A DALEL

Dedicado a todos los seres queridos que perdí, especialmente mi padre y mi suegra.


Soñé que tu muerte no era cierta

Soñé con tu pelo blanco, y tu sonrisa tibia...

Entraste por la puerta, como siempre,

y todo aquello había sido un sueño:

había yo soñado con tu muerte,

y con mi llanto, y mi tristeza...

Pero algo extraño había en tu regreso:

tú estabas viva, no habías partido.

pero tu nombre estaba entre los muertos,

escrito con letras amarillas...


Los días volvieron a ser claros,

y reír, conversar, fue otra vez cotidiano...


Entonces desperté, y recordé tu ausencia...

Y un hueco negro perforó mi alma...

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