Poemas de verano...



Poemas de verano ...


Otra vez el verano:

El verano pone su color tranquilo
sobre todas las cosas y las hojas;
de nuevo alborota el viento
a las muchachas, cierra
los cuadernos y junta la tarde
perezosa a las naranjas.
Arena de luz la playa, tranquilo
el mar, en paz el ave, solo el polvo
arrastra su camisa a otro lugar.
Hoy ha crecido el trigo mucho,
está la sementera en mediodía:
doble lámpara de sol y cereal.
Hoy pude ser feliz: pude tenderme
a contemplar la página del cielo,
pude oír removerse a las raíces
discutiendo con el suelo su estatura,
pude hablar con la brisa, haber
entrado al mar que me rodea
como una cintura, de qué buena
gana me habría sometido
al gobierno del ocio y sus racimos.
Pero estuve ocupado, no tengo
tiempo porque sufro; el mundo
nos preocupa; están matando todavía
al infeliz, aún le rompen
su arado al triste campesino,
aún carbonizaron en la silla
a los callados mártires sin culpa,
de qué nos sirven el tabaco
y la luna serena del estío
si nos quitaron, como siempre, el trigo.
Para qué tanto sol, tanta abundancia
torrencial, toda la vida planetaria,
si nos golpea la injusta
repartición, si la muerte
baja del cielo a los extremos
de la tierra, si la pobreza
me aleja de las flores y la fiesta,
si me obliga a estudiar
cada día mis zapatos.
Nada es nuestro todavía, aquí
todo es ajeno como en una posada
y nos roban la luz en la boca
de la mina, y la placidez de junio
con su dulce cosecha que se va
en las bodegas, y hasta la alegría
de tenderme junto a ti escuchando
la sangre, como en una guitarra,
cantar bajo mi mano en tu cadera.
Sé que a pesar de todo este día
volverá con su límpida hermosura,
su vegetal en apogeo, su hora
de sopor y de ternura. Volverá
la estación con su signo de cobre,
cuando seamos dueños de la vida
y la tierra, cuando el agua
nos traiga noticias y saludos
del hermano. Y nos veremos
el próximo verano, en mitad
de un año circundado de uvas
y de avena. Déjame, entonces,
tocarte en el día desnudo, déjame
hablarte en una ola del viento,
déjame marcar en el corazón el sitio
del encuentro en que nos hallarán
cantando, pero no me dejes recordar entonces
que aún hemos sufrido este verano.
De “Relato del extranjero” 1955


poesia



Sentimientos tristes:

Estando así como flor en verano
Madre mía, mis manos caen sobre mi tristeza
Por tu situación inesperada
Me duele el alma
La vida
Hasta mi sombra
Quiero decirte que te amo
Y que mis letras están tan tristes como yo
Y se destruye como soldados en plena guerra
Madre te necesito hoy y siempre
Olvidare mi tristeza y te cuidare siempre
Te quiero
Y tu mal me consume
Me clava la necesidad de vivir

verano

Noche de verano:

Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.
En el cénit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.



poemas


Existencia bajo el sol:

El mar, tu latir
Todo lo que me dice vivir
Esta tan cerca a mí
Tus pasos ágiles
La agonía no existente
La paz sobre el verano
De nuevo el sol que se detiene sobre ti
Tu piel rojo por el sol
Tus ojos claros como la paz
Tus labios tan extensos como las olas
Tan de rico olor como las flores
Volare hacia ti
Volare como ave libre
Y tu voz me dirá dulcemente
Un viento hacia mi alma