Hola Taringueros!

Vengo por un motivo especial, hace un tiempo subí un post sobre un capítulo de mi libro, sobre una historia fantástica, dejé el libro atrás por problemas con mi pc y lo hice de nuevo, con cosas parecidas, pero a mi parecer, mejor... Me gustaría saber su opinion y criticas ojala constructivas y no destructivas, si quieren leen un poquito y si les gusta mas sigan leyendo... saludos y aquí va!!

Capítulo I
El Príncipe Dorado

-Se ha repetido muchas veces este sueño señor Williams- dijo asustado.
-Mi querido Alex, siento que un sueño que se repite varias veces no tiene algún significado en especial
-Pero, entonces ¿Por qué ha pasado tan seguido?
-Quizás sea porque lees muchos libros de fantasía, a tus dieciséis años deberías dejarlos de lado y cambiarlos por algunos textos dramáticos o históricos- respondió tocándole los hombros.
-No creo que deba dejarlos, alimentan mi mente, yo sé que este sueño tiene algún significado, Lissy me dijo que me dirigiera a la biblioteca, pero no conseguí mucho con eso- habló entristecido.
-A ver, Alex… ¿Qué tal si me cuentas de que se trata tu sueño?- preguntó el director del orfanato.
-Bueno, ¿Por dónde empiezo?- se detuvo a mirar el techo- Ah, sí, por el bosque…
-¿Qué pasa en ese bosque?
-Siempre empieza cuando veo los árboles con hojas azules, en donde se acerca un hombre alto con una cabellera amarrada con dos colas de caballo, larga y plateada, viene vestido con una armadura dorada y trae una espada imponente en la mano. Cuando camina tiene la mirada fija en mis ojos, es como si yo estuviera ahí- dice emocionado -Cuando llega, se para a unos metros de distancia y me pide ayuda para lograr algo que nunca puedo saber que es. Luego de eso el sueño termina.
-Interesante, consultaré en la biblioteca del orfanato para ver si hay algún libro que trate de los sueños, a penas sepa algo te avisaré Alex
-Gracias señor Williams, pero como le dije, ya investigué ahí y no hay absolutamente nada- dice decepcionado.
-Uhmmm –se muestra dudoso- Si estás tan seguro entonces consultaré en mi biblioteca personal, de seguro encuentro algo, confía en mí.

El director John Williams, un hombre alto de cincuenta y ocho años con una barba en forma de candado tan blanca como la nieve al igual que su pelo, delgado y con unos lentes redondos bastante gruesos, salió de la habitación de Alex para ir a su oficina e investigar en su biblioteca personal. En ese momento, Alex necesitaba algún tipo de ayuda y su director no le sirvió de mucho por ahora, así que para no perder tiempo dejó su habitación para intentar salir del orfanato, pues debe haber algún lugar en Vancouver donde se pueda conseguir algo relacionado con los sueños, quizás alguna vidente o algún adivino…

Al salir de la habitación se apresuró a bajar por las escaleras. Eran las diez de la noche, la hora obligatoria para dormir. De pronto, al bajar, se encuentra con Phineas Harper, el malhumorado inspector de pasillos, llamado por todos los niños del orfanato como “Gruño Gruño Harp”.

-¡¿Qué haces aquí?!- dijo enrabiado y con un movimiento de brazos inexplicables (tenía un tic nervioso que lo hacía sacudir sus brazos hacia arriba).
-Eeh… Busco el baño- improvisó.
-Hace 15 años que vives en este orfanato ya que tus padres no te quisieron y nadie te ha querido adoptar, estoy segurísimo que sabes perfectamente que a 8 puertas de tu habitación hay un baño bastante amplio- respondió cruelmente el malhumorado inspector.
-¡Usted no tiene derecho alguno para tratarme de esa forma!- habló explotando en llanto y yéndose a su habitación. Gruño Gruño Harp lanzó una risa burlesca y se fue a limpiar el corredor que da al patio, justo entre la sala de juegos y la sala de estudio, ya que cuando los niños eran llamados a la merienda entraban agitados y totalmente embarrados como leopardos corriendo por un poco de comida.

Alex tenía dieciséis años y solo tenía una amiga: Elizabeth “Lissy” Baker que tenía un año menos que él, ellos eran mejores amigos desde que tienen uso de razón, Ali (como le decía Lissy a Alex) nunca conoció a sus padres ni a otro familiar, es el mayor de los niños y niñas del orfanato, todo él resto son pequeños muy hiperactivos de entre 1 a 14 años de edad.

A los trece años el director Williams le contó que su madre lo abandonó al nacer, pero antes de hacerlo lo inscribió en el orfanato donde estaba actualmente llamado “Pequeños Soñadores”. Él fue inscrito bajo el nombre de Alexander Jaden Wolfblood Pedram. Desde que llegó solía llorar mucho y siempre fue bastante tímido. Le encantaba leer libros de fantasía e imaginarse junto a Lissy que era un caballero de la mesa redonda o un mago como Merlín, se hacía peinados con su pelo castaño y se ponía a hacer caras extrovertidas en el espejo del baño cuando estaba solo.

El inspector de pasillos y encargado del aseo del orfanato, Phineas “Gruño Gruño Harp” Harper, era su mayor enemigo, un viejo colorín con dientes chuecos y amarillentos que tenía como único objetivo tratar mal a los niños del orfanato, nadie sabía por qué aún no lo habían despedido, tenía un aspecto lúgubre como si fuera un sepulturero y siempre movía los brazos hacia arriba como si tratara de pegarle al techo, un extraño tic según Alex.

Este encuentro con Gruño Gruño Harp no fue distinto, Alex estaba destruido en su habitación, lloraba tanto que su almohada parecía una piscina. Luego de un rato inundado en sus lágrimas, se quedó dormido y empezó a soñar con aquello que le había contado al director Williams, ese sueño tan recurrente que le tenía tan aquejado. Sin embargo esta vez había sido distinto, pues Alex pudo comunicarse con el hombre…

-Necesito tu ayuda, por favor escúchame…- expresó el hombre de la armadura.
- ¿Por qué necesitas mi ayuda?- preguntó Alex confundido.
-Eres el elegido Alexander, mi reino te necesita- dijo apresurado, como si alguien lo estuviera persiguiendo- Necesito que sigas mis instrucciones
-¿El elegido?- habló aturdido- ¿Quién eres?
-Mi nombre es Ouforis Goldenor, el guerrero de oro, príncipe del reino de Nexus e hijo del rey Giridad “El Sabio” Goldenor. Mi misión es ir a buscarte al mundo sucio y vil en el cual no tienes amparo alguno- dijo Ouforis mientras se iba desapareciendo poco a poco, pues el sueño estaba terminando y Alex comenzaba a despertar.

Alex pegó un salto en su cama, miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en su oscura habitación. Se acostó nuevamente bastante decepcionado, pues quería seguir viviendo en su profundo sueño, ya que se sentía tan cómodo hablando con aquel príncipe que tenía mucha curiosidad por saber muchas cosas más. Después de unos minutos, Aurora Méndez, la mucama del Orfanato, una muchacha joven de sangre latina, se acercó a su habitación para avisarle que el desayuno estaba listo y que debía bajar. Alex se sorprendió ya que la noche se le pasó increíblemente rápido, pero si o sí se propuso que para esta noche terminaría de conversar con el príncipe dorado, Ouforis. Había dormido vestido, así que se peinó de forma despreocupada el pelo con una pasada de manos y se propuso a salir de su habitación. Al hacerlo se encontró de cara con el viejo Gruño Gruño Harp, el cual ya estaba haciendo sus berrinches con movimientos extraños. Atravesó el corredor, bajó las escaleras y fue directamente hacia el comedor donde ya estaban todos los niñitos desayunando. Su puesto estaba con lo mismo de siempre tal y como es todas las mañanas: leche y galletas, sin embargo esta vez había un mensaje en la mesa que decía: “Te veo en la oficina luego del desayuno, John Williams”. El director requería la visita de Alex por alguna razón, es extraño ya que nunca le había pedido de esa forma que fuera a verlo, de seguro deber ser por algún motivo relativamente urgente o apresurado. Al segundo después de haber leído la nota, una chica bonita con un pelo negro azabache y unos ojos color azul brillante se sentó a su lado derecho; era Lissy con su ánimo de todas las mañanas.

- ¿Cómo está el señor soñador?
Alex soltó una risita y le respondió -Nunca despiertas de mal humor ¿Cierto?
- No es necesario, ¡La vida está hecha para que seamos felices hombre!- sonrió y le golpeó la espalda demasiado brusco para ser una niña de 15 años.
- Uhmmm, puede ser… - se mostró frustrado, como si no hubiera dormido en toda la noche.
- Que maaal está esa cara, ¿Mala noche? Debió haber sido ese maldito sueño, déjalo atrás ya, si sigues pensando en él doradito nunca te dejará tranquilo.
- Aaay por dios Lissy, anoche fue distinto, el me dijo mas cosas y me pude comunicar con él… ¡Como si fuera la vida real!- termina exaltado.
- Ooooooh –pone un rostro exagerado- ¡Cuéntame, cuéntame!
- Tendrá que ser en otra oportunidad, debo ir a visitar al señor Williams, me escribió una nota- coge el papel y se lo muestra, ella abre los ojos como si hubiera visto un muerto y le pega en el pecho
- ¿Por qué estás aquí hombre? ¡Apúrate!

En eso Alex se desespera y se toma de un solo trago lo que le queda de leche, le regala la última galleta a Lissy y se va corriendo al segundo piso, da la vuelta al subir y se va a rápidamente a la oficina del director. Al llegar pasa la puerta sin tocar y ve una discusión entre él y su hermano menor, Maurice Williams, el sub director del recinto, un hombre de la misma altura que John pero bastante regordete, de unos 47 años, sin barba y de pelo exageradamente bañado en gel hacia atrás, peinado que hacía lucir su gigantesca frente. De qué habrán estado peleando Alex no tenía idea, lo que sí tenía idea era de que se asustaron al ver que uno de los niños del orfanato los vio discutir. Rápidamente el señor Maurice se despidió y se fue con una cara extraña, una mezcla entre decepción y desesperación… - Siéntate Alex- Dijo John mientras se sentaba en su amada silla rojiza detrás del gran escritorio. Alex se sentó al otro lado, mientras observaba la curiosa estatuilla que había frente a él, era la representación de un anciano jorobado con una bolsa muy grande, donde rebosaba el dinero, nunca se atrevió a preguntarle cual era el significado de aquella figurita.
–Bueno Alex, me gustaría que me prestes mucha atención…
-¿Para qué me necesita señor?
-Mira Alex, recordarás que estuve buscando algo sobre tu sueño. Lamentablemente no encontré nada, pero descubrí otra cosa revisando tus archivos –se pone serio y junta sus dedos índices, mira por arriba de sus lentes grandes directamente a los ojos de Alex y da una pausa incómoda- y averigüé algo de tu pasado que de seguro te va a interesar muchísimo
-¿A qué se refiere señor? ¡Dígamelo de inmediato! – respondió muy entusiasmado.
- Uhm, bueno… Tiene que ver con el día en el que llegaste a este orfanato- se mostró cauteloso.
- Ooh, ¿Qué sucede con eso?- dijo Alex muy asombrado.
- Pues, hasta ahora pensábamos que te había venido a dejar una mujer que de seguro era tu madre, pero estábamos equivocados…
- ¿Qué? ¿Acaso fue un hombre?
- Sí, fue un hombre, y además de registrarte a ti, también lo hizo el mismo, sabemos todos sus datos Alex, lo podemos encontrar…
-Ehh… Oh…- Alex no podía creerlo, estaba en un shock absoluto– Pues claro, quiero buscarlo, ¡Deme sus datos!
- Se registró como Richard Williams, trabajaba en la tienda de dulces a la vuelta de la esquina, será mejor que vayas a ver si sigue viviendo por estos lados, ¡Arriésgate!
-Ooh ¡Es increíble! Iré de inmediato, muchas gracias señor Wi…- Alex dio una pausa pensando en la coincidencia de apellidos con el Director- Disculpe señor… ¿No tendrá algún parentesco con usted o con su hermano?
- Jajaja, sabía que me preguntarías eso, que yo sepa no, al menos no de mi parte, y mi hermano no tiene familiar alguno, anda a la dulcería, quizás ahí averigües algo
- Okay, enserio se lo agradezco muchísimo señor, me voy de inmediato, nos vemos
- Adiós amigo- lanzó una sonrisa paternal y Alex desapareció en menos de lo que canta un gallo.

Salió de la oficina, corrió por el pasillo hasta el fondo, entró a su habitación, cogió su mochila y se fue rápidamente a la tienda de dulces, en menos de 5 minutos logró llegar. Entró y observó que había un anciano en el mesón de compra, se acercó y le preguntó:
-Hola, buenas, busco al señor… Richard Williams…- pronunció lentamente para recordar su nombre.
-Uhmmm ¿Richard Williams? Lo siento joven pero nunca en mi vida había escuchado ese nombre…
-¿Qué ha dicho?- preguntó muy desilusionado- Es imposible, yo sé que aquí trabajaba Richard Williams, él me fue a dejar al orfanato… ¡Él era mi padre!- gritó desesperadamente.
-Mira niñito, no debes gritarle a tus mayores, te dije que no conozco a esa persona, estás perdiendo tu tiempo.
-¡Qué sucede con usted, yo sé que mi padre trabajó aquí, debe conocerlo! Yo sé, lo sé… ¡Richard Williams! Por favor memorícelo y recuerde… ¡RI-CHARD WI-LLIAMS!- así Alex poco a poco comenzó a ponerse furioso, era hora de que se fuera pero quería insistir, era muy testarudo.
-¡Basta ya! Llamaré a la policía para que te saquen de aquí- el anciano se acercó a una mesilla y tomó el teléfono.
-Nonono, por favor, me iré, está bien… Pero si llega a recordarlo, vivo en el orfanato que está a la vuelta de la esquina, pregunte por mí- cogió una hoja y un lápiz que había adentro de su mochila, escribió su nombre y su edad- Este es mi nombre, Alexander Wolfblood, y tengo 16 años… Ojalá eso le sirva de algo.

Alex se retiró y cayó en llanto camino al orfanato, cuando llegó no aguantó y se encerró en su pieza, se acostó y comenzó a leer su libro favorito; “El mago y El preso de Alcatraz”, pues cada vez que se sentía triste buscaba en su lista de libros alguno en especial, o simplemente cualquiera que lo inunde en un mundo de fantasía que lo saque de la sucia realidad en la cual vivía. Lissy comienza a tocar la puerta al ver cuando Alex entró corriendo al orfanato y se dirigió a su cuarto de inmediato, ella lo conocía tanto que sabe que cuando hace eso es porque algo malo había sucedido, ya que su única persona cercana es ella, debía acercársele. Él le abrió y ella se le acercó dulcemente
- Ali, ali, ali, cuando será el día que dejarás de sufrir, no te mereces una vida tan triste como esta. El director me comentó lo que había encontrado, me imagino que no era cierto…- le acarició la nuca y Alex se levantó, se sentó a su lado y apoyó su cabeza en el hombro de la chica.
–Fui a la dulcería- hablaba en pleno llanto- Había un anciano y me dijo que nunca había conocido ese nombre, que no existía tal persona al menos que haya trabajado ahí…- Lissy le dio un beso en la frente.
– Ali, pero… Quizás era el dueño antes que el…- en eso Alex la miró con una cara que decía “¿Es broma?”
- Lissy, ambos sabemos que el siempre ha sido el dueño de esa tienda
- Bueno, pero ya basta, es hora de que te levantes, ¿Te parece que vayamos a la sala de estar y nos sentamos frente al fuego? Hace mucho frío… (Pues claro, era 27 de enero, pleno invierno en Vancouver)
- Lissy, quiero leer un momento, ¿Te molesta si te digo que me dejes solo?
- Jajaja, no te preocupes amigo, te entiendo, cuando estés mejor búscame- le dio un beso en la mejilla y se fue de la habitación, obviamente muy preocupada por su mejor amigo.

Alex comenzó a leer. Después de un momento, tocaron la puerta de su habitación con mucha fuerza, era Gruño Gruño Harp que venía a buscarlo para merendar (Aurora se había enfermado), había pasado tanto tiempo que no se dio cuenta que se saltó el almuerzo, iba a pedir doble merienda ya que estaba muy hambriento. Cuando llegó al comedor otra vez había llegado tarde, esta merienda consistía en pan con queso derretido y leche chocolatada, su merienda favorita, al menos hubo algo bueno este día, gracias a dios era una de las comidas de la jornada que eran diferentes (junto al almuerzo). A penas terminó se fue a leer a su habitación, saltándose las actividades recreativas de la tarde reemplazándolas por una buena sesión de fantasía literaria, así fue como siguió hasta la noche, se quedó dormido y soñó varias cosas, hasta que llegó el sueño que esperaba, “El sueño del príncipe”. El principio del sueño fue el mismo, fueron las mismas preguntas y las mismas respuestas, solo que esta vez siguió la conversación:




-Mi nombre es Ouforis Goldenor, el guerrero de oro, príncipe del reino de Nexus e hijo del rey Giridad “El Sabio” Goldenor. Mi misión es ir a buscarte a tu mundo sucio y vil en el cual no tienes amparo alguno
-Pero… ¿Cómo lograrás sacarme de este mundo?
-Esperaba esa pregunta, pues es que hay una clave para poder sacarte… -Alex estaba muy intrigado y deseó irse de inmediato.
-¡Entonces que esperas, dime cuál es la clave!
-La clave es mantener en mente 4 cosas. Es lo que tienes que tener presente en ti desde este momento para toda tu vida, ¿Lo tendrás presente?
-Sin lugar a dudas, lo tendré por siempre en mi mente, ¡Solo quiero que me lo digas por favor! –dijo Alex con muchas ansias, algo estaba sucediendo porque el sueño estaba durando demasiado.
-La primera; confía en ti en todo momento, así podrás hacer que todo te salga bien
-Okey, okey, confianza en mí mismo, así podré hacer que todo salga bien, lo tengo
-La segunda; deja que todo fluya como debe fluir, todo lo que pasa es por algo
-Todo lo que pasa es por algo, muy bien, dejar todo fluir como debe ¡Listo!
-La tercera; nunca te rindas, da todo lo que puedas dar para cuando quieras lograr algo
-¡Nunca rendirme! Excelente, lo tengo, dar todo lo que puedo cuando quiera hacer algo… ¡Entendido!
-¿Te imaginas por qué no tienes que rendirte?
-Uhmmm, creo que no… -respondió muy temeroso por la respuesta que vendría del príncipe.
-Jajaja no temas, pues es porque eres un guerrero, todos tenemos un guerrero interior, para muchos llamado como fuerza de voluntad, energía interior o simplemente magia- terminó con una sonrisa.
-Wau –dijo sorprendido-. Okey, nunca me debo rendir porque soy un guerrero
-Muy bien, vas excelente, lo tendrás todo bien entendido cuando te lo repitas a ti mismo varias veces
-Genial, lo repetiré
-Muy bien. La cuarta y la más importante, es decretar las cosas, decir “Yo quiero tal cosa”, si logras hacer esto podrás hacerlo todo, el poder que logra la combinación entre tu mente, tu alma y tu amor, logran hacerlo todo
-Ooh, que filosófico eres Ouforis, pero aun no entiendo que tienen que ver estas 4 cosas con que yo pueda irme contigo- Alex estaba asustado, pues el sueño se estaba borrando poco a poco, probablemente se despertaría pronto.
- Es fácil, tienes que decir que quieres irte conmigo, pero desearlo con todas tus fuerzas, decretando de esa manera podrá salir todo bien
- Muy bien, quiero irme contigo, es lo que más deseo… ¡Quiero irme contigo, quiero ser feliz!- Alex comenzó a gritar y a desear con todas sus fuerzas.
- Necesito que lo desees más Alex, ¡Esfuérzate!
- ¡Quiero irme contigo!- Alex lo hizo, lo pensó y lo sintió con toda su pasión mientras el sueño se acababa.
- Excelente Alex, ahora, necesito que despiertes, ¡Despierta Alex!
- ¿Qué? Creo que voy despertando poco a poco, ¡Adiós! Será para la próxima…- El sueño ya estaba terminando definitivamente
- No lo creo Alex- Ouforis le guiñó un ojo y el sueño terminó.

Alex despertó y estaba en su cama tirado, aún con el libro que leyó antes de dormir en su mano, se levantó y observó el reloj que estaba a los pies de su cama, eran las tres de la madrugada, luego se escuchó algo como -hola joven guerrero- Alex se asusta y se da vuelta, frente a él estaba en una esquina de la habitación el príncipe dorado, Ouforis…

- ¡Qué demonios haces aquí!- dijo Alex muy exaltado y sorprendido.
- Pues te dije que te vendría a buscar, esto es lo que se puede lograr con la gran fuerza de voluntad de cada uno, con la energía interior, ¡Con el dryx de todos nosotros!
- ¿El dryx? Basta de hablar cosas raras, eso era un simple sueño, debo seguir soñando, ¡Es imposible que esto pase!
- Jajaja, Alex, no te niegues a la verdad, sabes que esto es absolutamente posible, ahora necesito que me escuches
-Noo, noo, espera, me retarán mucho si te ven aquí, ¡Vete de inmediato!
-Alex, no me iré sin ti, te pregunté si querrías venir conmigo y dijiste que era lo que más querías, ya no hay vuelta atrás. Ahora solo escucha mis palabras y toma mis manos- Ouforis se acercó a tomarle las manos y cerró los ojos pero enseguida los abrió ya que Alex se soltó.
-Ouforis, esto no es posible, quiero despertar de este sueño por favor…
-Alex, enserio, ¿Quieres seguir viviendo en este mundo? No tienes familia, no haces nada más que todos los días vivir una rutina, donde yo vivo hay muchos libros por leer, y además te entrenaré, ¡Serás todo un guerrero!
-Puede ser cierto pero, ¿Y si luego despierto y me desilusiono porque es un sueño?
-Créeme que no será así, confía en mí… Ahora toma mis manos- Ouforis le tomó las manos y cerró los ojos- Cierra los ojos y piensa en blanco, esto es necesario, debes sentir que no estás aquí
-Okey –Alex cerró los ojos y dijo- ¿No me pasará nada cierto?
-Jajaja- Ouforis suelta una sonrisa y se pone serio de inmediato.
-Okey, me concentraré- comentó Alex con un rostro serio que ninguno de los dos podía notar
-Omnipotens delectus, ego regnum- Alex escuchaba lo que decía Ouforis y se encontraba confuso, lo único que pensó es en lo ridículo que se debía estar viendo- Omnipotens delectus, ego regnum. Omnipotens delec...- bruscamente se rompió la tranquilidad del momento cuando 4 golpes en la puerta casi hacen romper los tímpanos de ambos, era Gruño Gruño Harp haciendo su guardia nocturna. Había escuchado los reclamos de Alex al ver a Ouforis, como escuchó ruidos extraños fue a revisar -¿Qué sucede adentro mocoso? Abre la puerta, ¡No puede estar cerrado con llave!- Ouforis se agitó y se apoyó de espaldas en la puerta tratando de que el anciano no lograra abrirla si lo intentaba.
-Ay no, ay no, ay no… Ouforis que hacemos, ¡Desaparécete o algo así!
-Pues… Aún no controlo lo suficientemente bien el dryx como para dominar el antiguo arte del Magizis- En esto, Gruño Gruño Harp chillaba y empujaba la puerta como loco.
-¡¿Qué?!- se asombró con enojo- ¡Puedes aparecerte en los sueños, decir palabras raras y aparecerte en la realidad y no puedes desaparecerte o al menos hacerte invisible!
-Tranquilo, me ocultaré debajo de la cama- Ouforis se metió debajo de la cama y Alex se puso el pijama rápidamente, se acercó a la puerta, sacó el seguro y la abrió.
-¡¿Qué hacías gusano inservible?!- Reclamó el anciano escupiendo al hablar.
-¿Qué se le ocurre que pude haber estado haciendo?
-Dímelo tú- dijo mientras comenzó a husmear por la habitación.
-Estaba durmiendo, nada más…
-Jajaja- lanzó una risa irónica- ¿Tú crees que soy torpe?- habló mientras se agachaba para revisar debajo de la cama. Alex se atemorizó rotundamente y trató de buscar alguna forma para que no revisara.
-Eeh… Eeh… Ronco muy fuerte… ¡Usted no puede hacer esto! ¡Es invasión a la privacidad!- Alex no lo pudo detener y Gruño Gruño Harp se agachó totalmente, revisó bajo la cama y lanzó un grito-chillido increíble. Alex pegó un salto.
-¡No le diga a nadie por favor!- exclamó con desesperación
-¡Cállate! -salió de la habitación rápida y desesperadamente para agarrar su escoba, cuando lo hizo entró y se agachó de nuevo– ¿Creíste que no me daría cuenta?
-¡Por favoooor basta!- Alex comenzó a subir la voz sin pensar en que probablemente el resto de los niños se despertaría. En lo que si pensaba era en por qué Ouforis no hacía nada, al menos una patada o algo así, mal que mal tenía un cuerpo bastante musculoso, de seguro un solo golpe derrotaría a un anciano tan débil.
-¡Maldita sea!- el hombre metió la escoba y la sacudió como nunca, ni su tic nervioso hace que se muevan tan rápidos sus brazos- ¡Se me escapó!
-¿Qué?- Alex no sabía cómo se había escapado… No se veía ningún hombre grande con armadura dorada saliendo de debajo de la cama, al menos un poco se vería.
-¡Maldito Perro!- ladró Gruño Gruño Harp ¿Desde cuándo tienes a ese maldito cachorro aquí?- en ese momento la paz dominó interiormente a Alex, Gruño Gruño Harp no descubrió a Ouforis, si no que a Sansón, el cachorrito de Lissy, de seguro se habría metido en algún momento a su habitación. El único problema que había era el donde estaba Ouforis.
-Lo tengo hace unos días, lo recogí de la calle, mañana lo voy a dejar donde lo encontré señor
-Me parece, ahora duérmete bazofia- salió del cuarto y le cerró la puerta con un portazo resonante.
-Ufff, fue difícil…- Alex suspiró y se acostó en la cama- ¿Ouforis? Pensé que estarías por aquí- le habló al aire- ¿Seguro que no estás aquí?... Que mal- y así es como Alex estaba solo nuevamente, no sabía a dónde se había ido Ouforis, lo único que había que hacer era esperar…

Pasaron los días y nada había sucedido, todo estaba siendo como la rutina de siempre, ninguna aventura, ni por si acaso una aparición de Ouforis en los sueños. Alex estaba siendo muy reservado, evitó en muchas ocasiones hablar con Lissy, pues quedó muy confundido luego de lo sucedido aquella noche, sin embargo ella no se aguantó más y al pasar una semana exacta del suceso se acercó a hablarle. Alex estaba sentado en la escalera que daba al patio, él estaba observando a los niños jugar en esos juegos de madera, tan pobres que rechinaban y tenían los tornillos sueltos, el polvo que se levantaba cuando los pequeños corrían sin tener preocupación alguna hacía que Alex viera las cosas desde otro punto de vista, uno mucho más reflexivo. En eso Lissy se sentó a su lado con su espíritu imponente y simpático.

-Okey, tienes que decirme que te sucede, estoy harta de todas tus boberías y tu indiferencia, se maduro y cuéntame… ¿Qué te pasa?
Alex lanzó un suspiro pero no dijo nada
-¿Es enserio? ¿No dirás nada? Okey, adiós.- Lissy se levantó e hizo como que se retiraba, sin embargo se puso detrás de él y le pegó en la nuca lo suficientemente fuerte para que chillara
-¡Hey! Okeey, okeey, te diré… Lo que pasa es que aquella noche antes de dejar de hablarte… Hablé con el príncipe, pasaron muchas cosas y luego… El se me apareció en la realidad- Lissy puso una exagerada cara de sorpresa abriendo demasiado sus brillantes ojos azules -cuando lo hizo hablamos y llego Gruño Gruño gritando, el tuvo que ocultarse y luego vi a tu perro- Lissy lo interrumpió.
-¡Sansón! Oh… Pobrecito…
-Eeeh… Si... Sansón
-Oh, te interrumpí, jajaja, lo siento, continúa
-Bueno, luego el desapareció y… Agh, escucha, en verdad fue una confusión tan grande, no te puedo explicar bien las cosas, lo siento
-Es muy cierto, muuuy cierto. No estoy entendiendo absolutamente nada, lo único que puedo hacer es acariciar tu pelo y decir “Tranquilo, ya pasará”- luego soltó una sonrisa pero a Alex no le pareció.
-Mejor… Iré a leer un poco, eso siempre me saca las penas, en verdad espero que me quede dormido
-Anda, te hará bien, ojalá te duermas que incluso estarás mejor así, adiós.

Alex entró y pasó por el pasillo que había entre la sala de estudio y la de juegos, continuó por el lado del cubículo de recepción e informaciones y subió la escalera, atravesó todo el pasillo que había hasta su habitación, tomó su libro favorito y se acostó a leer. Con el paso de los minutos no resistió y comenzó a dormir, sin embargo, esta vez despertó súbitamente y a los pies de su cama estaba sentado el príncipe dorado.

-¿Me extrañabas Alex?- dijo Ouforis con una sonrisa en el gesto.
-¿Por qué estabas tan desaparecido? No sabía si lo que sucedió era cierto, estuve a punto de preguntarle a Gruño Gruño Harp si casi rompe mi puerta a media noche para saber si todo fue real
-Jajaja, lo siento, ¿Vámonos de inmediato?
-Me encantaría, ¿Cómo era todo esto?
-Toma mis manos y cierra los ojos- habló seriamente.
-Ah cierto, y pensar en blanco
-Justamente, jajaja si que lo aprendiste bien, ahora piensa en blanco y por nada del mundo abras los ojos- comentó mientras se tomaban de las manos y cerraban los ojos.
-¿Por qué no puedo abrir los ojos?- preguntó con curiosidad.
-Porque puedes morir, ahora, silencio…- Alex tuvo mucho temor y cerró los ojos con mucha fuerza, luego Ouforis comenzó a recitar las palabras como si hiciera un conjuro extraño- Omnipotens delectus, ego regnum… Omnipotens delectus, ego regnum… Omnipotens delectus, ego regnum…- Ouforis repetía estas palabras que causaban un extraño efecto en Alex, hacían que quedara sometido en algo parecido a un estado de hipnotización, de pronto todo lo que estaba alrededor fue cambiando poco a poco. Sintieron ruidos extraños, parecidos a una orquesta de útiles de cocina mezclados al sonido de muchas trompetas desafinadas, también habían unas luces extrañas que Alex podía ver ya que traspasaban sus párpados. De pronto hubo un sonido de un relámpago y un flash azuloso.

-Alex, abre los ojos. Ya llegamos…

Ayuden a Escritor Emergente! Segunda Parte

Ojalá les guste!! Esooo!! <3 <3