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La Cofradía de la flor solar [Megapost 1° Parte]

La Cofradía fue una comunidad de músicos, intelectuales y artesanos fundada a mediados de los 60 en la ciudad de La Plata. Una comunidad de tipo hippie, aunque ellos mismos reconocían que cuando se organizaron como tal ni siquiera tenían referencia acerca del movimiento juvenil estadounidense.
De esta comunidad nació la banda del mismo nombre, que fue un grupo que cultivó desde sus inicios la psicodelia y el rock. A finales de 1968 grabaron un demo de rock pesado que no fue aceptado por las discográficas. Al año siguiente debutaron en el teatro porteño Del Globo y grabaron el simple "Sombra fugaz por la ciudad". Lograron consagrarse en la primera edición del B.A.Rock de 1970.
Con la producción de Billy Bond grabaron para el sello Trova, el único LP, con la formación Kubero Díaz (guitarra y voz), Morcy Requena (bajo), Manija Paz (batería), Enrique Gornatti (guitarra) y Skay (guitarra). En esa placa de 1971 incluyeron "Rock alrededor del país" y "Nos encontraremos en algún lugar".
La disolución de la banda, en 1974, trajo aparejada, también, el fin de la vida comunitaria de La Cofradía. Varios de sus miembros formaron parte de La Pesada del Rock and Roll de Billy Bond. Perseguidos por los militares, Gornatti, Kubero y Jorge Pinchevsky (violín) viajaron a Europa con la idea de continuar allí la Cofradía. Con Miguel Abuelo tocaron como La Cofradía de la Nada, en Ibiza, tras la muerte de Franco. Gornatti, Kubero y Morcy cantaban rock en castellano, algo inédito para España. Durante todo 1976 se presentaron en una discoteca de Barcelona, ya con Black Amaya como baterista. A finales de 1976 se contactaron con Miguel Cantilo, que se radicaba en España, y de allí nacería Punch.
En el 2007 editaron "Kundabuffer", un material registrado analógicamente en Mendoza, a las órdenes del Ing.Daniel Zanesi. Para la ocasión, la banda estuvo integrada por Gustavo Meli (batería), Sebastián Rivas (guitarra y voz) y Morcy Requena (bajo y voz).
Vale mencionar que de aquel viejo grupo de artistas derivaron otras bandas reconocidas, entre las cuales la de mayor trascendencia fue Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.(1)



La Cofradía de la flor solar [Megapost 1° Parte]


¿Qué fue La Cofradía de la Flor Solar?



"Hace muchos años, cuando yo era niño, mis padres emigraron a la ciudad de La Plata motivados por algunos amigos que formaban parte de una comunidad hippie denominada "La Cofradía de la Flor Solar". Vivimos en La Plata sólo unos meses, pero a pesar de mi corta edad, aquellas noches de filosofía y música se impregnaron en mi memoria e influyen a diario en mi forma de ser y entender la vida. Lo que hoy soy, lo debo en parte a La Cofradía de La Flor Solar, y es por eso que traigo su historia ante ustedes:

Ya es reiterativo afirmar que nuestra manera de mirar el mundo ha sufrido una profunda sacudida en el último milenio, y las vanguardias artísticas fracasaron en el intento de instalarse a la altura de esta nueva visión, se pasaron de vueltas experimentando en un viaje a ninguna parte. La realidad social y política a la que fue conducido el planeta por los engranajes de la dominación global quedó solo siendo, en el mejor de los casos, un tema de ingeniosas instalaciones. Pero al mismo tiempo hubo quienes desplazándose por entre las grietas del sistema con voluntarismos tan ingenuos como conmovedores, sembraron su propia semilla de desorden dentro del orden establecido, actuando como una especie de semáforo que advertía sobre el próximo estadío de la dominación con las solas herramientas de la Utopía.

Imaginar La Cofradía de La Flor Solar a la luz de los cambios actuales nos obliga a una flexión mental: podemos suponer que toda esa movida intentó ser un aviso sobre la torsión extrema que sufrirían las medidas referenciales para el tiempo y el espacio humanos en los albores del siglo veintiuno.

La Cofradía aspiró a ser una sentencia sobre su época y pocas veces los idearios filosóficos o políticos que negaban los conceptos establecidos sobre moral y costumbres que postulaban la utopía han sido expresados con tanto fervor. Como una suerte de alucinados-iluminados de su época los cofrades intuyeron que el imperativo autocrático del sistema requeriría de nuevas tecnologías y burocracias visuales de vigilancia para conducir a la tropa dominada a sus diferentes estadios de dominación.

La Cofradía intentó el escape desde la estética como alternativa de vida, proponiendo ampliar el rango de la percepción conceptual, revisando la moral en general, las costumbres y registrando las hipocresías de la sociedad-show. Inaceptando la falsa vida (vivida por vías indirectas), criticó la metafísica banal que concede a los recursos tecnológicos la posibilidad de ampliar absolutamente las posibilidades comunicativas del género humano y más bien exaltó la experiencia vivida directamente, la actividad conversacional, la reunificación comunitaria como movimiento inventivo en sí mismo y la actividad artesanal solidaria. Reflexionó a favor de la experiencia: lo real y verificable no puede ser representado ni interpretado, sino tomando conciencia del simulacro.

En definitiva y a la luz de estos tiempos, creo sinceramente que la historia nos ha halagado con la razón y que esos viejos postulados trasnochados están más vigentes que nunca solo cabría suponer con qué mecánica los propondrían los disidentes actuales. Quizás en algún garage suburbano alguien lo sepa; no me toca esta vez a mi desentrañarlo.

La Cofradía de La Flor Solar durante el verano del 67 propuso unir la vida al arte (acción y pensamiento) y buscar la fórmula para cambiar el corazón del hombre para así, poder cambiar al mundo, expresando esta idea con canciones y toda clase de slogans imaginativos y estéticos, un año después y con más prensa, los protagonistas del “mayo francés”, hicieron lo propio.



comunidad



Aspiró a cambiar la sociedad que le tocó en suerte, semejante pretensión pertenece al rango de los gestos de amor, su pequeña historia es la historia de semejante pasión. A los que participamos del intento, la experiencia nos selló, no podría decir si logramos “unir el arte a la vida” pero en todos los que sobreviven se descubre una manera “especial” de vivirla y a ninguno le es ajeno el arte.


Gente que vivió en La Cofradía de La Flor Solar: Isabel Vivanco (escenógrafa), Salvador Kalékin (escritor), Nestor Candy (poeta/músico), Ercila Vivanco (artista plástica) , Morcy Requena (músico), Manija Paz (músico), Marta Pedemonte (artesana), Luis y Anita Creus (fotógrafo/actriz), Néstor Paúl (músico/artesano), Ricardo Legna (productor), Adán Quieto (cantor/artesano), Hugo Pascua (músico/antropólogo/luthier), Ana Dabracchio (danzarina), Meneka Hikis (periodista), Mono Cohen (manager/plástico), Mónica Benitez (artesana), Fito Pazienza (artesano), Kubero Díaz (músico/ plástico), Enrique García (filósofo), Ana Barreda (fotógrafa/cineasta), Negri Gomez (artesana), Negro Hugo (artesano) Quique Gornatti (músico) Raquel Maidana (artesana)

Visitantes asiduos: Jorge Pinchevsky (músico), Daniel Beilinson (artesano/gurú), Eduardo Skay Beilinson (músico), Guillermo Beilinson (cineasta), Abel Facello (escenógrafo) Alejandro Medina (músico) Javier Martínez (músico) Diego Rodríguez (músico) Javier Lizardi (teósofo) Miguel Cantilo (músico) Billy Bond (músico), Poly Castro (artesana).

Visitantes ocasionales: Miguel Grinberg (escritor), Jorge Pistocchi (editor/filósofo), Claudio Gabis (músico) Jorge Alvarez (editor), Pierre Bayona (productor), Luis Alberto Spinetta (músico), Rodolfo García (músico), los músicos de “Vox Dei”, los músicos de “Orion`s Bethoven”.

El grupo inicial se conformó con algunos estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de La Plata que, luego de haber ganado el Centro de Estudiantes militando en una agrupación independiente de tendencia anarcoide, tuvieron que irse de la Escuela por el acoso al que eran sometidos por la intervención de la Escuela luego del golpe de estado realizado por el general Onganía en 1966. Este grupo tomó una casa donde originariamente había una pensión de estudiantes pero que en ese momento ya no se cobraba alquiler porque estaba próxima a ser demolida. Más tarde alquilaron otra casa para vivir y finalmente terminaron en una especie de quinta de una hectárea con una especie de mansión y un parque arbolado en los arrabales de la ciudad.

Como ese grupo estaba formado por gente absolutamente insolvente (estudiantes de arte) hubo que inventar la manera de asegurar la economía del mismo y se recurrió a: armar un taller de serigrafía; se realizaban toda clase de carteles y afiches para espectáculos de la ciudad; taller de artesanías. Prácticamente se “inventó” la artesanía urbana, esa que puebla las plazas aún hoy. Los músicos eran muy hábiles y adaptables por lo que hacían frecuentes “cambios” en orquestas populares que solían tocar en bailes y cabarets. “Cambio” se denominaba a hacer un reemplazo de algún músico enfermo o faltante, decoración de bares o comercios, aprovechar los equipos que se disponían para hacer servicio de sonido a otros espectáculos. Y finalmente, luego de crear un grupo en el género rock que procurara unir la poesía a la música y, además esto lo hiciera en idioma castellano como novedad, a través de actuaciones en diversos lugares, autogestionando la producción de conciertos y festivales varios, se lograban entradas económicas.

Para realizar todas estas actividades, además de ejercicios de meditación a los que nos acostumbramos desde el principio, tuvimos que recurrir a una suerte de organización espontánea donde no había líderes y cada cual cumplía su rol rotativo (limpieza, trabajo, alimentación, etc) Periódicas reuniones de tipo asamblea permitían ajustar y/o producir variantes.

Efectivamente, en febrero de 1972 La Cofradía fue dispersada por el acoso insostenible de la policía. Los cofrades se distribuyeron en diversos sitios; casas de amigos etc. Sobrevolaba la idea de viajar a Europa para mostrar el rock nacional en otras tierras donde se suponía que lo recibirían mejor. Junto a Miguel Cantilo algunos se fueron al sur en la zona de El Bolsón, otros viajaron a Brasil, hubo quien se quedó fundando ferias de artesanos en Mar del Plata, otros fundaron comunidades en Entre Ríos. Inesperadamente Ricardo Legna se saca la lotería de Entre Ríos y junto a Morcy Requena viaja a Londres con el objetivo de conseguir una casa capaz de albergar al resto. Allí logran el objetivo propuesto y además toman contacto con el sello Virgin Records mostrando unas cintas y el disco de La Cofradía e interesan también al manager de Led Zeppelin. Envían los pasajes y una parte de la ex Cofradía sale para Londres entre ellos Jorge Pinchevsky. Al llegar, a Jorge se le ocurre ocultar algo de marihuana en su violín, cuando cruzan, lo primero que hacen los guardias de frontera es revisar el violín apenas lo ven. A la sazón Morcy y Ricardo (el Flaco) Legna habían decorado una gran casa para recibir a los inmigrantes y esperaban impacientes, pero lo que sí llega es un vehículo de Scotland Yard que les pregunta si esperaban a alguien, ante la afirmativa respuesta, los deportaron inmediatamente a Holanda junto con el grupo recién llegado y la historia siguió...

En la faz musical La Cofradía tocó por primera vez un 21 de setiembre de 1967 en La Plata, a partir de allí sus presentaciones fueron bastante regulares, sobre todo en el interior de la pcia. De Bs. As. Al año siguiente debutan en Bs. As. En el Teatro del Globo, luego realizan una mini-ópera inspirada en un cuento de Bradbury en el Instituto DiTella y tambien actúan en el CAYC de Glusberg en la inauguración del artista ambientalista Christo y algunas presentaciones en el Teatro Payro junto al Tata Cedron. Se presentan en el Festival de la Revista “Pin up” en el Anfiteatro Municipal, en el Festival de la “Música Beat” del Teatro El Nacional y en el primer B.A. rock en el Velódromo Municipal. En abril de1970 organizan el primer megafestival de la Argentina : "Las 30 horas de Rock” en el Estadio Atenas de La Plata, donde tocaron sin intervalo durante casi tres días unas 200 bandas entre las que estaban todas las del comienzo del rock nacional : Almendra, Manal, Arco Iris, Vox Dei, Moris, Pajarito Zaguri , Facundo Cabral, Diplodocum Red & Brown y muchos mas."(2)


Rocambole: “La Cofradía fue un proyecto para el amor; Los Redondos, no."
por Franco Ruiz (3)


Los Redondos



Ricardo Cohen (Rocambole) fue uno de los fundadores de la primera comunidad hippie de la Argentina, La Cofradía de la Flor Solar. Saltó a la fama por haber diseñado la gráfica del que para muchos es el mejor álbum del rock argentino, Oktubre (1986). Hoy, refugiado en su taller, situado en calle 9 entre 68 y 69, atendió a Pop Nervioso y afirmó que “La Cofradía quiso cambiar el mundo", y que fue un llamado de alerta sobre el egoísmo de la sociedad actual.

En 1964, Rocambole era un estudiante de la Escuela Superior de Bellas Artes (hoy, Facultad de Bellas Artes). Allí, se conoció con los estudiantes –en su mayoría oriundos de Entre Ríos- con los que luego formaría La Cofradía de la Flor Solar.

Las ideas principales de La Cofradía eran, según señaló Rocambole, la igualdad entre el hombre y la mujer; el cuidado de la ecología; y por último, el amor y la libertad en contra del egoísmo y el individualismo.

“Uno de los eslóganes nuestros era: «Sé todo lo libre que puedas ser». Quizás, por eso, nos comparaban con el Mayo Francés (1968), pero nosotros decíamos estas cosas desde mucho antes, desde el '64”, precisó Rocambole.

“Las mujeres que vivían con nosotros no lavaban los platos”, alegó Rocambole. Y enseguida subrayó que todos los miembros de La Cofradía compartían las tareas de la casa, el trabajo y las ganancias.

“Se dio que no hubo una mujer que tocara un instrumento y que pueda ser parte de la banda musical, pero sí había chicas que cantaban, pintaban, hacían artesanías, y participaban de la fiesta igual que los hombres”, afirmó Rocambole.

“En 1966 ganamos el centro de estudiantes. Era una época muy efervescente, con mucho debate de ideas y un arco amplio de ideologías: tenías desde agrupaciones “foquistas” hasta gente ligada al “pop-art”, contó Rocambole.

Acto seguido, Rocambole añoró las largas charlas en los cafés que le daban vida a la calle 51 entre 7 y 8: “Estaba lleno de bares, como el Tirol-chopp, el Adriático, el Capitol, el Parlamento (éste todavía está) ...”.

Sin embargo, Rocambole se ufanó de que ellos lo hicieron antes. “Comenzamos, desde el centro de estudiantes, a empapelar las aulas con eslóganes raros, surrealistas, como: «Lo único constante es el cambio». Y las comparaciones con el Mayo Francés no tardaron en llegar.

“Las ideas y las gestas del Mayo Francés llegaron más tarde”, sostuvo Rocambole. “Lo mismo ocurrió con El Verano del Amor de San Francisco y el hippismo. Todo eso llegó después. Lo que sí había, era una suerte de sintonía generacional con todo eso, quizás, porque leíamos los mismo libros, como El ángel subterráneo, de Jack Kearouck”, explicó Rocambole.

“A mí me decían rebelde, beat, existencialista, iracundo, pero nunca hippie, eso vino después”, rememoró Rocambole.

Los cofrades trabajaban en la cooperativa del centro de estudiantes de la Escuela de Bellas Artes. Por esos años, el comedor universitario era el centro de reuniones de todos los estudiantes. Allí se hacían peñas, fiestas, y funcionaba como un centro de convergencia de diversos proyectos, artísticos y/o políticos.

“Había estudiantes peruanos, venezolanos, de Panamá, Costa Rica y de toda América Latina. Venían a estudiar a La Plata porque acá les daban unos tickets, y con eso comían, gratis, todo el año. Un estudiante del interior llegaba a La Plata, y esa misma noche, ya estaba cenando en el comedor universitario”, recordó Rocambole.

“Era frecuente ver a los compañeros, caminando por los pasillos de la facultad, con alguna naranja que le habían dado, de postre, en el comedor. El menú podía ser puchero, pero también podía ser unas buenas milanesas con puré, ravioles...”, afirmó Rocambole.

“Yo no comía en el comedor porque ya me ganaba la vida pintando afiches y carteles para obras de teatro, publicidades, etc. De todos modos iba seguido, porque ahí estaban mis amigos, y era el lugar obligado de fiestas, reuniones y asambleas. Recuerdo que una vez se presentó en el comedor un grupo de samba, de Brasil”, relató Rocambole.

“Por eso lo cerraron, porque era un lugar de encuentro de todos los estudiantes, más allá de su filiación política”, dedujo Rocambole.

En efecto: la dictadura de Juan Carlos Onganía se ensañó particularmente con la universidad pública (cabe añadir que durante ese gobierno ocurrió «La noche de los bastones largos»), y con el comedor universitario, que sufrió una cantidad considerable de atentados con bombas.

Según Rocambole, en los años '60, se vivía en la Escuela de Bellas Artes –hasta la llegada de la dictadura de Onganía– una suerte de “bohemia familiar”.

Es que la matrícula de estudiantes inscriptos era muy inferior a la actual. “Éramos pocos, algunos nos quedábamos toda la noche pintando, nadie nos decía nada, para los que no tenían un taller propio, era bárbaro, porque se quedaban trabajando en las aulas.”, aseguró Rocambole.

El cierre del comedor universitario fue un hecho trágico para muchos estudiantes del interior y de otros países que no tenían dónde comer.

“De repente echaron a los mejores profesores, nos quitaron las llaves de las aulas, y establecieron un régimen militar de cursadas. Ya no nos podíamos quedar a trabajar por las noches: terminaba la clase y nos cerraban las puertas.”, lamentó Rocambole.

Sin embargo, según explicó Rocambole “toda esa ordalía, ese tormento, lejos de dividirlos, los juntó”.

Así fue que muchos estudiantes, ante el despido de profesores, decidieron desertar en masa. “Nos fuimos a vivir con todos los compañeros del centro de estudiantes a una casa que estaba situada en calle 13, frente al Club Atenas, que como estaba a punto de ser demolida, no nos cobraban el alquiler.”, afirmó Rocambole.

“La primera propuesta que surgió en la casa fue crear un comedor universitario paralelo, porque el oficial estaba cerrado. Unas personas del gremio del Correo nos prestaron un lugar, y enseguida pusimos unos tablones, unos caballetes, y comenzamos a cocinar para 200 estudiantes, que no tenían donde comer.”, recordó Rocambole.

“Habíamos conseguido unas ollas, inmensas, y con eso cocinábamos. Íbamos al Mercado Central de la calle 520, con un viejo jeep, prestado, a pedir las verduras y las frutas que no se habían vendido en los remates del día.”, manifestó Rocambole.

“El comedor paralelo duró 3 meses, hasta que no lo pudimos sostener más.”, confió Rocambole. Y agregó que además del comedor quisieron fundar una universidad paralela, con los profesores que los militares habían echado de la facultad.

“Muchos profesores fueron a la casa de 13, y dieron sus clases.”, festejó Rocambole.

Luego, los cofrades se mudaron a la casa de 122 bis y 72 bis. “Allí podríamos haber armado una huerta, pero la verdad es que no sabíamos cómo hacerla, y era mucho trabajo. Había que estar todo el día trabajando y no podíamos desarrollar otras actividades que nos interesaban más, como el arte.”, desmitificó Rocambole.

“No plantamos ni una papa.”, bromeó Rocambole.


La Flor generacional

Según Rocambole, el nombre «La Cofradía de la Flor Solar» estaba flotando en el aire, como un motivo psicodélico de la época o un símbolo generacional (como el símbolo de la paz de los hippies).

“Había una escenógrafa que estaba montando una enorme flor solar en uno de los subsuelos de Bellas Artes, y a nosotros se nos ocurrió ponernos La Cofradía de la Flor Solar.", indicó Rocambole.

“También había una periodista de la revista Eco Contemporáneo (que dirigía el periodista y escritor Miguel Grinberg) que una vez vino a La Plata a hacer una nota y nos contó que ellos llamaban a la redacción de la revista «El reducto de la flor solar»”, recordó Rocambole.

Según señaló Rocambole, también había una librería platense que se llamaba La Cofradía de la Flor Solar (cuyo dueño era el filósofo León Iglesias), y hasta había un grupo de percusión que se hacían llamar “El espíritu de la Flor Solar”.


La vida en comunidad

Según Rocambole, fueron adquiriendo, con el paso del tiempo, y a partir de los errores, una mayor conciencia comunitaria. “La pregunta siempre era ¿cómo ganarnos la vida?”, confió Rocambole.

“Teníamos una mesa de serigrafías y con eso hacíamos afiches, tarjetas, volantes, y recaudábamos algo de dinero. Después recibimos la visita de un artesano (Marlon Bilela) que nos enseñó a trabajar en cuero y metal, y así inauguramos la artesanía urbana, que hoy está a la vista de todos, en cualquier plaza de la ciudad. Nosotros fuimos los primeros.”, aseguró Rocambole.

“Un día un miembro de La Cofradía inquirió: qué hacemos con la plata en nuestros bolsillos. ¿Por qué no hacemos un fondo común? Esa noche, hubo varios cofrades que abandonaron la casa. Fue una desilusión, porque nosotros siempre bregamos por la solidaridad, pero era todo tan libre, que hasta esos gestos de individualismo también estaban contemplados, y respetados.”, afirmó Rocambole.

"Los cofrades que se enojaban con nosotros se iban a vivir a La Casa de la Luna, que era la casa de Poli.", ironizó Rocambole.

“Recaudábamos el dinero de las actuaciones del grupo musical, las artesanías, las changas y anotábamos todos los gastos en un cuaderno. Hubo momentos de organización casi fascista, donde funcionábamos con la prolijidad y el orden de una operación militar. Casi siempre esos «golpes de estado» venían después de épocas de mucho desorden, hasta que nos dábamos cuenta de que no podíamos estar dos meses comiendo polenta, que había que llevar un orden.”, explicó Rocambole.

“Anotábamos en un cuaderno: a las 7.30 nos levantamos; a las 8.30 trabajamos en el taller de artesanías; a las 11 meditamos en grupo y hacemos ejercicios espirituales; a las 22 ensayo de la orquesta musical, etc.”, indicó Rocambole.

“A veces la tensión dentro de la casa era muy fuerte, había discusiones, y alguno se enloquecía por la misma presión de la convivencia, pero salíamos adelante”, confió Rocambole.

“Luego comenzamos a trabajar en decoración y diseño de interiores, justo agarramos la época en que comenzaban a abrir en La Plata los primeros boliches (nosotros les llamábamos confiterías bailables). Así fue que conseguimos muchos trabajos. En un boliche hicimos toda una decoración medieval, en metal y mármol, y quedó muy bonita.”, contó Rocambole.

“Tratábamos de conseguir en esos boliches que decorábamos un lugar para que después pueda tocar la banda musical.”, afirmó Rocambole.


Drogas

Según contó Rocambole los cofrades conocían las drogas, porque muchas veces eran llamados para hacer "cambios" (reemplazar a algún otro músico) en los cabarets platenses. "Pinchevsky y Kubero Díaz eran muy virtusos y enseguida se aprendían los temas, por eso los llamaban seguido para tocar tango en los cabarets y reemplazar a algún músico. Ahí conocieron la cocaína.", afirmó Rocambole.

“Nosotros conocimos la marihuana a través de un hippie brasileño que nos visitó en la casa y nos regaló unas semillas. Nos explicó como plantarlas, y nosotros las plantamos en el jardín de la casa de 122. Cuando llegó la primavera vimos que empezaban a brotar unos tallitos, nos pusimos muy contentos... ¡Al fin íbamos a poder experimentar con la marihuana de los hippies!”, explicó Rocambole.

“Se había creado mucha expectativa entre los cofrades, hasta que nos dimos cuenta de que los brotes que habían nacido en el jardín eran idénticos a los de la casa del vecino, la plaza, etc., y que no era marihuana.”, relató Rocambole.

“La droga, para nosotros, era un ritual, algo esporádico, espiritual, ligado a la música, el arte y la conciencia. Luego se puso de moda entre los psicoanalistas porteños usar LSD (ácido lisérgico) para que los pacientes puedan liberar más fácilmente el sub-conciente. Ahí sí, muchos cofrades probaron el LSD y tuvieron visiones fantasmagóricas.”, contó Rocambole.

“Había un gran debate dentro de la casa en torno al uso de drogas: estaban los que estaban a favor de la droga, para experimentar, y los que estaban a favor de la experimentación pero, sin drogas. «Tampoco quemar por quemar», repetían los que se oponían al uso de drogas.”, recordó Rocambole.

Rocambole contó que un día, revisando los cuadernos donde se anotaban todas las actividades de la casa, descubrió que los días que había visitas decaía considerablemente la producción de artesanías. Luego se dio cuenta que la producción decaía porque los visitantes traían «fumo».

“Hubo que restringir las visitas.”, bromeó Rocambole.


Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

"La gráfica de Oktubre es la que más me gusta, por todo lo que pasó después y la aceptación que tuvo en la gente. Cuando vi que había mochilas, banderas y remeras con la imagen que yo había diseñado, me emocioné mucho. Y... a quién no le gusta que se lo reconozca.", soltó Rocambole.

Con respecto a si La Cofradía influenció a Los Redondos o no, Rocambole dijo que "el Indio siempre dijo que a él no lo influenció La Cofradía, y tiene razón, porque él no vivía en La Plata, pero por ahí a Fenton o a Skay, que eran habitués de nuestra casa y concurrían a los ensayos de la banda, sí los influenció".

"La experiencia de la autogestión la inciamos los cofrades y luego Los Redondos la retomaron.", argumentó Rocambole.

En torno a la decisión que tomaron Los Redondos, cuando decidieron transformarse en una banda de rock, tradicional y estable, y alejarse del "circo" de intelectuales y bohemios platenses que le había dado vida al grupo, Rocambole sentenció: "Fue una decisión política que tomaron Poli y el Indio".

"Ahora a las traiciones se les llama decisiones políticas.", deslizó Rocambole.

"La diferencia entre La Cofradía y Los Redondos es que La Cofradía fue un proyecto para el amor; Los Redondos, no. Eso explica, en parte, por qué La Cofradía sigue tocando y seguimos en contacto, siendo muy amigos, y Los Redondos, no."(4)


hippie



Fuentes:
(1)http://www.rock.com.ar/bios/0/322.shtml
(2)Esta nota la publicó en Taringa! Tio Malandra: http://www.taringa.net/posts/info/936089/%C2%BFQu%C3%A9-fue-La-Cofrad%C3%ADa-de-la-Flor-Solar.html
(3)Es Licenciado en Periodismo y Comunicación Social (Unlp). Egresó del Máster en Periodismo del diario La Nación y la Universidad Torcuato Di Tella. Actualmente trabaja en el diario EL DÍA de La Plata. Trabajó en la sección "Política" del diario PERFIL, y en la sección "Información General" del diario La Nación. Colaboró con Los Inrockuptibles, La Pulseada, Global-art, y Pixie Radio, entre otros medios impresos y digitales. Condujo El Pez Náufrago y On The Rocks en FM Universidad de La Plata, y escribió el libro El Sida en La Plata (La Comuna Ediciones). Fue autor de los blogs Pop Nervioso (2007) y Cortando Diagonales (2008). http://ar.linkedin.com/in/francoruiz
(4)http://www.taringa.net/posts/info/1233830/Rocambole-habla-de-la-cofrad%C3%ADa-y-los-redondos.html
(5)Reportaje a Ricardo "Mono" Cohen, por Alfredo Rosso, junio de 1996. http://mundorosso.blogspot.com/2009/09/la-cofradia-de-la-flor-solar-por-el.html

2 comentarios - La Cofradía de la flor solar [Megapost 1° Parte]

@homerpallooza +1
Muy bueno, Kubero Díaz es uno de los guitarristas más infravalorados e injustamente desconocidos de acá...
@richisado +1
muyweno!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!