Una noche de invierno,baje las escaleras al mismo tiempo que encendía mi cigarrillo, caminando comencé a adentrarme en una especie de túnel sin salida, existía un silencio que por momentos me atormentaba, pero ansiaba tanto encontrar ese espacio, ese vacío para poder enfrentarme una vez más con mi conciencia.
De pronto a lo lejos se oye un ruido que logra estremecerme, que me provoca un escalofrío y al observar el extenso túnel se aparecían dos luces que invaden mis ojos y no me permiten ver más allá.
Unos minutos más tarde, el subte se detiene frente a mi y decido comenzar mi viaje. EL vagón estaba tan silencioso como el andén, a diferencia de este había un hombre junto a la ventana, en el último asiento de traje del mismo color que sus ojos, negros, se detuvo solo un instante a mirarme que fue cuando la máquina se estaciono y subí. Me acomode unos asientos más delante de él ya que mi viaje sería un poco largo, el subte frenaba en cada estación pero era inútil nadie subía, era como si toda la gente desapareciera en un instante y esa soledad que se respiraba en el aire ya comenzaba a atormentarme más de lo debido hasta llegue a pensar que no podía soportarlo más y no sé por que decidí girar mi cabeza hacía atrás y mi mirada lo buscaba como esperando algo de ese ser desconocido que simplemente con su mirada había podido transmitirme tanta paz como ningún ser antes, volvió a mirarme y esta vez sonrió, su boca era perfecta, retribuí con una sonrisa y avergonzada gire mi cabeza hacía el frente.
Pasaron veinte minutos ya faltaba poco solo dos estaciones y ya estaría más cerca de casa, el joven todavía no abandonaba el viaje, no sé por que pero no quería alejarme de él, creo que mi corazón guardaba la esperanza de que bajará en la misma estación que yo, pero eso no sucedió. Ya tenía que bajarme él todavía estaba ahí, en el último asiento y en la misma posición, baje y las puertas se cerraron detrás de mí, el miraba por la ventana y la máquina siguió su rumbo y él se esfumo por ese obscuro túnel como algo que no pudo ser.