Cuento en dialécto cántabro

Tizones y cerillas

Escrito hacia 1926
A la sombra del árbol


Cuento en dialécto cántabro

Un día se encontraron en el caminu. Ella golvía de la juente con unos cantaros coloraos y la cara encarná del sofocu del sol. El venia del monte con un coloñu (1) a cuestas. También tenía la cara encarna del sofocu del sol. Ella aposó los botijos (2) a la sombra de un abedul y el aposó el coloñu en la misma sombra, al lau de los cantaros. Se limpio el sudor con un pañuelo blancu, que tenia rayas azules, y quitando el tapón de hierbas frescas de la boca de usu de los cantaros, bebió el agua recién salía de la peña. Después hablaron, arrecostaos en el tronco del abedul, que tenia la corteza como la plata, lo mismo que los otros abedules. Al despedirse, ella le ayudo a encaramar el coloñu en las espaldas, y el le dio las gracias con mucha zalamerìa. Al día siguiente, también se encontraron en el mismo caminu y en la misma sombra. El muchacho golvio a aposar el coloñu al lao de los cantaros y golvio a beber del agua, que gloteó en la garganta los mismu que una jarra que se llena. Parecia muy guapa la corteza del abedul entre la chambra blanca de la moza y la blusa azul del mozu...

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El mozu puso los cantaros en la mano de la muchacha y después cargo el solu el coloñu. Primero le puso sobre el troncu del abedul, despues se hico de rodillas y empujo el coloñu hacia el espinazu. Se puso en pie, mir¢ a la moza que trasponia la regüelta y dio un suspiru. La muchacha, antes de trasponer la regüelta, arrecato los ojos hacia el mozu, dio otru suspiru, y agachó la cabeza como avergonzá. Los cantaros temblaban en las sus manos...
Asi pasaron muchos dias, y toas las tardes se encontraban en el caminu. El ya tenia la socarreña llena de coloños y ella vaciaba los botijos, aunque estuvieran llenos, para ir a llenarlos a la juente. Las juentes han hechu muchos casamientos. ¡Cuantos amores, cuantas palabras suaves, cuantos suspiros al son del cantar del agua!

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Romances de boda

Carmela y Fernando jueron novios. Ella era hacendosa y el no se apegaba muchu al trabajo. Así y to, la moza le quería desde el momentu en que el coloñu se aposó a la vera de los sus cantaros. Si no juera por esas aposauras y por esas sombras de los caminos que van a la juente y al monte, muchos amores se hubieran quedao dormios toa la vida.
Paso el inviernu y golvio a pasar otra vez. Ya habia madurau el cariñu, y los novios soñaban con el tintín de las monedas de oru en la bandeja de la parroquia, que el ruidu mas alegre que se oye en toa la vida. Lo mismu da que sean peazos redondos de cobre de cardenillu. El tintin suena con la misma alegría...
Ella ahorraba pa casarse. El no ahorraba pa casarse, y así se iba retrasando la boda. Carmela compraba pucheros; Carmela compraba tarreñas (3), Carmela compraba sartenes; Carmela compraba colchas de percal, sabanas de lienzu finu, sillas de paja, pañuelos blancos como la lana de los corderos y pañuelos azules como el cielu en el estíu. Al fin un día el mozu empezó a ahorrar, aunque de mala gana. Cuando tuvo los cuartos precisos para el casoriu y el arreglu de la casa, jue a pedir a la moza a los sus padres. Los mozos le acompañaron hasta la puerta de la casa de la muchacha cantando romances:


Al pasear esta calle
y al volver esta esquina,
se levantan los palacios
donde te espera la niña...

Esta calle enramada
con ramitas de laurel,
la enrameo el señor novio
las veces que la vino a ver...


Los cigarrus

Había un bancu de madera ennegrecía y cuatro o cinco tajuelas redondas de castañu. En el bancu se sentaron los padres de Carmela. Tovía se oían los cantares de los mozos. Carmela estaba como avergonzá. Fernando miraba a los tizones encendios y después a la moza y después al gatu blancu y negru que rutaba contentu al lau de la lumbre. Del gatu golvia otra vez a la moza y de la moza a los tizones. La madre no quitaba los ojos de las colgauras de morcillas y de magras que se estaban ahumando y que iba a consumise el dia de la boda. Despues de un ratu en que nadie hablo ná. Fernando se encaró con el padre de la moza:

-Si vos parece bien, allá por las fiestas de Nuestra Señora...
-Bien está, pa las fiestas de Nuestra Señora...
-Darévos-, dijo el padre- el prau de la orilla del riu, una novilla bien criá y la casa chica que arreglaremos en el mes de Abril...Y que Dios vos bendiga...
Un lloru de la vieja, que se secaba los ojos con el picu del delantar. Unas lagrimonas del padre y otras de Carmela. Fernando golvio a mirar a la lumbre, al gatu, a la muchacha. Despues cambio la cosa. Parlaron de los preparativos de la boda. El mozu hizo un cigarru y dio otro cigarru al suegru. El suegru cogió un tizón con las tenazas y encendio con el tizón el su cigarru. Fernando saco una caja de cerillas, prendió una y encendió el pitillu, como dándose importancia. La vieja le miro de reoju. Al pocu ratu de acabase los cigarrus el novio hizo otru, gordu como una palanca, y cuando saco la caja de las cerillas le dijo la suegra malhumora.
-¡Enciende con un tizón, hombre! Parece que te cuesta muchu el agachate a coger la tenaza. Es menester ahorrar. Hombre que no es ahorrau, ya diz el refrán: ni mies, ni tejau, ni pensamiento honrau...
Fernando se rió de las palabras de la vieja, miró las tenazas y a los tizones como con despreciu, encendió la cerilla y dio lumbre al cigarru. Asi jué pasando el ratu y el mozu hizo otru pitillu mas gordu y golvio a encender con una cerilla. Refunfuñó la suegra, lavantóse del bancu muy enojá, miro con rabia al mozu y dijole estas palabras:
-El que no mira por una cerilla no mira por la hacienda. El que no se agacha a coger un tizón, tampoco se agacha a segar el lombillu...no quiero yernos presumios...Con esto quiero decir que no hay boda...Y golvio a mirar las colgaduras negras de las morcillas.

cantabria


1-Del latín calo, calonis, portador de leña, leñador; del walesh cal, o del breton Walen, vara, ramo, leña): Prov. Sant. Haz o manojo de le¤a, de tallos secos o de puntas de maiz, de varas, sarmientos, etc., que puede ser llevado facilmente por una persona en la cabeza o a hombros.
2-Vasija de barro poroso y vientre abultado, con boca proporcionada para recibir el agua, un poiton en el lado opuesto para beber o sacarla de el, y un asa entre ambos conductos.
3-Tejuelas que los muchachos se meten entre los dedos, y, batiendo una con otra, hacen un ruido acorde.


Manuel Llano.
Fuente:
www.hispanidad.4t.com

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1 comentario - Cuento en dialécto cántabro

@Untorialmista Hace más de 5 años
esta bueno el cuento gracias