Fernando de Szyszlo Valdelomar (Lima, 5 de julio de 1925) es un artista plástico peruano de renombre, conocido principalmente por su trabajo en pintura y escultura. Es uno de los más destacados artistas de vanguardia del Perú y una figura clave en el desarrollo del arte abstracto en América Latina. Actualmente tiene 85 años.

Fernando de Szyszlo nació en el distrito limeño de Barranco en 1925. Es hijo de Vitold de Szyszlo, un físico polaco afincado en el Perú y de María Valdelomar, hermana del escritor Abraham Valdelomar. Estuvo casado con la poetisa peruana Blanca Varela con la que tuvo dos hijos: Lorenzo y Vicente de Szyszlo Varela.
Estudió la secundaria en el Colegio de la Inmaculada. Estudió en la escuela de arquitectura de la Universidad Nacional de Ingeniería sin terminar la carrera, luego ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú. A la edad de 24 años viajó a Europa, en donde estudió los trabajos de los maestros, particularmente Rembrandt, Tiziano y Tintoretto y absorbió las variadas influencias del cubismo, el surrealismo, el informalismo y del arte abstracto. Estando en París conoció a Octavio Paz, André Breton y a Georgette Marie Philippart Travers, la esposa del poeta César Vallejo, frecuentó el grupo de escritores e intelectuales que se reunián en el Café Flore enzarzándose en vigorosas discusiones sobre como podrían participar en el movimiento internacional del arte moderno y al mismo tiempo preservar su identidad cultural latinoamericana.

Al regresar al Perú, Szyszlo se convirtió en un importante artífice de la renovación artística en el país, abriendo nuevos caminos al representar temas peruanos en un estilo no figurativo.[cita requerida]
Fue docente de la Escuela de Arte de la Pontificia Universidad Católica del Perú entre 1956 y 1976 y profesor visitante de las Universidades de Cornell, Yale y Texas.
Lirismo del color, enriquecido por ricos efectos de texturas y un manejo de gran maestría de la luz y las sombras son los rasgos más importantes de la pintura de Szyszlo. Fuertemente identificado con unir las imágenes de las antiguas culturas con un lenguaje artístico modernista, el arte de Szyszlo revela una amplia cultura procedente de diversas fuentes que van desde la ciencia y la filosofía hasta la literatura. Sus evocaciones a los rituales, mitos y geografía de los paisajes de costa y desierto son frecuentemente asociados con el de los monumentos religiosos precolombinos.
Desde su primera exhibición en Lima, en 1947, Szyszlo ha tenido más de 100 muestras individuales en museos y galerías de América Latina, Europa y los Estados Unidos y ha participado en prestigiosas bienales internacionales como la Bienal de São Paulo y la Bienal de Venecia. Su trabajo está representado en importantes colecciones públicas y privadas alrededor del mundo.
Además de su labor como pintor, su afición a la literatura y sus amistades con varios literatos lo han llevado a importantes proyectos, entre los que destacó la creación, junto con el poeta peruano Emilio Adolfo Westphalen de la revista Las Moradas (1947-1949) de gran importancia en el desarrollo de la actividad cultural en el Perú. En 1996 publicó Miradas Furtivas, una selección de artículos escritos desde 1955, preferentemente sobre arte contemporáneo y arte precolombino. Es miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua.
Mediante Resolución Suprema Nº 271-2010, publicada en “El Peruano” es nombrado como el nuevo presidente de la ahora denominada Comisión Presidencial de Alto Nivel del Lugar de la Memoria, esto ante la renuncia del escritor Mario Vargas Llosa.

Parte de una entrevista... Donde se le pregunto...
¿Una sensación?
Una sensación porque no es una forma. Si fueran formas o unas cosas definidas sería más fácil: es una sensación de luz, sombra… André Malraux dijo una vez “ser pintor es tratar de poner junto a cuadros que existen cuadros que no existen”, o sea, frente a la pintura de otros descubrir la propia pintura. Lo mismo que Caravaggio cuando dijo frente a los cuadros de los renacentistas compañeros suyos “yo también soy pintor”, queriendo decir “yo también tengo una cosa que decir”. Eso es, en el fondo, lo que es ser pintor: tratar de sacar de dentro de sí una imagen, una forma que es propia.

Fernando de Szyszlo Para Conocedores

escultura

pintor

pinturas

arte

Cuadros

Pintura

conocedores

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Ahora, estando a las puertas del siglo XXI, hay todavía muchos que vienen vaticinando desde hace años la muerte de la pintura, aludiendo a las rupturas del arte con el soporte. ¿Ud. qué cree?.
No lo creo, es como decir que la poesía va a morir. Nunca va a morir, es decir, va a haber muchas otras maneras de aproximarse a la creación artística, sin duda; pero decir que las instalaciones vayan a matar a la pintura, imposible. Las instalaciones no duran. Una instalación no va a soportar siquiera seis meses; los cuadros en bulto de Oldenburg (5) y ese tipo de pintores ya están deshechos, porque amarrar telas y clavar cosas para dejarlas a la intemperie… la intemperie las destruye, simplemente. Es decir, expresarse en una superficie de dos dimensiones, con colores, formas y luces, es un problema que siempre va a existir, como el cómo expresarse con palabras o cómo expresarse con música. Nunca va a desaparecer. Hay épocas en que la creación como que se “desrumba” un poco, pierde el rumbo, y en la actualidad hay algo de eso. En este momento en la pintura el gran problema es el comercio. Es decir, que las obras de arte ahora son caras. Entonces antes las obras de arte estaban vinculadas a gente que le interesaba: ahora están vinculadas a personas que el arte les importa un comino, que lo que les interesa es el dinero, comprar un cuadro impresionista en medio millón de dólares y venderlo en siete millones de dólares. A un famoso galerista, el señor Andrew Lloyd, que tiene una de las galerías más importantes del mundo [Malborough] una vez un periodista español le preguntó “Usted tiene una gran colección de pintura” y él contestó “no, no, yo no colecciono cuadros, yo colecciono dinero”. O sea que eso es lo peligroso, porque ellos venden lo que sea, con tal que se venda.

En este sentido, ¿cuál sería el principal problema de los artistas jóvenes en la actualidad?
Yo creo que eso, ese peligro de la comercialización, y la tentación de imitar lo que se hace fuera, esa cosa colonial mental de “si en Nueva York se hacen instalaciones pues aquí también hay que hacerlas”, que si en Nueva York se hace op-art aquí también hay que hacer op-art. Ese criterio comercial es el camino seguro de un desastre, y el único camino bueno es el trabajo, el único. Trabajar y mirar hacia dentro, nunca hacia afuera. Uno es el mejor juez de lo que produce; entonces uno debe darse cuenta hasta qué punto es de malo lo que uno hace.

Esta una recopilación muy sencilla de Fernando de Szyszlo... Espero haya sido de su agrado...