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"Don Juan" de Moliére

"¿Qué?, ¿queréis que yo, Don Juan, me comprometa a quedarme con la primera mujer que me atrae y que desprecie a todas las demás? Qué aburrido sería presumir del falso honor de la fidelidad, sepultarse para siempre en una sola pasión y permanecer muerto desde la juventud ante todas las bellezas que pueden cautivar nuestra mirada. No, no, no. La constancia sólo es buena para los hombres ridículos; todas las mujeres bellas deben cautivarnos, y la ventaja de ser la primera de ningún modo tiene que robar a las demás las justas pretensiones que tienen todas ellas sobre nuestros... corazones. Un hombre que se precie como tal sabe que la atracción repentina y fugaz por una mujer desconocida tiene encantos inexplicables, y yo os digo: todo el placer del amor está en el cambio. La dulzura extrema del amor está en la lucha por conseguir la presa perseguida, en la ardua victoria sobre las resistencias que opone y en la rendición definitiva que la conduce adonde deseamos que venga. Pero cuando la has poseído y has sido su amo una sola vez, todo se acaba, ya no queda nada; lo más bello del amor se esfuma y la pasión se extingue, y sólo nos queda la búsqueda de un nuevo objeto que vuelva a despertar nuestro deseo. En materia de amor, yo, Don Juan, tengo la ambición de los conquistadores, que vuelan perpetuamente de una victoria a la siguiente y no son capaces de limitar sus anhelos; nada puede detener el ímpetu de mis deseos, soy un corazón que late para amar al mundo entero y, como Alejandro, desearía que hubiera otros mundos para poder expandir en ellos mis conquistas amorosas."

"Don Juan" de Moliére

"Don Juan" de Moliére


Argumento

Literatura

Basándose en la obra del español Tirso de Molina El burlador de Sevilla y convidado de piedra, la obra presenta a un personaje infiel, seductor, libertino, blasfemo, valiente e hipócrita: Don Juan, un señor noble y vividor que vive en Sicilia, colecciona conquistas amorosas, seduciendo a jóvenes de la nobleza y a sirvientas con el mismo éxito. Lo único que le interesa es la conquista y abandona a las mujeres tan pronto las goza. Sus conquistas le valen algunas enemistades y le obligan a batirse en algunos duelos, de los que, por otro lado, tampoco huye por esto. Plantea sus relaciones sexuales con las personas de su entorno con un cierto cinismo, y cuestiona a los homosexuales y los dogmas religiosos. Le gustan los desafíos, además del sexo con mujeres, hasta el desafío final: la cena con la estatua del Comendador que se lo llevará al más allá.

Reacciones ante la obra

Esta obra de Molière suscitó una enorme polémica y que los devotos se levantaran contra Molière. Obra escrita inmediatamente después del Tartufo en la que Molière fustigaba la hipocresía de algunos devotos, ésta aparece, a los ojos de algunos religiosos de su época, como una apología del libertinaje. El único defensor de la religión parece ser Sganarelle, para quien la religión se parece mucho a la superstición y cuyo papel cómico es evidente. La obra sufrirá desde su segunda representación un ataque en toda regla. Se pedirá a Molière que suprima ciertas escenas (la del pobre) y algunos diálogos que aparentemente se mofaban de la religión. Sólo conseguirá publicarla en 1682 y en versiones censuradas. Habrá que esperar hasta 1884 para poder ver la representación en su versión original.

Las intenciones de Molière

teatro

Molière alimenta la ambigüedad sobre sus intenciones al describir a un personaje que no es totalmente negativo. Es inteligente y valiente. En sus duelos verbales contra Sganarelle, contra su acreedor y contra su padre, gana de lejos. Por otro lado, su cinismo y su hipocresía están hechas para repugnar al espectador.

De hecho, la obra es una reflexión sobre el libertinaje y sus excesos. Molière es partidario del libre pensamiento, pero respeta las convicciones religiosas. Ataca fundamentalmente todas las formas de hipocresía, tanto la del devoto Tartufo como la del libertino Don Juan capaz de todo para satisfacer sus apetitos. El final de Don Juan sirve de conclusión y moraleja: el cinismo y la hipocresía del personaje se castigan con la muerte.

El personaje de Sganarelle actúa de contrapunto, sirve para dar humanidad y comicidad a una obra que sin él sería bastante negra.

Don Juan o la desmesura

Algunos han visto en Don Juan a un arquetipo de la desmesura. Es un gran señor malvado, de una enorme insolencia. Don Juan maneja con maestría la ironía y el sarcasmo, la impertinencia y la ofensa, la falta de respeto y la blasfemia. Personifica la lucha despiadada entre el clasicismo y el barroco

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