Hola a todos, estoy de vuelta! , y esta vez con mi libro "El Joven Mago Vampiro" , por ahora no escribí ni la mitad, así que cuando lo termine o haga mucho más se los paso, no critiquen tan mal, solo quiero consejos, es el primer libro que escribo, o la primera gran cosa que escribo.


El Joven Mago Vampiro.



Esta historia comienza en la ciudad de Nosville, una ciudad tranquila en las que no se espera ver nada raro, era un día caluroso, las calles estaban vacías, las clases no habían empezado, y la mayoría de las personas habían viajado de vacaciones; pero se podía observar un grupo de individuos recorriendo las calles. Eran guíados por un hombre alto, que caminaba con más velocidad y observaba todo ansioso por descubrir algo, todos ellos vestian túnicas negras, cada uno llevaba una máscara negra con signos raros de color rojo oscuro, y sus ojos estaban ocultos tras la zombra de la capucha. Iban murmurando, lo que parecía molestar al hombre alto ya que caminaban lentamente.
De pronto, el que los guiaba se detuvo, señalando a los demás que prestaran atención y entonces levantó su brazo, y señaló una casa, una de las más grandes en la ciudad con rejas desde una esquina a la otra, un gigantesco jardín con grandes árboles y muchas flores; tenía tres pisos, dos cocheras, una enorme picina y todo lo que se pueda imaginar.
La casa pertenecía a Michael England, un doctor muy importante, tenía una esposa y dos hijos, Jenifer England (su esposa), era abogada, Jacson, el hijo mayor, con 17 años, y Grace, su hija menor con 10 años. Todos tenían ojos azules brillantes y una piel muy pálida, Michael y Jenifer parecían tan jóvenes como su hijo, Jacson y Grace iban a la escuela Silen Hair, el muchacho era rubio, esbelto, deportista y muy apuesto, tenía buenas notas en la escuela pero no era parecía muy estudioso, su hermanita tenía el pelo negro, no hacía mucho deporte pero era muy inteligente y tenebrosa, casi nunca habalaba, no era muy sociable.
Después de observar detalladamente la casa, admirarla y demás, el grupo de personas misterioso esperó observando todo y luego fueron a un restaurante, “La casa de Luigui” , un restaurante bastante viejo donde iba mucha gente, a comer pizza y pastas, era muy famoso en la ciudad hasta que el viejo Luigui murió, todos dicen que ya estaba viejo, pero nunca supieron bien por que se fue, desde entonces ya nadie iba a comer haí hasta que el lugar quedó en quiebra y abandonado, las personas encapuchadas esperaron y esperaron…
Llegó la noche y con ella la familia England, que venían en un lujoso auto negro y brillante, el conductor bajó y abrió las puertas, Jacson bajó del auto, con un traje blanco y con una corbata roja, luego bajó su padre, tenía un traje negro y su corbata era violeta, siguiendolo bajó su madre con un vestido gris, plateado y muy brillante, y inmediatamente Grace que llebaba un vestido blanco y una cinta negra en el cabello.


El grupo misterioso se acercó al Sr.England, antes de que pudiera abrir las rejas de su casa para entrar, y le entregaron una carta plateada con un sello rojo, pareció algo bueno al ver la sonrisa en la cara de Michael. Su hijo Jacson le arebató la carta y la observó , se emocionó mucho, pero su hermana pareció estar enojada y celosa. Después de esa noche los encapuchados desaparecieron sin dejar rastro alguno.
Siete días después Jacson cumplía los 18 y en tres días más empezarían las clases en Silen Hair. Jacson hizo una gran fiesta en su casa, y disfrutó muchos regalos, llegó la hora de la cena y su padre quiso brindar.
- Un brindis por mi hijo, por un nuevo hombre en la casa-Dijo su padre estirando su brazo con la copa en su mano.
- ¡No tan hombre! – interrumpieron algunos de sus amigos, y Jacson se ruborizaba.
Luego, pasaron los tres días, y Jacson se dirigía a la escuela caminando, al llegar conversó con sus amigos hasta que tocó la campana, todos fueron a sus clases, al Joven le tocaba la clase de matemáticas con el Profesor Curtis Vidart, esa era su clase preferida y el su profesor favorito, así que nada iba mal en este día.
- ¡Entregen sus trabajos alumnos!- Dijo el profesor.
- Tra… tra… ¿trabajos profesor?- Preguntó muy confundido Jacson.
- Sí, “trabajos”, England, ¿tu tienes el tuyo?- Respondió y preguntó Vidart acercando su cara al chico, y con una gran sonrisa malévola.
-Eh, eh, no señor, no tengo mi trabajo- Respondió Jacson muy nervioso.
-No, no importa, su padre me contó del problema que tuvieron- Aclaró el señor Vidart guiñándole un ojo.
-¿Problema?-Susurró el joven, pero el profesor no respondió.
Al terminar la clase Jacson fue a hablar con el profesor Curtis para aclarar lo que dijo.
-¿Qué problema profesor?- preguntó el muchacho.
-¿Problema?, jaja era solo para salvarte el pellejo frente a tus compañeros England, pero quiero ese trabajo para mañana, lo hicimos el día que faltaste- Respondió el señor Vidart riéndose y entregándole las hojas del trabajo que tenía que realizar.



- Uf, entonces, si es hací, muchas gracias profesor- Agradeció Jacson retirandose relajado. Pero aún no entendía por que el profesor Curtis lo había echo.
Al finalizar el día, el chico se iba hacía su casa, pero a mitad del camino vio que Oliver Robinson se acercaba.
Oliver era un chico apuesto de ojos verdes y pelo castaño claro, no era de los amigos ricos de Jacson, nisiquiera era su amigo, habían sido los mejores amigos en la infancia, pero cuando la famila England ganó mucho dinero y se hizo rica, Jacson se hizo popular y dejó de lado a su mejor amigo, ya no hablaban casi nada, sólo a veces se decían “Hola” y “Adios”. Oliver era humilde y bueno, tenía un hermano menor de 10 años como Grace, que se llamaba James, su madre, Joanne, trabajaba de profesora en la escuela Crysall, y su padre, Arthur Robinson, era policía.
- Hola amigo, te traje esto.- Dijo Oliver, entregándole un paquete.
- Gracias por recordar mi cumpleaños, y lo siento por no haberte invitado a mi fiesta, creo que me olvidé- Respondió Jacson abriendo el regalo, al finalizar vió que era una estatuilla de un dragón negro.
- Es de Rumania, yo tengo uno azul, mi tío me lo trajo de allá, y no importa lo de tu fiesta, de todos modos no podría aver ido, tuvimos el funeral de mi abuelo, supuestamente se murió por su vejez.- Dijo Oliver algo feliz y triste.
- Esta genial el dragón, muchas gracias, y lo siento mucho por lo de tu abuelo.- Decía oliver observando la estatuilla.
- Tengo que irme, pero te quería decir que la semana que viene es mi cumplaños, y yo quería que fueras.- Dijo Oliver con timidez entregándole una tarjeta de cumpleaños.
- Seguro, estaré allí amigo.- Respondio Jacson alejándose y agitando la tarjeta en su mano con el brazo en alto.
Oliver se dirigió hacia su casa, le esperaba un camino bastante largo, viajar en colectivo, tren y por último tomó un taxi, no es que la escuela le quedara lejos si no que él era el que vivía lejos, ya era de noche y al llegar estaban sus padres sentados, y lo miraron admirablemente con los ojos brillantes. Su hermano dormía en su habitación.
-Han llegado dos cartas para ti.- Dijo su madre, sin dejar de mirarlo. Oliver pudo observar que una de ellas era toda negra brillosa con un sello azul, y la otra era toda plateada brillante con un sello rojo.



-¿Cuál quieres leer primero?- Preguntó su padre señalando la carta plateada.
-Esa.- Dijo Oliver confundido y señalando la plateada, su madre se mostró enojada.
Enronces abrió la carta rapidamente y leyó sorprendido:

Colegio Eudecor para Jóvenes Vampiros
Director: Velmiro Conan Doyle (Jefe de Vampiros, Confederación internacional de vampiros)

Señor Robinson:
Le informamos que tiene una vacante en el colegio Eudecor para Jovenes Vampiros. Tiene una lista de las cosas necesarias para asistir al colegio. Las clases comienzan el 1 de septiembre, esperamremos su murciélago hasta el 31 de julio.

Gilbert K. Chesterton
Subdirector


Oliver, al observar la carta, quedó atónito, no sabía que decir.
-¿Y? ¿Tu qué dices? ¡debes ir!- Preguntó su padre emocionado.
-¡Un vampiro! ¿Soy un vampiro?- Preguntó Oliver sin responder las preguntas de su padre.
-Mejor lee la otra carta.- Dijo su madre, entregándole la carta con el sello azul.

Oliver tomo la carta, y sin preguntar nada la abrió, salió un brillo increíble y una luz dorada, pero cuando terminó, el muchacho leyó:


Colegio Longman de Magia y Hechicería.

Director: Adam Walsh Rabinovich (Gran Hechicero de primera clase, Jefe de Magos, Confederación de Magos).

Querido Señor Robinson:
Tenemos el placer de informarle que tiene una vacante en el colegio Longman para Jóvenes Magos y Hechiceros. Adjuntamos una lista con el equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre, esperaremos su lechuza no más tarde del 31 de julio.
Muy cordialmente,

Emma Person
Subdirectora



A Oliver se le había llenado la cabeza de preguntas.

-¿Entonces? ¿Soy un mago y un vampiro?- Dijo muy contento Oliver.
-Si, yo soy una hechicera y tu padre es un vampiro.- Respondió su madre.
-Eres uno de los pocos vamgos que existen.- Aclaró su padre.-Tu madre y yo nos conocimos una noche por casualidad, en “La casa de Luigui” hace 20 años, ninguno sin saber que el otro tenía esos poderes.-
Oliver miraba sorprendido.
-¿Qué es un vamgo?- Preguntó el muchacho.



-Un vamgo, son los chicos “especiales” que tienen una madre hechicera y un padre vampiro o una madre vampira y un padre mago, ellos nacen con poderes de vampiro y poderes de mago, por eso se les da la oportunidad de asistir a las dos escuelas.-Explicó su madre.
Luego cenaron, y le respondieron muchas preguntas a Oliver, su madre le explicó sobre quienes eran los mas grandes magos que habían existido, y su padre le hacía burla, ya que le aburría el tema de la magia, también le contó varios de los hechizos mas fuertes que un mago pueda llegar a hacer. Luego su padre le explicó muchas cosas sobre los vampiros, que cuando se convirtiera en uno de ellos tendría super velocidad, mucha más fuerza, mejor vista y memoria, y varios de los poderes más fuertes de un vampiro, las transformaciones que podría llegar a hacer, y algunas anégdotas de cuando era chico y tenía esos poderes.
-¡Eso fué genial!- Decía Oliver luego de haber escuchado una de las mejores anégdotas de su padre.
-Pero ahora vé a dormir, que mañana iremos de compras.- Le dijo su padre.-Sera un día bastante largo.
Por supuesto que Oliver tardó en dormirse, ya que tenía muchas preguntas, ¿Qué poderes tendría como vampiro?,¿Cuántos hechizos podría hacer como mago?, ¿Los vampiros lo morderían?, y ¿De qué se trataba ese “equipo” del que hablaban las cartas?
Sonó el despertador y al levantarse, por la mañana, el sol brillaba desde su ventana a su habitación, de repente su padre entró a la pieza gritando como loco.
-De compras ¡Sí!- Dijo Arthur, estaba muy emocionado.
-¿Qué? , ¡No era un sueño!- Dijo Oliver, encantado de que lo que pasó esa noche era verdad.-Pero… ¿A dónde venden cosas para un vampiro?-
-En un lugar genial, en ¡La Juguetería Eudecor!- Arthur parecía estar mas emocionado que el niño.
Ya en el centro de Nosville, caminaban y caminaban hasta que llegaron a un callejón.
-Allí es.- Dijo su padre con una gran sonrisa recordando su primera vez en ese lugar.



-¿Allí?- Preguntó el chico muy confundido señalando una puerta vieja y herrumbrada al final del callejón oscuro y tenebroso, se podía ver que algunas ratas y bichos pasaban por allí, en un costado había un basurero, la puerta tenía un picaporte con la cara de un vampiro de piedra con los ojos cerrados y la lengua hacia afuera.
-Si, Allí, ¿No es genial?- Preguntó su padre encantado del lugar.
-¿Por qué la gente no puede vernos?- Pregunto Oliver señalando detrás de ellos en el centro, la gente pasaba al lado de él, y él les hacía burlas pero las personas no lo miraban.
-Por que, por que solo los vampiros podemos entrar aquí.- Su padre le señaló una raya roja que separaba el callejón del centro.-En esa raya hay una especie de campo de fuerza, las personas normales y los magos no pueden ver mas allá de ella.-Explicaba su padre.-Bueno, mejor entramos ¿no?-Ellos avanzaron, su padre iba normalmente pero Oliver sentía un miedo, escalofríos y escuchaba unas voces que susurraban “Oliver, Oliver, ven con nosotros, Oliver, Oxlade te necesita, Oliver”, al escuchar esas voces Oliver se estremeció completamente desde sus pies hasta su cabeza.
-Papá, ¿quién es Oxlade?- Pregunto el niño bastante confundido y con miedo de que le pasara algo o su padre se enojara por la pregunta.
-¿Oxlade? , no conosco a ningún Oxlade, ¿De donde lo sacaste?- Preguntó su padre normalmente, Oliver se relajó ya que no pasó nada malo.
-No, no lo sé , sólo me vino a la mente- Respondió mintiendo el muchacho.

Al llegar a la puerta, su padre exclamó “Me encanta hacer esto”, Oliver lo miró muy raramente. De Pronto a su padre se le alargó la uña del dedo índice y se rasguñó el dedo, le empezó a salir bastante sangre y Oliver se imprecionó, “No pasa nada” le dijo su padre para tranquilizarlo, luego tomó el dedo rasguñado y lo paso por la lengua de la cara de vampiro que tenía el picaporte, lo que pasó fue algo increíble el vampiro guardó su lengua con la sangre y sonrió abriendo los ojos, “Pueden Pasar” exclamó la pieza de piedra con una voz grueza. Oliver también puso una sonrisa gigante, lo que seguía era aún más emocionante…
Al entrar Oliver abrió sus ojos lo que mas pudo para observarlo todo, era tan genial, había tantas cosas, que no sabía por donde empezar a ver, había muchos jóvenes más de su edad y algunos más grandes.


Había dientes de vampiro de todos los colores, túnicas negras, rojas y grises, murciélagos, ratones, tarántulas y víboras de mascotas, pociones para hacer transformaciones, sangre común, sangre blanca y una sangre negra muy rara, y muchas cosas más.
-¿Qué estan buscando?-Preguntó una voz grave y tenebrosa detrás de ellos. Oliver, tiritando se dio vuelta y vió que era un hombre alto, con el pelo blanco, y bastante viejo, con una túnica gris, que tenía unos bigotes grises, sus ojos eran muy blancos, y su pupila era gris, tenía muchas arrugas, unos largos pies con zapatos negros, y un gran zombrero plateado con una cinta roja. Acarició a Oliver con su mano, sus largas uñas eran aún más grandes que las de su padre.
-¡Hola señor Zach! , estamos buscando las cosas para la escuela de mi hijo.- Dijo Arthur saludando con su mano al hombre alto, que al parecer se llamaba Zach.
-Esta bién, empecemos con su túnica. ¿Quieres una negra, roja o gris?-Preguntó el sr.Zach.
-Papá, ¿Tenemos dinero para todo esto?- Preguntó el muchacho susurrando a su padre.
-Por supuesto, tu madre y yo hemos ahorrado desde que naciste, tenemos dinero para tus cosas de Eudecor y para las cosas de Longman, también sobrará mucho más de lo que imagines, para ti en las escuelas.- Susurró su padre contentamente.
-Entonces quiero la roja.- Respondió Oliver a Zach.
El anciano Zach empezó a hacerle las medidas.
-Así que ¿Tu primer año en Eudecor?- Preguntó el Sr. Zach al chico.
-¿Primer año? , pero si ya tengo 18, la escuela común termina a los 18 ¿No?, ¿No es así con Eudecor?- Preguntó Oliver
-No, por eso las escuelas para magos y vampiros empiezan a los 18, para que los muchachos terminen la escuela común. Las escuelas para magos y para vampiros son en tres años, el primer año es “Principiantes” , el segundo es “Avanzados”, y el tercero, el cual sólo algunos llegan a ese año, es “Profecionales”.- Aclaró el hombre.
-¿Sólo algunos llegan a ese año?, ¿Cómo que sólo algunos llegan al tercer año?-Preguntó otra vez oliver.
Zach respiró con frialdad, tragó saliva y empezó a contestar…


-Sí, sólo algunos, los mejores vampiros, los que tienen más poder, los más rudos, con más frialdad que los demás, los más tenebrosos, los más ricos, yo no pude llegar al tercer año, me sacaron al segundo año cuando no pude controlar el ataque de millones de murciélagos. Varios de mis compañeros tampoco pudieron, sólo Michael England, Jack Oxlade, Chris Barnes, Lucy Blane, George Samolovich, tu padre y Henry Twain lograron llegar al tercer año.- Le contó el hombre alto.
Oliver miraba tan asombrado, no lo podía creer.
-¡Oxlade! Usted, ¿Usted dijo Oxlade?- Preguntó encantado Oliver.
-Eh si, es un gran vampiro, casi nunca hablaba, siempre era el preferido de los maestros, pero era muy malévolo, hacía bromas de mal gusto todo el tiempo con Michael.- Aclaró el anciano justo cuando terminaba el último detalle de la túnica, la envolvió en una bolsa negra y Arthur la metió a un carrito de los que estaban al lado, para llevar las cosas.
Oliver todavía no lo podía creer, ¿Quién habra sido ese tal Oxlander? , y Zach dijo que era amigo de Michael, Michael England, el padre de jacson, y ¿Cómo habria podido escuchar esas voces en el callejón?, tenía tantas dudas. Pero algo lo interrumpió…
-Bueno, sigamos con tu mascota, ¿Quieres una tarántula, un murciélago, una rata o una víbora?, te convendría un murciélago, así podrás enviar tu respuesta a Eudecor.- Preguntó el Sr. Zach conduciéndolos hasta una especie de veterinaria para mascotas, donde había muchos doctores haciendo pruebas escribiendo o trabajando con raras pócimas y medicamentos, entonces siguieron caminando y más adelante habían cientos de estantes con murciélagos, ratas y tarántulas, murciélagos gigantes o chicos, de diferentes colores, otros con las alas gigantes y otros con las alas más chicas o medianas. Ratas gordas bajas, altas o flacas de muchos y diferentes colores, con la cola más larga o más corta. También había tarántulas, miles de ellas, de diferentes colores y tamaños, pero lo que imprecionó verdaderamente a Oliver fueron las víboras, había de todo tipo, la que más le gustó fue una muy larga de color negro, con rayas púrpuras y los ojos blancos.
-¡Me gusta mucho esa víbora!- Comentó Oliver.-¿La puedo llevar?-
-¿Por qué no llevas mejor un murciélago?- Preguntó su padre, a Arthur nunca le gustaron las víboras, siempre optó por una tarántula o un murciélago.
-Quiero la víbora.- Rogó de rodillas Oliver.


Arthur miró su billetera, y de pronto tenía una gran sonrisa en su rostro.
-Esta bién, llevaremos esa víbora y algún murciélago.- Contestó su padre.
-¡Sí! , eso es genial, creo que iré a elegir mi murciélago.- Dijo Oliver alejándose de su padre y del Sr. Zach.
-¿No le contaste a tu hijo sobre los tres años que hay en la escuela?- Preguntó tenebrosamente Zach, algo enojado.
-Eh, no, no le he contado sobre eso.- Dijo disgustado el hombre.
-Pues, debiste hacerlo, por que yo ya lo hice.- Comentó el viejo.
-¿Qué, por qué lo hiciste?- Preguntó gritando.
-Debes contarle lo que te pasó en el tercer año.-Respondió Zach.
- Esta bién, lo haré en el camino a casa- Aclaró muy nervioso Arthur.

Oliver venía muy contento, con una jaula que traía un murciélago, en la mano, el animal era blanco, con las alas negras, los ojos rojos, sus uñas grises, y una mancha roja en una de sus alas, por la parte inferior.

-Parece que el niño ya eligió, ¡y que eleción!- Dijo riéndo Zach.
-Si, eso parece, pero el animal no es feo, a mi me parece genial.- Dijo el padre del niño.
-Si, pero los de antes eran comunes, sólo negros.- Comentó el Sr. Zach.
-¡Hola!, quiero este.- Dijo el muchacho señalando la jaula.
-Bién vamos a guardarlo.- Dijo el señor Zach.

Después de haber guardado todo en el carrito siguieron caminando…
-Sigamos con las pociones.- Dijo el hombre alto, mientras los dirigía hacia una sala muy grande, y blanca, donde había miles de frascos sobre palos de piedra distanciados uno del otro.


-Murciélago,mm copia, ¿copia?, tarántula, ¡wow!, ¡hormiga!- Leía Oliver, los carteles de cada una de las pócimas.-¿Qué es “copia”?-.
-Copia, es una formula para copiar lo que estás viendo, o lo ultimo que viste que tenga vida, es una de las mejores.-Respondió Zach.
Oliver tomó una de murciélago, una de “copia”, una de tarántula, víbora, hormiga, una de rata.
-Quiero estas, pero ¿Qué es esa pócima de “x10”?- Preguntó el niño viendo la pócima de x10.
- La mayoría elige esa, la mayoría de los que pueden pagarla.- Aclaró Zach.-Mejora tus poderes diez veces más.-
-¿Cuánto cuesta?- Preguntó emocionado.
-100 murlares.- Respondió el hombre riéndo.
-¿murlares?, ¿Cuánto sería eso en dinero de humanos?-Dijo Oliver, pensando que debía ser el dinero de los vampiros.
-Serían $250.- Respondió el anciano, con una sonrisa.
-Esta bién, creo que la llevaré.-Contestó el muchacho, mientras su padre volvía.
-Creo que deberías llevar algunas de estas, para jugar en la escuela.- Le aconsejó su padre, que traía una caja con muchas pociones para hacer bromas, “polvos picadores”, “escobas locas” , “agujetas enroscadas”, y muchos más.-Lleva toda la caja.- Contiuó su el hombre.
-Sigamos con la sangre.- Dijo Zach, que al parecer confundió a Oliver con eso.
-¿Sangre?-Preguntó el muchacho.
-Si, la sangre es para que ya seas un vampiro de “verdad”, se activaran tus poderes cuando la tomes.- Aclaró su padre.
Llegaron a una sala negra donde había miles de botellas todas en estantes justos a su medida, algunas eran más grandes o más chicas, había tres tipos de colores, las blancas, las rojas y las negras, las blancas eran para los vamgos, las rojas para los vampiros comunes y las negras eran para los vampiros professionales, por más que Oliver preguntaba qué hacía esa sangre negra los dos se negaban a responder.


Así que empezaron a elegir…
-Debes tocar cada botella para ver cual es la correcta, yo percibo cuales son las sangres correctas así que te daré como cinco botellas para que las toques, si la sangre se vuelve gris es incorrecta, y si se queda blanca es la correcta.- Dijo Zach, mientras empezó a sacar las cinco botellas, y las puso en frente del joven.
-Bueno creo que empezaré.- Dijo Oliver con algo de miedo.
Había tres grandes, una mediana y una chiquita, empezó por la mediana, y sintió un dolor en la cabeza, que sus venas se hinchaban hasta que la dejó de tocar, la sangre se empezó a hacer gris desde el punto donde toco Oliver, luego tocó dos grandes y en las dos sintió un dolor en el estómago, pero nada más, luego quedó la pequeña y una grande. Entonces prefirió tocar la pequeña, al instante en que la tocó las venas se le hincharon, sus ojos se pusieron rojos, sintió un dolor en el estómago y en la cabeza, su uñas se alargaron, hasta que no aguantó más el dolor y soltó la botella, esta no cambió de color y, esa fue la correcta.
-Esta bién, vamos a envolver todo esto.- Comentó Zach.
-Agg, ouch, me duele mucho el estómago.- Comentó Oliver cubriéndose la panza con su brazo, mientras Zach y Arthur reían.
Se retiraron luego de haber observado todo, y al salir por la puerta hacía el callejón volvió a escuchar las voces que susurraban, “Oliver, Oliveeeerr, úneetenoos, únete a Oxlade, únetenos”, pero esta vez sintio un dolor en el corazón, y luego un dolor en su brazo, revisó su brazo y vió que tenía largos rasguños desde la muñeca hasta el codo.
Pero no comentó nada con su padre, ni con su madre.
Arthur le explicó todo sobre la escuela Eudecor, sus profesores, el director, el conserje, el bosque y todo sobre los vampiros.
-Y entonces ¿Tengo superpoderes?-Preguntó entusiasmado el niño.
-Si, lo único que tienes que hacer es beber la sangre blanca que compramos, hazlo cuando estes listo, así activas tus poderes.- Informó su padre.
Todo el día con su padre, Oliver aprendio todo lo que podría sobre los vampiros. Al otro día tendría que ir a la escuela así que se durmió lo más rápido que pudo, después de alimentar a sus mascotas y jugar con ellas.
Pero al otro día, al levantarse se dio cuenta de que ese día era lunes, y todos los lunes jugaban deportes, entonces…


Se decidió y pensó que con poderes mejoraría su manera de jugar, entonces revisó en las cajas de la Juguetería Eudecor y por dinn encontró la botella blanca, mientras su madre lo llamaba y el respondía “Ya voy”, entonces respiró, y la tomó, sin pensarlo dos veces.
Empezó a sentir un dolor en la cabeza y en el corazón, sus ojos empezaron a ponerse grises con rojo, sus venas se les hincharon y se pusieron de color rojo, sus brazos y piernas también se hincharon, el joven se puso mucho más pálido, sus ojos ya estaban complretamente rojos, le habían crecido sus músculos, y el se había puesto un poco más alto, el se arrodilló con mucho dolor, sus dientes y colmillos crecieron, pero luego volvieron a ser normales, sus ojos también volvieron a ser verdes, pero más brillantes.
Bajó las escaleras, a desayunar, y su madre lo miró asombrada igual que su padre.
-Así que la tomaste.- Dijo su madre enojada.
-¡La tomó!, la tomó, la tooomó.- Gritaba su padre de forma burlista hacia su madre, estaba muy emocionado.
-Si, sentí un poco de dolor, pero ya me siento normal y genial.-Dijo Oliver.-Pero, ¿Cómo supieron que la había tomado?-
-Por favor, ningún adolescente crece varios centimetros ni tiene más musculos de un día para el otro.- Le contestó su padre.
-Si, en eso tienes razón.- Comentó el joven riendo.
-Esta bién pero mejor toma el autobus antes de que llegues tarde a la escuela.- Dijo Joanne.
Oliver tomó dos tostadas y se fue en el autobus hacia la escuela Silen Hair.
Al llegar, todos lo ovserbaban, estaba más pálido, más alto y más musculoso. Entonces vió que Jacson se acercaba hacia él.
-Así que recibiste la carta.- Comentó el amigo.
-¿Qué carta?- Preguntó Oliver mintiendo, estaba muy sorprendido de que Jacson supiera algo sobre lo de los vampiros.
-¡Sé que eres un vampiro!- Aclaró Jacson.
Oliver se puso nervioso, no sabía si lo había visto comprando las cosas de vampiro, o a alguna de sus mascotas…


-¡Habla más despacio!, y ¿Cómo lo sabes?- Susurró molesto Oliver.
-Yo también lo soy, y nos dificil distinguirlos.-Dijo Jacson.-Puedo ayudarte con tus poderes.-
-¿De verdad?, ¿Desde cuándo lo eres?-Pregunto sorprendido el joven.
-Lo supe una semana antes a mi cumpleaños, así pasa con todos, les envian la carta una semana antes de cumplir los diesiocho, entonces, ¿ya tomaste la sangre roja?- Contestó.
-Esta bién,gracias por ofrecerte a ayudarme con mis poderes, y mm, si, la sangre roja, sí, la tome esta mañana.-Respondió, penso que si le decía que la sangre era blanca y el también era mago lo dejaría de lado como había pasado antes.
Sonó la campana, y ya era hora del partido de futball, el primero del día.
Haí estaban, en la cancha de futball, Jacson jugaba para el otro equipo, así que tenían mala suerte.
Empezaron, y Jacson corría hacia Oliver, como una máquina, y allí estaba, Oliver tirado en el suelo, a dos metros de donde estaba, y todos festejando con Jacson su gol, ¿Cómo sucedió?, Jacson corría velozmente, volteó a Oliver dos metros más sobre el césped, y patió la pelota tan fuerte querompió la red del arco.
Todos festejaban, y algunos culpaban a Oliver. Jacson se acercó al joven y lo ayudó a levantarse.
-A veces hay que aceptar nuestros poderes, y usarlos.- Dijo sonriendo Jacson.-Tienes que empezar a usarlos.- Continuó y Guiñó un ojo.
-A veces hay que aceptar nuestros poderes, y usarlos.- Repitió susurrando Oliver, de forma burlona, molesto por que Jacson lo avergonzó.
Así estaban 1-0 y Jacson volvió a tomar la pelota, corría hacia Oliver de nuevo, y el joven estaba muy nervioso.
-¡Esta vez no!- Dijo Oliver muy contento, y entonces se enojó y usó su fuerza de vampiro.
Y esta vez Jacson terminó a cinco metros de donde estaba y el arco contrario se había desarmado, con un golazo de Oliver Robinson, todos gritaban y festejaban. Levanto a Jacson de la mano.

-Tampoco abuses demasiado, estarías en graves problemas si le muestras al mundo que los vampiros existen, pero fue una buena jugada.- Dijo Jacson algo molesto y avergonzado.
Seguían 1-1 hasta que terminó, todos orgullosos de los dos vampiros. Parecía que su amistad cambiaría.
Una nueva campana tocó, era hora del recreo y todos hablaban de Robinson, Oliver estaba muy alegre, pero seguía la hora de jugar básquet y no sabía si sus poeres seguirían funcionando.
-Ten cuidado con mostrar mucho tus poderes, y recuerda que mañana tenemos prueba de química.- Advirtió Jacson.
-¡Prueba!, oh no, me olvidé.- Respondió Oliver, sin aver escuchado lo de los poderes.
-Tranquilo, solo lee lo que hay que estudiar una vez y ya verás.- Le informó
-¿Una vez?- Pregunto confundido el Joven.
-Si una vez, los vampiros tenemos una super memoria, lo lees y en la prueba sólo trata de recordar y ya verás, yo hago eso.- Entonces Oliver se dio cuenta de que por eso era que Jacson tenía buenas notas y no parecía estudioso.
James se acercaba para hablar con su hermano.
-¡wow! ¿Cómo lo hiciste?, dicen que fue genial, y que te pasa estos días, estas muy raro.- Dijo James a Oliver.
-Eh… si, si, fue solo suerte, todos la tienen alguna vez ¿no? ¿Estos días?, no, esta todo bién, me eh echo amigo de Jacson otra vez.- Respondió Oliver entusiasmado.
-Mm… así que England ¿eh?- Dijo su hermano aún no muy convencido sobre esa amistad.- ¿No crees que te usa por tu popularidad?- Preguntó.
-No lo sé, por ahora no diré nada, todo esta bién.- Dijo preocupado el joven.
-Si, por ahora.-Comentó su hermano mientras se iba.
Luego de eso Oliver y Jacson salieron hacia la cancha de básquet para empezar el partido, estaban en el mismo equipo esta vez, con Gilbert, Rodolfo y Braian, tres flacuchos con antiojos, y muy estudiosos, eran los “nerds”.


Venía Jacson pasando a tres jugadores contrarios y Oliver la pedía, pero Jacson no lo escuchaba y hizo un tanto. Eso se repitió varias veces, entonces iban 12-6, Oliver se molestó ya que Jacson estaba jugando sólo, entonces toma la pelota, pasa a uno , a otro, dos más, falta sólo uno pero Jacson la pide, el joven no sabía que hacer. Los jugadores contrarios se restauraron e iban tras la pelota, entonces Oliver cerró fuertemente sus ojos y pensó que hacer, luego empezo a tener un pensamiento: vió una gran exploción frente a la casa de Jacson, un hombre viejo salió todo quemado de ella, era “La casa de Luigui” , el hombre tenía canas y anteojos, muchas personas fueron a ayudarlo pero el hombre desapareció, y las personas también, caían cenizas, pero luego todo empezó a armarse de vuelta, quedó como antes, y el viejo volvió a la calle, pero estaba con mucha sangre y esta vez nadie lo ayudaba, entonces se vió que Luigui estaba tratando de ayudarlo, el también estaba herido. Una persona encapuchada apareció, y estiró su mano hacia Luigui, el pobre hombre salió despedido hacia el restaurante, rompió la ventana y quedó desmayado adentro.
Oliver dejó de pensar, y algo lo sorprendió, todo estaba en camara lenta, era increíble, el único que estaba normal era él, los jugadores estaban saltando hacia él, Jacson seguía pidíendola, y estaban las porristas a un costado, entonces el joven pensó que tendría que ser algún poder de vampiro.
Ató las agujetas de los jugadores contrarios, hizo que Jacson se pusiera un dedo en la nariz y cuando vió a las porristas, fue hacia ellas y besó a Samanta Levi, una chica rubia, con ojos azules, muy lista y bastante deportista, era la capitana del equipo de porristas desde hace un año. No tenía hermanos, su padre trabajaba en el banco y su madre era dentista, Richard Levi y Alice Levi, era una de las chicas más lindas de Silen Hair.
Luego fue y anotó un tanto, todo volvió a la normalidad, Jacson sacó rapidamente su dedo de la nariz, todos los rivales estaban en el piso, Oliver miraba sorprendido y encantado, Samanta sonreía.
Terminaron 68-22 en un alucinante partido de Robinson y England.
-¿Cómo lo hiciste?, lo hiciste a super velocidad, ¡Eres uno de los pocos que que logra hacer eso!- Dijo Jacson emocionado.
-¿Qué?, yo no hice nada, solo anoté.-Respondió muy nervioso Oliver.
Jacson río. -No me vas a decir que no, a mi, ni Gilbert ni Rodolfo ni Braian podrían hacerlo. Además ¡Besaste a Smanta!- Gritó Jacson.



-Esta bién, fui yo, pero no grites, que ¿Nunca hablas en silencio?- Susurró el vampiro, él no era bueno para mentir.
-Esa chica ¡Es hermosa!-Dijo su amigo.
Después de ser alabado por todos, de las clases y deportes, el día termino, y Oliver estaba en camino a su casa, pero alguien le tocó la espalda, el Joven se dio vuelta y para su sorpresa, era Samanta.
-¡Sé lo que hiciste!- Dijo la chica.
-¿Qué, de qué hablas?- Preguntó el vampiro atónito.
-Lo que hiciste en el partido de básquet, sé que me besaste.- Aclaró Samanta.
-¿Enserio?, ¿Cómo lo sabes?- Dijo Oliver
-Lo sentí en mis labios, todos los jugadores contrarios a ti estaban en el piso, “con las agujetas atadas”, los nerds no podrían haberlo echo, y si Jacson lo hubiera echo no tendría el dedo en la nariz.- Respondío astutamente la joven.
-Esta bién, fui yo, y si te molestó de verdad lo siento.- Se disculpó muy avergonzado Oliver.
-Pero ¿Cómo lo hiciste?, y no, supongo que no me molestó.- Oliver no sabía que contestar, no podía decirle que era un vampiro.
-Supongo que soy bastante rápido ¿No?- Respondió Oliver.
-Hay Oliver, de verdad, no eres bueno para mentir.- Dijo sonriendo la chica.
-Esta bién, pero no puedo decirte la verdad, de veras, lo siento.-Le Informó.
-Como digas, ¿Quieres tomar un helado?-Le preguntó llevándolo de la mano.
-Seguro.-
Llegaron a una heladería bastante grande, las empleadas eran buenas, y todo era de color celeste, “Los helados de Jack”, ese era el nombre, Jack era un hombre viejo, flacucho y alto, las empleadas eran sus hijas, y eran amigas de Samanta, Oliver pudo observar que el viejo Jack tenía la misma marca en el brazo que él, tres rasguños desde la muñeca hasta el codo. Oliver empezó a tener mucho calor, y sentía olor a quemado.



-¡Está comenzando!- Gritó Samanta subiéndose a la mesa. Oliver la miró raramente, y no entendía nada de pronto, la chica lo tomó de la mano y empezaron a correr hacia donde hacían los helados, la parte de adentro, las hijas de Jack, Susan, Miranda y Alison corrieron hacia una habitación oscura y salieron volando en escobas, con unas túnicas azules, el viejo Jack abrió una puertita en el piso que llevaba al sótano. Samanta sacó de su bolsillo una varita.
-Que, queee, q… ¿Qué está pasando?- Preguntó muy atónito el joven vampiro.
-Tú no te preocupes aún vampiro.- Respondió la joven hechicera.
-Vamm… ¿vampiro?, ¡vampiro!- Preguntó nuevamente el chico, aún sin saber que pasaba, de repente las tres jovenes hijas de Jack entraron golpeando la ventana, rompiendo todo el vidrio, como si alguien las hubiera golpeado, estaban con heridas y desmayadas.
-Si, se que eres un vampiro, Jack es un mago, y yo y sus hijas también lo somos, te traje aquí para que nos ayudaras, se que eres un vamgo, y se que también Jacson es un vampiro.- Aclaró su amiga disparando un hechizo con su barita hacia el frente del negocio, lo que creo una especie de escudo de plasma.
-Wow, supongo que eres muy lista, y no soy bueno mintiendo, lo sé.- Dijo el muchacho.
-Sí, pero ahora toma esta varita y ayúdame.- Dijo Samanta entregandole una varita mágica, de color blanca con la punta negra.
-Si, pero no se como usarla.- Gritó Oliver.
-Vamos, no nos queda tiempo, sígueme, y solo sigue tus instintos.- Explicó la rubia, guiándolo de la mano, hacia un pasillo largo y oscuro, una luz titilaba y había varios bichos. Hasta que salieron afuera por la salida de emergencia.
-¿Tiempo?, ¿Para qué? , y ¿Qué pasará con las chicas y con Jack?- Preguntó el vamgo, muy confundido sin saber de quien escapaban.
-Ellas estarán bién, siempre que me ayudes a protegerlas.-
-¿Protegerlas?, ¿De quién? Y ¿Cómo las protegeremos, si estamos escapando?-
Luego vieron una sombra negra, era alguien que iba hacia ellos…



Era Susan, estaba muy mal herida y su varita estaba quebrada.
-Tranquilo, solo es Susan, ayudemosla a… pa… pararse, ¡Susan! ¡Noo!- Decía Samanta mientras vio que un hechizo vino disparada hacia su amiga, era como un rayo rojo, que la atravesó y Susan, Susan murió.
-Invisible, ¡invisible!- Gritó Oliver agitando su varita, mientras sostenía a Samanta para que no corríera a llorar con su amiga, hasta que se hicieron invisibles, Oliver no sabía como lo había logrado, pero lo hizo, Samanta seguía llorando, y para que no la escuchara el que había disparado ese hechizo, le tapó la boca. Vieron que un hombre con túnica venía hacia ellos, el joven se estremeció y estaba muy nervioso con mucho miedo.
-Susan, Susan, Susan, pobre Susan, no debieron enfrentarme, ahora tus hermanas tambien moriran, y luego, luego iré por el viejo Jack.- Decía el hombre encapuchado.
Oliver estaba muy enojado, pero no sabía que hacer. El encapuchado entró en el negocio.
-Maldición, ¡No Susan!- Decía Samanta.
-¡No Sam!, basta luego puedes verla, debes aceptarlo, ella ya se fue, pero sus hermanas y su padre no, debemos ayudarlos a ellos ahora.- Dijo Oliver muy valiente, aunque no estaba seguro de enfrentar a ese hombre que podía terminar con su vida en cuestión de segundos.
-Tienes razón, gracias por estar conmigo.- Dijo Sam abrazándolo.
Luego con algo de miedo, entraron al negocio. Vieron al hombre encapuchado recorriendo el lugar, tomó a Miranda del cuello…
-¿Dónde esta tu padre?- Preguntó con una voz oscura.
-Detrás de mí.- Respondió la muchacha.
El hombre la tiró contra la pared con mucha fuerza, para verificar que Jack estuviera detrás de ella o hubiera alguna puerta, Pero el hombre malévolo fue engañado y sorprendido por las hijas de Jack.
-No, mi padre no está aquí, pero ¡Yo sí!- Gritó Alison, sosteniéndose en el piso con sus manos, en forma de resorte, con sus piernas apuntando al hombre, y entonces lo sacudió con una patada increíble.


-¡Wow!- Dijo Oliver festejando.
-¡Calla!, no es una pélicula de acción.- Le dijo Sam susurrando.
-Lo siento.-
El hombre chocó contra la pared en donde estaba Miranda, y la chica lo sostubo del cuello, asfixiándolo, para que no hiciera ningún hechizo. Pero este la tomó del cabello y la arrojó contra su hermana, las dos chocaron contra el campo de fuerza que había creado Samanta.
-¡Es un vamgo!- Susurró Oliver a Sam.
-¿Qué?, ¿Estás loco? ¿Cómo lo sabes?- Preguntó Samanta.
-No, no estoy loco, y un mago no podría tener esa fuerza, y con mi vista de vampiro puedo ver que sus uñas son demasiado largas, un hombre no tendría ese tamaño de uñas a no ser que sea mujer, y si observas bién se pueden ver sus colmillos con sangre, debe haberle chupado la sangre a Susan.- Explicó Oliver.
-Vaya, tienes razón una vez más, no eres tonto amigo..- Comentó la chica.

El hombre encapuchado agarro del cuello a las dos hermanas y las empezó a estrangular.
-Buen plan, pero nescesitarán más que eso para detenerme.-Dijo la voz tenebrosa.
Miranda y Alison lo escupieron en la cara.
-Es hora de actuar.- Dijo Oliver a Sam, mientras se deslizaba por el piso del negocio, acostado y apuntando su varita hacia el hombre de túnica.-Rayos, ¡rayos!-El muchacho disparó electricidad hacia el hombre.
-¿Qué?- Dijo el encapuchado mirando a Oliver y a un rayo que se dirigía hacia él.
Un grito muy ruidoso se sintió dentro del negocio. El encapuchado se disparó hacia el campo de fuerza y se desmayó por un momento. Las chicas heridas corrieron con Sam.
-Entren en la oficcina, nosotros nos encargaremos desde ahora, no se preocupen.-Comentó Samanta.



Las muchachas entraron y abrieron una puertita igual que la que su padre, Jack, había abierto en la cocina, y eso las dirigió con su padre, al sótano.
El vamgo malévolo recuperaba la conciencia.
-Maldito seas Robinson.-Dijo el hombre.
Oliver abrió sus ojos sorprendido de que supiera su nombre.
El hombre de túnica disparó un rayo hacia donde se había quedado Oliver, detrás de un poste, justo del lado contrario de Sam. Al poste se le hizo un hueco y se podía ver el brazo de Oliver. Pero entonces Samanta, que estaba detrás de una vitrina, se levantó y disparo un rayo violeta que enredó al hombre.
-Argg, aahh, maldita sea.- Gruñía el encapuchado, tratando de soltarse.
Empezaron a caer cenizas del techo, y el olor a quemado se hizo más fuerte.
-Oh nó.- Exclamó Samanta
-¿Qué pasa?-Preguntó Oliver.
-El lugar va a explotar y las chicas y Jack estan abajo, tenemos que hacer algo.- Respondió Sam.
Entonces Oliver se enojó y empezó a hacer fuerza, sus ojos se hicieron rojos y sus venas también, se puso totalmente pálido, y de pronto, unas grandes alas de vampiro salieron en su espalda, tomó a su amiga del brazo y se la llevó hacia afuera por la salida de emergencia. Luego vieron que otro hombre encapuchado pero con una túnica plateada y más alto que el otro venía caminando hacia el negocio, y tomó su varita con las dos manos y empezó a decir un hechizo. “Acerati, fuegun, nego, camon, lazin”, muchas palabras así pero entonces Samanta corrió y justo antes de que el hombre terminara su hechizo, Sam estaba en frente de el disparando un rayo negro.
-Vamos, no tienes mucho tiempo, saca a Jack y a sus hijas.- Le dijo Sam a Oliver, mientras trataba de sostener el hechizo del malvado hombre con su hechizo.
Oliver cerró los ojos.
-¡Apuráte!, ¿Qué haces?, ¡Vé!- Gritó su amiga haciendo mucha fuerza, para contener el hechizo.
Pero Oliver seguía con los ojos cerrados y haciendo fuerza.


Entonces Oliver tuvo un pensamiento: Estaba su casa y había muchas cenizas, de repente un hombre con una túnica roja plateada disparaba un rayo, luego vió una gran exploción, y vió a Sam, estaba herida y sangrando, con James, (el hermano de Oliver) en sus brazos. Pero terminó, y Oliver abrió los ojos, todo fue genial e impresionante, como en la cancha de básquet, Oliver había vuelto a poner el tiempo en cámara lenta, antes de ir a rescatar a Jack y sus hijas Oliver hizo todo su esfuerzo y disparó un rayo rojo hacia el hombre encapuchado, el rayo iba muy lento, y él empezó a correr hacia el negocio, entró por una de las puertitas y hizo que Jack y sus hijas salieran pero cuando el estaba apunto de salir, el hombre de túnica negra trató de golpearlo, pero era muy lento, Oliver esquivó todos los golpes y ya que estaba tan enfurecido por la muerte de Susan le clavo sus uñas en el cuello. Luego cuando vió la sangre, tuvo deseo de tomarla, y asquerosamente lo hizo, sin poder detenerse, al terminar salió del negocio y todo volvió a la normalidad,su rayo rojo golpeó al hombre encapuchado y el rayo de ese hombre se acabó, y el rayo de Sam también fue efectivo.
Samanta cayó al suelo, muy herida, se desmayó. Jack hizo un polvo con su varita y lo puso sobre sus hijas, luego hizo con su varita una mano gigante de magia y con ella agarró a Sam, y la atrajo hasta ellos.
El hombre de túnica roja realizó el hechizo nuevamente, y estaba decidido a destruir todo incluyendo a su supuesto compañero que tenía la túnica negra. Pero Oliver recordó a Susan y saltó sobre ella para cubrirla del ataque, aun que estuviera muerta seguro su padre y sus hermanas querrían enterrar el cuerpo.
Oliver tenía toda su ropa rasgada y estaba muy lastimado, las hermanas de Susan y Sam habían sido curadas por Jack, el hombre de túnica roja plateada había desaparecido, y el negocio también, excepto el sótano, Sam agarró a Oliver llorando, había pensado que Oliver había muerto, pero el despertó, Jack también lo curó a el, y el joven vamgo recordó que había guardado la pócima “x10” en el bolsillo, tomó un poco de ella, y …

-Curar, ¡Curar!, ¡Deseo, curarla!, Cúrala.- Gritaba Oliver agitando su varita, de la varita salio una luz brillante, y el joven la puso sobre la herida de Susan.
Un momento más tarde la heladería se había reconstruido gracias a la magía de Sam, Jack, Miranda y Alison.



Y para la alegría de todos, Oliver logró curar a Susan.
-Gracias por entender y ayudarme.- Dijo Samanta a Oliver.
-No fue nada, yo te lo agradesco, me ayudaste un poco con mis poderes de mago- Respondió Oliver.
-Si, eres muy bueno con eso.- Lo alagó la muchacha.-Por cierto, no te conté que me pareció el beso que me diste en la cancha de básquet.-
-Em, no, supongo que no lo hiciste.- Dijo el joven nervioso, al pensar que Sam se enojaría con él.
-Sí, el beso, fue mágico, me encantó, tu me gustas, eres apuesto, valiente, y me ayudaste, aunque no me conocías.- Dijo Sam.
-Tu también eres hermosa, eres linda, buena y muy lista.- Contestó, mientras se le acercaba para besarla una vez más.
- Pueden pasar la noche en mi casa.- Dijo Jack.
-Supongo, mi casa queda muy lejos así que gracias.- Dijo Oliver. Y Sam también aceptó.

Oliver invitó a su nueva novia, Sam, a su fiesta de cumpleaños. Al otro día el joven se fue hacia su casa al levantarse, y explicó todo a sus padres, el encuentro que habían tenido en la heladería.
Oliver subió las escaleras hacia su habitación, su casa era de dos pisos, y era de ellos, la habían construido cuando sus padres se casaron, las escaleras eran de madera, su habitación era de color rojo, tenía su cama, su armario, su computadora y su tele. Al arriba del armario, tenía a sus mascotas. Luego se le ocurrió una idea, y rapidamente prendió su computadora, y empezó a imprimir carteles que decían.
Fiesta de disfraces:
Festejo mi cumpleaños el fin de semana y espero que vengas.
Será a las diez de la noche, no faltes, y trae a tus amigos.
OLIVER.



Al otro día se levantó a desayunar con sus padres, y luego, no tomó el autobus, sólo corrió hacia la escuela y llegó a tiempo. Se juntó con sus amigos a hablar, y James se acercó:
-¿Por qué no me dijiste?- Preguntó el hermano.
-¿Sobre qué?- Preguntó Oliver.
-Ya sabes, no me hagas decirlo en voz alta.- Amenazó su hermano menor.
-¿Qué?, no lo digas, ¿ya sabes que soy un vampiro? - Susurró
-¿Un vampiro? , no, yo hablaba de lo de Sam y tú, pero, ¿Un vampiro, cómo que eres un vampiro?- Preguntó el chico.
-Ah, sobre eso, esta bién, luego te lo contaré, en casa, es una larga historia.- Aclaró Oliver al ver que Sam venía hacia el.
-¿Ese es tu hermano?- Pregunto Sam.
-Si, tiene diez años, se llama James.- Respondió, pero luego recordó que hoy tenían prueba de química, y también se acordó de lo que Jacson le había aconsejado, “Tranquilo, solo lee lo que hay que estudiar una vez y ya verás”.
-Es igual que tú.- Dijo Samanta.
-Si, ¿tu estudiaste para la prueba de química?- Preguntó muy nervioso Oliver.
-Sí, es bastante dificil, si quieres te presto mi libro.-
- Esta bién, así leo antes de empezar la prueba.-
Sam le entregó el libro y el se fue hacia la sala de química a leer…
-No me fallen ahora poderes.- Susurró leyendo, sus ojos se voliveron rojos con la pupila blanca, y la pupila se iba agrandando cada vez más cuando iba leyendo, hasta que sus ojos eran completamente blancos, seguía leyendo, pero ahora pasaba las páginas con mucha velocidad, sus ojos pestañaban rápidamente, hasta que terminó de leer y sonó la campana, sus ojos se volvieron verdes de nuevo, y todos entraron a la sala incluyendo a Sam y a Jacson. Oliver le entregó el libro a Sam, que se sentaba a su lado y al otro lado estaba Jacson…



-¿Y?, ¿Seguiste mi consejo?- Preguntó Jacson.
-Sí, lo acabo de hacer.- Respondió el chico.
La profesora entregó las pruebas. Oliver empezo a leer las preguntas, pero no entendía nada, pensó que Jacson lo había engañado, pero se concentró y fijo sus ojos en una pregunta, luego empezó a ver formulas como si estuvieran en una pantalla transparente frente a él, que se escribían solas, el empezó a escribir, sin saber lo que estaba haciendo, sus ojos estaban totalmente blancos, pero esta vez, una pupila roja empezó a crecer, mientras iba haciendo las respuestas, la pupila crecía más, hasta que terminó la prueba en cuestión de segundos, y sus ojos estaban rojos pero luego se volvieron normales, esperó para entregar, para que nadie sospechara.
Al finalizar la clase, Oliver entregó a todos, los carteles de la fiesta. Mientras pasaban los días, Oliver se volvía más popular, y Jacson más celoso, ya que el vamgo ocupaba la atención de todos.
Faltaba sólo un día para su cumpleaños, además de su popularidad y su novia, había mejorado en sus notas, gracias a sus poderes de vampiro, buena vista y una mejor memoría. Ya había aprendido un poco sobre como manejar sus poderes de vampiro, y siempre que estaba con Sam a solas, la muchacha le enseñaba algunos hechizos.
Hasta que el día tan esperado,su cumpleaños, llegó, pasó la mañana con Sam, estuvo con su familia por la tarde, y a las nueve de la noche ya se estaba preparando para empezar la fiesta. Lo que llamó la atención a Oliver fue que había cenizas, así que pensó que los hombres con túnicas irian, y que su casa explotaría, pero se le ocurrió que si fuera así, estarían Jacson, Sam y también había invitado a Jack y a sus hijas, todos podrían vencerlos, y tampoco se olviden que sus padres también tenían poderes.

.... y continuará.