Hola, mi nombre es Emmanuel y soy estudiante de la carrera de Letras de la UNL. Actualmente trabajo como profesor particular en una academia de apoyo escolar de mi ciudad y esto me llevo a hacer lo que haré. Como docente siempre estuve en contra de que los chicos lean un resumen de Internet de las obras que se piden en la escuela y propuse la lectura del libro mismo, no del resumen, sin embargo, considerando el irrevocable objeto de estudio que se ha vuelto el Internet para los chicos de hoy, decidí crear este blog pero, antes de comentar su objetivo me gustaría pedirte encarecidamente algo:

No pierdas la oportunidad de hacer tu encuentro con la literatura, de tomar una obra, leerla y después amarla u odiarla, pero posibilitando ese encuentro que te permita crear tu propia opinión, tus ideas y propuesta para una obra literaria que, quizás, terminen por sorprender al profesor. La literatura, más allá de su abstracción, es un elemento terriblemente maleable: todos podemos leer y crear algo de esa lectura; no es un cosa cerrada donde sólo entran quienes la disfrutan (u odian como dije antes) sino una cosa abierta para todos, sólo que tiene que haber una posibilidad de querer adentrarnos en su mundo y magia y perdernos en ella antes de decir “No, no me gusta leer”.

Ahora, quisiera comentar el caso de un chico que, para rendir, debía leer cuatro libros, le di una fecha para que lea el primero y le dije que le tomaría examen oral. Este chico leyó UN RESUMEN DE INTERNET y cuando fue a que le tome el examen no sabía responder ninguna de las preguntas que le hice, ni siquiera las básicas. El libro propuesto era “El fantasma de Canterville” de Oscar Wilde y mi pregunta fue: ¿Qué sucedió con la mancha de sangre en la biblioteca del castillo?, la respuesta, para él, fue obvia, pero equivocada: “El dueño de la casa la mandó a limpiar con la sirvienta”… ante este error le pregunté por qué la mancha cambiaba de color de un día para otro y allí directamente no hubo respuesta alguna: el resumen de Internet era, simplemente inútil. Lo peor de todo es que, ante su desconocimiento, el chico pensaba poder responder todas las preguntas y bien, de lo que se reconvenció antes estas dos preguntas.

Así, en esta página, en mis publicaciones, iré incorporando, poco a poco, resúmenes de las obras más tradicionales de la “literatura adolescente” (si es que tal cosa existe me dijo un amigo) y de la literatura de grandes autores, me guardo los ejemplos para mí.

El objetivo de esta página es sencillo y comprensible: guiar los chicos a buen puerto si han de confiar en los resúmenes que haré por mi propia cuenta, demostrarles que no todo lo que hay en Internet es confiable y seguro y que deben tener cuidado al confiar tanto en este universo tan variado que puede jugarnos una mala pasada.

Para estrenar el post, entonces, dejo el resumen de “Edipo rey” de Sófocles, tragedia muy usada y solicitada en la escuela secundaria.

EDIPO REY

La obra de Sófocles, Edipo Rey es una de las tragedias más conocidas del teatro clásico.
En la misma se cuenta el ciclo final del reinado de Edipo en Tebas, cuyo cargo había conseguido luego de liberar a la ciudad de la esfinge y de que esta hubiera perdido a su rey a manos de un asesino que lo sorprendió en un cruce de caminos, matando no sólo a Layo, el rey de Tebas, sino también a todos los sirvientes y soldados que lo acompañaban con excepción de uno; el sirviente más fiel de Layo.
La obra comienza con un grupo de suplicantes tebanos que se acercan guiados por un sacerdote; estos vienen a pedirle a Edipo que averigüe las causas de la peste que los dioses habían enviado a la ciudad y haga lo necesario para que los dioses calmen su ira.
Ante la solicitud Edipo les indica que ya tomo cartas en el asunto y envió a su propio sobrino, Creonte, al oráculo de Pitos para que consultara, justamente estas cosas, al dios Apolo. En ese momento es cuando advierten que a lo lejos venía Creonte luego de su viaje, cuando este llega y es interrogado por Edipo respecto a las nuevas Creonte señala que el dios pide que se haga justicia por la sangre de Layo y se castigue o expulse al asesino del mismo de la ciudad ya que este (el asesino de Layo) estaba habitando en Tebas.
Al enterarse de esto Edipo pide al pueblo que si alguien sabe algo al respecto lo diga y si fuera el asesino también y que el mismo sería condenado a la muerte o al destierro para saciar la ira de los dioses. Sin saberlo, en este momento Edipo se condena a sí mismo y luego actuará el castigo igual que cualquier otro.
El pueblo le dice que ellos no saben nada pero que pueden consultar a Tiresias, que ve y sabe lo mismo que Apolo, Edipo les indica que, al enterarse de esto por Creonte, ya había enviado a buscarlo.
Tiresias llega en ese momento guiado por un joven: Cuando Edipo le pregunta si sabe sobre el asesino de Layo, Tiresias le dice que no quiere hablar, por su propio bien, pero Edipo lo provoca hasta que Tiresias termina por decirle la verdad: que él mismo es el asesino de Layo. Edipo, al escuchar esto no sólo se burla y amenaza a Tiresias, sino que además lo acusa de haber confabulado con Creonte en su contra para poder acceder al gobierno. Ante estas acusaciones Tiresias se retira enojado pero insistiendo en que Edipo es el asesino que están buscando. Edipo niega que esto pueda ser verdad porque, según el testimonio del único sobreviviente los asesinos de layo fueron muchos y no uno solo.
Cuando Creonte se entera de la acusación realizada por Edipo sale a defender su honor para no ser considerado como un enemigo, entablan una seria discusión con Edipo que se posterga hasta que Yocasta se hace presente fuera del palacio y junto con la ayuda del pueblo hace que Edipo cese en su acusación contra Creonte.
En ese momento, en el hilo de la conversación, Yocasta cuenta a Edipo dónde había muerto Layo. Edipo, alterado por las nuevas reconoce que, mientras pasaba por ese mismo lado, huyendo del oráculo profetizado por Apolo, dio muerte a un heraldo y un anciano y que temía haber sido el asesino de Layo.
Sin embargo, Edipo recuerda haber escuchado que era un grupo de ladrones el que mató a layo y no uno solo, si era de ese modo, entonces él no era el culpable. Pidió, entonces, a Yocasta que mandara a buscar al labriego que había sobrevivido al ataque de los ladrones para que confirme que eran muchos y no uno sólo, liberándose, de ese modo, de la posible culpa. A la vez pide a Yocasta que entre al palacio y haga ofrendas a los dioses, a lo que Yocasta cumple inmediatamente entrando en el palacio.
Yocasta sale del palacio realizando las suplicas y aparece un mensajero que pregunta por Edipo, a quién le trae las nuevas de que Pólibo (el rey de corintio) murió y la gente lo designó a él como rey. Edipo se alegra de la nueva ya que, estando él tan lejos no podría haberlo matado, sin embargo, siente miedo por la posibilidad de acostarse con su madre; al escuchar esto el mensajero le dice que no debe temer nada ya que ni Pólibo es su padre ni Mérope su madre sino que ellos lo recibieron como un regalo de sus propias manos (el mensajero se los entregó personalmente). El mensajero, además, le dice que él lo recibió de un pastor de Layo, quien lo había desatado del árbol del cual estaba colgado de los tobillos y se lo entregó a él para que se lleve al bebé lejos de esas tierras.
En este momento Yocasta se da cuenta de la verdad y suplica a Edipo que ya no averigüe más, pero Edipo no la escucha y alterada entra corriendo al palacio.
En ese momento se aproxima el sirviente de Layo que debía confirmar que el ataque a Layo y sus escoltas había sido efectuado por muchos y no por uno solo. Cuando el mensajero ve al labriego lo reconoce y pese a que el sirviente de Layo no quiere hablar Edipo lo amenaza hasta que cuenta la verdad: él había recibido a un niño de la mano de Yocasta para que lo matara por miedo a los oráculos de Apolo, sin embargo, por compasión, lo entrego a otro pastor (que es el mensajero actual) para que se lo llevara lejos) y el mensajero dice que, efectivamente, es el que ahora es rey de Tebas, es decir: Edipo.
En ese momento Edipo entra corriendo al palacio en busca de Yocasta para decirle la verdad pero en vez de volver él sale un criado diciendo que Yocasta se había encerrado en su habitación y ahorcado con una sábana y que cuando Edipo pudo entrar a la misma y la vio muerta la bajo de donde colgaba, le saco los broches de oro de su vestido y se los clavo en los ojos por no haber visto la evidente verdad que estaba frente a él.
Edipo vuelve a salir del palacio, derramado sangre por sus ojos y le pide a Creonte que le de muerte o lo saque de las tierras, tal como él mismo había condenado al asesino de layo. Antes de cumplir su castigo Edipo se despide de sus hijas y se las encarga al cuidado de Creonte, que sería nombrado rey desde ese momento.

Resumen: propio
Obra: Sófocles--"Edipo rey"--Barcelona: EDITORIAL GREDOS S.A.--2006