El bosque denso y mortal (Historia corta)


Hola Taringaneros!!!!


El bosque denso y mortal (Historia corta)


Hice este post para mostrarles una historia q escribi hace unos 3 años... espero q les guste

El Bosque Denso y mortal


‘Esse quam videri’ (Ser más que parecer)
—Lema de Carolina del Norte.


“Porque nada puede ahora ser bueno,” dijo el policía de Carolina del Norte, cuando encontraron el cadáver, luego de horas de gran preocupación. Habían encontrado a Rupert; lo habían encontrado muerto. O eso me habían dicho. No podía creerlo. Imposible. Aún así, vi su cuerpo. Sus ojos, usualmente de un verde esmeralda brillante, estaban inevitablemente cerrados; su piel estaba más blanca que nunca. Horrorizada, solamente pude pensar que era mi culpa, y mi corazón… bueno, era como un reloj que se había detenido de repente, de un segundo a otro.
Recuerdo haber tenido una premonición algunos días antes de que lo encontraran. Yo estaba en mi casa. Froz, mi perro, estaba muy ansioso, ladrando irritantemente en dirección a la ventana del living. Afuera estaba lloviendo.
El invierno había llegado más temprano de lo usual.
Incluso la llovizna daba la sensación de que no estaba sola. Pero el hecho es que mi perro y yo ESTABAMOS solos. Eventualmente, Froz dejó de hacer ruido, dejando que el silencio y la paz me invadieran. Continuaría leyendo una novela que había abandonado la semana anterior por tener que trabajar más horas.
Y fue entonces cuando me encontré en un bosque denso y mortal; un bosque que aparentemente conocía. Estaba tan oscuro, cerca del anochecer. Aunque el destino era bastante esplendoroso, con algunos cardinales volando por todos lados, la neblina que conformaba la atmósfera del lugar me preocupaba. Penetré el bosque silenciosamente hasta que me di cuenta de que no estaba completamente sola. Había oído voces, estaba segura. Pero eso no era tan aterrador. Como de la nada, aparecieron dos siluetas. Hasta que el sol escondió su brillo en el horizonte, no puede descifrar que estaban diciendo quienes quieran que fuesen los extraños. Yo estaba detrás de un árbol muy frondoso, sin respiración.
¿Debía decir algo o debía correr?
A medida que se iban acercando, la cara de una de las siluetas se hizo visible ante mis ojos; bien puedo decirte que no era para nada humana. Su aspecto cadavérico me estremeció. No pude ver más que eso, pero no me importaba, porque no quería. Sentí que mi cuerpo se paralizaba como una estatua de hielo mientras que esa… cosa le susurraba a su acompañante: “Trae el féretro. Ya es tiempo de deshacernos de cierta basura.”
El féretro de ébano era largo, probablemente de un metro y ochenta centímetros. Parecía que la cosa que estaba encerrada adentro estaba sangrando. Un olor intolerablemente desagradable emanaba de ahí. Los extraños arrojaron el féretro al pasto abruptamente; habría gritado si el corazón no estuviera tronando de miedo. Eso significaba que no estaba muerta, todavía. Rápidamente abrieron el dichoso féretro, como si quisieran que viera su contenido.
Por un momento, mis ojos estaban fijos en nada más que la gran sonrisa de Rupert. Él parecía lucir bastante feliz, raramente feliz… excepto por el hecho de que no tenia alma. Lo podía percibir de alguna manera. Estaba allí, durmiendo como un ángel cuyas alas habían sido cortadas mucho tiempo atrás.
Como si la situación fuera en sí misma demasiado, mi celular me despertó. Aunque la novel era bastante interesante como para mantener mis ojos abiertos y mi mente entretenida, me había quedado dormida repentinamente. Tal vez estaba tan cansada y demasiado relajada en mi confortable sillón para hacer otra cosa. Pero no debí haberme quedado dormida… inconsciente, ¿quién habría pensado que tendría una de mis peores pesadillas?
Ojalá que el celular hubiera sonado más temprano. Por suerte, reconocí la voz de Rupert. Mi norte, mi sur, mi este y oeste. Había llamado para decirme que quería verme.
“Te extraño,” me dijo.
“Ven, por favor,” le contesté. ¡Qué bien! ¿Por qué no podía simplemente sonar calmada? Estaba temblando, sin duda, de pies a cabeza. Parecía que era algo inevitable.
“Suenas tensa, linda. ¿Está todo bien?,” me dijo, algo preocupado.
“Oh, no es nada. Realmente,”le respondí, con la esperanza de calmarlo.
Él sabía perfectamente lo frágil que yo era. Incluso sospechaba de mis constantes, horrorosas pesadillas, que parecían visiones de futuras tragedias. Había tenido muchas este último mes. Debí haber gritado en varias oportunidades durante la noche.
“Sólo fue una pesadilla.”
No debí haber respondido eso.
“¿Otra vez? Brianna, ¿quisieras que me quedara contigo esta noche?”
“No, no te preocupes. No es necesario si no puedes. Aparte, voy a visitar a mi tía Lana. Sólo quisiera saber si puedo verte antes de viajar a Florida. ”
“¿Por qué siempre me dices esto cuando estás por partir?” Sonaba serio y algo molesto.
“Escúchame, Brianna. Sé que es difícil vernos con frecuencia. Hago lo mejor que puedo… pero es ridículo que no confíes en mí. ¡Dime que te pasa!”
Me lo estaba pidiendo. Me conocía demasiado; sabía que yo siempre contactaba a mi tía especialmente durante mi conflictiva adolescencia. La tía Lana siempre entendía mis problemas y me confortaba cuando lo necesitaba. Me sentía realmente identificada con ella.
No obstante, por más que quería a Rupert, había decidido ocultarle mis visones desde que comenzaron. Y él formaba parte de la mayoría.
“Lana no se ha estado sintiendo bien. Creo que está enferma.”
No suelo ser una buena mentirosa, pero pensé que finalmente me había creído esta vez.
“Lo siento, perdoname. Pero, por favor, prométeme que me llamarás cuando llegues al Estado del Sol.”
“Sí.”
“Ah, apropósito,” me dijo, como si se hubiera acordado de algo. “¿A qué hora es tu vuelo?”

Me acompañó al aeropuerto, silencioso, como si fuera mudo. De todas maneras, no necesitábamos hablar mucho. No conocíamos increíblemente bien: gestos, reacciones… todo. Nos habíamos conectado desde el primer momento en que entramos al aula de jardín de infantes en Asheville veintiséis años atrás.
Un taxi que se acercaba hacia nosotros hizo que mis memorias se desvanecieran. Nos subimos al taxi; él abrió la puerta para que yo me sentara, como siempre, sonriendo. Me hacía sentirme segura cuando me sonreía.
Caminamos de la mano dentro del gran aeropuerto abarrotado de gente.
Eran cerca de las diez y media cuando Rupert finalmente habló.
“Probablemente no sea un tipo fácil, pero me gustaría verte feliz. De todas maneras, me parece que no lo sos.”
La verdad de sus propias palabras me paralizó.
“Vamos, Ruppie, te amo.”
Él me abrazó; podía sentir su respiración en mi oreja derecha y de repente, no… ¿o me estaba volviendo loca?
Me dio un beso suave, uno de esos que tanto me gustan. Y luego se fue.

Tres días pasaron velozmente. Volví a mi casa. Recordaba haberle dicho a Rupert que me esperara en el aeropuerto a las ocho en punto de la tarde, pero no vino. No estaba preocupada del todo, porque él me había dicho que estaba muy ocupado en el trabajo. Entonces, esperé verlo más tarde en mi casa. Esperé confortablemente en mi sillón hasta que la desesperación se apoderó de mí. Empecé a leer con esfuerzo; no podía concentrarme.
Eran cerca de las once y cuarenta y cinco de la noche. No esperaba que el celular sonara, pero, extrañamente, tampoco me sorprendió cuando en realidad sonó. Dije “Hola,” indecisa.
“Buenas noches, ¿Brianna Host?”
‘Si, señor Furman.’
No necesito explicar como me estaba sintiendo al oír la voz gruesa del policía.
“Es mi responsabilidad hacerle saber que Rupert Wentworth ha sido reportado como desaparecido desde la tarde. Su madre ha dicho que la había llamado a usted a las siete de la tarde. ¿Podría decirme si él le mencionó que iría a algún lado antes de encontrarse con usted a las ocho?”
“No. No me dijo nada…” ¿Debería haberle dicho a Jacob Furman sobre las premoniciones? “Pero, por favor, llámeme a penas se aclaré todo.”
Estaba horrorizada.
“Lo siento, señorita Host, es mi deber.”
El celular sonó de nuevo muy temprano en la mañana; pero no estaba durmiendo… ¿cómo podría?
La policía quería que identificara un cuerpo aparentemente sin vida, ya que su madre no se animaba. Era el de Rupert, sin duda. Lloré por lo que podía haber evitado, por lo que había perdido. Era la madrugada, pero el sol parecía que no brillaría nunca más.
Él fue encontrado inconciente… ¡en el bosque denso y mortal!

ficción


Su funeral fue organizado; no sé como hice para soportar todo el servicio. Mi mente divagaba cuando inesperadamente volví a la tierra. Mis ilusiones se habían esfumado. Pensé el el amor duraría para siempre; estaba equivocada.
El cementerio estaba justamente alado del bosque. Fui a visitar su tumba a la mañana siguiente. Hacía mucho frío, no obstante, quería ir y estar sola con lo que quedara de él. El aura del lugar estaba llena de una energía que no podía describir. Luego, simplemente corrí, asustada. Nunca me habían gustado los cementerios, mucho menos éste, tan cerca del bosque.
Una tormenta comenzó a caer esa tarde. Me fui a dormir como siempre. Y el tiempo pasó…
No sé exactamente cuándo, alguien golpeó a mi puerta. Me levante rápidamente, alerta, pero cuando abrí la puerta, no había nadie allí. Nadie. Sorprendida, la cerré y me fui a la cocina, con deseos de tomarme un café, lo mismo que Rupert y yo hacíamos cuando no podíamos dormir.
Él solía llamarme por la noche; si no podía dormir, él se iba a mi casa para tomar un café y charlar por horas. Siempre estaba libre a la noche, mi compañía. Y ahora estaba sola, sitiándome animada, de una manera muy rara.
El teléfono sonó, no más de una vez. Nadie se oía al otro lado. Otra vez. Algunos minutos pasaron, sin darme cuenta, hasta que una voz llamó mi atención.
“Yo también quisiera algo de café,” alguien suspiró, “con tres cucharadas de azúcar, ya lo sabés.”
Mi corazón perdió un latido, y la sensación de que se había parado se propagó en un abrir y cerrar de ojos. Luego la taza de café que tenia en la mano derecha se cayó drásticamente al piso, quebrándose. Empecé a levantar cada una de los pedazos de mi taza favorita; mi cuerpo entero estaba temblando. El frío no tenía nada que ver.
Paré de hacer lo que estaba haciendo. Conteniendo la respiración, me hablé a mi misma, como siempre lo había hecho cuando una crisis me encontraba en un estado de indecisión.
“Brianna, ¡cobarde! ¿Cómo es que tienes miedo? Ve al cementerio ahora y ve que pasa con Rupert.”
Me vestí tan rápido como pude, sin ser totalmente conciente de lo que estaba por hacer.
Media hora más tarde, me encontraba en el cementerio. Hallé su tumba rápidamente; un cardinal estaba parado tontamente encima. Corrí hacia aquel punto instintivamente y comencé a desenterrar con desesperación, hasta que encontré el féretro de ébano. Algo… Alguien estaba golpeando desde adentro… Dos mío… Rupert… Nunca pensé que podría morir en ese preciso momento. Podría haber sido mala suerte.
Él estaba respirando con dificultad. Había estado llamándome por ayuda; su vida estaba intacta, salvada. Sin embargo, eso es todo lo que recuerdo antes de desvanecerme.
Volví a respirar, preguntándome dónde estaba. Cuando finalmente abrí los ojos, vi la cara de un ángel. Me sentía ligeramente mareada, aunque sabía que había visto al ángel en algún lado.
“Tranquila, debes descansar un rato.” Su voz seductora me impulsaba a extender las manos hacia lo que después me di cuenta eran sus manos.
“¿Qué pasó?,” balbuceé.
“Corazón, debes dormir ahora. Le diré a la enfermera—“
“No, no te vayas... no te vayas.”
‘”No quise decir que me separaría de vos, mi pequeña Brianna.”
Entonces Rupert estaba allí. ¿Surrealista o no? ¿Quién podría decir...? Todo lo que sabía es que ÉL ESTABA CONMIGO, vivo y mejor que nunca.
Pronto murieron las extrañas sensaciones de que todo sólo había sido un sueño. Era justamente otro misterio no resuelto, pero registrado en los reportes médicos y forenses... Únicamente dos personas estaban seguras de lo que había sucedido.
Aunque algún tiempo ha pasado, camino con miedo todavía. Manifestaciones paranormales aún me hacer sentir aterrada, aunque no hubiesen estado con tanta frecuencia en mis pesadillas desde que Rupert volvió de dondequiera que halla estado… Premoniciones. El bosque y su vecino, el cementerio. Un féretro y mucha sangre. Su voz oyéndose desde la nada. Vida sobre muerte... Increíble...
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entretenimiento


Bueno, eso es todo!! Espero q les haya gustado

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8 comentarios - El bosque denso y mortal (Historia corta)

@hitokage +1
muy buena amiga me guto mucho bueno van 8+ reco + saludos