminaba; mantuve los ojos abiertos no sé cuánto tiempo, la luz de la linterna ya era invisible. Miré la hora, 6:40 am, perdí toda noción del tiempo, me sentí más cómodo cuando vi que amanecía, veinte minutos más tarde la luz no había vuelto pero ya se podía ver con claridad, el sol daba comienzo a un nuevo día. Me levanté y me hice un café, me senté en la mesa de la cocina mientras lo tomaba, estaba confundido, acalorado y ahora sí, con mucho sueño, ya no tenía ganas de pensar en más nada y decidí dejar la mente en blanco mientras tomaba mi café y miraba fijo la mesa, como si ella tuviera algo que decirme.

Al rato de haber terminado mi café seguía ensimismado en mis pensamientos cuando escuché una sirena, que luego se convirtieron en varias, calculé que serían dos o tres, me incorporé y fui hasta mi habitación ya que mi ventana da a la calle, en efecto, tres patrulleros de la policía se acercaban por la avenida —¿qué habrá pasado? —pensé— El ruido de las sirenas cesó y se estacionaron dos patrulleros en la plazoleta de enfrente y uno en la puerta del edificio, o eso creo, porque no alcanzo a ver la puerta desde esta altura, pero sí el reflejo de las luces en el pavimento.

Eran las 7:30 y la policía aun seguía allí; el encargado del edificio ya debía estar abajo, me intrigaba saber qué había pasado y si guardaba relación con lo que había visto durante la noche, supuse que no y esperaba no tener que contar nada a nadie sobre lo ocurrido.
Me fui a bañar, me vestí, salí del baño y vi que mi ventilador giraba danzante. Volvió la luz. Terminé de ordenar mis cosas, tomé otro café y decidí bajar a ver qué estaba pasando. Salí y tomé el ascensor. Planta Baja. Había muchísima gente, algunas hablando a viva voz, otras murmurando; sin dudas algo había sucedido. Entre tanta gente logré distinguir a mi vecina del departamento E.
—Hola —le dije a Lorena.
—Hola... —me dijo con cara preocupada— ¿viste lo que pasó?
—No, ni idea, vi que estaba la policía y bajé justamente a ver qué había pasado.
—Verónica, la chica del octavo, parece que falleció... y tenía una nenita... —dijo en tono muy preocupante—
—Uy!..., ¿pero qué pasó?, ¿sabés?
—Parece que murió electrocutada, dicen que el lavarropas se descompuso y empezó a perder agua, se inundó todo el departamento...
—¿Y la nena? —interrumpí— pero ante su silencio y su cara creí comprender todo.
—No... —le dije —No sé si por la nena o porque no quería escuchar el resto de la historia y una posible relación con lo que viví aquella madrugada.
—Sí, las dos fallecieron, es un espanto, dicen que estaban tiradas en el charco de agua cuando las encontraron, parece que hubo un cortocircuito y pisaron el agua descalzas, no se sabe si primero fue la nena pensando que podía jugar ahí y Verónica al encontrarla tirada la quiso socorrer y también pisó... instinto de madre viste, algunos dicen que no puede ser porque se cortó la luz en todo el edificio, que por más que Verónica haya llegado después, no se hubiera electrocutado. La versión más comentada parece ser que Verónica pisó el agua con la nena en brazos… no sé si algún día lo sabremos, están trabajando los peritos, pero según dicen parece que ella no estaba descalza, llevaba unas pantuflas, ves —dijo señalando a su derecha— esas azules que están allá, pero estaba todo muy inundado.
No podía creer lo que escuchaba.

—Qué horror... —dije, pensando en aquella madrugada.
—Sí, es una tragedia, me pone de mal... no la conocía mucho, pero igual…
—¿Qué es eso? —la interrumpí señalándole algo tirado en el piso.
—¿Esa muñeca?, un juguete de la nena creo.
—Qué horror todo esto, por dios —dije con prisa—, disculpame, me voy a casa, no dormí casi nada por el calor y el corte de luz... y esto… la verdad me hizo mal.
—Ok, cuidate.
—Dale, vos también, nos vemos...

Subí por el ascensor, entré al departamento, fui hasta mi cuarto y me tiré en la cama, pensaba en todo aquello, era terrible, ahora entendía por qué el corte la luz, pero ¿por qué había visto y oído todas esas cosas?, ¿por qué yo? —¡para qué mierda salí del departamento! —dije— Estaba agotado, no podía dejar de pensar, pero aun así el sueño parecía, finalmente, querer llevarme a su mundo. —Creo que todavía hay muchas cosas que no comprendemos —dije antes de cerrar los ojos y quedarme dormido.






Espero que les guste,
chau

6 comentarios - El llanto (historia de miedo)

@mecco666
Esta bueno, pero pense que aparecia un bicho groso o algo asi
@LucasComan
espectacular amigo !!! + 10
me dio mucho miedo por que mi cama queda cerca de un lavarropas !!!

espero poder dormir hoy !!!

un saludo
@ngruffet +1
muy bueno!!!
te dejo mis 10