Libro que estoy haciendo (historia de amor xD)
bueno, esta es una historia que estoy escribiendo, y me haria muy muy feliz que se tomaran la molestia de leerle n.n
tiene grupo en face, y me haria aun mas feliz si se unieran


pz lean hasta donde se aburran y me dicen si no les gusto
Capitulo I "esperanzas..."
Tuve que quedarme hasta tarde otra vez, odio la sala de clases cuando ya todo el mundo se fué, tan desolada y sucia que me deprime un
poco. Ver la sala vacia, a falta del bullicio matutino, la molestia que a veces hace falta, aunque ya me estoy acostumbrando a irme tarde,
no recuerdo cuando fue el ultimo dia en el salí a horario normal.
Esta vez se trataba de matematicas,
debia ayudar con una tarea a un par de chicas a las que llamo chica "A" y chica "B" ya que no tengo ni idea de como se llaman,
pero por alguna extraña razon ellas si conocen mi nombre, ademas llevamos ya un buen rato charlando y no podria a estas
alturas decirles: "¿...y como diablos se llaman?!" Volviendo al tema, matematicas es una de mis asignaturas favoritas, con mayor
razon no me negué, ademas me dieron un gran discurso de que se les venian las pruebas encima y que matematicas no les era nada facil.
Tardé como media hora en enseñarles, odiaba cuando hacian las mismas preguntas mas de dos veces, y despues tenia que
asegurarme de que sabian utilizar la ecuacion correctamente, luego quince minutos adicionales de demora
en eso de que me agradecian, y no paraban de decir "Te debemos un gran favor" con una gran sonrisa en sus ilusas caras
mientras yo pensaba "El gran favor seria que se largaran rapido".
Chica "A" y chica "B" se fueron felices y satisfechas, ¿y yo? pues yo, ¿que gané? no es como que no hubiese salido favorecida tambien,
de hecho lo hize con una razon egoista, no por la satisfaccion de ayudar al projimo, por que yo obviamente si salí favorecida,
por supuesto, valió la pena, lo conseguí, conseguí una excusa para verlo.
La practica de futbol ya estaba acabando, habia estado genial, en verdad se lo tomaba muy en serio, siempre se esforzaba al máximo,
se dirigia a las duchas; el sudor le hacía brillar la piel y la camiseta se le pegaba al cuerpo, haciendo notar su esbelta figura.
Llevaba un rato observandolo desde la ventana, me gustaba mirarlo asi, desde lejos, sintiendo que fuera una persona ajena a mi, un desconocido,
un individuo cualquiera, notando sus gestos, la forma en que se mueve, contemplandolo desde lejos, siempre tan lejos, hace tiempo que
no hablabamos, desde que entrena tanto, no he tenido una charla decente con él, pero en verdad le gusta el deporte, así que no puedo ir y
exigirle algo de atención, además seria vergonzoso. Pero lo extrañaba, estos dias me había hecho mucha falta, por que después de todo,
aun que el es mi amigo, el es la persona que mas quiero, él es la persona que me gusta.
A veces me preguntaba qué pensaria si lo supiera, ni se lo imagina, en verdad él me gusta mucho.
Ya ni recuerdo cuando nos conocimos, ¿como habra sido la primera vez que hablamos? en ese tiempo yo era muy tímida, me pregunto
que es lo que hizo que nuestra amistad durara tanto. Ya van casi 6 años desde que nos conocemos, aunque no se desde cuando empezó a gustarme,
y sin darme ni cuenta se volvió mi mejor amigo, supongo que la confianza aumentó, hasta el punto que el entra a mi casa como si nada, igual que yo a la suya.
Seguramente el me vee como a una hermana, hasta me lo ha dicho un monton de veces, pero soy tan tonta que ni asi me rendiré. Hay algo
aun mas grande que me hace quererlo cada vez mas.
Ya había terminado de cambiarse seguramente se dirijia a casa, no podia perder mi oportunidad de que nos fueramos juntos.
-¡Hey Fernando!
-Eh? ¿pero que haces tu aqui? ya es tarde, deberias estar en tu casa.
-Lo sé, pero unas chicas de segundo me pidieron ayuda con unas tareas, no podia negarme, y asi fue como se me pasó la hora.
-Ya veo, supongo que no puedes evitar el ayudar a todo el mundo
Cuando estaba con el, no podia evitar mostrar sólo mi lado bueno, el tenía una imagen muy buena de mí, casi haciendome
sentir superior, si se trataba de que fueramos hermanos, yo hacia el papel de la mayor, no quería que viera lo imperfecta que soy,
y me esforzaba en parecerle madura, una persona admirable, es la persona de la que mas aprecio los halagos, y no es vanidad!
-Pero como me quede hasta tarde nos podremos ir juntos, desde que practicas tanto ya ni te veo.-Dije mientras le sonreia con los ojos cerrados-
-Es que se acerca un campeonato y el entrenador se esta poniendo muy duro con el equipo. Así que creo que nos veremos aun menos
-Que mal, además hace tiempo que no charlamos.
-Lo siento. Te prometo que cuando acabe, nos iremos todos los dias juntos - Se volteó sutilmente, dirigio su mirada a mis
ojos y me regaló una enorme sonrisa-
-¡Que injusto! - Me voltié rápidamente ya que podía sentir el calor en mis mejillas.
-¿Que cosa?
-Nada, no importa
Me sentia feliz, hace tiempo que no caminabamos juntos ya que sus practicas acababan muy tarde, aunque antes ya habia hecho
el intento de toparmelo, para que nos fueramos juntos, pero alguien siempre aparecía y me llebava contra mi voluntad, esa es la desventaja de
conocer a tanta gente, siempre había alguien que quería caminar conmigo, decian que yo era divertida y que nadie se podia aburrir
mientras yo estuviera cerca, aunque sinceramente no los entiendo, solo por que soy sincera, hablo incoherencias, y los hago reir,
creo que cualquiera puede hacer eso ¿no? Siempre decian que yo era como un sol, que podia hacer reir a cualquiera, que mi personalidad
era muy activa y feliz, insisto en que no los entiendo. Para mí no son mas que un monton de gente, que me nombran, sin que yo sepa
sus nombres o siquiera los recuerde.
-¡Oye Erika!
-Eh... ¿si?
-Dime, ¿en que piensas? te veias muy seria.
-He he, en nada importante - Que boba soy, de nuevo me hundí en mis pensamientos-
-Oye, hay algo que quiero contarte, aprovechando que ahora podemos conversar tranquilamente, no se lo he dicho a nadie, quiero que seas la primera que lo sepa.
El sol ya estaba cayendo, atardecia en la ciudad, el cielo se volvía anaranjado, se oian los autos pasar, los semaforos cambiaban, el sol brillaba detras de él
haciendo dificil el mirarle a los ojos, solo veia su silueta.
-¿De que quieres hablar Fernando?
-Bueno es que siento... hay alguien... alguien que me gusta.
No lo podía creer, el jamás me había hablado de ese tipo de cosas, realmente estaba confiando en mí, lo primero que pensé fué que
sería genial que esa persona fuese yo, moriría de felicidad si fuera así, si tan sólo fuera yo la persona que le gusta, pero luego volví a la realidad
y supe que era imposible, por supuesto que no, eso no podía pasar.
-Alguien te gusta, y ¿quien es?- Le pregunte casi precipitadamente
-Bueno en realidad me ha gustado desde hace ya un tiempo, me he dado cuenta que en verdad me gusta, pero ahora siento que debería hacer algo.
Lo sé estoy conciente de que esa persona no soy yo, pero aun asi no puedo negar que sentí algo de esperanza, si solo existiera la leve posibilidad
de que esa persona fuera yo, de que el se me confesara, aquí, ahora, pero es imposible, ¿o no?
-Fernando... dime ¿quien es esa persona?
-Tu la conoces muy bien.
¿Podría..? ¿Es que acaso...? ¡¿Qué diablos queria decir con eso?!
Estuve pensando por unos segundos, luego le pregunté -¿Quien es?-
Guardó silencio, y bajo la cabeza, no podia verlo bien, ya que el sol me perjudicaba iluminando desde atras, pero luego pude notar,
que estaba avergonzado, nervioso, jamás lo habia visto así. Entonces lo tire de los hombros y le dije:
-Oye, ¡sé hombre y dime ya de una vez! ¡que la curiosidad me mata!
-¡Espera!
-¡¿Que espere que?! ¡Ya dimelo!
-¡Solo espera!
-¡Fernando dimelo! ¡Me enojas!
-¡Cállate!
-¡Dime quien te gusta!
-¡No es muy fácil para mí hablar de este tipo de cosas!
Me puse tras el, y apoyé mi cabeza en su espalda, me quedé así, en silencio un rato, y le susurré:
-Ahora sí, puedes hacerlo, sólo dilo y te prometo que te apoyaré.
Cuando dije esas palabras, realmente salieron de mi corazón, fuera quien fuera, siempre lo apoyaría.
-Es Catalina... ella está en tu clase, la he observado por un tiempo, es una chica muy amable, tranquila y femenina, has estado con ella en algunos
recreos, y me he acercado, hemos hablado poco, pero siento que la quiero conocer y saber mucho más de ella.
Sentí un dolor en el pecho, la boca se me secó, saber que la persona a la que amo, quiere a otra, era mucho para mí, la manera en que habló de ella,
su mirada cambió totalmente cuando la nombró, en verdad le gustaba, y eso era un poco doloroso para mí.
Los ojos se me inundaron de lágrimas, admito que hasta el último momento tuve la leve esperanza de que esa persona pude haber sido yo, por suerte
me encontraba detrás de él y no pudo verme.
Había algo más, algo mas que me hacía sentir mal, el tipo de persona que a él le gustaba. ¿Cómo le puede gustar esa pequeña niña tímida de Catalina?
es verdad era bonita, pero tan retraida que los chicos no hacían ni el intento de acercarse. Ella era la persona más contraria a mí, el mejor ejemplo de lo que no soy
¿acaso esto es una broma? Si al decir blanco y negro, gato y perro, dia y noche, hablamos de polos opuestos, no quedaba mal decir yo y Catalina,
ella tan bajita pero aún así de buena figura, tímida, tranquila, vergonzosa y femenina, y yo alta de las flacuchentas, inquieta, de personalidad fuerte,
muy activa y rodeada de gente, con un enorme ego, sin tener ni el mas minimo conocimiento de la palabra verguenza, amante de los
deportes al punto que no dudaba en entrar a jugar con los hombres, nada femenina, en verdad nunca lo fuí, cuando pequeña lo único que hacía era jugar basquetball con niños.
Si a Fernando le gustaban las chicas como Catalina, desde siempre mi posibilidad fué cero.
-¿Y que harás?- Le dije intentando normalizar el tono de mi voz.
-No lo sé, ¿Que debería hacer? Quizá deba decirselo
-¡No!
-¿Por que no?
-Bueno... es que... ya sabes, ella es una chica muy tímida, y no han hablado mucho, lo único que haría sería asustarla, y así no le podrias hablar más.
-Supongo que tienes razón, entonces ¿me ayudaras a acercarme más a ella?
Baje la cabeza, permanecí en silencio un rato, para calmar las emociones que me invadian en ese momento, no podía dejar que se diera cuenta,
no podía llorar en frente de él. Me mordí el labio, para intentar darle una sonrisa.
-Por supuesto que te ayudaré, tu sólo confía en mi - Finalmente le respondí con una sonrisa floja.
-Gracias Erika, sabía que podía confiar en tí - Se abalanzó sobre mi, para darme un abrazo, me sujetó fuerte por los hombros, no le respondí el abrazo
tenía la mirada fija al suelo, y mis brazos colgaban tiesos, pero él no me soltaba - Gracias Erika, Gracias - Me susurró, con esa voz tan dura que me
estremeció, tan cerca de mi oido, en ese momento sentí su olor, su aroma
era tanta nuestra cercania, que pude sentir su esencia, no resistí más y lo abrazé, lo abrazé fuertemente, casi como pidiendo que jamás se fuera,
olía tan bien, sentía su cuerpo tan cerca, tenía a Fernando tan cerca, pero aún asi... el estaba tan lejos..
continuaraaa...
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