Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

La Ira (Proverbios 16: 32)

La ira en el hombre por lo general es una manifestación de la carne, de la naturaleza pecaminosa, de nuestro egoísmo y aún de deseos de venganza. La ira hace que el hombre pierda su dominio propio y esto es detestado por Dios. Por tanto es necesario dominar la ira, si queremos agradar a Dios.

Veamos algunos principios Bíblicos acerca de la ira y la manera en que podemos dominarla.

I LA IRA Y SUS CONSECUENCIAS.

La ira es una manifestación de la necedad en el hombre (Proverbios 12: 16) El necio al punto da a conocer su ira; Mas el que no hace caso de la injuria es prudente. (Proverbios 29: 11) El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.
La ira es causa de muchos pecados (Proverbios 29: 22) El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca.
La ira es causa de continuo dolor (Proverbios 19: 19) El de grande ira llevará la pena; Y si usa de violencias, añadirá nuevos males.
La ira es causa de contienda (Proverbios 30: 33) Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda.

II LA MANERA CORRECTA DE CONTROLAR LA IRA.

Controlando nuestras respuestas (Proverbios 15: 1) La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor. (Proverbios 21: 23) El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
Dejando pasar la ofensa (Proverbios 19: 11) La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa. (Proverbios 17: 14) El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas; Deja, pues, la contienda, antes que se enrede. (Proverbios 15: 18) El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.
Seleccionando bien nuestras amistades (Proverbios 22: 24 – 25) No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.

Muchos dolores nos evitaríamos si buscáramos bien no solo nuestras amistades sino con quien nos hemos de casar.
Recuerda que el matrimonio es para toda la vida.


pleitos

contienda


Fuente: http://www.iglesiafiladelfiajv.org/predicaciones/proverbioslaira.html