Un corto compilado de poemas propios oscuros y tetricos:

Árbol-Sanguijuela

Negro perfume de desgracia,
tronco oscuro estrangulado,
ramas desojadas y secas,
florece la perdición.

Velo de luto recubre su corteza,
la sangre sustituye a la sabia,
y sus raíces necrófagas se mueven,
rebuscan en la tierra un cuerpo.

Sus filamentos remueven el suelo del cementerio,
hasta encontrar un muerto fresco,
penetran el ataúd y se incan en su piel,
sorben la muerte de sus venas.

En la succión secan al difunto,
no es mas que carne seca,
humecta la madera de sus fluidos,
las raíces se retiran.

Y luego vuelven a naufragar la tierra de muerte,
en busca de otro cuerpo.



Cráneo hueco

Desgarrados los ojos,
arrancados los músculos,
la piel, la grasa,
el cuero cabelludo.

Removido de su cuerpo,
cuencas ciegas y vacías,
mucosas peladas del hueso,
la nariz cortada.

La lengua arrancada,
todo inmaculadamente extraído,
la silla turca vacía,
todo, absolutamente todo pelado.

Y un cráneo hueco sobre la mesa,
sin expresión,
sin una gota de carne o sangre,
en un blanco a luna de negro cielo.



La Horca y el basural

Reunidas las esperanzas sobre las cenizas,
Con el humo de la basura cortando el aire,
gente infecta de auto destrucción,
buscando en la quema algo que comer.


Las paredes escritas se alzan,
las casas de chapa y madera rechinan sus quejidos,
la miseria en la hoya de los condenados,
El alambre de púa represor repta.


La mugre pensativa,
las manos deseosas y subversivas,
comienza el festín,
con el publico parado entorno a la horca.


Las ultimas hadas en las que creían los niños,
cautivas hasta la soga que asfixia,
mora la muerte al rededor de sus cuellos,
la ejecución comenzó!



Pudrición

Amorfa y desparramada la causa,
hinchada por el paso del tiempo cruel,
des componedores en su trono desposeído,
adorando la carne rancia.

La pestilencia nauseabunda se potencia,
nubes de un hedor maléfico,
plagado de larvas en desarrollo,
envueltas en un cuerpo muerto.

Las crías hambrientas devoran la colación,
resurgen los hongos de la piel muerta,
y el amorfo trozo de cadáver sonríe,
las cosquillas pútridas de las plagas.

Animal fallecido y dolorido,
que reposo su cuerpo sin vida sobre la muerte,
vaga por meses en la arena del suelo,
y encuentra su descanso en el asedio de la carroña.

Paz insecticida rezan los huesos,
del ya digerido muerto,
sus despojos se entierran y erosionan,
finalmente la misma tierra lo devora.

Hundido en las profundidades de la descomposición,
encuentra el descanso eterno y el amor agusanado,
el beso frio y reseco de la naturaleza,
su partida hacia el otro mundo sin cuerpo.



Charco de sangre

Fluido que corre por las rancias venas,
amnesia de la puñalada a las tripas,
burbujea y humeante sobre la vereda,
mientras la vida es robada del cuerpo.

Infecta y llena de veneno,
como el barro de las cámaras sépticas,
insectos surgen de la tierra,
a alimentarse de su sangre.

Pálido su rostro,
empieza a templar y fluye a chorros,
humeante la bilis que gotea su abdomen,
y su boca un foso a la muerte.

Su aliento se esparce sobre el ambiente,
lo plaga de inmundicia,
mientras sus ojos se sellan en la penumbra,
el cadáver hermoso da un ultimo quejido.

Mientras la sangre continua fluyendo,
se concentra como un oasis de la vida,
se ennegrece cada vez mas,
y se coagula sin a nadie esperar.

Tóxica muñeca

Cuantas veces llené
mis entrañas con el jugo
de tu venenosa
vulva ardiente.

Cuantas veces adore tu plástico,
bese tus labios espinados,
acaricie tu pálida piel a suicidio,
y penetre tu ano agusanado.

Cuantas veces nos herimos,
nos arrancamos la carne,
y yo fui el único que sangró
- El plástico no sangra amor.

Cuantas veces consolé tus lagrimas,
besé tus plastificadas heridas,
te juzgué de piel,
y me apiadé de tus enfermizas relaciones.

Cuantas noches en vela,
cuantos envenenamientos,
cuanto carcomí mi cuerpo,
cuantas muertes he tenido!

Muñeca asesina!
me harté de tus venenos,
de tus falsas pieles,
Que otro se envenene!