En retórica, la ironía es la figura del discurso en la que se da a entender lo contrario de lo que se dice.

Se da cuando, por el contexto, la entonación, el lenguaje corporal o la contradicción de términos, se sugiere lo contrario de lo que las palabras en si parecen expresar. La intención es generalmente despreciativa o sarcástica, aunque el sarcasmo tiene una intención más agresiva. En el lenguaje escrito puede explicitarse con un signo de admiración encerrado en paréntesis, colocando la ironía entre comillas; etc.

En filosofía, la ironía es la primera etapa del método dialéctico socrático. Comúnmente se entiende como ironía a un giro fortuito en el orden del discurso, a un contraste en los hechos, que puede contener una sutil burla o comicidad. La ironía del hablar de Jorge Luis Borges es un ejemplo de su uso en castellano.

Ejemplos:

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"Claro está: fue con “buenísimas” intenciones"
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"El “valiente” soldado, huyó de la batalla"
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"¿Aún es ilegal hacerles “autopsias” a pacientes vivos?"
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"¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Hay posibilidad de “tarifa de grupo?"

Sarcasmo

El sarcasmo es una burla malintencionada y descaradamente disfrazada, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo. Definido como ironía verbal dirigida a una víctima, el sarcasmo es una crítica indirecta pero la mayoría de las veces, evidente.

Ejemplos de sarcasmo o ruptura del sistema:

A veces, la ironía se hace evidente por un problema de relevancia, como en el siguiente ejemplo: "El finado era virtuoso, amable, y guatón".

Otra de sus formas consiste en expresar ideas y pensamientos fuera de la lógica racional, como en la alocución: "Yo divido a los críticos en dos clases: los malos y los que me elogian".


En Fin: La Ironia es para dar a entender lo contrario Y El Sarcasmo es Para Ofender!