Sobre aspectos entre el “YO” del hombre y la voluntad de DIOS

PARTE 1

Reflexiones cristianas

Éxodo 3:14
“Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.”

En el escenario bíblico hay un solo YO que marca la escena, y este es el YO de Dios. Si el “yo” humano hubiese tenido cabida en el plan y en la economía de Dios, de seguro el señor nos hubiera pedido, en algún momento, una opinión. Pero este “yo” humano se divorció del Señor en el tiempo del pecado, y desde allí arrancó en soledad. El “yo” es el reconocimiento de esta separación, de no-pertenencia a algo de donde fue arrancado…
Aísla una gota del inmenso mar y ponla aparte. En ese instante cobra identidad. Era mar y ahora es “gota”. Con su propia característica que, de tener espíritu, diría de sí misma: “yo soy una gota”, y, de tener pecado, diría: “yo soy una gota…mejor que las demás!”; y si su característica más sobresaliente del pecado fuera la soberbia, también diría: “yo voy a ser como el mar!”
¿Qué harías tú para hacerla entrar en sus cabales?
No sé, pero sí sé lo que Dios realizó en Jesucristo para volverme a mí a su pertenencia. A sacarme de ese “agujero negro” del “yo” y del pecado para volverme a la fuente de donde fui cortado ese “día” de Adán. Por Jesucristo, Dios vuelve a colocarme en ÉL, y me hace partícipe de su naturaleza, y por la obra de la cruz, deshace las pretensiones del “yo” y me hace UNO en Cristo Jesús.
Se terminó la soledad propia de un ego enfermo, el aislamiento y la falta de identidad!
Al quedar mi ego anulado por la cruz, ya no busco lo mío (1ra Corintios 13:5) en forma individual, ni trazo mis planes. Soy UNO CON CRISTO, y dependo totalmente de ÉL. Su vida en mí (Gálatas 2:20) absorbe los pensamientos y las acciones diarias, y entonces sí, la voluntad de Dios se torna “AGRADABLE Y PERFECTA” (Romanos 12:2). Ya no lucho con Dios, pues el “yo”, que me hacía su enemigo, ha claudicado. Tengo verdadera libertad en Cristo y ya no voy tras las bendiciones: amo y quiero al Bendecidor!
Sí, veo a otros que no desean soltar ese ego enfermo, y que los llevará más y más hacia el “gran agujero negro”. Que se han transformado en “enemigos de la cruz de Cristo” (Filipenses 3:18-19)
Dios tenga misericordia…
Dios es Amor, y Dios es Su Palabra, pero si ésta no les basta, ¿qué queda por hacer…?

FIN PARTE 1

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PARTE 2

El “yo” es la cara visible de una voluntad particular aislada de la Voluntad Divina. En el concepto de Dios no tienen cabida las voluntades particulares, en cuanto a Su manera de ejecutar sus planes y propósitos. Dios no pide consejo, El es todo el consejo! Dios no busca opiniones, El es la suma de todas las opiniones. Dios no admite voluntades rivales, las tolera, pero habrá un juicio sobre ellas! En el cielo no entraran voluntades particulares por mas santificadas que parezcan! Ser redimido significa ser absuelto del pecado de manifestar una voluntad no rendida a Dios. Es perder la identidad espiritual distorsionada por el pecado y la desobediencia: me “pierdo” en Dios al ser UNO CON ÉL nuevamente.
Ya no hay un “yo” particular que demande atención y favoritismo. De “egocéntrico” paso a ser “Cristocéntrico”
Nada más gira a mí alrededor. Giro al ritmo de Su Voluntad. La cruz me libera de mi independencia y cambia la orientación de mi vida. Ahora puedo hacer “lo que a Él le agrada” y no satisfacer mis caprichos personales. Me asquearon los vicios del ego (Romanos 7:24). Cambió mi sentido de oración, ya no pido tanto…escucho más que lo que hablo. Mi comida es hacer la Voluntad de Dios (me cuido de sugerirle la mía!). Ya no me controla lo que suceda o los resultados, pues no tengo mi “negocio” personal pegado al del Padre. Es decir, no tengo nada…pero, vaya paradoja, LO TENGO TODO (2da Corintios 6:10).
Quiero acabar la carrera con gozo y guardar la fe, para que en esta posisión, si hoy me toca partir, estar con Cristo, lo cual es mucho mejor. Nada me preocupa de lo que pueda pasarme, EL CUIDA DE MÍ!
¿Y qué de los cristianos que siguen sosteniendo una tenaz voluntad particular paralela a la de Dios? Y bueno…”CONOCE EL SEÑOR A LOS QUE SON SUYOS”. Unos lo hacen por ignorancia. Otros por complacencia, torciendo el sentido de las escrituras. Ya está escrito, queda poco por hacer…
Jesús lo advirtió: “MIRAD, VELAD, GUARDAOS…!”
Sólo quien tiene sed de verdad será saciado.

FIN PARTE 2

de

Por Carlos Seewald

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