Himno Nacional Mexicano

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Tu mamá es mi nalga


Mexicanos apretad el culo cual chica de guerra,
Tensar el duro fierro del enemigo junto con bolas
y al soltar tremendo pedo, hacer que fuego retumbe
en el centro del culo, cual figura de cañón esperad la gloria.


Si sientes que te raspa el acero, pon aceite de oliva con dedo,
y siente con gusto el empuje divino, cual arcángel levanta las patas y siente la paz dentro de un extranjero ¡destino!.
Que por agachón te has ganado y con un dedo profana a tu amigo y has que tu planta en el suelo, ¡se afirme! para ser luego tu el primero, ¡piensa! ¿Qué debes hacer al que te ha cogido?, porque cuando se de vuelta el negro, te dejara el culo mas grande que el de un hijo tuyo, que soldado es y ha pasado frío en la sierra.




Con culo al aire recibe al que profana tus suelos, sueltale pedos cual cañon extranjero y hazle temblar al vaciarle su espíritu, cansando su alma por haber profanado tu tierra,
empapad su arma con sangre y hacedle derramar su aliento en el alto vello de tu culo, ¡buen anfitrión del extranjero!.
Retumba por dentro cual tambor y en posición de cañón, deja escapar tu gloria y has voces de que patria mas linda no hay, porque en méxico se aman a los extranjeros, a los cuales se abren las puertas de tu corazón.




Antes muerto que no libre, prefiere no hijos,
¡pero sí yugo de burro!, con alto cuello te dobleguen,
aunque te sangren los intestinos.
De pie haz terminar el martirio, ¡luego serás tu primero!,
Te pondrán casa, palacio y serás la reina,
aunque te derrumben el culo a pedazos, ¡grita! Con estruendoso cariñó, al héroe que profanó la tierra del indio.





Mexico tus hijas te aman, dejan el suspiro escapar,
cuando el gringo las tiene bien ensartadas,
gustan de tocar el clarín o corneta y con bélico sentido,
traman tirarse a todo el que les apetezca sus tierras.
Para ellos la espada quieren de gloria, para ellas, un hombre en casa, pero no existe mexicano ardido, que con el culo reciba a su mas íntimo enemigo.



Mexicanos vestirse de guerra, ir cual azteca a ser reventadas
con el culo al aire, esperar al extranjero y ofrecerle tus tierras, ¡que mancilla pisando!, cuando gustas de estár de a cañón, templando el acero extranjero con bolas y fuego, retiemblan en tu centro los pedos y rugen al salir de tu culo ¡cañon!.