La Cerámica en el Arte Contemporáneo.


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La cerámica y el arte siempre han estado relacionados, las primeras esculturas realizadas por el hombre fueron hechas de barro y la obra más famosa y controvertida del Arte Contemporáneo del siglo pasado “Fuente” de Marcel Duchamp está realizada en cerámica.

No obstante, los escritos relacionados con cerámica caen en dos categorías: los biográficos o monográficos y los técnicos, pero difícilmente encontramos textos de investigación, ensayos o crítica.

Explorar las posibilidades de la cerámica en el mundo del Arte Contemporáneo exige contextualizar su significado, su lenguaje y los roles históricos de su práctica formal. Durante el auge de la teorización y la crítica sobre las artes visuales en la década de 1980, los trabajos realizados con materiales pertenecientes a las Artes Aplicadas quedaron fuera del debate cultural; y al mismo tiempo, el acercamiento de la crítica a la escultura excluyó los trabajos realizados en cerámica por considerarla menos relevante que los materiales fuertes como el mármol, la piedra y los metales.

De la expresión tradicional a la modernidad

Los artesanos están comprometidos con el mundo de los objetos cotidianos; se comunican con los materiales a través de la técnica y adquieren el oficio a base de la repetición de procesos preestablecidos. Sus productos reflejan dominio técnico, identidad e individualidad. Su característica primordial: se ubican entre el arte y la vida cotidiana.
Con la Revolución Industrial, la automatización y la mecanización de los procesos de producción en el mundo occidental provocó la declinación de la artesanía. Los alfareros se enfrentaron a elegir entre dos opciones: trabajar en una fábrica o continuar produciendo de manera independiente objetos que pasaron de la categoría de indispensable a la de superfluos o decorativos.

Históricamente, el movimiento británico de Artes y Oficios (que se desarrollo de mediados del siglo XIX hasta la segunda decada del siglo XX); surgió como una reacción a la enajenación de la Revolución Industrial buscando el regreso a la sensibilidad y el placer estético desde una práctica moderna. Al mismo tiempo, los ejemplos de cerámica provenientes de Corea y Japón mostrados en la Exposición Mundial de París en 1878 y 1889 impresionaron a los ceramistas de la época y su influencia fue determinante. Conseguir una vasija torneada de líneas simples y con esmaltes extraordinarios se convirtió en el punto focal de la cerámica moderna, la cual, impulsada por una creciente autonomía artística evolucionó hacia nuevas posibilidades y propuestas, surgiendo así la “pieza única”, la “cerámica de estudio”, la “cerámica artística”, etc.

El conflicto sobre el material

Glenn Adamson, jefe de investigación de Victoria and Albert Museum en Londres, platea dos elementos poco considerados como determinantes en la percepción de la cerámica como un material menor: las figuritas coleccionables y el modelo o la maqueta (*1). Las figuritas de cerámica o porcelana que automáticamente imaginamos colocadas sobre una carpeta tejida, populares desde el siglo XVIII; representan la trivialización del arte figurativo y todo lo que el arte desdeña: preciosas, sentimentales y sin consecuencias. Por su parte las maquetas tienen la misma función que los bocetos para un pintor; lo que significa su utilidad para representar una idea en formación, en proceso, pero este hecho conlleva su apreciación como un material sin la suficiente presencia para una escultura. En resumen, dos percepciones contaminantes: piezas sobrerefinadas o inacabadas.

A pesar de estos obstáculos, corrientes como el Arte Abstracto, el Brutalismo y el Arte Povera con sus características informales y transgresoras facilitaron el camino. Durante la década de 1960 y gran parte de la década de 1970 se introdujo un nuevo y decisivo impulso: el descubrimiento y la apreciación de las potencialidades de la cerámica como medio para el arte. El mundo de la cerámica reaccionó con incertidumbre y desconfianza al rompimiento del principio que dicta “la forma sigue a la función”; aspecto que permitió la ampliación de término “cerámica artística” para usarse más allá de las vasijas al estilo de Hans Cooper y Lucie Rie. A pesar de los escritos de Robert Pincus Witten que describe a Voulkos (*2) como un pionero de la cerámica quien derribó las barreras entre el arte y la artesanía; y aunque el Post-minimalismo teóricamente pregonaba la flexibilidad y estaba preparado para abrazar cualquier medio, encontramos aún en este periodo a la obra en cerámica prejuiciosamente clasificada como “artesanía artística”.

La ausencia de límites en el arte actual, emparejada con la dilución de las definiciones clásicas de arte en un momento en el que el trabajo experimental y el cruce de fronteras entre las Bellas Artes y las Artes Aplicadas es abordada por realizadores provenientes de una gran diversidad de disciplinas; dificulta describir y codificar las obras en cerámica que no son funcionales, debido a que no entran en lo que conocemos como “cerámica artística” o escultura. Los artistas que en los últimos años trabajan con materiales como cerámica, vidrio, textil, etc., tradicionalmente identificados con las Artes Aplicadas evitan referirse a su trabajo como un oficio y a su obra como artesanal. Egresados de escuelas de educación superior como artes visuales, diseño, arquitectura, etc., dominan la técnica pero ésta no los limita, trabajan con ideas y el material es sólo su medio de expresión. Su obra se exhibe en galerías de arte y museos los cuales definen su trabajo como obras de Arte Contemporáneo realizadas en determinado material; es decir, que el éxito de ua obra es un asunto de intención y sobre todo de comunicación, su valoración ya no depende de material o del virtuosismo con que está realizada sino de su relevancia visual y de su carga simbólica o conceptual.

Imágenes

La conceptualización de la cerámica contemporánea

La definición y la práctica de la escultura se modificó a partir de los 70′s convirtiéndose en una categoría extraordinariamente “elástica” que se alejó del territorio de las forma para explorar la relación e interacción entre lo físico, lo visual, las propiedades de los materiales y los procesos de creación. Esta tendencia fue descrita por Jackson Pollock como “pensar a través del arte, el arte como pensamiento y la apreciación en y a través del encuentro con el proceso del trabajo artístico”. (*3) Este proceso no se refiere simplemente al aspecto técnico de la realización de la obra sino a un sistema de percepciones sobre la relación entre el artista, el material, el proceso de realización, su contenido conceptual y el espacio en el que se realiza. Richard Serra creó una lista de verbos que identifican 63 acciones generadoras de formas como: doblar, curvar, retorcer, enrollar, arrugar, dividir, marca, etc., etc., lo que se traduce en el hecho de que es la intención del artista lo que determina la dirección de la exploración y no un medio en particular, los materiales son los vehículos de expresividad donde las actividades se convierten en formas.

Los artistas han cambiado su visión hacia un mayor pluralismo, la búsqueda de otros materiales y otras formas de interactuar con sumados a la relevancia de la Instalación como una disciplina hÍbrida capaz de cruzar las fronteras entre diferentes disciplinas incluidas la arquitectura y el performance, que aborda el espacio como elemento de creación y comunicación, donde el contexto se convierte en contenido invirtiendo el modo en que el arte se introducía en una galería, haciendo realidad el deseo de los artistas de extender el área de trabajo del estudio o taller a los espacios públicos. Modifica además la percepción del arte que se concentra en un objeto al enfatizar la importancia de las relaciones entre los diferentes elementos o la interacción entre los elementos y su contexto, llegando incluso hasta la llamada “estética relacional” en la cual el sitio de producción y el sitio de consumo están colapsados y el espectador es parte y coautor de la obra (*4). Una obra siempre debe empezar con una idea cuando el artista consigue convertir una idea en una forma visible, todos los pasos del proceso de concepción y realización son importantes en ocasiones más que el resultado final.

Los trabajos realizados en cerámica se van posicionando en el mundo del arte contemporáneo: Grayson Perry ganador del prestigiado premio Turner 2003 marcó un cambio en la percepción de la cerámica en el mundo de las Bellas Artes; transguesor de límites, su técnica derivada del hobby del siglo XVIII de cortar y pegar para generar objetos decorativos, explora temas perturbadores a través de imágenes y textos aplicados a objetos de cerámica convencionales como platos o jarrones a los que la crudeza de los temas despoja de cualquier refinamiento.

Rebeca Warren, escultora, finalista del mismo premio Turner en 2006 presentó una obra que fue descrita por los jueces como “proyectando un sentido de incontrolable creatividad, pareciendo explotar y vuelto a fusionar en las amorfas propiedades de la materia”. La obra de Richard Deacon, su trabajo es definido como un acercamiento en cerámica a la escultura experimental que investiga las propiedades y el comportamiento del material. Su exploración parte de pequeñas esculturas en cerámica que son escaladas a grandes formatos con ayuda de asistentes, luego Deacon aplica sus marcas personales en un dramático acto de performance, sin un plan preconcebido, la clave está más en términos del proceso que del objeto final, aprovechando además la oportunidad y el accidente, manteniendo abierta la posibilidad de nuevas opciones. Kosho Ito, reconocido internacionalmente, trabaja sólo con cerámica, es catalogado como “desafiante” describe su trabajo como experimentos para exponer las características del material, busca probar los límites de qué es considerado arte cerámico. En su instalación “Virus” en la Tate Gallery en St Ives, Ito tritura 1500 láminas delgadas de porcelana, individualmente con la mano. Sus elementos son la interacción entre el cuerpo y el material, las leyes de la física y la temporalidad.

La Cerámica como medio

Los artistas que trabajan con cerámica son generalmente definidos por su medio a diferencia de los demás artistas platicos (pintores, escultores, grabadores, etc.) que son definidos por su actividad, su concepto y su proceso creativo. Los ejemplos anteriores demuestran las potencialidades de la cerámica para ser reconceptualizada, desde una perspectiva diferente, artistas contemporáneos que trabajan con diferentes materiales están escogiendo trabajar con cerámica por sus posibilidades materiales y su extraordinaria capacidad de registrar cada evidencia en el proceso de transformar ideas y conceptos en acciones. Esto significa cuestionar el planteamiento tradicional de expresarse a través de materiales para explorar la libertad de convertirse en vehículo de creación al permitir que el barro se exprese a través del artista, sorprender y ser sorprendido.