Desperté confundida, me dolía horriblemente la cabeza, al parecer, algo me había golpeado fuertemente y por eso había caído inconsciente al suelo.
Abrí los ojos pero no logre enfocar nada bien.
No recordaba nada, trate de pensar en algo simple, como mi nombre, pero, simplemente, no lo recordaba.
Me preocupe y me intente sentar rápidamente, pero en el lugar en el que me encontraba no cabía una persona sentada, y mucho menos parada, así que me di un buen golpe en la cabeza.
Cerré los ojos de nuevo, los frote con mis manos un poco y luego los abrí parpadeando varias veces.
En ese momento cuando la imagen se enfoco bien me di cuenta del olor que me rodeaba.
Estaba en una cloaca. Me di cuenta que mi cuerpo y ropa se encontraba embarrado de sustancias que prefería no reconocer.
El fétido olor me mareo por unos momentos, pero empecé a respirar con la boca, evitando que el olor fuera reconocido por mi cerebro. Aunque la idea de respirar por la boca esas cosas, también era muy asquerosa.
Mi inconsciente me decía que algo andaba mal.
Busque un lugar por el cual salir, y así vi unas escaleras, que tenían cierto color llamativo para poderlas ver en la obscuridad.
Estaba mareada, me dirigí hacia una zona en la que si lograría estar de pie, me incorpore, pero me caí. Me sentía como un venadito aprendiendo a caminar. Débil, indefenso y estúpido.
Subí a mi tiempo, retire la tapa de la cloaca que estaba muy pesada, y salí de aquel hediondo lugar. Al estar afuera, no pude controlar mis ganas de…
- Bluuuurgh bluurg- Vomitar, lo que me faltaba.- Bluuuuurrg.
No sabía que sucedía, apenas lograba asimilar el hecho de que estaba inconsciente en el interior de una cloaca, sin memoria de como llegue ahí, ni recuerdos de mi vida.
-¿Estas bien?
Seguí el sonido de la voz, alcé la mirada, pero no logre ver nada más que una silueta obscura ya que el sol se encontraba detrás de esta persona.
Me tendió una mano pero yo no reaccionaba, estaba asustada, enserio ¿inconsciente en una cloaca? ¡RAYOS! ¿Acaso había sido violada o secuestrada? ¿Me emborrache y caí ahí y el dolor de cabeza provenía de tanto alcohol acumulado en mi cuerpo? ¿Cuántos, minutos, horas, o días llevaba ahí?
Mi mente trabajaba muy rápido, muchas preguntas en un solo segundo, pero sabía que no iba a encontrar la respuesta de ninguna en este momento.
-Ven, te ayudo a levantarte, no tengas miedo. Yo te ayudo.
Me intento tocar del brazo pero no lo deje, me impulse levemente para atrás.
-¡No podemos quedarnos mucho tiempo!- Dijo mientras miraba hacia su alrededor un poco agitado.
No dije nada, solo le lanza una mirada asesina con el mensaje implícito “Aléjate de mí”.
-No me veas así, solo te quiero ayudar.
-No está en mis instintos naturales confiar en un desconocido.-Ladre.
-Bueno-vacilo-tampoco creo que este en tus instintos “Naturales” entrar en cloacas y embarrarte de mierda.- Dijo con una sonrisa en los labios.
En ese momento fue cuando pude ver cómo era. Pelo quebrado, negro como la obscuridad desconocida y misteriosa, ojos verdes, de esos que con una sola mirada, te transmiten tranquilidad, piel blanca.
-Que te parece si te dejas de meter en lo que no te importa y me dejas en paz.
-Solo quiero ayudarte, enserio ahí que apurarnos antes de que “ellos” vengan por nosotros.
Su forma de insistir y su manera nerviosa de ver hacia los lados me hizo confiar de cierta forma en el.
-¿No vez en qué condiciones estoy? No creo tener muchas ganas de “apresurarme”.
-Te cargo.
-Por dios, ¿así? Qué asco, ni yo lo haría.
-Créeme, me eh embarrado de cosas putrefactas para sobrevivir, así que del olor no te preocupes, de la ropa, llegando al centro comercial me puedo cambiar.
No podía poner peros a eso, aunque no comprendía lo de “embarrarse de cosas putrefactas” qué asco. ¿Con quién estaba hablando?
Una mirada asesina más de mi parte, correspondida por una dulce sonrisa.
-¿Cosas putrefactas? ¿Que clase de enfermo mental eres? Pero oogh, bueno, pero enserio no quiero que me cargues. Me darían más nauseas con el movimiento.
-OK, ¡Tengo una idea!- Dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.-Correremos un poco, solo un poco.
Me tomo de la mano y corrimos hacia la esquina más cercana, ahí doblamos hacia la izquierda y corrimos 2 cuadras.
Fue así como llegamos a un “Súper”, tomo un carrito y me pidió que me subiera.
Así lo hice.
-Ahora que estamos aquí, aprovechemos para hacer unas compras.
Entramos por la puerta principal. Me asombre por lo que vi, todo estaba hecho absolutamente un desastre, muchos productos estaban tirados en el suelo y abiertos, enserio parecía que todo estaba de cabeza, pero no comente nada.
El empezó a meter productos al carrito, pero, ni siquiera veía que eran, solo lo agarraba y lo ponía dentro.
Yo si los observe, cereales, leche, champú, jabones, jamón, queso, botellas de agua, jugos, refrescos, golosinas, arroz, frijoles, condimentos, aceite.
Se dirigió a la salida, me sorprendí, estaba robando.
-¿Que no vas a pagar?
-No hay tiempo, tenemos prisa.
-Si pero esa no es razón para robar- le dije.
Ahora él fue el que lanzo una mirada asesina. Se dirigió a la caja y dejo un billete de $200.
-¿Feliz?
-No del todo, pero conforme.
El solo sonrió, como cuando un niño pequeño dice una tontería que te da ternura.
Salimos de ahí y nos dirigimos hacia lo que él llamaba “un lugar seguro”.
Fuentes de Información
El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.
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