Llueve sangre, mi alma ya es muy débil, Jesucristo ya no me consuela, los espectros en mi mente vuelan. Las sonrisas se esfuman por ti y solo por ti.

Llueve sangre y solo quiero que llueva, en este clima árido mi alma ya no se eleva, es pisoteada por recuerdos, es aprisiona por nostalgia.

Llueve sangre y no quiero que llueva. Vienen remordimientos, ¿Dios estas ahí? o es que solo das una oportunidad.

Llueve sangre, sangre y solo eso, no puedo entrar en mi, no puedo estar por ti, no te odio a ti, no me odio a mi, no odio nada, pero todo me odia a mi.

Llueve sangre, se me hará costumbre, caminare por la vía de la incertidumbre. Caminare bajo una nube oscura como tus ojos, sin una luna, sin un pretexto caminare, hasta el infierno.

— Roberth Reyes.