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Cuentos con mensajes (1)

Gastón y Melina


Era tarde por la noche que le despertó el hambre a señor Lamping, abrió un ojo, abrió el otro, considero la opción de volver a dormir. Pero realmente estaba muy incómodo con la idea de tener hambre, especialmente cuando esta le había hecho crujir el estómago. Miro la habitación obscura, se destapo lentamente para no despertar a su mujer, bajo los pies, tanteando en la penumbra hallo el mango de la puerta, lo acciono intentando de no hacer ruidos fuertes y salió de la habitación. Por ultimo cerró la puerta a su paso y dio un suspiro para liberar la tensión. Para el señor Lamping no era una idea divertida que su mujer lo viera saliendo a hurtadillas de la habitación, aunque las razones fuesen totalmente inocentes.

Cuando uno despierta de un sueño lo mínimo que espera es estar bien descansado y que todo lo que nos rodee sea al menos tan familiar que cuando nos fuimos a dormir.
Dirigiéndose a la cocina percibió que la luz ya estaba prendida. No había escuchado ruidos esa noche así que descartaba que sean intrusos, sin embargo, se acercó con cierta cautela, nunca se sabe.
Asomo la mirada por el costado de la puerta y pudo divisar a su hijo Claudio disfrutando de un sándwich nocturno.

- Claudio, ¿Qué estás haciendo a estas horas de la noche despierto?

- ¡Papa!, perdón, ¿hice ruido?

- Si, tu madre pensó que nos estaban robando, me dijo que venga a entretenerlo mientras ella llama a la policía.

- ¡¿Qué?!, No no lo hagan era yo. - Dijo Claudio subiendo el tono de voz para que pudiera escucharlo su madre.

- Shshshshshsh. - Lo callo silenciosamente su padre entre risas - Es una broma, me dio hambre, creo que cenar sopa no es lo mío – Luego de observar la mesada encontró la mitad de la heladera en la mesada, pan, queso, aderezos, verduras, carne, eso era un campo de batalla que avecinaba un emparedado de dimensiones astronómicas. - Veo que también te dio hambre.

- Sí, no, un poco – Dijo Claudio con cierta inseguridad en sus palabras. – Mas bien no podía dormir, y ya que no tenía nada que hacer decidí venir y comer algo.

- ¿Y cuál es el pensamiento que no te deja dormir?, digo, si tienes ganas de compartirlo.

- Es difícil de decir. Hay una chica.

- Siempre son las chicas las que nos quitan el sueño.

- Déjame terminar

- Perdón

- Es complicado, ella no me ve, no me registra, pero tampoco es mala conmigo, y me interesa. Pero me siento invisible para ella. A veces hablamos pero no sé, como que no conectamos.

- ¿y que ves en ella que sea tan especial?

- Es linda, no sé, es muy linda, tiene unos ojos hermosos y una linda personalidad, además canta muy lindo y es…

- ¿Sexi?

- Siiiii, mucho, pero no me gusta por eso, creo que tiene algo especial, algo más… no sé, más.

- Por supuesto que sí, siempre hay algo más, incluso cuando no lo hay.

- ¿Que quisiste decir?

- No es nada, solo estaba pensando en algo. ¿Vos no estas saliendo con esa chica, María si mal no recuerdo?

- ¿María? Jajaja, no, ella es solo una amiga, con ella no pasa nada, hasta le gusta otro y a mí no me molesta.

- A, pensé que pasaba algo entre ustedes, se la pasan juntos, van al cine, hablan como si tuvieran un idioma propio sobre ese libro que están leyendo y hacen planes todo el tiempo.

- Si, pasa que María, como decirlo, es buena compañía, muy buena chica, pero… no es mi tipo ¿entendes?

- ¿Entender? Como no voy a entender, si la piba no te gusta no te gusta, aunque sería bueno que te asegures que no te gusta.

- ¿Qué? – Claudio miro a su padre con desconcierto y una negatividad más que evidente.

- Pasa que no quiero que te pase lo mismo que le paso a Gastón y Melina.

- ¿Amigos tuyos?

- Del secundario, ya casi no los veo, salvo el reuniones y cosas así.

- ¿Qué les paso?

- Algo parecido a lo que te está pasando a vos. Gastón y Melina eran amigos desde el primer año de la secundaria, se conocían de antes pero como que ese año se volvieron re compinches, se sentaban juntos en clases, solían salir mucho, solos y con amigos, todos en la clase creíamos que eran pareja. Pensá que en esos tiempos era todo un poco más serio, no como ahora que las cosas no tienen nombre, hoy en día ves a dos personas a los besos en medio de la plaza y no sabes si son novios, amantes, amigos con derechos, completos desconocidos que se vieron en un boliche, “toque y me voy”.

- Touch and go.

- Si como sea, en mis tiempos había que ser valientes, si estabas con una chica y te dignabas de besarla en público era tu novia, para vos y para los ojos de todo el mundo, aunque solo hayan salido dos o tres veces. Es más, recuerdo que en una época la manera de invitar a una chica a salir era preguntarle “¿queres ser mi novia?” por supuesto todos éramos más valientes en aquella época, en lo que respecta al amor, y talvez más ignorantes. Pero uno se la jugaba por lo que quería, y por ende no nos conformábamos con cualquier cosa como ahora.

- ¿Y qué tiene que ver todo eso con Gastón y Melina?, Me parece que te fuiste un poco por las ramas.

- Te cuento todo esto para que entres en ambiente, no podés juzgar lo que te cuento como si pasara ahora. Yo vivía en una época tan liberal como la tuya, pero todo se hacía con más cuidado, más a puertas cerradas, y lo que salía a la luz se tomaba con más seriedad que ahora.

- Ok, entiendo, ¿y que les paso a esos chicos?

- Bueno, a Gastón le gustaban las chicas lindas como a todos los demás, tenía un par de Maxims debajo del colchón que le había regalado su tío, ahora pensá que si bien las chicas no se producían tanto como se producen ahora, en los veranos de santa fe siempre hicieron temperaturas por encima de los 39º C, y en una escuela mixta siempre había lugares donde mirar a las chicas sin que se den cuenta. Solíamos ponernos debajo de la escalera a esperar que suba una chica con minifalda… cosas de chicos.

- Eras un baboso. -dijo Claudio conteniendo una risa burlona.

- Sí, no sé, la cosa es que lo hacíamos, igual las que más nos gustaba mirar, y que tu madre no se entere, era a tres compañeras de nuestro curso que en esa época eran las más lindas de nuestro año. Si no mal recuerdo, se llamaban Julia, Alejandra, y creo que Belén. Estaban buenas, estaban re buenas, las tres eran mejores amigas y estaban todos los recreos juntas.

- Veo que las cosas no cambiaron tanto en este tiempo.

- La cosa es que Alejandra además de estar buena sabia llamar la atención, tenía esa manera de vestir y de moverse que ponía a todos los muchachos inquietos, incluso supo poner a más de un maestro nervioso. Y Gastón, Gastón la tenía en la mira de hace mucho, se decía que en primaria habían sido noviecitos pero que se pelearon por boludeces como hacen los chicos, ¿viste?, por supuesto todo cambio después de la adolescencia, Gastón estaba hormonalmente muy alterado y Alejandra estaba muy diferente a cuando era más chiquita, casi irreconocible te podría decir.

- Papaaaaaá

- Shshsh, que la historia se pone buena. Bueno, la cosa es que Melina, con el tiempo también estaba interesada en alguien más, un pibe de otro lado, no sabíamos muy bien de qué escuela era, o si iba a la escuela, el flaco era mecánico y se había comprado una motito de esas 110 y a veces pasaba por la escuela porque era amigo de uno de los del curso, Tomás se llamaba creo. No sé qué tiene eso de tener moto pero a las minas les gusta y a Melina la traía muerta.
De pronto el señor Lamping hizo una pausa, tomo un cuchillo, corto el emparedado de su hijo a la mitad, lo puso en un plato, se sentó en la mesa y comenzó a masticar.

- Estabas con hambre viejo

- Siempre dije que le pones demasiado aderezo a los sanguches. ¿en qué iba?, a, si: Bueno un día de la nada sucedió algo que ninguno podía creer, el degenerado de Gastón se levantó a Alejandra ¿te imaginas? No se lo creía nadie. Al parecer habían quedado ciertos sentimientos, aunque inocentes duraderos de ese mini noviazgo que tuvieron de más chicos, y el avivado de Gastón le supo sacar jugo. Esa semana fue muy loca, me acuerdo que Gastón no paraba de hablar de las cosas que hacía con Alejandra, y las que tenía planeadas. Era el winer, el ganador, no le ganaba nadie.

- ¿Una semana? Yo todavía estaría festejando – dijo Claudio con algo de entusiasmo.

- Pasa que la semana después algo paso. Gastón había estado jodiendo tanto con su conquista que le empezó a romper los huevos a todo el mundo. Melina que era tan compinche con Gastón como vos sos ahora con María se hartó de escuchar a Gastón y decidió hacer una jugada parecida. Melina no gustaba de Gastón, o eso decía ella, pero como que en ese momento algo le hizo “clic” dentro de la cabeza, como que algo cambio. Y vos ya sabes lo fácil que es para muchas minas conseguir que les den bola, más si son maso menos potables. Aunque en esa época era más raro que ahora que una piba se le tire a un vago, salvo que todas sus amigas estén detrás del mismo tipo, histeria colectiva que le dicen. Pero no, la Meli se mandó solita ese viernes a buscar al pibe a la salida de clases. Yo me acuerdo porque estaba por ahí con Gastón y los muchachos. Se le acerco, le dio un par de vueltas a la moto y le dijo que moría de ganas de que la lleven a dar un paseo en moto. Y el gringo no era boludo, a los 10 minutos se la llevó y no nos enteramos de nada hasta el lunes.
Y parece que la habían pasado bien porque ese mismo lunes nos enteramos que estaban saliendo a escondidas de los padres. De los padres de ella, a los de Tomas les daba lo mismo mientras no hicieran cagadas. A todo esto Gastón no sabía nada, Gastón solía llegar un poquito tarde a clases siempre y los que llegamos temprano estábamos como a la expectativa de que iba a pasar cuando se enterara.

- Seguro seguía re embobado por la piba esa Alejandra, ni se iba a molestar, sino ¿Qué? Come pero no
deja comer, es un histérico.

- Bueno, no sabíamos, pero queríamos ver qué pasaba. Me acuerdo que ese día llegaba Gastón con la cara de ganador más grande del mundo, y una de las amigas de Alejandra, Belén, salió corriendo a recibir a Gastón y contarle todo el chismerío. No te voy a decir que se enojó, porque no se enojó, según me entere cuando le contaron dijo algo así como “bien, me alegro por ella” y siguió caminando.

- Te dije, estaba re embobado con el minón con el que estaba.

- Puede ser, pero te voy a decir una cosa, esa cara de ganador que traía a la entrada no se la vimos más. Por un tiempo, Gastón y Melina ya no se juntaron más en los recreos, ella iba por un lado y él se la pasaba con la novia y las dos amigas de ella. Al principio estaba bastante baboso el con ella, pero después se calmó. Medio que no sabían que hacer juntos cuando no estaban a los besos, a la semana siguiente se empezó a juntar más con los muchachos, decía que no se bancaba a sus amigas, que eran muy superficiales y hablaban todo el tiempo de boludeces. De Alejandra no decía nada, pero, te imaginaras que seguramente no caía muy lejos del frasco.
De melina nos enteramos que la estaba pasando bomba con el pibe este Tomás, parece que la trataba bien, además la llevaba a pasear en la moto, cosa que era raro para ese tiempo y a esa edad. La verdad no sabíamos mucho del tema porque todo pasaba fuera de las horas en que cursábamos, y yo tampoco andaba tan encima de ella como para saber. Pero duro un buen tiempo la relación, lo sé porque con el pibe nos hablábamos y la venia a buscar seguido.
Después de un tiempo a Gastón se le fue la calentura y se empezó a pelear con Alejandra, la piba no era mala onda, pero vivían en desacuerdo con todo y a él le estaba empezando a joder hacer lo que ella quería. Y se fue a buscar a la Meli para tener a alguien con quien charlar.

- Y terminaron juntos.

- ¿Qué? Noooo, Melina en el tiempo que Gastón estaba persiguiendo a la Ale se hizo de su grupito de amigas, y si bien hablaban de temas más entretenidos para Gastón, también les gustaban hablar mucho del pibe de Melina, pensá que para la escuela Tomás era un ser misterioso, nadie lo conocía muy bien salvo alguno de los pibes del curso, pero no es como que compartiesen muchos detalles con ellas, así que la agarraban a melina y le preguntaban todos los detalles de cada paseo y cada salida.
Yo era amigo de Gastón, me juntaba con el cada tanto y con la Meli, aunque yo tenía mis juntas aparte. Al principio Gastón se lo tomo con soda, pero al tiempo no se bancaba más esas conversaciones, y empezó a pedir que se cambiara de tema, y claro, el en el grupo era el nuevo, casi dispensable podría decirse, así que le dijeron que si no quería charlar que se fuera. Y terminaron discutiendo como marido y mujer en medio del patio echándose mierda por todo. Gastón dijo barbaridades, Melina también las dijo, pero llorando, así que te imaginaras que tenía todos los votos a favor. Y no se hablaron más.

- Que cagada.

-Totalmente, pero bueno, así son las cosas. Después pasaron muchas cosas más, Gastón se enojó con Tomas que no tenía anda que ver. Termino con Alejandra tiempo después, era muy linda, pero era un poquitín inbancable.

-Qué historia de mierda. – Dijo Claudio levemente consternado.

- Es que las historias con finales felices rara vez enseñan algo, además, que sabes vos si después de un tiempo no se volvieron a encontrar, se casaron y tuvieron hijos. No creo, pero puede pasar.

- ¿No los volviste a encontrar?

- Los volví a ver hace como 4 años en una reunión de secundaria, los dos estaban de pareja, aunque no me intereso indagar mucho el detalle, ya estoy grande para el puterio, yo hago mi vida, y que ellos hagan la suya.
Lo que quiero decirte con esto, es que a veces la tenés re clara de que cosas te van a hacer feliz, generalmente son placer, belleza, fama, poder, dinero, las típicas. Y muchas veces no las vas a conseguir y vas a vivir tu vida pensando que era eso lo que te hacía falta para terminar de estar completo, contento, satisfecho. Pero a veces, haces un sacrificio lo suficientemente grande como para alcanzarlas. Y cuando ya las tenés y las disfrutaste a lo grande el tiempo suficiente, te das cuenta de que el vacío sigue y lo que llenaba ese vacío lo terminaste sacrificando por algo que ya no parece tan glorioso.
En esta vida sacrificas plata para conseguir conocimiento y poder, sacrificas tiempo de vida para conseguir fama, prestigio y fortuna, pero al amor hay que tenerlo con pinzas, sacrifica tiempo, dinero, poder prestigio y fortuna por amor, pero no al revés, porque todo lo primero se termina yendo, lo segundo, si jugaste bien, inteligentemente, y por el premio correcto, perdura. Y cuando todo lo demás te deje al menos no te vas a sentir vacío.

-Gracias.

-No pasa nada Clau, yo también se jugar bien mis cartas, te regale 15 minutos de mi atención, una buena historia y además de ayudarte me gane medio sándwich, te veo mañana, y límpiame la mesada antes de irte a dormir que me hiciste un desastre.



De: Ramiro Alarcón, escritor novato, espero lo disfruten
PD: Si me dan algún puntito prometo seguir escribiendo mas cuentos cortos que últimamente no se ven tantos.


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