Era un día de otoño, pero un otoño un poco veraniego. Era abril, todavía rondaba un poco el calor y siempre me juntaba con un amigo para pasar las tardes. A eso de las 13 hs me llama y me dice: ¿che qué hacemos hoy?. Por un momento dudé si quedarme ayudando a mi viejo, guardarme un día, pero me acordé de la casa de campo que tenía una viejita conocida de mi abuela. Le propuse la opción a mi amigo que sin dudarlo aceptó, lo importante no era el lugar, sino la compañía. Emprendimos viaje a la casa de esta señora, quedaba a unos 100 km aproximadamente. Al llegar nos dimos cuenta que era un lugar solitario, un poco extraño…como casi todo lugar de campo. Llegamos, golpeamos…no atendía nadie…intentamos aplaudiendo…y tampoco…Que raro pensamos los dos. Decidimos entrar, por ahí la viejita estaba durmiendo y no nos escuchaba. Al pasar por la puerta, de esas puertas viejas, toda venida abajo, que tienen un mosquitero resquebrajado por los años, encontramos a la viejita sentada en la mesa. Rígida, seria…ni se inmutó ante nuestra venida. Muy cortésmente, mi amigo y yo la saludamos: - Hola señora, ¿Cómo está? (dijo mi amigo) - Hola buenas tardes…yo soy…. Instantáneamente me di cuenta que no me prestaba atención, estaba como ubicada en otro sitio, en otro plano. Mi amigo y yo, sentíamos un ambiente un poco extraño, fuera de lo normal. Se respiraba un aire cargado de algo, no podíamos deducir de que. De repente escuchamos que llega la hija de la mujer. Yo la conocía porque mi vieja la ubicaba de la infancia. Ni bien entra en la casa, se acerca, nos saluda y nos dice: - Chicos la abuela está un poco en su mundo, si pasan cosas extrañas no se alarmen, no se asusten, siempre manténganse tranquilos que no les va a pasar nada A lo que yo, rápidamente desentendido y alarmado le dije: - Nosotros notábamos algo raro… ¿pero qué pasó? Es en ese momento en el que brevemente nos contó la historia. En esa casa de campo antigua vivía esta viejita, de unos 90 años. Anteriormente vivieron sus abuelos. Ella, como así lo hicieron sus padres, heredaron un reloj que tenía algunos poderes, por decirlo de algún modo, al menos así lo expresó su hija. Ese reloj lo que hacía, era que cuando la viejita se acercaba, detenía el tiempo y el espacio de ese lugar, y proyectaba el clima, las sensaciones, los personajes, y demás cosas de tiempos pasados. Algo entendimos con mi amigo, pero sabíamos que las cosas no estaban bien, o al menos no eran normales. Después de explicarnos esto, la hija nos dijo que tenía que hablar con la viejita para intentar volver a la normalidad. En caso contrario, ese momento en el que suspendió el tiempo podía ser eterno para nosotros. Sin embargo, antes de hablar con ella nos reiteró varias veces que pase lo que pase, nosotros debíamos estar tranquilos, no alterarnos, gritar, ni nada que se le parezca. Bueno comenzó a hablarle a la pobre viejita, que parecía no escucharle… - Mamá, ¿me escuchás?....a lo cual la señora mayor no daba respuesta. Después del quinto o sexto intento, la viejita reaccionó…pero no miraba a su hija sino que me miraba a mí. Al momento de su reacción, se empezaron a ver sombras en el lugar, oír gritos como de dolor, desgarradores. Todo esto se hacía cada vez más frecuente a medida que pasaba el tiempo. Comprendí que esas sombras, movimientos y gritos, provenían de la gente que vivió en la época a la que nos estábamos remontando. Nos querían decir algo, pero no algo bueno. Trataban de asustarnos, alterarnos. No pude seguir las reglas. Comencé a taparme la cabeza, los oídos. No quería ver ni oír más. Pensaba porque no me quedé en casa, sabía que no tenía que venir. La puerta crujiente de la entrada, se golpeaba cada vez más fuerte, y se veían sombras queriendo entrar. Me agarró la desesperación, atiné a agarrar un crucifijo que vi encima de un modular. Rápidamente empecé a rezar el padre nuestro… . Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino… Ahí escuché un grito de la hija: - ¡Sigue las reglas, mantenete en calma sino las cosas no van a terminar bien. Los espíritus no te van a hacer nada, sólo quieren perturbarte. Haceme caso.! Estaba muy asustado, no podía concentrarme y no hacer nada. Mi miedo era espeluznante, no confiaba en nada más que en mi mismo, y buscaba ayuda en el propio Dios. Creía que él podría salvarme de esos espíritus, de esos momentos, con el crucifijo en la mano. Todo como recreando una película de terror. Intentar defenderme fue mi peor error. En el momento en el que más reiteraba el padre nuestro, sentí que me empezaba a ahogar. Notaba que tenía algo enfrente de mi cara que me asfixiaba. De repente, empecé a ver todo como negro, es ahí cuando me di cuenta que era una de las sombras la que me estaba ahogando. No podía resistir, oí y vi muy borrosamente que la puerta de la entrada se abrió. Entraban como ocho o diez sombras, las cuales venían en busca de mí. Cada momento que pasaba, me encontraba con menos respiración. No podía resistir más. Hasta que en un momento siento que algo se clava sobre mi espalda. Una sensación de que era un fierro, una espada, sentí una mezcla de dolor y ardor, pero después llegó el alivio, la calma. Es ahí cuando me di cuenta que fui traspasado por uno de esos espíritus, y ya había muerto. Ahora era uno más de esas almas en pena que habían quedado atrapadas en esa casa de campo. Vi salir huyendo a mi amigo que respetó las reglas. Yo no lo hice, y aquí estoy. Esperando el momento que la vieja encienda ese reloj mágico para intentar acechar a otro pobre individuo y sumarlo a nuestro grupo de almas en pena.
Bueno este es mi primer aporte, lo saqué de mi blog...fue un cuento que me surgió con una pesadilla que tuve...espero les guste...Hasta luego!
Fuentes de Información
El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.
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