LA HERIDA



Tu partida me dejó maltrecha y confundida.
El tiempo ahora parece que marcha cada vez más lento.
Los días se han quedado sin sol y las sombras me lastiman.
El frío se ha apoderado de mi voluntad y deseo.

Tu partida me dejó un vacío que sangra
cada vez que recuerdo que te fuiste.
Me dejaste una marca indeleble en el alma
y una herida de muerte en el cuerpo.

Tu partida me dejó un frío metal enterrado en el pecho.
Ahora no sé si me importa más
recibir el gélido abrazo de la muerte
o sobrevivir sin ti ahora que no te tengo.

Tal vez algún día encuentren mi cadáver y busquen a mi asesino.
Pero sé muy bien que nunca podrán dar contigo.
Al menos que te busquen en el jardín,
donde te maté yo primero.