Hola gente de T! hoy, dejando de lado los analisis de juegos, y esos otros posts tan boludos que hago, les traigo un cuento que escribí, que lo disfruten! =)

Los medios de transporte

Hola, me llamo Ezequiel, tengo 19 años, vivo en Caballito, el año pasado entré a la U.B.A., y, al vivir en este barrio tengo que hacer un viaje considerablemente largo todos los días a las 6 de la mañana. Al principio éstos eran una cosa infernal: subirse al 42, estar hasta el cuello de gente, rezando por conseguir un asiento y todo eso durante una hora y media; después empecé a acordarme en qué parada se bajaba cada persona, había una señora de unos 75 años que estaba todos los días sentada y advertí que se bajaba dos paradas después de que yo me subía, eso me ayudaba bastante durante los viajes, pero terminé por cansarme un poco del mismo ambiente todos los días, así que empecé a variar tomándome el tren o el subte, y desde entonces empecé a tener una visión diferente de los medios de transporte público, se diría que hasta empecé a disfrutar de los viajes, por ejemplo en el colectivo uno puede escuchar las conversaciones de los demás y entretenerse de muchas cosas; estas conversaciones pueden ser de cualquier cosa, como una infidelidad, un secreto, problemas económicos o cualquier otra cosa que se nos ocurra, que de una forma u otra nunca entenderemos por completo, de hecho, esa persona se baja del colectivo, la anécdota queda inconclusa, nosotros tratamos de hacer encajar lo que escuchamos, nos rendimos e intentamos inventarle un final o un principio, todo esto solo por diversión o por curiosidad, o también podemos ser testigos de encuentros que tiene la gente o ser el protagonista de estos, escuchando frases que llega un momento en el que se convierten en bastante típicas, como por ejemplo “el mundo es un pañuelo!”. También en el tren/subte tenemos en primer lugar a los vendedores ambulantes, los cuales pueden vendernos cosas que en el momento pueden sernos útiles, como una gaseosa o un chocolate, hasta cosas totalmente absurdas como un pack de cucharitas, una percha para colgar la ropa o una zapatilla con dos enchufes que al parecer de mucho no sirven, todas con un slogan totalmente exagerado y unos precios muy baratos, tanto que difícilmente nos dé un impulso para comprarlos, y en segundo lugar tenemos a los mendigos, los cuales pueden contarnos historias tristes para después sacarse el sombrero, o lo que fuera y luego pasar de asiento en asiento pidiendo alguna moneda, otros nos pueden dar alguna diversión, como una canción y después proceder a pedir monedas, otros que nos demuestran tener alguna discapacidad motriz o del habla o lo que fuese y luego a la parte de las monedas, como para dar un ejemplo, tenemos a uno que es bastante conocido, un hombre sin piernas, quien va desplazándose por el subte parado tan solo con la ayuda de sus manos mientras pide limosna con una razón contundente, u otros que se limitan a aparecer con la ropa rota y mal aliento para empezar a pedir monedas. Estas y otras cosas como mirar por la ventanilla o hablar con quien sea que se nos siente al lado son algunas de las cosas que me impulsan a no abandonar la facultad por los viajes que antes eran bastante infernales, ahora poco a poco se fueron convirtiendo en una cosa fantásticamente entretenida, y de la cual pueden salir variadas y muy entretenidas historias, como por ejemplo una vez yo me quedé totalmente dormido en el colectivo porque me quedé toda la noche haciendo un trabajo de matemática, y quedé así por hora y media en el colectivo, entonces yo siento que una persona me toca el hombro reiteradas veces, hasta que después de un esfuerzo por parte mía me despierto, es una señora, creo haberla visto mas de una vez en el colectivo, me dice que esta es mi parada, ni siquiera me dio tiempo de darle las gracias y, por la dudosa situación, preguntarle si acaso ella era dios, o también podemos encontrarnos con gente interesante, como una persona que lleva su desayuno al colectivo, otras que empiezan a hacer la tarea o inclusive se diría que hasta resulta interesante ver que alguien borracho se sube al tren, estudiarlo, ver su comportamiento entre otras cosas nos pueden entretener por una largo periodo de tiempo.
Francamente la facultad me interesa cada día menos, lo que me interesa es el ir y venir de ella.

Espero que le haya gustado! Gracias por leerlo!