Te la hago corta con una mini-biografía

Hundertwasser (su verdadero nombre era Friedrich Stowasser),nació en Viena, en 1928. Siguiendo su voluntad, fue enterrado sin un féretro destinado a separarlo de la tierra. Sobre el suelo de su sepultura, se plantó un árbol. Según su creencia, ahora vive en el árbol que crece sobre el lugar de su regreso a la Gran Madre.

Hundertwasser desarrolló su arte en dos dimensiones fundamentales: la pintura y la arquitectura.

Su conciencia de ciudadano sensible, lo impulsó a reaccionar contra la asfixia y anemia de la arquitectura funcional, racionalista, de superficies rectas y lisas, huérfanas de toda ornamentación.

Consideró que la arquitectura moderna está enferma, por lo que es necesario curarla. Hundertwasser, el pintor, se reinventó entonces como "médico de la arquitectura".

Se opuso con valentía a la corporación de los arquitectos profesionales; remodeló edificios, fábricas, casas, una iglesia; confeccionó multitud de maquetas de edificios a recrear. Antes de la intervención del artísta austriaco aquellas edificaciones eran sombríos volúmenes monocromos. Luego, la arquitectura renació con brillo, resplandor y magnetismo.


Algunas de sus palabras

“La arquitectura es la más conservadora de las artes. El arquitecto construye para otros. Tiene que explicar sus ideas. Éste debe tener ideas convencionales; el edificio debe tener una función conocida y clasificable: banco, escuela, hospital, iglesia. No existe el arquitecto solitario a lo van Gogh, salvo raras excepciones” y en esas raras excepciones estaba el español Antoni Gaudí (1852-1926), quien a sus ojos hizo un arquitectura humana, benigna.

“Me pidieron que hiciera un discurso sobre el color en una arquitectura humanizada. Era para un simposio en un lugar de Austria, en Zell am See. Lo pensé mucho tiempo. Escribí un ensayo, pero no fui, porque tenía una cita con una chica, y no me la quería perder; así que en vez de pronunciar el discurso, lo escribí y se lo envié. Se enfadaron mucho, pero el discurso era interesante; lo malo del color en arquitectura, es que siempre es monocromo. En nuestra arquitectura existe el monocultivo y los monocultivos son siempre malos. (Monocultivo es producción en cadena, bosques donde se planta una única especie, el monocultivo está en nuestros productos prefabricados). Imaginemos que hay un hombre, quizás el teniente de alcalde de una ciudad, a quien los fabricantes de pinturas llevan un catálogo de colores y puede escoger todos los tipos de rosa. Se pintará toda la manzana de rosa, por decisión de un hombre que no tiene ni idea. Ese rosa se volverá gris, diez años después se ensuciará, y la lluvia lo deslavará. Por la parte del edificio que da al sol, el color se apagará mientras que en la parte que da a la sombra, permanecerá. En la parte que da la lluvia, se ensuciará. Por extraño que parezca, este edificio mejorará con el tiempo, aunque la gente no lo admita, pensarán que está sucio.

Pensar Disitinto