See Floyd Play - Mi homenaje a los más grandes

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roger waters

dark side of the moon

PINK FLOYD

pink floyd

EL ORIGEN

1965
Dos estudiantes de la Polytechnic School de Londres, Roger Waters (guitarra) y Nick Mason (batería), forman un grupo con el nombre de SIGMA 6 para el que han reclutado a: Rick Wright que se encarga en principio de la guitarra, Clive Metcalf que toca el bajo y dos cantantes Keith Noble y Juliette Gale (futura esposa de Rick Wright).
El grupo se rebautiza cada pocos meses: T-Set, The Megadeaths, Abdabs, este último ampliado a The Architectural Abdabs o The Screaming Abdabs.
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El grupo contaba incluso con manager, que fué en un principio Ken Chapman y poco después sería Brian Morrison. Se realizan varios cambios en el grupo con la incorporación de un nuevo guitarrista, Bob Close, que aguanta poco en el grupo y cede su puesto a un individuo de aspecto enfermizo y con cierta simpatía por las sustancias alucinógenas llamado Syd Barrett al cual le ronda por la cabeza un nombre "Pink Floyd", que no es mas que el fruto de la unión de los nombres de dos músicos de blues de Gerorgia (Pink Anderson y Floyd Council) de los que Barrett tiene un disco en casa.
A finales de este año (1965), el grupo debuta en el Coun*** Club de Londres en la que se considera la primera actuación del grupo con el nombre de PINK FLOYD SOUND y cuyo repertorio se basa en versiones de clásicos de Chuh Berry, The Kingsmen y Bo Diddley y sobre todo, rok and roll, blues y muchas ganas de salirse de los patrones establecidos.
The Wall


A estas alturas, el grupo se ha reducido y se ha convertido en una formación muy concreta con: Roger Waters -bajo y voz, Nick Mason -batería, Rick Wright -teclados, y Syd Barrett -guitarra y voz. Las cosas empiezan a marchar bien y el grupo comienza a dar tímidos pero vistosos pasos hacia la construción de espectáculos multimedia con filmaciones acompañando a su música creando así un auténtico ambiente psicodélico.
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1966
En marzo de este año los Pink Floyd se presentan en el célebre Marquee londinense con un show bautizado como Spontaneous Underground que deja boquiabiertos a la afición y a la crítica, música que vuela alto y que se resiste a las etiquetas y un aparato visual realmente avanzado que genera reacciones dispares.
La maniobra resulta, y despierta el interés de un Personaje Importante, Peter Jenner, responsable de la compañía discográfica DNA y aunque les tienta con promesas de gloria internacional y baños de oro, Barrett y compañía no se deciden.
Sid Barret

Tras un período de descanso en verano de este año (1966), los Pink Floyd Sound son invitados el 15 de octubre a la fiesta de presentación de la revista psicodélica "International Times", celebrada en el Roundhouse. Mick Farren, crítico musical de la revista "Watch Out Kids", se refiere a ellos en términos de sorpresa y desconcierto: "su música tiene el aire de un solo de The Who, pero solo sin texto y sin canción para envolverlo... como un bocadillo sin pan. Tocan muy fuerte y sin forma musical identificable". La crítica no encuentra palabras para definirsemejante alud de sonidos, pero el grupo no cede y sus temas llegan a superar los treinta minutos de improvisación atmosférica. Demasiado para muchos críticos.
Tras la sonada actuación, Peter Jenner vuelve al ataque y este consigue finalmente su propósito. Asociado a Andrew King, de la agencia de management Blackhill Enterprises contrata a Pink Floyd Sound y el siguiente paso es una de sus actuaciones más históricas.
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El 23 de diciembre de 1966 el grupo inagura el UFO Club en el primer concierto con el nombre reducido y definitivo "PINK FLOYD ", momento del despegue definitivo del grupo que causan una conmoción ya nada disimulada en el público y la crítica.
El siguiente paso, cae por su propio peso, Blackhill Enterprises através de Brian Morrison consigue un contrato discográfico con EMI.
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1967
Tras el impactante show en el UFO Club, los Pink Floyd toman la recta que les lleva ala
gravación de su primer single publicado el 11 de marzo de 1967. Sin duda la canción estrella es "Arnold Layne", con Candy And Current Bun" en la cara B. Dos sugerentes piezas de rok psicodélico firmadas por Barrett. Tampoco falta la polémica: Arnold Layne es prohibida en algunas emisoras por ser considerada como "apología del uso de alucinógenos".
El grupo realiza sus primeras apariciones televisivas y su popularidad comienza a superar el ámbito del culto y llegan cada vez más a ser más conocidos y admirados por un público más ámplio.
La fragilidad emocional de Barrett, acusa la aceleración de los hechos. Saturado por las dimensiones que está alcanzando el grupo, anuncia que tira la toalla, y aunque Waters piensa ya en David Gilmour, a quién conoce por que estudia también en el Regent Street School, éste se encuentra ocupado con su grupo, Crow.
Finalmente, Barrett reconsidera su postura ante la proximidad de la gravación del primer álbum. Asi llega la hora H: la hora de "The Piper At The Gates Of Dawn", primer elepé de Pink Floyd, editado en agosto de 1967.
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El primer álbum de Pink FLoyd, fue creado en un noventa por ciento por Barrett, un personaje con una creatividad imposible de delimitar y cuyas composiciones rebosan de contenido y que dejan en ridículo culaquier intento psicodélico de la época. En comparación con otras propuestas supuestamente avanzadas de aquel tiempo, "The Piper Of The Gates Of Dawn" es un monumento a la imaginación y al compromiso con la vanguardia.
En noviembre viajan por primera vez a Estados Unidos para participar en un festival en el Winterland de San Francisco, junto a Richie Havens, Procol Harum y la estupénda Janis Joplin. Al mes siguiente, Bill Graham les organiza una pequeña gira americana.
A la vuelta, sin embargo, afrontan una crisis interna que no terminará hasta que Syd Barrett
quede definitivamente excluido de Pink Floyd al año siguiente.

1968
El 27 de enero de 1968, David Gilmour se incorpora oficialmente a la banda como guitarrista.
Tras poco más de un mes de una coexistencia imposible, el 2 de marzo, Syd Barrett que ve enemigos por todas partes y se comporta de una manera altamente hostíl con el recien llegado Gilmour. Al final, sus compañeros tomán un a dificil y penosa decisión, y Barrett es amablemente invitado a abandonar el grupo.
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1969
Las dudas sobre la viabilidad de Pink Floyd sin Syd Barrett están sobre la mesa. Lógico: no sólo fue él quien bautizó al grupo sino también quien compuso prácticamente todo el material. Pero la incorporación de David Gilmour, de carácter aparentemente más calmado e inofensivo, debe servir para dar mayor seguridad al trío restante y dirigir el sonido del grupo hacia nuevas direcciones. Pero lo primero es definir la personalidad de la banda a través de las canciones a incluir en el siguiente álbum. Sin embargo, "A Sacerful Of Secrets", segundo elepé de Pink Floyd –editado en junio de 1969, tras una nueva gira americana -, cuenta todavía con la participación de Barrett en tres temas, uno de ellos – "Jugband Blues"-, compuesto enteramente por él. En el resto destaca el protagonismo de Roger Waters, cuya firma aparece en cuatro temas, en tres de ellas en solitario. Waters se perfila, pues, como nueva cabeza visible del grupo. Junto a él, unos efectivos Richard Wright – que demuestra su poder compositivo en "Remember A Day" – y Nick Mason, y la gran incógnita, David Gilmour, quien de momento mantiene sus ambiciones en un segundo plano y se limita a ejercer de guitarrista impecable aún sin el gancho esquizoide de Syd Barrett. Aún considerando "A Sacerful Of Secrets" como un álbum de transición, comienzan a perfilarse los trazos maestros que definirán al grupo a partir de ahora: mayor efectismo instrumental, cierta tendencia melodramática y fijación por el nivel técnico de la grabación. El abecé del sonido Pink Floyd durante los setenta.
The Wall

El verano de 1979 se ve saturado de actuaciones, algunas de ellas –en Manchester y Birmingham- grabadas para un hipotético álbum en directo que, finalmente, será parte del futuro doble "Ummagumma".
En "Ummagumma" hallamos, por fin, resultados palpables de la evolución del grupo lejos de la figura fantasmal de Syd Barrett, que simultáneamente ultima su primer álbum "The Madcap Laughs". Son tiempos de sinfonismo, rock alemán, "space rock"..., y el disco es la réplica del grupo a tan discutibles – y en muchos casos, pretenciosos- movimientos.
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El álbum se estructura en dos partes: una en directo, con lecturas generosas de los primeros clásicos del grupo –entre ellos, un fulminante "Careful With That Axe Eugene" -, u una en estudio, formada por largas piezas adjudicadas a cada uno de los miembros del grupo. En este bloque, el más experimental, Waters, Gilmour, Mason, y Wright se imponen como sesudos músicos/investigadores de laboratorio, traspasando al pentagrama sus obsesiones menos digeribles. Un paso presumiblemente transcendental que, no obstante, resulta mucho más creativo que los empachos de virtuosismo estéril que suelen caracterizar a gran parte de los lanzamientos progresistas del momento. La portada del disco, obra de Hipgnosis –diseñadores gráficos muy de moda durante los setenta- muestra la evolución: ya no hay caos surrealista ni sueño psicodélico, y al final, todo se reduce a cuatro individualidades de imagen inalcanzable.

1970
La década termina con un nuevo proyecto cinematográfico. Ahora es el director Michelangelo Antonioni quien reclama sus servicios para la banda sonora de "Zabriskie Point", producción protagonizada pro Mark Frecherre, Daria Halprin y Rod Taylor. Al final, solo tres temas son incluidos en la cinta, ya que Antonioni considera excesivamente inaccesible el material presentado por Waters y sus colegas. Las relaciones entre el grupo y el director son puro fuego cruzado. David Gilmour, decepcionado, declara que "hubiese quedado mucho mejor de haber utilizado la mayor parte de nuestro material". The Grateful Dead , The Youngbloods, The Kaleidoscope, Jerry García, Roscoe Holcomb, John Fahey y Patti Page suplen con sus creaciones las "canciones malditas" de los Floyd, que son inmediatamente archivadas y, según cuentan las leyendas, recuperadas en los álbumes "The Dark Side Of The Moon" y "Wish You Were Here".

link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=ResQFDDsDAI

El 18 de julio de 1970, reúnen a más de veinte mil personas en el Hyde Park londinense, y en septiembre se embarcan en una extensa gira americana para presentar "Atom Heart Mother". Sus conciertos rozan la exquisitez técnica, gracias en parte a la utilización de sonido cuadrafónico. Porque ellos saben que su música gana enteros cuando se escucha con el respaldo adecuado. Estamos ante uno de los primeros grupos en llevar a su terreno los avances en materia de sonido. EMI, encantada con la creciente carrera de una banda por la que poco apostaba en 1967, aprovecha el momento óptimo para publicar "Relics", un compendio de joyas inhallables y pertenecientes a sus primeros pasos. Singles primerizos como "See Emily Play" se revelan impagables, aunque simultáneamente evidencian el enorme salto producido por Pink Floyd desde los días en que Syd Barrett marcaba el paso del grupo entre ramalazos de extrema lucidez y depresiones insalvables. Han pasado cinc años, que en los cerebros de Waters y compañía son bastantes más.
Sid Barret


1971
En este punto de mayor actividad, el cuarteto relaja su caudal creativo y apenas tiene fuerzas para lanzar al mercado un álbum de contenido continuista, "Meddle" -editado en noviembre de 1971-, trabajo exhaustivamente presentado no sólo en Europa y América sino también en Japón y Australia, países que se añaden al culto hacia la máquina vanguardista, liderada ya, sin dudas, por un Roger Waters cuyo papel en el grupo crece entre codazos. Gilmour, a su lado, es poco más que un apañado orfebre de las seis cuerdas. Waters componme, controla, ordena. Wright y Mason cumplen. Gilmour se permite poco más que destellos de brillantez instrumental.
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"Meddle" no despierta tantas pasiones como su predecesor, esencialmente porque no aporta directrices renovadoras. Es pues, probablemente, el primer disco involucionista de Pink Floyd. Quizás se les pueda permitir despues de seis años de avances. Pese a todo, "Echoes" es toda una pieza maestra rebosante de matices y que aún en 1988 es interpretada en directo por el grupo. Por lo demás, "Meddle", con sus atmósferas relajadas y contemplativas, augura la llegada de unos tiempos, ya cercanos, en que las nuevas creaciones irán sacando a la luz cada vez con menor frecuencia.
Coincidiendo con la edición de "Meddle", llega la gran idea. El mensaje de Pink Floyd adquiere todo su esplendor cuando se ayuda del aspecto visual. ¿Por qué no, pues, gravar una actuación del grupo en directo, con su habitual despliegue técnico?. Para darle un mayor carácter épico al acontecimiento, se busca un escenario singular –las ruinas de Pompeya, cerca de Nápoles-, rico en referencias históricas que nutran aún más el cargamento de estímulos que ya lleva por sí misma la música del grupo. El resultado es "Pink Floyd At Pomppeii", una filmación exuberante en la que el grupo da a conocer sus cartas con una espeluznante seguridad. Sin público, como una absurda obra de teatro destinada al vacío, como un fatalista documento audiovisual de un grupo que sólo se necesita a sí mismo para avanzar. Un monumento a la autosuficiencia, sin duda. "Pink Floyd At Pomppeii" seduce, tanto por el perfeccionismo de su envoltorio como por la calidad de las piezas interpretadas. Un documento casi onírico que, actualmente, se encuentra disponible en formato de vídeo doméstico.
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1972
Más trabajo y más encargos. Barbet Schroeder, recordando la positiva experiencia de "More", les solicita su aportación a la banda sonora de "La Valle" – "El Valle"-, un filme protagonizado por Bulle Ogier, Michael Gothard y Jean-Pierre Kalfon, y cuyo argumento gira en torno a un viaje iniciático en busca de un mítico valle en medio de la selva de Nueva Guinea, en el cual los protagonistas deben encontrar la felicidad y la respuesta a sus conflictos existenciales. La película no llega muy lejos –la critica se ensaña con su simplista planteamiento- pero permite a Pink Floyd añadir un título a su discografía: "Obscured By Clouds". Un disco que únicamente sirve para aumentar el conocimiento del grupo en Estados Unidos, país donde sus inextricables experiencias en forma de vinilo aún no se han ganado los favores de un público masivo.
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Pero "Obscured By Clouds" no engaña al conocedor de la obra de Pink Floyd. Relativamente insustancial –en comparación a trabajos precedentes- y escasamente innovador, el disco supone un discreto capítulo dentro del historial del grupo. Aunque, eso sí, da lugar a una gira americana donde se ensayan trucos escénicos muy utilizados en el futuro. Hay más dinero, es decir, más medios, mayores escenarios y más espectaculares efectos para impresionar a fans poco habituados a los despliegues tecnológicos.

1973
He aquí un enigma conocido y estudiado por los interesados en hechos insólitos: grupo que, tras una existencia digna de elogios, que disco tras disco construye un sonido con identidad propia y se hace con una audiencia suficiente para garantizar su supervivencia, experimenta súbitamente un salto cualitativo desproporcionado a causa de una de sus obras. En menos palabras, Pink Floyd establece un "antes y un después de" a raíz de la edición de "The Dark Side Of The Moon". ¿El secreto?. Un sonido más estilizado de lo habitual – con Alan Parsons, futuro autor de discutibles álbumes esteticistas, en los controles-, canciones claramente delimitadas – sin experimentos ambientales ni virtuosismos ególatras- y por supuesto, un tema, un pasaporte a la cumbre comercial que abre fuego ante el Gran Mercado: "Money".
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En términos de cifras, el disco es aún hoy recordado con emoción por los ejecutivos de EMI: 740 semanas en la lista americana "Billboard" -¡hasta 1988!- 301 en la británica, además de 23 millones de copias vendidas.
El 4 de marzo de 1973, los Pink Floyd inician en Madison, Wisconsin, una gira por Estados Unidos y Canadá de la que saldrán fortalecidos y convertidos en dinosaurios del rock de los setenta. Y es que "The Dark Side Of The Moon" es, con su impecable producción, un trabajo muy del gusto americano, justo lo que el grupo necesitaba para conquistar un mercado que le era todavía lago hostil, tan contundente es el resultado que el grupo cruza nuevamente el Atlántico Europa inicia una nueva gira en Jersey City el 16 de junio.
El año 1973 es el de la eclosión internacional del "sonido Pink Floyd". Y como suele suceder en estos casos, el miedo a no ser capaces de superar tan elevado listón – al menos, en términos comerciales- se instala en el grupo. Así, a partir de noviembre, Waters, Gilmour, Mason y Wright se sumergen en un período confuso, en el que dan un paso adelante y dos atrás, con inseguridades y, sobre todo, terror a meter la pata tras la jugada redonda de "The Dark Side Of The Moon", disco que es número uno en medio planeta y cuyas ventas alcanzan cifras de infarto.

1975
El 15 de septiembre de 1975 sale a la venta "Wish You Were Here". Un título que, por consenso general –ya que el grupo nunca llega a declarar explícitamente-, se refiere a Syd Barrett; "Ojalá que estuvieras aquí", le dedican sus ex-compañeros en un tono de reconciliación y casi pidiendo su reingreso en la banda. Se cuenta una chocante historia según la cual Barrett aparece un día en los estudios de Abbey Road en plena remezcla del álbum, escucha las cintas y comenta: "Esto suena un poco anticuado, ¿no?", tras lo cual desaparece negándose a volver a formar parte de Pink Floyd.
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Las opiniones de "Wish You Were Here" son dispares y contradictorias. Si "The Dark Side Of The Moon" era una aproximación de Pink Floyd hacia un sonido más asequible y radiable, el nuevo álbum contiene los mismos propósitos, corregidos y aumentados, y en todo caso alterados por una mayor fijación por sonidos relajantes y atmosféricos. Comercialmente, casi revalida los espectaculares efectos de su álbum predecesor.
En octubre de 1975, el grupo se enfrasca en la edición cuadrafónica de "Wish You Were Here", en una muestra más de que únicamente parece estimularles su propio perfeccionamiento técnico por encima del avance y la innovación.

1977
El 19 de enero de 1977 "Animals" es presentado a la prensa británica en una rueda de prensa en la que se escucha una sola vez el contenido del álbum. Cuatro días más tarde, sale a la venta. Su contenido asusta a muchos de los recién llegados al planeta Floyd, mientras que los viejos fans recuperan la esperanza perdida. Tras la calma de "Wish You Were Here", llega el momento de la explosión catártica. En el disco Waters domina por completo la situación y, tan simpático como siempre, reduce a los seres humanos a categorías tan poco ventajosas como "Cerdo" o "Perro", descargando su conciencia en una banda sonora más agobiante e intensa que lo que hacía prever el pasado reciente del grupo. Por momentos, parece que la vieja furia reviva entre los surcos.
Esta vez, la resurrección de Pink Floyd va en serio. Hay hambre de directo, ganas de transmitir al público esos logros que el grupo ha ido acumulando desde su último concierto, aquel lejano 5 de julio de 1975 en el recinto del festival de Knebworth. Así, el 23 de enero, el grupo inicia en Dormund una gira europea que les llevará a Frankfurt, Berlín, Viena, Zurich, Rotterdam, Amberes, París, Munich, Londres y Stanfford. El 22 de abril, embarcan con rumbo a Estados Unidos: Miami, Tampa, Atlanta..., con culminación en el inevitable "Madison Square Garden" de Nueva York y, dos días más tarde, en el Olympic Stadium de Montreal (Canadá).
Los "shows" de "Animals" son de punto y aparte, y marcan un nuevo hito en la concepción de conciertos de rock a través de la utilización de rayos láser, el característico y gigantesco disco de fondo, y lo más emblemático, un monstruoso cerdo que sobrevuela el escenario y que se convertirá en uno de los emblemas del grupo. Colosal y hipnótico.
Sid Barret
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1979
La asociación Waters-Ezrin es responsable de un trabajo titánico que lleva hasta el límite la concepción de un art-rock para todos los públicos; "The Wall". Doble álbum creado cual magnificente epopeya rockera: excesivo, aplastante, ciclópeo, iniciático. Y caro, muy caro: al ya de por sí elevado coste de un disco doble, hay que añadir la copiosa nómina de Bob Ezrin, el generoso despliegue de medios exhibido en la grabación –masas orquestales incluidas- y los depurados efectos especiales –como ese inquietante helicóptero-, fruto del uso de la tecnología punta más deslumbrante en tres estudios de Miravel (Francia), Nueva York y Los Angeles. Pero a Pink Floyd ya nada se le resiste, y "The Wall" es la prueba más irrebatible de su prepotencia.
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El single "Another Brick In The Wall, Part 2", uno de los pocos hits de la historia del grupo, se hace extremadamente popular – vende 340.000 copias en Gran Bretaña en cinco días- y arrastra al comprador medio a descubrir el interior de un doble álbum que no es sino una pesadilla sonorizada, el resultado de un psicoanálisis protagonizado por Roger Waters en sus propias carnes y recuerdos. El dichoso muro acepta múltiples lecturas, pero en cualquiera de ellas se refiere a una cuestión de incomunicación: entre la individualidad y el mundo, entre el niño y el sistema académico, entre un sistema político y otro. Los ladrillos de la auto protección que uno amontona a su alrededor ante la hostil realidad. Waters reoriza con incontenida fluidez y su ejercicio funciona, aunque desde un punto de vista artístico, al álbum se le pueda achacar su sobreproducción, su culto al exceso y su ausencia de elementos musicales realmente nuevos. Pero no hay que pedirle más a "The Wall", un disco hecho para dejar al oyente convertido en poco más que gusano.
El 30 de noviembre de 1979 es el día Disco: "The Wall" toma literalmente los escaparates de las tiendas de discos. Inmediatamente se piensa en la puesta en escena del álbum, pero las ideas –de Waters, claro- son, simplemente, la repanocha, y quieren un tiempo de preproducción. Nick Mason trabaja en su primer álbum en solitario con la teclista Carla Bley –quien firma todas las canciones, lo que cuestiona la paternidad del disco-, pero todo pasa a un segundo plano cuando se habla de Pink Floyd. La nave titubea: ¿gira mundial?, ¿conciertos esporádicos en pocas ciudades? La grandiosidad del "show" pone en duda la realización de un nuevo macro-tour":"Los cuatro estamos de acuerdo en hacer unos "shows" en Los Angeles, Nueva York y Londres – anuncia Waters en el programa de Tommy Vance "Rock On", en la BBCI-, más que nada porque las características del espectáculo hacen que sea difícil viajar con todo el montaje. También hay la posibilidad de que hagamos una actuación al aire libre después de tocar en Wembley. No aprobamos ese tipo de conciertos, pero podría ser la única forma para que la gente pudiera vernos". Así están las cosas. Los reyes del "show businnes", en la cima, asisten al cruce de puñetazos de sus vasallos por verles en persona. El grupo reserva el Wembley Arena entre el 9 y el 18 de junio de 1980 inclusive, aunque eso no significa que vayan a dar diez conciertos, sino que el grupo necesita varios días para el montaje y ensayo del "show".

1980
El 8 de febrero de 1980, Pink Floyd ofrece su primer concierto de presentación de "The Wall" en Los Angeles Sports Arena. Un pequeño incidente con los fuegos artificiales- que interrumpió el "show" durante unos minutos hasta que se apaga un pequeño incendio en el escenario- no impide que el conjunto sea visualmente desbordante.
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La obra de Waters -máximo artífice del invento- es una cascada de imagen –coloristas filmaciones animadas a cargo de Gerard Scarfe- y rock faraónico. Además de los cuatro componentes oficiales del grupo, aparecen sobre el escenario Andy Bown -bajo- ,Snowy White –futuro integrante de los irlandeses Thin Lizzy, -guitarra- , Willie Wilson -batería- y Peter Wood -teclados-. Dos semanas más tarde, el 25 de febrero, el circo se traslada al Nassau Coliseum de Nueva York. Fin de la "gira" americana. Europa les espera, aunque, de momento, sólo Londres tendrá el privilegio de albergar el espectáculo más grande del momento.
La cita británica es el 5 de agosto en el Earls Court, donde el dinosaurio se presenta con la misma banda de refuerzo que en América, excepto Snowy White, que es sustituido por Andy Roberts. La aclamación popular es total. "The Wall", en directo, se revela como un prodigio del gigantismo escénico y la seducción por la fuerza. El resto de 1980, el grupo se evapora, hasta que a final de año se anuncia la realización de un nuevo "show".
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1983
Pero mientras Wright diseña su nuevo, aunque efímero- proyecto, Waters maquina la última – o eso cree él- jugada de Pink Floyd, el disco que, presumiblemente, marcará el punto y final de la larga trayectoria del grupo: "The Final Cut" editado en marzo de 1983. Si "The Wall" reflejaba ya los demonios interiores del cerebro del cantante y bajista del grupo, en "The Final Cut" tenemos dos tazas más de lo mismo aunque sin el gancho creativo y, sobre todo, comercial de su predecesor.
Al lado de "The Wall", el nuevo producto de la factoría Pink Floyd se antoja un pálido espejismo, una inoperante y escasamente inspirada secuela que sólo convence a los incondicionales. "Not Now John" se lanza como single- con "The Heroes Return Part 2" en la cara Banda B" -, y cuenta también con un vídeoclip con motivos nipones que resulta bastante incomprensible. El clip formará parte de un Video EP junto a las tomas de "The Gunnner´s Dream", "The Final Cut" y "The Fletcher Memorial Home".
The Wallfloyd
Para "The Final Cut", los teclados de Wright han sido sustituidos por los de Andy Bown –ya conocido por los conciertos de 1980 y 1981- y Michael Kamen –veterano con David Bowie, Jim Croce, Roberta Flack y Earl Slick Band en su currículum-. Hay más músicos invitados: Ray Cooper –percusión-, Andy Newmark –-batería-, Raphael Ravenscroft –saxo tenor- y hasta la National Philarmonic Orchestra, dirigida por Kamen. Como en "The Wall", Waters se queda a gusto lanzando mensajes más o menos explícitos y repletos de crítica antisistema. Para postre, Gran Bretaña se encuentra en estos momentos en plena crisis debida al asunto de las Malvinas, y la carga antibelicista del disco es considerada poco oportuna por ciertos sectores conservadores.
Un disco incomprendido y saturado de referencias que, probablemente, sólo su autor comprende al cien por cien, la banda parada, Richard Wright fuera del grupo, un Waters que –todos empiezan a sospechar- tiene intenciones de "matar" al grupo... La atmósfera no es la más edificante. Se huele la catástrofe, y David Gilmour no desea que le pille desprevenido Europa inicia la grabación de un álbum en solitario, su primero desde su debut en 1978. Son los síntomas de la desbandada general. Ya no hay más conciertos de Pink Floyd. Waters quiere que el dinosaurio descanse en paz, y los demás utilizan el "impase" para probar aventuras solitarias, pero eso no significa que den por finalizada la carrera del grupo.
El enfrentamiento Waters-resto de Pink Floyd –que, en estos momentos, se reduce a Gilmour y Mason- es claro y nada disimulado. Así entramos en la etapa más desagradable de la historia del grupo, la de las casi interminables batallas personales y legales entre las dos partes, que, artísticamente, ocupan su tiempo en proyectos dispares hasta la reflotación del grupo, ya en 1987. Waters quiere enterrar a Pink Floyd. Gilmour y Mason desean seguir sin él.

1987
El año 1987 es el del retorno por la puerta grande de Pink Floyd. Una resurrección, eso sí, castrada ante la ausencia de Roger Waters, que genera cierto escepticismo por parte de la afición y la prensa. El papel de Waters a lao largo de la historia del grupo ha sido clave, y la perspectiva de unos Pink Floyd sin él aparece un tanto nebulosa. Una situación que recuerda a casi veinte años atrás, cuando Syd Barrett, cerebro de los primeros años del grupo, "abandonó para lanzarse en solitario".
Mientras se fragua la espectacular maniobra de "come back", Mason y Gilmour compaginan su trabajo conjunto con otras actividades. En febrero, Nick Mason se incorpora como batería, únicamente para un concierto en Frankfurt, del Michael Mantler Proyect. También está allí su colega Rick Fenn -guitarra-, John Greaves -bajo-, Jack Bruce –el mítico ex Cream, voz- y Don Preston -teclados-. El concierto inicialmente emitido por un canal de televisión alemán, será editado en octubre como álbum en vivo bajo el titulo de "Live".
También David Gilmour combate la transcendencia del nuevo álbum de Pink Floyd con otras aventuras. En febrero participa en la Charity Guitar Jam –a beneficio de los niños maltratados-, en Londres, donde interpreta la beatleiana "Get Back" junto a músicos como Albert Lee –ex Heads, Hands And Feet, entre otras muchas historias- y Neil Murray –Whitesnake, ex Colosseum II y Gary Moore.
Sid Barret

Mientras los Pink Floyd abarrotan estadios de medio mundo con su "A Momentary Lapse Of Reason Tour", Waters llora desconsoladamente por su pérdida de protagonismo en una historia que creía atada y bien atada. Sin embargo, a finales de 1989, una serie de acontecimientos extramusicales le dan la clave de su rehabilitación, sino artística, sí comercial.
El 9 de noviembre de este año, las repúblicas Federal y Democrática de Alemania eliminan las restricciones para pasar de un país a otro y cruzar el Muro de Berlín, un símbolo levantado en 1961 por un gobierno excesivamente receloso de la libertad individual de sus ciudadanos. Con la caída del Muro –y el posterior derrumbe de os regímenes supuestamente comunistas de Europa central y oriental- cae una forma de entender el mundo y surge una idea en el desesperado cerebro de Roger Waters: la recreación de "The Wall" en el mejor escenario posible, las ruinas del muro de Berlín en la mismísima Postdamer Platz. Es la jugada perfecta. La "venganza" de un Waters semiaparcado de la primera línea de la actualidad por los omnipresentes Pink Floyd de David Gilmour. Pero no se llevaría a cabo hasta el verano siguiente.

1990
Una de las actuaciones más sonadas de este año corresponde al festival de Knebworth, el 30 de junio de 1990. El concierto se graba y dos de las canciones interpretadas aparecerán en el doble CD/Lp "Knebworth-The Album". Las dos aportaciones de Pink Floyd, "Comfortably Numb" y "Run Like Hell", cierran un disco que parece una reunión de ilustres popes del rock británico, con presencia de los inevitables Dire Straits, Elton John, Eric Clapton, Paul McCartney y Genesis, además de Robert Plant, Cliff Richard, Status Quo y Tears For Fears. En esta ocasión, la banda que acompaña a Gilmour, Mason y Wright es esencialmente la misma que en 1988, pero se detectan algunos cambios: Scott Page –saxo- es sustituido por Candy Dulfer –quien en estos momentos edita su primer álbum en solitario, "Saxuality"- y en los coros únicamente se mantiene Durga McBrawn, ampliándose a cuatro voces con la incorporación de Sam Brown, Vicki Brown –habituales "session-women" en discos de multitud de artistas- y Clari Torry.
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1993
El año 1993 lo dedican a diseñar el contenido de su siguiente álbum. Y es que las maniobras del grupo rivalizan en lentitud con las de los Rolling Stones o Dire Straits.
Superado el habitual período de "impasse" entre disco y disco, los Pink Floyd se reactivan en 1993 anunciando un nuevo álbum para el año siguiente. Pero antes, sale a la venta un lujoso artefacto titulado "Shine On", que incluye 9 CD´s con todo el contenido de los álbumes "A Sacerful Of Secrets", "Meddle", "The Dark Side Of The Moon", "Wish You Were Here", "Animals", "The Wall" y "A Momentary Lapse Of Reason" además de las caras A y B de los cinco primeros singles, algunas de ellas ya integradas en aquel "Relics". Un objeto de culto, con librillo incluido, que es utilizado por EMI para celebrar el 25 aniversario del grupo.
A finales de 1993, David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright –definitivamente incorporado al núcleo "oficial" del grupo en lugar de ser un simple colaborador –anuncian que se encuentran gravando un nuevo álbum en un estudio flotante en el Támesis, propiedad del guitarrista.

1994
El álbum "The Division Bell", se publica el 30 de marzo de 1994, el mismo día que arranca en Miami su nueva gira mundial. El disco, fiel a un sonido preciosista y sin muchas sorpresas, recupera el rock "easy listening" materializado en "A Momentary Lapse Of Reason".
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La prensa británica no es muy condescendiente con el álbum. "New Musical Express", publicación conectada con las últimas tendencias del rock más avanzado, otorga al álbum una puntuación de 3 sobre diez: "No es que el álbum sea especialmente malo, sino que es terriblemente anónimo. "Take It Back", "Coming Back To Life" y "Lost For Words" son canciones que inducen al retroceso, que se hunden hasta el final. Muy, muy aburrido. Sus contables estarán satisfechos".
Para su nueva gira mundial, el grupo recupera una formación casi idéntica a la que recorrió los escenarios entre 1987 y 1990. Se trata de Jon Carin –teclados y coros-, Tim Renwich –guitarra y coros-, Guy Pratt –bajo y coros-, Gary Wallis –percusión-, Dick Parry –saxo-, Sam Brown –coros-, Durga McBroom –coros- y Claudia Fontaine –coros-. El primer "show", en el Joe Robbie Stadium, de Miami, muestra nuevamente una parafernalia descomunal en la que destacan efectos como dos enormes jabalíes hinchables y dirigibles que planean sobre el estadio, además de profusión de rayos láser, la emblemática pantalla circular que muestra nítidas imágenes de vídeo, chorros de fuego, humo y pirotecnia. Y es que el grupo se ve en la necesidad de rizar el rizo en cuestiones escénicas: una huida hacia delante con la que se pretende impactar a un público ya habituado a grandes montajes como los recientes de U2 –"Zoo TV Tour"- o Rolling Stones –"Steel Wheels"-.
Como en toda gira de Pink Floyd, no hay nada como la rotundidad de las cifras para pasmar a una opinión pública a menudo fácilmente impresionable: durante cada día de gira se consumen casi 200 litros de leche, 1.200 bolsitas de té, 1.000 latas de refrescos, dos cajas de lechugas rumanas para confeccionar la ensalada César y 1.000 huevos. Además, la expedición cuenta con un horno de pan propio que confecciona 20 hogazas diarias.
pink floyddavid gilmour
Respecto al repertorio, no se detectan demasiadas novedades, a excepción de la lógica interpretación de un gran número de temas de "The Division Bell". La incorporación más sorprendente se encuentra en la pieza que abre el concierto, ni más ni menos que "Astronomy Domine", pieza compuesta por Syd Barrett y rescatada del primer álbum de Pink Floyd. Un guiño hacia la época más irreverente y delirante del grupo. La complicidad con el pasado se redondea, además, con temas como Shine On You Crazy Diamond· -que abre la segunda parte-, "Money", "Breathe", "Time", "The Great Gig In The Sky", "Us And Them" –"The Dark Side Of The Moon" sigue pesando lo suyo- una versión resumida de "Echoes", "Hey You", "Run Like Hell", "Another Brick In The Wall Part 2" y "Wish You Were Here".

Tras su periplo americano, los Pink Floyd llegan a Europa vía Lisboa, donde actúan el 22 y 23 de julio, para saltar inmediatamente a San Sebastián –Velódromo de Anoeta, 25 de julio- y Barcelona –Estadi Olímpic, 27-, en la que supone la segunda visita del grupo al Estado español. Las siguientes fechas de su gira europea de 1994 son: París –Castillo de Chantilly, 30 y 31 de julio-, Colonia –2 de agosto-, Munich –4-, Basilea –6 y 7-, Montpelier –9-, Burdeos –11-, Hockenheim –13-, Hannover –16 y 17-, Viena –19-, Berlín –21-. Gelsen Kurken –23-, Copenhague –25-, Goteburgo –27-, Oslo –29 y 30-, Werchter –2 de septiembre-, Rotterdam –3 y 5-, Praga –7-, Estrasburgo –9-, Lyon –11-, Turín –13-, Udine –15-, Módena –17- y Roma –20-. Y aunque no dispongo de datos exactos, también se contaba con actuaciones en diversas ciudades de Bélgica, Gracia, Turquía e Israel.
Asimismo, el grupo se presentará en Gran Bretaña, concretamente en su ya familiar Earls Court, en Londres, durante diez noches, rompiendo un récord que hasta ahora conservaban Prince And The New Power Generation, que realizaron ocho conciertos en 1992. Las fechas de los conciertos londinenses fueron del 12 al 16 y del 19 al 23 de octubre inclusive.
The Wall

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PUNTO Y APARTE

En un momento en que el nombre Pink Floyd forma ya parte de la cultura occidental contemporánea, y cuando el grupo sigue moviendo dinero en cantidades que provocarían un infarto en cada uno de sus seguidores –"The Dark Side Of The Moon" ha alcanzado los 23 millones de copias vendidas-, cabe interpretar su retorno como un reencuentro con unos esquemas musicales atemporales y carentes de voluntad renovadora. Los discos de Pink Floyd, editados con periodicidad menguante, descartan cualquier intención de explorar caminos nuevos, refugiándose en un perfeccionismo formal que poco tiene que ver con los sonidos plasmados en los primeros álbumes del grupo.
Quizás las nubes de la tecnología y la comodidad se han interpuesto fatal y definitivamente en la trayectoria de Pink Floyd, antaño sellada a fuego por un irrenunciable compromiso con la vanguardia. "Obscured By Clouds", cegados por la sed de resultados inmediatos, aparcados en la ruta hacia tierras musicalmente vírgenes, los Pink Floyd- no olvidemos castrados tras la deserción de Roger Waters- se conforman con ser una fotocopia en blanco y negro de sí mismos. Su pervivencia en 1994 no es sino un vestigio de otros tiempos, el frágil latido de un corazón desmotivado."The Division Bell", compendio de sabor neoclásico de las actuales inquietudes del trío, resulta ser un trabajo tan sobrio como previsible, pero quizá no se les pueda pedir más a unos músicos que, un día, sacudieron la escena "underground" londinense con sonidos que ni ellos mismos serían capaces de superar.SON, FINALMENTE, VÍCTIMAS DE SU PROPIO MITO.

Sid Barret

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The Wall Movie Full


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Fuentes de Información - See Floyd Play - Mi homenaje a los más grandes

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7 comentarios - See Floyd Play - Mi homenaje a los más grandes

@Datoredipaura Hace más de 2 años +3
Soñé con verlos ayer en la Inauguración de los JO. Pero vamos, ver la portada de Animals y oír "Eclipse" en pleno encendido de la llama fue más que suficiente.

¡Grande Pink Floyd, grande!

@yoni_333 Hace más de 2 años +1
Datoredipaura dijo:Soñé con verlos ayer en la Inauguración de los JO. Pero vamos, ver la portada de Animals y oír "Eclipse" en pleno encendido de la llama fue más que suficiente.

¡Grande Pink Floyd, grande!



NI me lo digas!!! yo esperaba lo mismo!!!

Pero en el momento que empezó a sonar Eclipse se me escapo un lagrimon; realmente emocionante...

Sin palabras..
@jcpone21 Hace más de 2 años +1
Recomendado
@rita-darkside Hace más de 2 años +1
Excelente.... aguante Pink Floyd! te dejo puntos, recomiendo y a favoritos! saludoss!!!!!!
@weao17 Hace más de 1 año +2
Cuando fui a ver a Roger waters el año pasado... tuve una pequeña esperanza de que apareciera David Gilmour en Confortably Numb.. como paso un par de años atras...

Para mi una de las mejores bandas (por no decir la mejor) de la historia.
@torne_07 Hace más de 7 meses +1
Todos tuvimos esa pequeña esperanza, sabiendo que no iba a pasar pero bue, el recital increible igual por donde lo mires
@nahudbz Hace más de 1 año +1
Para mi, sin duda... Es la mejor de la historia, escuchando sus canciones... Entendiendo sus letras, la musica... Se puede ver, que los tipos plasman sus sentimientos en notas musicales, es increible... Tal vez los Beatles no se pueden dejar atras, pero prefiero a Pink... GRACIAS FLOYD! POR TANTOS MINUTOS DE BUENA MUSICA!
@snaptemu Hace más de 4 meses
MUY BUENO