Defensa del libro

Hola gente! Estoy estudiando el profesorado en lengua y literatura, y me pidieron que escribiera un artículo de opinión. Me pareció buena idea compartirlo con ustedes, para que me cuenten que piensan y si pueden agregar alguna otra información para completarlo... O simplemente si les gustó o no.
Sé que es largo, agradezco el esfuerzo!!
Un saludo!!!




¿El Rey ha muerto, viva el Rey? por @unacolombabianca


Defensa del libro



La exitosa presentación de los formatos de libros electrónicos en la Feria del Libro de Buenos Aires ha reunido ya varios adeptos. En esta época en que la tecnología es reina y señora, no se puede dudar de que la propuesta de los e-books es, como menos, sumamente atractiva para una gran cantidad de lectores. Aunque no es la primera vez que los libros tecnológicos ganan stands en la Feria, la variedad que este año se presenta y se ofrece al público indica que los libros digitales han llegado para quedarse.

Muchas voces apocalípticas se han escuchado, entonces, pronunciando la muerte del libro tradicional. Como sucede en todas las épocas en que un nuevo formato cultural aparece, se piensa en que las formas anteriores, tradicionales, más antiguas, desaparecerán. Sin embargo no en todos los casos esto es así. Por supuesto que no escribimos más en papiros, y que la aparición de la imprenta aniquiló de alguna manera a los manuscritos, pero existen algunos ejemplos, más contemporáneos, de que la convivencia es absolutamente posible. ¿O no están ahí para comprobarlo el cine, la radio, los discos de vinilo? El cine no murió con la aparición del VHS (y luego, su hermano más eficiente, el DVD), sino que se convirtió en una actividad recreativa que sigue siendo económicamente sustentable. La radio sigue ganando adeptos, desde aquél que se ha criado con la costumbre de escucharla hasta jóvenes que sintonizan programas en su trabajo, en el auto, en sus casas, o buscan en Internet la transmisión del partido del domingo. Y sí, quizás sean pocos los que coleccionan vinilos, pero cada vez más son los artistas que editan sus discos en varios formatos: CD, DVD, y VINILO. Estas formas coexisten y son elegidas incluso por un mismo individuo, como el que va escuchando su música en un MP3 en el camino al trabajo pero llega a su casa y desempolva un disco de Pink Floyd y lo coloca amorosamente en su Winco.

No obstante, esas voces algo de razón tienen. ¿Por qué se elige el libro digital antes que el libro impreso? Las ventajas son varias. Antes que nada, los libros digitales son de fácil acceso: se obtienen en la comodidad de la casa, a cualquier hora del día, instantáneamente. En el caso de los libros de dominio público (libres de derecho de autor) la descarga es gratuita, una muy buena razón para no adquirirlos en las librerías. Además ahorran espacio, son más económicos, las ediciones no se agotan y se adaptan a las preferencias del lector, quien puede modificar el tamaño del texto. Otro beneficio que lo diferencia del libro tradicional es que se pueden conseguir primeras impresiones, ediciones ilustradas o con prólogos canónicos que en muchos casos no se encuentran editados desde hace años o están agotados en las librerías. Como si fuera poco, si se dispone de un dispositivo móvil para cargarlos, son fácilmente trasladables.

A todo esto hay que sumarle las ventajas que la edición de estos libros tienen para el autor: en primer lugar, no dependen del mercado editorial, que cada vez más pone a disposición libros de autoayuda o novelas que pasan a descartarse seis meses luego de ser publicadas. Por otro lado, autores autogestionados e independientes pueden ofrecer sus libros a un gran público a través de las distintas librerías digitales y, si tienen demasiado ingenio para publicitarlo, pueden llegar a vender una gran cantidad de ejemplares. Esto posibilita una gran apertura cultural, ya que no sólo se ofrece aquello que los mercados deciden, sino que se encuentra, paralelamente, otro circuito independiente, en el que los lectores pueden hallar textos literarios acordes a su gusto personal.

Sin embargo, no todos nos acercamos de la misma forma a estos libros. La lectura digital implica otra forma de leer, distinta a la que estamos acostumbrados aquellos que no somos nativos digitales: la hipertextual. No todos pueden leer una novela de más de 100 páginas digitalmente, o porque no poseen dispositivos adecuados para llevar a cabo semejante tarea (una PC de escritorio no sería la mejor elección para realizarla) o porque la atención puede desviarse fácilmente a cualquier otra cosa que estemos haciendo. Resulta muy difícil concentrarse en un libro de Dostoievski si al mismo tiempo se abre el mail para comprobar si hay algún correo nuevo, se chatea con un primo que está en Europa o se busca información en Wikipedia sobre un tema que nos llama la atención.

A pesar de esto, no es descabellado preguntarse: ¿Puede el libro tradicional coexistir con el digital? Desde mi punto de vista, hay una sola respuesta: sí. Los lectores ávidos, adiestrados, los que tienen voluminosas bibliotecas, jamás traicionarán al libro de papel. Puede que alternen sus lecturas entre las dos variantes (de hecho, yo lo hago), pero nunca dejarán de comprar libros. Y esto es así porque, para ellos, la lectura no es sólo fuente de información o de estudio, sino que es un acto casi espiritual. Cuando uno lee (cuando yo leo) no hay nada que pueda interrumpir esa ceremonia con el libro, esa comunión que nos abstrae de todo y nos arranca del mundo por unas horas. No hay nada que pueda reemplazar el olor a libro nuevo, o las anotaciones en los márgenes de un libro que nos acompaña desde hace años, o la sorpresa de encontrar entre sus páginas alguna carta, una flor, o una entrada a un recital que dejamos ahí hace un tiempo a modo de señalador (el gran lector nunca usa de señalador un señalador). Nada como la sensación de entrar en una librería, revolverlo todo hasta encontrar al elegido, llevarlo a casa, abrirlo, escribir tu nombre. Es casi una relación fetichista. Y en un día de lluvia, no hay nada más placentero que leer. Y quizás, el hecho de que defienda tanto al libro de papel, tenga que ver solamente con el placer.

La muerte del libro ya había sido declarada a principios del siglo XIX con la masificación de los periódicos y vuelta a declarar en el siglo XX con la aparición de la radio y el cine. Hoy, el libro digital y el tradicional coexisten, y es excelente que así sea. Si el libro digital sirve para la difusión de la cultura, para abaratar el acceso a la literatura, para facilitar el trabajo de tantas personas; si sirve para ganar cada vez más adeptos a la lectura, nadie debería renegar de él ni intentar quemarlo en la hoguera. Nadie debe hacerlo. Mientras tanto, para resguardar y cuidar al libro tradicional, estamos nosotros, los de siempre, intentando hacer cada vez más lugar entre las paredes porque la biblioteca de casa sigue creciendo.

7 comentarios - Defensa del libro

@FedeBeck
yo hoy entre a un musimundo solo para ver libros y me encontre con que habian sacado todos los libros y en su lugar habia lavarropas (WTF???) sali indignado, justo cuando estoy contento porque acabo de editar mi primer libro veo que los libros mueren con todo esto de los PDF y los e-books, la tecnologia esta aruinando todo man, hay gente que dice ser artista por ser diseñador grafico yo creo que un pintor es artista, en fin no voy a formar parte de esto, yo voy a seguir apostando al libro, al disco, al vinilo y no a su reemplazo tecnologico
@The_negruchon +1
el sábado pasado fui a la feria del libro y casi me desmayo, me compre de todo y había muchísima gente, lo que me puso más contento todavía.
@agrossomodo +2
Hola Bianca, muy buen artículo de opinión. Umberto Eco afirma que el libro es como la rueda: una vez inventada no se puede inventar algo mejor para suplir su función, tan solo se pueden modificar sus materiales, quizás su color o su diámetro.
Los libros me rodean: los hay en el baño, debajo de la cama, sobre el escritorio, en el auto. Cada uno es distinto para mi: no es igual el que fue regalado que el que compré con tanto sacrificio; es diferente el que encontré por casualidades de la vida en una librería de viejo que la reedición de un clásico en rústica adquirido en el supermercado. Pero todos me hacen feliz, son parte de mi vida, me acompañan incluso cuando no están (cuando no estèn?) físicamente.
Tengo la PC llena de e-books de los cuales no uso más que los imprescindibles para mi trabajo, y siempre descargo más que lo que puedo efectivamente leer. Acumulación inutil que no ocupa lugar físico, pero tampoco incentiva lectura alguna. A mayor cantidad de información, menor provecho de la misma. Y la lectura por placer? Ah, eso es otra cosa y está en otro lugar. Saludos ;-)