Hola Taringueros, quiero contarles que mi sueño es hacer un libro... porque? porque al menos espero que Mexico tenga una participacion importante cuando a salvar el mundo se refiera... pongo mi PROLOGO y un par de capitulos aqui en Taringa porque se que son un publico dificil y de veras agradecere sus comentarios ya sean buenos o malos, porque no se de que otra manera sabre si voy bien o de plano me regreso asi que sin decir mas he aqui el principio...

PROLOGO
Sentía la presencia del heraldo a sus espaldas, estaba ya muy cerca; esa noche no se había alimentado y la sangre escapaba de sus heridas.
Había matado a muchos heraldos en batalla antes, se consideraba a si mismo uno de los Destructores más fuertes de su raza maldita, eso sin tomar en cuenta que era la mano derecha de su maestro; pero había algo raro en este cazador, pese a que llevaba puesta una máscara no había rastro de emoción en Él.
No había pensado que esa noche seria cazado y mucho menos que sería puesto a prueba, ya estaba lejos de la pirámide cuando él solo apareció y sin el menor aviso lo había atacado, como demonios pudo haberse descuidado tanto al atravesar el acceso, nunca había tenido que preocuparse por escanear el área, de noche había vigilancia pero los humanos no ven mas allá de lo que quieren ver; le había desgarrado el brazo a una velocidad y con tanta fuerza que casi se lo arranca, se suponía que nadie conocía este acceso a través de la pirámide en el mundo humano, o en Eterna, ni siquiera su maestro lo conocía; corría a través del bosque, estaba familiarizado con cada árbol, roca y animal, Teotihuacán era su refugio en el mundo humano, a pesar de ser un asesino, a veces escapaba de Eterna para despejar su cabeza de sus viejos fantasmas; era parte del lugar eso debería darle alguna ventaja sobre su enemigo, pero él también parecía conocerlo bien y para empeorar sus problemas sus magia no parecía tener el poder de siempre, estaba gastando energía y la herida no parecía querer sanar; trato de tomar su forma alada pero tampoco podía, algo iba mal, muy mal, lo más extraño de todo era que este Heraldo viajaba solo, algo que no ocurría nunca, intentaba perderlo, deslizándose por cada atajo posible; dio un gran rodeo con la intención de despistarlo un poco para asi poder regresar a la pirámide, faltaba un corto tramo para tenerla a la vista; de pronto sintió un fuerte golpe en el pecho que lo lanzo hacia una roca que se partió al estrellarse, se levanto a medias solo para darse cuenta de que tenía una agujero a la altura en el corazón, las fuerzas y le existencia se le escapaban por el hueco en el pecho, no podría decir que su vida, porque él mejor que nadie sabía que hacía 1400 años había renunciado a la vida mortal y había abrazado la existencia de un inmortal, hace 1423 años exactamente había hecho un pacto con un vampiro.

Levanto un escudo para esquivar el ataque de la espada.
-Exero Noir- un gran escudo negro con vetas moradas se materializo en medio de los 2 pero el escudo se hizo añicos ante el impacto de la espada, retrocedió asustado, era un hechizo muy poderoso y el Heraldo lo había destruido como si no fuera nada.
-¿que demonios eres tú?- no le contesto.
Ondeo las manos hacia los arboles y grandes enredaderas salieron del suelo pero ni siquiera lo tocaron, había una extraña aura a su alrededor y parecía que lo protegiera, caminaba hacia él con una tranquilidad que le molestaba,
-maldito Heraldo pagaras muy caro el haberme retado- no hubo respuesta; creo dos bolas de energía oscura y las lanzo al Heraldo que las rechazo con la espada; con esfuerzo, llamo a devoradora de almas (su espada).
-Sshkain- pronuncio la invocación con odio.
-no vas a derrotarme tan fácilmente imbécil si quieres mi alma ven por ella pero descubrirás porque fui elegido la mano derecha de mi maestro- silencio.
El poder en su cuerpo comenzó a brillar, energía oscura emanaba de sus ojos, los colmillos se alargaron dándole a su rostro una apariencia cruel; moviéndose a una velocidad increíble Basil se lanzo contra el Heraldo, tratando de cortarle la cabeza, solo que ya no había nadie; los ojos inyectados de sangre se volvieron hacia la derecha e izquierda buscando a su oponente, escucho un zumbido a sus espaldas, se volvió justo a tiempo para rechazar el tajo de la espada, se movían en perfecta sincronía como si la pelea fuera una danza, Basil recibió un corte en la pierna y retrocedió.
-al diablo con todo, al diablo contigo Heraldo no voy a desaparecer, Noir Shamán-
Usando todo su poder llamo a las sombras que en ese momento tomaron formas grotescas.
-estas son mis mascotas espero que sean de tu agrado- las criaturas se lanzaron contra el Heraldo, este trato de defenderse con su espada pero la espada solo cortaba el aire y las creaturas cortaban su carne, el lugar estaba oscuro debido a las nubes que anunciaban el agua, pero, una luz salió de donde el Heraldo era atacado... una de las criaturas logro arrancarle la mascara; levanto la espada y con un simple corte de su espada las criaturas se esfumaron.
En ese momento la luna se asomo tras la nubes y un rayo plateado ilumino al extraño que se acercaba a paso lento pero decidido, el horror se dibujo en la cara de Basil, lo que vieron sus ojos no podía ser real, no fue la espada en la mano del cazador que estaba envuelta en llamas azules, si no la persona que la blandía, el conocía ese rostro perfectamente, un par de noches atrás había encontrado a una pareja en una cabaña, aparentemente de vacaciones o por lo que el había visto... De luna de miel, había decidido divertirse con ellos, a ella la encontro en el baño mientras tomaba una ducha, dejo que huyera pero al final la había arrastrado a la sala de los cabellos, ella grito desesperada por soltarse, él llego con un arma, como había sonreido al verlo entrar amenazandolo; le disparo varias veces y el dolor había sido placentero, nunca iba a olvidar su rotro lleno de incredulidad al ver como cerraban las heridas; se lanzo contra él en un miserable intento de detenerlo y de un solo golpe lo había rechazado, lo sostuvo en el suelo con un simple giro de la mano y lo obligo a ver morir a su mujer, la mordio en el cuello ante la mirada atonita de su "nuevo" marido, grito mientras le drenaba la vida y él grito aun mas, fue cuando sintió el poder inundar la habitacion, el hombre se había levantado del suelo moviéndose a una velocidad que no era humana y lo había golpeado por sorpresa haciendolo retroceder, nadie lo atacaba por sorpresa, el golpe le había... Dolido, perdio el control de si mismo mientras un Yuvee aparecia, peleo bien para ser un miserable humano que había despertado el poder de una Runa; destruyeron casi completamente la cabaña, le dio 5 minutos muy buenos, pero al final solo tuvo que hundir su garra sobre su pecho para matarlo... Ahora estaba ante él mirandolo con unos ojos vacios y frios, extrañamente no tenia ninguna de las heridas que le hicieran las criaturas, su piel era blanca, su ropa negra como la noche; levanto la espada en alto y las flamas iluminaron por completo el rostro de su verdugo fue entonces cuando la vio, emitia un resplandor azul muy parecido al hielo, la Runa estaba en su frente y la reconocio, porque sabia que esa era una runa muy antigua, (nunca había tenido oportunidad de vencerlo) la había visto un par de veces en los libros de su maestro, Raziel, pero sabia lo que significaba, Raziel le había dicho que cuando esa marca se mostrara seria el final de todas las viejas razas, una leyenda nacida de la antigüa Atlantida el dia de su destruccion; pues la Runa solo significaba una cosa... "muerte".

Intento detener el golpe de la espada con la suya propia y para su incredulidad su espada se partió como si fuera un trozo de madera, con su ultimo esfuerzo creo una pantalla de humo, dándole el tiempo suficiente para huir, llego hasta "la calzada de los muertos", decidido a alcanzar su ultima esperanza; paso por las piramides esperando verlo salir de algun lado, ya estaba frente a la pirámide del sol cuando se detuvo y miro al cielo, mientras la lluvia comenzaba a caer sobre su rostro parecía que por primera vez en mas de 14 siglos se hubiera detenido a observar el cielo... La espada sobresalia de su pecho y las flamas lo comenzaron a devorar mientras su ultimo pensamiento se separaba junto a un pequeño gorrión de luz de su mano.
-Amelia-
Instantaneamente emprendio el vuelo a través de la pirámide, la cosa frente a él no era un Heraldo, ya ni siquiera era humano... Cerro los ojos, mientras exalaba su ultimo aliento deseando que el mensaje llegara a Raziel a tiempo… El Redentor había llegado.

CAPITULO 1

2 semanas después…

La puerta exploto en miles de astillas, aguanto lo mas que pudo pero el poder combinado del pequeño ejército que había asaltado por sorpresa el castillo fue más de lo que pudo soportar; solo 10 profesores se encontraban en el castillo mas los nuevos Heraldos, estudiantes graduados y la mayoría de ellos aun eran niños que solo habían jugado a la guerra, éramos alrededor de 50 para proteger el castillo; esa noche los heraldos habían salido a un llamada de auxilio en Eterna, el mensaje decía que el ejercito de Raziel estaba matando a todos los habitantes de la ciudad Y tal vez, y digo solo tal vez no se habría necesitado de todas las fuerzas del Umbral, pero los Heraldos que habían llegado de Eterna con el mensaje, trajeron una noticia peor, prisionero y torturado en medio de las huestes del ejercito estaba el profesor Demitri, pero solo había sido una distracción, el pequeño ejercito había llegado a las puertas del castillo y había atacado con todas sus fuerzas, solo había sido un pretexto para incitarnos a pelear, nunca imaginamos que solo había sido un engaño; los muros hubieran resistido, pero la puerta era el punto débil, sin los heraldos suficientes el castillo cayó en menos de media hora…

***

-quiero quedarme a combatir papá-
-Gregori, debes huir con él, nuestra única oportunidad de que los Destructores no obtengan lo que vinieron a buscar, es que tu y Alura se lo lleven-
-Papá yo debía ser el que se uniera a…-
-¡basta Gregori! Esto no salió como queríamos, él era al que esperábamos, te entrenamos a ti en caso de que nunca apareciera, ahora cumple con tu deber, llévatelos y protégelos-
Gregori sabia que el tiempo se les acababa, además aun estaba débil.
-¿estas seguro de destruir la fuente? Jamás podremos regresar-
-los accesos de la fuente no son los únicos que existen, alla en Gaia existen accesos naturales, pero no deben regresar Gregori, y debo pedirte algo mas-
-lo que sea Papá-
-tienes que alejarte de él, cuidarlo desde las sombras cuando despierte no recordara nada de ti, de la escuela, de lo que es en verdad, solo sera un humano normal, la Runa que le pusimos contendrá a la bestia que encerramos en el, pero no siempre funcionara, y tampoco sabemos cuanto lo hara la Runa que bloquea sus poderes; si él no es lo sifucientemente fuerte como para controlarlo… debes matarlos -
Gregori se detuvo a mitad del corredor
-¿de que estas hablando? No puedo hacer eso, es mi mejor amigo tampoco puedo abandonarlo, alla no sabemos a que nos enfrentaremos y ahora que tiene a…-
No acabo la frase, en ese momento Alura apareció al final del corredor, sangraba del brazo izquierdo y en la derecha llevaba una lanza, se acerco a los 2 hombres.
-Alura pero como… ¿que estas haciendo?-
Valerik volvió la vista a su hijo y lo callo.
-no es el momento Gregori, Alura no es quien tu crees y no debes de preguntar mas-
-el castillo ha sido tomado Valerik no hay mucho tiempo antes de que nos encuentren, necesitamos actuar ya-
-¿donde esta?-
-Octavio lo llevo a la cámara de la fuente, estamos listos-
El director se veía viejo y cansado cosa poco común en un Maya, pero asintió hacia Alura y antes de que Gregori se pusiera a protestar de nuevo emprendió el camino hacia la fuente.

***

Los profesores y Heraldos habían hecho frente a la horda de vampiros pero sus fuerzas estaban menguando, los vampiros, una raza maldita, no eran criaturas fáciles de matar, pero para Mayas experimentados que habían ganado el rango de Heraldos y habían sido entrenados con tal propósito la tarea era relativa, los chicos hacían lo que podían, trabajaban bien en equipos, ahí donde algún compañero caia los demás lo protegían mientras lo sanaban. Dentro el castillo tenían la ventaja de los muros, mientras los vampiros estuvieran dentro no podrían usar su magia negra.

Los vampiros fueron recibidos con acero y fuego, varios de ellos salieron volando por los aires cuando una bola de fuego choco con su primera línea de defensa.
-destruyan a los Heraldos, y busquen al elemental, Raziel no admitirá errores esta vez-

Grito el mas grande de ellos, su voz retumbo en el patio, haciendo que los profesores se detuvieran en sus lugares, sorprendidos por aquella voz, había poder, incluso rabia, tal vez algunos de ellos no alcanzarían a ver el amanecer de nuevo, pero no importaba, morirían como lo que eran, guerreros.
Cargaron contra ellos con sus armas en mano matando a los primeros vampiros en el primer choque, varios de ellos peleaban en sus formas grotescas de Yuvee, un vampiro tomo por sorpresa a algunos alumnos, aunque no pudieran utilizar su magia, aun tenían la ventaja de su fuerza y su velocidad, las poderosas garras se hundían en los pequeños cuerpos, un poderoso felino cruzo el patio a una velocidad increíble, choco con el vampiro haciéndolo retroceder por el impacto, casi de inmediato cambio a su forma hibrida enterró una garra en el pecho y lo incinero.
La profesora Lilith en su forma hibrida de Jaguar se movia a una velocidad inhumana ahí donde se topaba con algún vampiro hundía su garra en el pecho y los incineraba al instante, salto en el aire para derribar a uno, alcanzando su garganta y destrozándola, la profesora tenia varios cortes en sus brazos y piernas, que quemaban su piel pero ni aun asi se permitió flaquear, solo necesitaban un poco mas de tiempo, los vampiros estaban en todos lados, buscando y destrozando todo a su paso, asi que no se podía permitir sentir dolor; toda su vida había sido dedicada a enseñar a sus alumnos, y esta era su oportunidad de hacer un poco mas.

No se dio cuenta cuando un vampiro llego detrás de ella, una garra se enterró en su espalda cortando carne y musculo por igual, cambio a su forma animal, sabiendo que la elasticidad del felino le ayudaría a quitárselo de la espalda, pero el vampiro mordió su cuello inmovilizándola mientras tomaba su sangre drenándola de toda energía.

***

El fuego estaba consumiendo ya el castillo, cristales volaban por todos lados, los escombros eran ahora lo único que quedaba de lo que una vez fue un majestuoso vestigio de una era pasada, dos de los profesores yacían en el piso sin vida, habían caído defendiendo su hogar pero Sebastián no dejaría que uno mas cayera; un zumbido salió de su mano y el vampiro que tenia a la profesora Lilith cayo con una espada atravesada en el cráneo, enterró una segunda espada en el corazón y lo incinero; se arrodillo junto a su compañera que agonizaba.
-Zahana-
Lilith estaba perdiendo perdiendo su forma animal, agonizaba y Sebastián veía con impotencia como la vida de su amiga se escapaba de sus manos.
- vamos no te rindas, no puedes irte y dejarme-
Un débil latido de corazón fue toda su respuesta, cerro las heridas mas graves deteniendo las hemorragias, necesitaba urgentemente atención medica pero para hacerlo tendría que abrirse camino en medio del caos.
-aguanta un poco mas Lil, solo necesitamos un poco mas de tiempo, volveré-
-Exero Total-
Una gran cúpula envolvió el cuerpo de Lilith, Sebastián se levanto con la determinación gravada en su rostro, en sus manos estaban su orgullo, sus 2 katanas, en el tiempo que paso en japon su profesor se las había regalado el día de su graduación, no eran espadas comunes, habían sido creadas con un solo propósito… destruir vampiros.
Habían logrado sacar a los alumnos por los accesos, el castillo había caído por primera vez desde su creación, ahora lo único que importaba era ganar el tiempo necesario para que el director hiciera su trabajo. Varios de ellos se dirigían hacia él.

Cuatro destructores avanzaron hacia Sebastián, eran rapidos y fuertes, pero él lo era mas, sus espadas cortaban el aire al mismo tiempo que cortaban la carne, atravesó a uno en el corazón al mismo tiempo que enfocaba el poder en sus armas, las runas grabadas en las espadas brillaron ante el poder que se vertía en ellas.
-¡Dante!-
Las Runas daban vida al fuego en ellas, parecían vivas, al segundo le corto la cabeza y le atravesó el pecho, sus cenizas se esparcieron sobre el tercer vampiro, este no se intimido si no que se lanzo sobre Sebastián, este, solo levanto su katana al aire y el vampiro se empalo, el fuego consumio el corazón al instante y el vampiro simplemente se volvió cenizas.
Sebastián se volvió a tiempo para esquivar las garras del líder dirigidas a la cabeza.
-Salomon, pensé que no volveria a verte-
Dijo Sebastián con amargura en la voz
-la vida te da sorpresas viejo amigo-
Respondio su atacante, con una sonrisa de satisfacción.
-¿Por qué? Pensé que la idea era hacer diferencia, hacer del mundo un lugar mejor-
- y lo estoy haciendo, solo que a mi manera, Raziel quiere lo mejor para las razas tanto aquí como alla, solo es cuestión de verlo desde su punto de vista-
Sebastián bajo las armas un poco, para poder ver bien al que una vez fue su mejor amigo en otro tiempo, cuando eran solo huefanos robando comida en las calles de la ciudad de México.
-le vendiste tu alma al diablo y lo sabes, Raziel solo busca lo que es mejor para el mismo-
-y tu que derecho tienes de juzgarme Heraldo-
Lo llamo por lo que era, sabiendo que le calaría en lo mas hondo.
-me abandonaste alla, ¡me dejaste solo!-
-yo no quería hermano, pero cuando mi runa se manifestó ellos vinieron a mi y me dijeron que seria un peligro tanto para ti como para todo aquel estuviera cerca de mi, me ofrecieron cuidarte pero tu tenias que meterte en problemas y terminar en la cárcel, como iba a saber que mi vida cambiaria cuando tu no estabas, explote la casa donde nos escondíamos, estaba asustado, tenia miedo y no quería que tu salieras lastimado-
Sebastián estaba al borde de las lagrimas, volver a ver a su amigo había abierto una antigüa herida.
-fui a la cárcel por ti, me heche toda la culpa para que no te encontraran, y me dejaste; pero Raziel me encontró tiempo después y me ofreció el poder de cambiar las cosas a nuestro favor, me ofreció lo mismo que se te dio a ti-
-no fue lo mismo y lo sabes, yo no lo pedi… pero tu le ofreciste tu humanidad al diablo-
Los colmillos de Salomon se alargaron y sus ojos se tornaron negros, se volvió un borron por la velocidad y ataco a Sebastián en el pecho abriéndole unos grandes surcos, la sangre no se hizo esperar, y antes de que pudiera reaccionar Salomon le arranco la espada de la mano derecha mientras mordía su hombro izquierdo, el dolor era indescriptible, logro alejarlo con la espada que aun sostenía.
-eso estuvo bien viejo amigo, pero hay algo que aun no sabes de mi-
-solo que tu sangre es rara, pensé que la sangre de los Heraldos era toda igual pero la tuya…-
Salomón se doblo y vomito la sangre.
-¿que me has hecho maldito? Me esta quemando-
-dejemonos de estupideces viejo amigo, voy a ir por ti con todo lo que tengo espero que estes dispuesto a matarme, porque te dare la paz de la tierra-
Salomon comenzó a deformarse, unas enormes alas estallaron a través de la ropa, garras crecieron de sus manos y pies, siguió creciendo hasta tomar la forma de un gran Yuvee.
-moriras viejo amigo y disfrutare cada momento que lo haga-
Sebastián no retrocedió ante la gran figura alada que se imponía ante el, en lugar de eso dejo caer la espada y lo encaro.
-yo no soy un Maya amigo, en el tiempo en que me estuve entrenando aquí tuve un encuentro con una criatura en los bosques, al norte del lago-
Sebastián se arranco la camisa, dos grilletes de plata con runas de contención brillaban en sus muñecas, murmuro algo en la lengua perdida que Salomón no entendió y los grilletes calleron al suelo, el cuerpo de Sebastián comenzó a temblar mientras sus ojos se tornaban de color ambar.
-fue una noche de luna llena, perseguíamos a un unicornio salvaje que se había lastimado con unas de nuestras trampas, pero lo que encontré no fue al unicornio-
La ropa de Sebastián se desgarro, el pelo estallo a través de sus poros, el hocico se alargo, grandes garras aparecieron, el resto de su ropa se volvió jirones y donde antes había estado un hombre, ahora se encontraba un gran hombre lobo.
Salomon retrocedió asustado he intento huir al cielo, pero la gran bestia se lanzo derribándola.

Los demás habían estado congelados durante una fracción de segundo, ninguno estaba preparado para lo que estaba ocurriendo, los profesores dejaron sus armas y tomaron la forma de sus Tótems, un enorme minotauro cargo contra los vampiros, jaguares, panteras, sátiros, lobos, y hasta un enorme lagarto empezaron a atacar con mas fuerza a los vampiros quienes a su vez se transformaron, algunos se elevaron para tener un mejor angulo, pero fueron soprendidos en el aire por un gran Maya con forma de águila. La sorpresa estaba del lado de los Heraldos, pues el profesor Midori era el único Heraldo que había encontrado su Tótem en un águila, Cayo sobre los Yuvee usando su velocidad, derribándolos.
Los vampiros no se dejaron intimidar, su ataque se volvió mas agresivo sobre los Heraldos, ambos bandos empezaron a caer bajo la cruda batalla, muchos de los jóvenes Heraldos yacían en el piso, cenizas de los Yuvee impregnaban el aire; los vampiros los superaban 10 a 1 solo su incapacidad de usar sus Runas equilibraba la batalla.
Salomon estaba sorprendido, Raziel había dicho que solo se preocuparan del Director, tal vez su querido líder no era tan sabio como parecía, Sebastián lo agarro de la cabeza y lo estrello contra la fuente del patio, se revolvió en los escombros solo para ser enviado 6 metros por el impacto de la pierna del lobo; un vampiro no tenia mucha ventaja contra un Licántropo tal vez solo el uso de la magia, pero ahora no tenia ni eso, los muros del maldito castillo habían sido creados para contener a las Runas negras, pero no caería ante él, detuvo las garras del lobo antes de que le desgarran la garganta, ataco con las suyas y Sebastián retrocedió, embistió contra él, y juntos atravesaron una pared, casi enseguida Salomón atravesó la pared de al lado, la pelea estaría igualada cuerpo a cuerpo, porque sabia que su viejo amigo no lo mataria a menos que le diera un motivo. Lo único que tenia que hacer era alejarse de la sangre de Sebastián; se lanzo contra el lobo que salía de los escombros, usando las garras para provocar el mayor daño; la vieja habitación que había servido como aula empezó a derrumbarse con la pelea de los dos seres monstruosos, Sebastián estrello una garra en el pecho de Salomón y este salió disparado nuevamente al patio, el golpe fue tan fuerte que Salomón ya no se levanto, el enorme licántropo lo tomo del cuello y lo levanto.
-matame Sebastián no quiero compasión-
Su voz era mas un gruñido, estaba perdiendo su forma, los incisivos retrocedieron, lo mismo que las garras y las alas, solo su mirada mantenía el odio.
Un aire helado barrio el patio, paralizando a todo el mundo. se hizo el silencio general.
Repentinamente Sebastián solto a Salomon, levanto el hocico olfateando la noche, los pelos se le erizaron se volvió hacia donde había estado la puerta principal, el frio le calo a través del espeso pelaje, no estaba seguro pero el aire estaba impregnado a muerte, y no provenía de los cuerpos en el patio, algo se acercaba y sabia que todos lo sentían; Salomón incluso se medio incorporo para fijar sus ojos en la puerta, Heraldos, profesores y aun los vampiros dejaron sus peleas y volvieron la vista hacia la puerta, hacia la figura oscura que había aparecido, la mano del extraño sostenía una espada envuelta en fuego azul, solo sus ojos se equiparaban al brillo de la espada… ojos frios… ojos de muerte.

***



Cuando llegaron a la fuente el profesor Octavio ya los esperaba.
-es todo lo que puedo hacer por él Valerik, ahora tengo que irme a ayudar a los demás y preparar la retirada-
El profesor le dio un ultimo vistazo al pequeño cuerpo sobre el piso.
-que pasara con él?-
Dijo Octavio volviéndose al director
-no lo sé, de momento solo podemos darle una vía de escape-
-cuídense Gregori, y nunca olviden lo que son-
-claro que no profesor nuestro deber al Umbral comienza esta noche no los defraudaremos-
Octavio salió por la puerta, Alura dudo un poco antes de acercase a Logian
-¿que va a pasar con Demitri, Valerik?-
-lo rescataremos, aun no sé cómo es que se dejo capturar, pero debió haber alguna razón, lo buscaremos y lo regresaremos, confía en mi-
Alura tomo aire y asintió, fue a donde estaba Logian y espero a que padre e hijo se despidieran.
-Papá-
-hijo, estoy orgulloso de ti, no importa lo que pase esta noche, quiero que sepas que tu Mamá estaría orgullosa del hombre en el que te convertiste-
De la bolsa de su pantalón saco una medalla con un guardapelo en forma de una pequeña hoja, una pequeña runa de color verde brillaba con luz propia, Gregori lo tomo en sus manos y al abrirlo vio una foto de su madre con un bebe en brazos.
-ella quiso que lo tuvieras cuando te graduaras, ahora es tuyo-
Gregori abrazo a su padre, por primera vez en mucho tiempo Alura vio al niño que de verdad era.
- hay algo más que quiero darte hijo, esto es de mi parte-
Saco una pequeña caja de cristal, aunque cuando Gregori la miro de cerca se dio cuenta de que era de diamante y dentro de ella había un tubo de ensayo con sangre.
-¿que es esto Papá?-
Dijo casi atragantándose.
- la caja tiene un hechizo especial una vez que lo guardes solo tu podras tomarlo, no importa que sea, una caja, la bolsa de tu pantalón; lo que sea-
-¿Papá que es?-
Volvió a repetir Gregori temiendo la respuesta
-mi sangre-
Gregori solo lo miro sin comprender, Alura se levanto en ese momento, sabiendo lo difícil que era para Valerik decir la verdad, aun cuando sabia que pasaría mucho tiempo antes de volver a ver a su hijo.
-hay mucho de nuestro mundo que no sabes Greg, solo debes de saber que tu Papá no es un Maya, y que lo que esta haciendo es un gran sacrificio y una muestra de que te ama-
Gregori los veía a los dos sin entender.
-¿Papá, que sucede a que se refiere con que no eres un Maya?-
Valerik no levanto la vista a su hijo y cuando hablo se dirigió hacia Alura
-puedes contárselo cuando estén a salvo; ahora tienen que irse no puedo retrasarlo mas;
-¿Papá?
- ser lo que soy es una maldición, mi vida esta dedicada a una sola cosa, asi que usala solo si es necesario-
Alura tomo a Gregori del brazo y camino al centro de la habitación, entre los dos llevaban a Logan, una gran puerta de luz se abrió, justo cuando atravesaban el acceso, la puerta de la habitación hizo explosión, Gregori quiso regresar, pero Alura lo detuvo, y lo arrastro al otro lado.

Valerik tomo el cristal que flotaba en medio de la habitación, “la fuente”, alimentaba los accesos del Umbral la energía del cristal también mantenía la magia de los muros que protegían el castillo, al quitarlo estarían expuestos a sus enemigos, pero no vacilo.
-Sskain-
Una majestosa espada apareció en su mano, los vampiros se lanzaron sobre él; su espada se volvió un borron, los vampiros fueron derribados en un instante, las miradas de todos se volvieron hacia el director.
-no importa lo que nos hagas anciano, Raziel ha ganado, el Elemental sera encontrado y llevado ante él-
-me encargare de que no sea asi, lamentablemente para ustedes, no vivirán para averiguarlo, además llevo un poco de prisa y no tengo tiempo de platicar… ¡Dante!-

CAPITULO 2

Elías se despertó agitado, hacia mucho que no dormía bien. Miro alrededor como esperando ver salir de las sombras... Qué?
No lo sabía, asi como no entendía los sueños que lo visitaban cada noche, un gran castillo, personajes salidos de alguna novela de ficción, marcas extrañas en su cuerpo. Levanto la manga de su playera (como todas las noches después de cada sueño) esperando encontrarla ahí, pero como cada noche... No había nada.
Frustrado hizo a un lado las cobijas, camino hasta la ventana. Vivía en una pequeña casa que su Mamá había comprado, era maestra en la primaria de la comunidad, el asistía al último año de la prepa a pesar de tener ya casi 20 años, su Mamá había logrado que lo aceptaran. Había llegado unos meses antes, Elías era una persona normal (y a su manera de ver las cosas era un chavo normal) con un pequeño defecto, no tenia memoria. Un día despertó en un cuarto de hospital con varias camas a su alrededor, un tubo de suero saliéndole del brazo… y bueno eso fue todo lo que vio. Un hospital; le habían dicho que tenia varias semanas inconsientes después de sufrir un accidente…
El doctor que lo trato les había sugerido a él y a su mamá que se alejaran de la ciudad un tiempo en lo que duraba el tratamiento. Y aquí estaba, en medio de la nada despertandose todos los dias en plena oscuridad de la noche.
Se estaba apartando de la ventana cuando un ligero movimiento le hizo reaccionar, le parecio ver a alguien en la esquina de la cuadra apoyado en el poste de luz mirando hacia su ventana, pero cuando volvio la vista no habia nadie.
-debo dejar de cenar tanto-
se dijo a si mismo mientras se dirigia a su mesa de trabajo al mismo tiempo que prendia la luz de su lampara, a su pequeño mundo privado. Tomo un lapiz y continuo trabajando en el castillo de sus sueños, el Castillo Dormido. Recordó que asi se llamaba, tenia una gran habilidad dibujando, pero a su Mamá no le gustaban mucho, la mayoria de sus bocetos no tenian rostro, o al menos las personas.
-Mamá no entiende que estas personas si tienen rostro? Es solo que no puedo recordarlos-
dejo a un lado el castillo, tomando de entre las montones de hojas el dibujo de una persona, el personaje estaba bien vestido y no debería ser mayor que él, tenia un aire de auto-suficiencia, a pesar de no tener rostro un largo cabello negro le caia sobre los hombros, sentia una gran simpatia por su dibujo, una mezcla de afecto y camaraderia, dejo el dibujo encima de los demas, miro hacia el reloj de pared encima de su puerta. Faltaban unos pocos minutos para las 3 de la mañana, dio un largo bostezo. Apago la luz y se volvio a su cama, sabia que en cuanto cerrara los ojos volveria a pisar el castillo.

* * *

Un largo bostezo hizo que todos los demas se volvieran hacia Logián arrancando risas entre sus compañeros.
-encuentra aburrida mi clase sr. Logián?-
la profesora Lilith se paro frente a él mirandolo con el seño fruncido. Casi salto de su asiento cuando se dio cuenta de que la profesora ya estaba a su lado mirandolo con esa cara que parecia que solo tenia para él.
-no profesora, para nada-
-muy bien, porque espero que pueda explicarme que es una Runa de tercer nivel-
ahi hiba la profesora otra vez penso Logian, tomo aire antes de hablar claramente haciendo tiempo.
-las Runas de tercer nivel son aquellas que se muestran a cierta edad de nuestra madurez como persona, a veces se presentan como una marca definida otras veces como un gran lunar en forma de mancha, cuando encontramos a nuestro compañero la marca cambia para siempre vinculandonos con nuestro Totem, dos mitades del guerrero-
me quede mirando a la profesora, por un momento se quedo sorprendida, ¡Ja! nunca entregaba mis tareas. Sus ojos se volvieron felinos por un momento, trague saliba con dificultad temiendo que la gata en ella brincara sobre mi.
-muy bien sr Logian, solo espero que la proxima vez, sea usted quien me lo diga y no gracias al sr Gregori-
La profesora se volvio hacia Gregori que sostenia una hoja agrandada por la magia en la que claramente se leia todo lo que acababa de decir. Todos nuestros compañeros estallaron en risas, era normal que la profesora nos atrapara haciendo de las nuestras.
-ahora bien sr Gregori antes de que le informe a su padre sobre sus... Ehh travesuras, podria pasar al frente y hablarnosun poco mas sobre las Runas-
se oyo un gran "uhh" en el salon, pero Gregori no se intimido si algo habia que reconocerle era su gran dedicacion a los estudios.
-bueno como ya habran escuchado sobre las Runas de tercer nivel, conocidas tambien como Runa elementales, ya que de acuerdo a su Totem tendran la habilidad de usar la magia de un elemento a nivel mayor que los demas, excepto el fuego, ya que nunca hubo desendencia-
Gregori se referia al emperador elemental del fuego, desaparecido en la gran guerra.
- la runas de primer nivel, o Runa básicas, la escritura: palabras u oraciones normalmente no tienen poder, claro para nosotros es diferente, se nos enseña lo basico porque al revelarse nuestras Runas cualquier palabra mal dicha puede ocasionar desgracias, por eso existe un grupo dedicado a buscar a gente como nosotros alla en Gaia, para darles la oportunidad de conocer su verdadero origen, poco despues al graduarse ellos deciden si quieren seguir con su formacion para volverse Heraldos o llevar una vida pacifica en Eterna-
La profesora se mostro satisfecha con la explicacion. Como siempre Gregori demostraba porque era el primero de la clase.
-esta bien Gregori puedes sentarte, si dejo que continues voy a perder mi trabajo como maestra-
Las risas de todos era buena señal, tal vez pasaria por alto nuestro castigo, porque claro, a pesar de ser el mejor del colegio siempre estaban castigando a Gregori por ayudarme, no nos quejabamos, yo no era muy popular y el pues... no a todos les caia bien. para todos era un sangron o eso opinaban nuestros compañeros, a nadie le gustaba un sabelo todo, aunque el destacaba como nadie en todo el colegio, conmigo nunca se habia portado arrogante. La profesora continuo con su clase. Mirandome por encima de sus gafas como esperando que yo hiciera algo.
- magia y hechizos, las Runas de segundo nivel. del conocimiento de ellas depende mucho nuestra supervivencia como Heraldos-
la profesora se quedo callada, de repente, vi mi mano en lo alto para pedir la palabra.
-si Logian que sucede-
Fue mas un movimiento involuntario que un a decisión bien pensada pero ahi hiba una vez mas a cuestionar a la profesora.
-bueno profesora no entiendo muy bien para que tenemos que aprendernos todo esto, segun nos ha dicho el profesor Demitri una vez tengamos nuestros Totems nuestra capacidad de curacion sera mas acelerada, adquirimos fuerza, velocidad dependiendo del Tótem. Yo creo que solo deberiamos enfocarnos en entrenar para hacernos mas fuertes-
Hubo un silencio en la habitacion, las luces comenzaron a parpadear, salio un pequeño gruñido de la garganta de la profesora Lilith, sus ojos cambiaban constantemente, casi pense que ahora si saltaria sobre mi, un fuerte crack nos asusto a todos, la profesora habia estado apretando el respaldo de la silla hasta que sus dedos traspasaron la madera.
El sonido siguio en mi cabeza, constante y mas fuerte...

* * *

Unos golpes en la puerta lo despertaron por completo, y aunque la voz que hablo fue tierna aun le parecía que escuchaba el gruñido de su profesora.
- hijo ya levántate o te va a dejar el autobús-
Toc, toc, toc volvió a insistir su madre.
-Elias tengo que entrar?-
le tomo un poco mas de tiempo desperezarse.
-si Ma', ya desperte-
-bueno apurate para que desayunes algo, te espero abajo-
un poco soñoliento se dirigio al baño, despues de bañarse y cambiarse bajo a desayunar.
-buenos dias hijo-
lo saludo su Mamá al entrar a la cocina.
-buenos dias Ma'-
-¿como dormiste?-
Elias no respondió de inmediato, no quería tener que decirle que llevaba varias noches despertándose en la madrugada por culpa de los mismos sueños.
Como si su Mamá hubiera leído sus pensamientos, le recordó.
-hijo no olvides tu cita de hoy-
todos los viernes Elías asistía a Terapia, el director de su escuela era compañero de su Mamá, y tenia cita después de la escuela.

No le gustaba mucho la idea de asistir, el Dr. Herrera era una gran persona, pero le molestaba la manera en que a veces lo trataba, como si Elías tuviera una enfermedad incurable. Es mas, casi podía escuchar su monologo. “Elías, tu mente aun es frágil, la falta de memoria hizo que tu subconciente creara este lugar, como para rellenar el espacio vacio”
Elías sabia que no podían existir tales cosas como las de sus sueños, pero… y su amigo?
Nunca podía recordar los rostros después de despertar pero él sentía el afecto hacia Gregori a pesar de no ser real, su Mamá casi no hablaba de su pasado, habían llegado a un acuerdo, no forzarlo con cosas que no podía recordar, solo si Elías tenía un recuerdo él lo platicaría con su mamá y esta le diría lo que supiera, pero el único recuerdo que parecía asistir constantemente a su cabeza era ese. El de su mejor amigo.
-Elías no llegues tarde a la casa-
Había estado tan absorto en sus pensamientos que no se había dado cuenta de que había estado desayunando mecánicamente.
-no mamá… bueno tal vez un poquito mas tarde de lo normal-
Ella le respondió sin voltearse, estaba acabando de lavar los trastes que habían ocupado.
-y eso-
-hoy en la tarde va a haber una demostración de espadas en la explanada de la presidencia y quiero ir a verla-
Solo había una cosa que apasionaba mas a Elías que dibujar, y eso era su afición por las espadas, aunque jamás había visto una de verdad. Tenia una péqueña colección de libros sobre todo tipo de ellas.
-esta bien hijo, de todos modos tal vez llegue tarde, vamos a tener una reunión de maestros y ya sabes como se alargan-
-ok ma’, este… me puedes prestar dinero, quiero comprar algunas cosas que necesito para la escuela-
Su mamá le hecho una mirada de incredulidad, sabia que no quería el dinero para la escuela pero no le dijo nada, Elías casi no tenia muchos amigos y no era capaz de negarle nada.
Saco un billete de su bolsa y se lo dejo en la mesa. Se acerco a él y le dio un beso en la frente.
-te quiero mucho Elías-
-yo también mamá-
-bueno apurate que no vas a alcanzar el autobús, ¿quieres que te deje en la parada?-
Se lo pensó un momento, miro hacia el reloj de la cocina, un reloj con forma de vaca que se había ganado un par de meses atrás en la feria del pueblo. Aun faltaba hora y media, él se hacia 20 minutos a la parada del camión y el camión se hacia 45 minutos a la escuela, asi que le que daban 25 minutos libres.
-no mamá yo me voy ahorita, quiero caminar un rato-
Ella lo pensó un momento pero no le dijo nada, el lugar era muy tranquilo y nunca habían tenido problema con los vecinos.
-esta bien hijo te veo en la noche entonces-
-adios mamá-

Escucho el pequeño VW alejarse calle abajo hasta que el sonido desapareció, fue a su cuarto para recoger su mochila, un pequeño dolor de cabeza lo asalto al subir las escaleras pero lo ignoro, subió apoyándose en la pared. Tuvo un ligero mareo al entrar a su cuarto. Algunas imágenes vinieron a su cabeza como un torrente de agua fría, se apoyo sobre su escritorio, vio rostros, rostros que le resultaban familiares, personas tranformarse en seres mitológicos, luces y de repente… Estaba de rodillas tratando de respirar.
Las imágenes habían sido muchas pero había una que se le había quedado grabada en ese momento, torpemente se levanto y tomo la hoja que había dejado alguna horas atrás encima de su escritorio. Tomo la silla, abrió el cajón y saco un lápiz. Empezó a trazar líneas aquí y alla, borrando en algunas ocasiones. Cuando termino su trabajo lo dejo un momento sobre el escritorio, tratando de asimilar la emoción que lo embargaba, en el papel había un rostro de facciones agradables y a la vez serias que le devolvía la mirada, una mueca que podría interpretarse como una sonrisa le daba cierta crueldad a su rostro, los ojos tenían un brillo de inteligencia superior que contrastaban con su joven rostro.

Nunca lo había visto, pero sabia que era él, era Gregori….