Deben tratarse, sobre todo, de asegurar a las mujeres contra las malas indicaciones, aún las más ligeras; si las mujeres no estuvieran vigiladas harían la desgracia de dos familias.

El amor es un niño grande; las mujeres, su juguete.

Bien sé que las mujeres aman, por lo regular, a quienes lo merecen menos. Es que las mujeres prefieren hacer limosnas a dar premios.

Las mujeres son un sexo decorativo. Nunca tienen, nada que decir, pero lo dicen deliciosamente.

La amistad entre dos mujeres comienza o acaba por ser un complot contra una tercera.

Las mujeres no advierten lo que hacemos por ellas; no notan sino lo que dejamos de hacer.

Los hombres son más elocuentes que las mujeres, pero las mujeres poseen un mayor poder de persuasión.

Las mujeres lo negaran o lo aceptaran, pero lo que siempre quieren es que se lo pidamos.

Las batallas contra las mujeres son las únicas que se ganan huyendo.

Cuando el matrimonio se funda en el amor, las mujeres dan sexo a cambio de amor, mientras que los hombres renuncian al sexo por amor.

Las mujeres son como las corbatas: de lejos son bonitas e inofensivas, pero terminan ahorcando al hombre.

Cuando las mujeres dicen que a su marido se les ha enfriado la pasión en realidad es que están cansados de que sus iniciativas sean constantemente rechazadas.

Las mujeres son muy útiles, sobre todo por la noche y, con frecuencia, durante el día.

Las mujeres no miden jamás los sacrificios; ni los suyos, ni los de los demás.


esto por ahora amigos.


PD: no soy gay, soy solo otro hombre desilusionado