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Pintando Sueños [Cuento YP]

Los saludo nuevamente con un nuevo post amigos taringueros
esta vez es de un cuento que compuse para un concurso.



PINTANDO SUEÑOS



Apenas habían dejado de caer las últimas gotas de una pequeña llovizna cuando Marie se acercó a observar la ventana empañada, observó que por el camino embarrado que comunicaba la puerta de su casa dos extraños cuerpos se acercaban a paso lento. Eran sus abuelos, quienes habían viajado de Rennes para celebrar en familia el noveno cumpleaños de la pequeña Marie. Llegando a la puerta los reconoció y salió corriendo a recibirles con una sonrisa de “oreja a oreja”, el frio no la detuvo, abrió la puerta y se abalanzó hacía su abuelo Léger.

Ya acomodados en la cabaña lanzaron más leña a la chimenea y se dispusieron a tomar un café oscuro para calmar el frio. Llego el déjenuer, (la hora del Almuerzo), tomaron sus abrigos y salieron a la ciudad Parisina, su abuelo Léger quiso llevarla a Montmartre para darle un regalo que cambiaría toda su vida.

Montmartre era un lugar bohemio, sus calles llenas de artistas callejeros, jazzistas, pintores, cuenteros, era un lugar mágico. En el almuerzo el abuelo le dio su regalo a Marie, un cuaderno de bocetos con lapiceros y le dijo:

─Marie, hay un lenguaje que va mas allá de lo que podemos decir con palabras, ¡es arte! Y apuntando enseguida, con tono más tenue, ─cuando sientas algo, ¡Dibújalo y piérdete en ello!

Marie sonrió cálidamente tocando ese papel rugoso del cuadernillo y esas tiernas palabras de su abuelo llenaron de extraños sentimientos e ideas a su corazón; sentimientos que nunca había experimentado, tal vez por su corta edad, Marie no hacía más que jugar con los otros niños, no pasaba un lápiz en sus manos para otra cosa que no fuese apuntar conceptos de su clase y para realizar las tareas; era un sentimiento de coger un lápiz y dibujar algo, darle vida a esas emociones, hacer el consejo del abuelo realidad, perderse en un nuevo mundo, tal vez extraño, pero mágico.

Su abuela le entregó su regalo, Marie lo abrió suavemente, aun estaba llena de ese sentimiento, era un libro de relatos Lettres de mon moulin (Cartas desde mi molino) de Alphonse Daudet y, en tono humorístico y sonriendo le dijo –para que te enamores de Paris y te inspires con esta ciudad para tus dibujos. Marie sólo sonrió, abrió el libro y leyó rápidamente una frase, agradeció a sus abuelos por los regalos pero faltaba uno más, el de sus padres, era grande la envoltura, se apresuró a abrirlo pero cuando lo estaba destapando veía sólo una cara de un hombre con un peinado capul y una mirada fija, al lado de la imagen decía Claude Debussy Collection, era un vinilo del fallecido Debussy con sus mejores composiciones para piano, Marie estaba sorprendida y extrañada por el regalo, pero los tres regalos no eran sólo casualidad, era el comienzo de una nueva vida para Marie, descubriría para lo que había nacido.

Salieron saciados del restaurante y con un poco de sueño, menos Marie, quien estaba energica, deseando dibujar en su cuadernillo. Cruzando la avenida entraron al corazón de Montmatre donde la calle estaba llena de artistas callejeros que dibujaban parejas enamoradas, pintando ilusiones perdidas y no encontradas; músicos tocando su jazz como si fuese lo último que tocarían, parejas besándose y cogidas de la mano mostrando un eterno amor, unos viejitos sentados leyendo libros o periódicos observando a los músicos y esperando a la muerte para sonreírle.

Entonces el abuelo Léger cogió a Marie de la mano y agachándose lentamente pues sus piernas ya no respondían con vigor por su avanzada edad, le dijo al oído suavemente ─ ¿Qué deseas para tu vida?

─Mmm, dijo pensativa y mirando unas flores, apresuradamente respondió ─ Me gustaría cuidar de las flores, ¡son tan hermosas, tienen olores infinitos y se ven muy bien en el invernadero!

─ ¿cuidar de las flores?, mira a tu alrededor, -¿Qué ves?, le enseño los artistas callejeros de Montmartre- y muy seguro dijo ─ ellos son la poesía de nuestro pueblo, el candor, su juventud.

Marie se contagió de esas palabras y empezó a observar a los pintores, como cogían el pincel, los movimientos lentos y delicados de sus manos, el brillo que iluminaban sus ojos; los músicos tocaban cerrando los ojos y expresando las notas que un corazón desea escuchar.

Al día siguiente después de estar contagiada de sentimientos desconocidos fue al Molinero de su casa, para sentirse como Daudet cuando escribió el cuento, llevó el clavicordio-muy pequeño- para escuchar lo que le habían regalado sus padres, y llevó su cartilla por si se le ocurría pintar algo del libro de Daudet y en ese momento ocurrió lo que deseaba el abuelo Léger. El relato era interesante, habían palabras que ella desconocía, las cuales pensaba y pensaba, entonces se le ocurrió dibujar lo que imaginaba que podían significar esas palabras, dibujaba al compás del piano, terminaba su dibujo y escuchaba la música, esos acordes, esas melodías la transportaban a otro mundo donde sus dibujos cobraban vida, donde veía a Debussy tocando y a Daudet escribiendo en su molino, ahí estaba su lenguaje, en eso se había convertido su vida. Día tras días después de clase hacia lo mismo, había llenado el cuadernillo y se le ocurrió empezar a pintar sobre las paredes del molino, estaba tan encantada, tanto que en el colegio ya no ponía atención para entrar y perderse en aquel mundo mágico y extraño, que la había llenado de ese sentimiento especial que se tiene cuando uno se aventura en el mundo del arte, donde esos deseos mas profundos del corazón cobran vida.

En los días de las festividades de navidad, su familia decidió ir a Rennes para compartir las fiestas con sus abuelos, cuando llegaron Marie salió corriendo en busca de su abuelo, cuando terminó su búsqueda la cual le había parecido interminable, estaba escondido en su estudio, lo vio y con una gran sonrisa le entregó su cartilla de dibujos, el abuelo con una mirada un poco desafiante lo abrió en una página donde había un artista con su caballete pintando a un hombre con un capul extraño y tocando el piano, de ese piano volaban notas musicales, en la esquina había un joven con su plumilla escribiendo “¡Las notas de mi vida y el lenguaje de mi corazón!

El abuelo sorprendido vio a la pequeña que aun sonreía y le repitió esa pregunta que le había hecho en Montmatre ─ ¿ahora que deseas ser?

─ ¡Quiero ser una artista, abuelo Léger!, lo veo en mis sueños, y sólo sueño desde entonces con convertirme en una artista, ¡quiero pintar en Paris!, quiero que las personas cuando vean alguno de mis dibujos sientan eso que sentí cuando lo pinté.
El abuelo se agachó, la abrazo fuertemente trasmitiéndole todo el amor que podía dar y le susurró al oído
─ ¡Ya lo eres!
Espero les haiga gustado y no se olviden comentar, todos sus comentarios me ayudan a mejorar.

Fuentes de Información - Pintando Sueños [Cuento YP]

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.

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1 comentario - Pintando Sueños [Cuento YP]

@sergiorico798 Hace más de 1 año
Buen cuento m hemano lo felicito sigue ase