Me miraba al espejo y no me encontraba, solo miraba mi cara de un color blanco tenue, parecía muerta ahora no solamente por dentro, las cicatrices que yo misma me había ocasionado en mi cara parecían tener efecto: las personas se alejaban de mi. Todo el mundo en el que yo creía había desaparecido, mi esposo me había abandonado hace dos años por una mujer más joven que yo, y nunca tuve hijos porque soy estéril. Siempre me había autoengañado diciéndome “la apariencia no importa solo los sentimientos”, que gran mentira, en un mundo donde solo importan las apariencias y la necesidad carnal, los sentimientos son solo nada. Desde pequeña recuerdo que nunca tuve muchos amigos, por que era diferente, prefería ser independiente y defender mis ideales que andar detrás de una manada de hipócritas que se criticaban entre si. Nunca fui muy atractiva y es mas hasta mi propio esposo me lo hecho en cara el día que me abandono, nunca lo necesite pero si defraudo la confianza que le tenía. Nunca sentí ningún apreció por mis padres y estoy convencida que ellos tampoco por mi, desde el primer día que nací mi madre me dejo encargada de alguna niñera que se preocupara por hacer bien su trabajo y recibir su dinero. Mis padres siempre habían creído que el dinero era lo único que necesitaba, y lo recibía de sobra, ellos nunca se interesaron por lo que yo hacía ya que su respuesta al yo buscarlos era siempre la misma “estamos ocupados”. Mi familia ni se diga, todos mis tíos decían quererme pero siempre trataban de apartarme de mis primos porque decían que era rara, al final se que nunca me apreciaron. Las personas siempre dicen “De todo lo malo siempre se puede sacar algo bueno”, ¿Pero que de bueno puedo sacar en mi vida? Si todas las personas que conocí me juzgaban sin darles yo motivo o razón para hacerlo. Mi adolescencia no fue la mejor parte de mi vida que se diga, sufrí por un tiempo anorexia, ya no sentía muchas ganas de vivir y por eso había dejado de comer, mis padres “parecieron” preocuparse cuando de mi colegio recibieron una carta en la que decía que yo necesitaba tratamiento y que si ellos no hacían nada entonces iban a ocasionar un gran escándalo para que todo el mundo se diera cuenta que clase de padres eran, a lo cual ellos me enviaron a un centro de tratamiento de la anorexia ya que por supuesto un escándalo no era algo que les convenía.

Me visitaban una vez al mes, con su falsa hipocresía preguntándome que como me encontraba para luego decirme que ellos estaban haciendo mucho por mi y que yo supiese corresponderles callando acerca de este agravio de la anorexia. A los 18 años me fui de casa, no fue muy complicado, mis padres ni importancia le dieron. Conseguí un trabajo en una cafetería-bar, en la que trabajaba de día y estudiaba de noche, el propio dueño del local me había ofrecido un pequeño cuarto con una cama doble para que me hospedara mientras encontraba algún hostal, yo sabía que nada era gratis, el quería sexo pero yo nunca deje que eso pasara, quizás por eso solo dure 3 meses trabajando en ese local. Durante mi estadía en ese bar, conocí mi primera y unica amiga, se llamaba Karen, ella fue la unica que no me juzgo a simple vista, ella simplemente me comprendió. Karen y yo dormíamos en el mismo cuarto, ella en la cama de arriba y yo en la de abajo, pero ella a diferencia mía, si le daba al dueño lo que quería, era una prostituta. Cuando ella por su propia boca me dijo que era una prostituta pensé en juzgarla inmediatamente, pero ella se apresuro en decir “Tu y yo no somos tan diferentes, en las calles soy juzgada por mi ropa y por mi oficio que por la persona que soy, la gente piensa que soy felíz solo porque complazco a los hombres pero ¿Quién me complace a mi? ”, ella tenía razón, recuerdo verla llorar todas las noches, o con alguna cortadura en la pierna, ella era solo un pedazo de carne para los hombres y ante la ley no tenía derechos porque era una puta. Varias veces le pregunte el porqué no dejaba la prostitución y la única respuesta que recibía era su silencio, hasta que por fin me dijo “en el mundo de hoy en día se necesita ser estudiado para conseguir trabajo, sé que no es excusa para que no vaya a la escuela pero si un día no le doy sexo a uno de estos putos, mi hijo sufrirá las consecuencias de no tener que comer” en ese momento entendí la razón del porque los fines de semana se desaparecía, iba a visitar a su tía para entregarle el dinero que había obtenido en la semana para los gastos de su hijo. Después de 3 meses de mi estadía en aquel lugar, el dueño me hecho simplemente por darle una cachetada, el día en que él quería que yo me le entregara. Varias noches trate de volver al bar, solo para poder despedirme de Karen, y todas esas noches volvía golpeada y humillada al cuarto de renta que había conseguido. Para poder subsistir tuve que dejar de estudiar ya que el dinero de los diversos trabajos que conseguí solo me alcanzaba para comer y el alquiler del cuarto, varias veces intente conseguir alguna beca pero nunca la obtuve. Durante varios años, mi perspectiva de que la vida nunca cambiaría para mí, se había convertido en mi rezo de cada día, hasta que apareció el. Todos los días después que terminaba de trabajar me pasaba recogiendo del trabajo, el tiempo y la constancia surgieron efecto: me enamore locamente de el. Nos casamos después de dos años de conocernos, y pensé que la felicidad que sentía no se acabaría, había encontrado a un hombre comprensivo y amoroso que había prometido amarme eternamente pero no fue así. Con los meses nos dimos cuenta que yo era estéril, y el hombre compresivo que yo creía que era se evaporo, y en cambio se convirtió en un monstruo que me acosaba psicológicamente echándome en cara que no servía ni siquiera para tener hijos, todo este martirio duro un año hasta que me abandono. Después simplemente busque trabajo y volví al mismo cuarto de siempre.

Ahora que me encuentra en esta tina con mis venas abiertas, me pregunto ¿que hubiese pasado si mis padres me hubiesen querido?, si yo hubiese tenido el coraje de echarles en cara que con el dinero no se resuelven todos los problemas o sin tan solo hubiese recibido un poco de amor por parte de ellos, con eso me conformaría. ¿Qué tal si la gente me hubiese comprendido en vez de juzgarme?, me hubiese gustado saber que se siente estar en una mesa con amigos y familiares que te quieren sinceramente, seguramente hoy no estaría aquí. Sin duda la vida es justa con la gente que sabe acoplarse a la manada llamada “sociedad” en cambio a los mas débiles los apartan como cucarachas así como hicieron conmigo y Karen. Ya mis dudas no importan, solo forman parte del delirio de mi agonía, ya solo tengo que cerrar mis ojos, ya que nada soy y ni autoestima tengo.