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Una historia verosímil

Una historia verosímil


Como pasa con algunas otras cosas, las flores negras son tan reales como inverosímiles. Así está todo en este mundo. Y esa verosimilitud, o mejor dicho la falta de ella, no es un tema menor en este contexto en el que se desarrollan los acontecimientos que nos atingen.
En este universo todos somos moléculas reaccionando y cada molécula es afectada por otra y a su vez afecta a otra distinta y así puede seguirse, infinitamente, sin detenernos nunca. Hay una conexión interespacial siempre latente, implícita en todas las cosas.
La industria del miedo es también, hoy por hoy, la gran fábrica de verosimilitudes. Y sus enunciados verosímiles son disparados cruelmente al mundo de mil maneras, transformándose así en la lectura oficial de la realidad. Y así es como las verosimilitudes adquieren, de este modo, el status de verdad, pero sin llegar a serlo.
Tu respiración, sin dudas, llega a las flores negras. Y su aroma, seguro, de un modo u otro, llegará a tus narices. No hay invierno más crudo que el de nuestros corazones. Pero las moléculas no tienen descanso, permanentemente están reaccionando a algo, a otra reacción, que no es más ni menos que una acción anterior. ¿Pero existe una acción a la que no precede ninguna otra acción, es decir, una acción original?
Los enunciados se disparan como misiles, uno tras otro, sin tregua, sin descanso, 24 horas al día. Y la verdad muere asesinada, impunemente, bajo los escombros de esos bombardeos infames e inescrupulosos. Bajo las ruinas también, completamente sepultado, yace el único tesoro que realmente poseemos: nuestro estado de ánimo.
¿La luz de la vida, la chispa original, el principio del principio, Dios, la molécula primigenia? Algo de eso quizás exista y entonces, si así fuera, podríamos retroceder en el tiempo y, de ese modo, reducir todo (TODO) a una sola molécula. Única. Perfecta. La madre del universo. La idea única.
Creer la mentira es la regla (de oro) socialmente impuesta. Nosotros clamamos por esa regla, fue en un tiempo remotísimo, pero aconteció y eso es lo que cuenta. Y todo fue en pos de cuidar nuestro estado de ánimo. Pero claro, ya lo sabemos, todo tiene su precio y ahora el corazón se nos ha endurecido un poco.
Moléculas de sangre, moléculas de músculos, de venas, de fibras, moléculas de flores negras, de polen, de savia. Todo tiene un precio, nunca lo pensamos, pero ahora resulta evidente bajando la vista al suelo y viendo esas flores negras y esos corazones (moléculas de flores negras y de corazones) aplastados en el suelo, pisoteados. Irrecuperables.

Una historia verosímil

Fuente: Flores Negras N°40

Fuentes de Información - Una historia verosímil

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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2 comentarios - Una historia verosímil

@666DarkLord666 Hace más de 2 años -2
@aguante_Cris Hace más de 2 años +2
Abono para estos campos: llegué a este post siguiendo el hilo invisible de un chiste sobre un gordo clonado, y viajes hacia atrás en el tiempo, en remis. Que me digan que no está todo conectado, incluso las flores negras y los lectores de la Tota.
Abrazo.
Gracias.
@flores_negras Hace más de 2 años