Novela propia .Ciencia ficción Argentina. Cap 3.

Recomiendo empezar con los capitulos 1 y 2. No son muy largos. Acá están los links:

CAPITULO UNO

CAPITULO DOS

EL HOMBRE DE LA ESPADA.

CAPITULO 3.

Las cabañas las habían construido ellos hacia ya varios años. Eligieron el lugar porque era alejado y había un pozo con agua fresca. Las ruinas de una vieja granja les sirvió de refugio mientras trabajaban y un pequeño monte cercano les proveía leña y buena madera para edificar. Su nuevo vecino Pepe, era viejo pero fuerte, y los ayudaba. En algún momento fue arquitecto.

- Mirá como patea. - Dice Clara, pasandosé la mano derecha sobre su vientre.
- ¡Si! Parece que se despertó… Hola… - Cecilia le habla dulcemente a la panza de Clara - Hola, ¿qué hacés dormilón?... O dormilona… ¿Vos qué creés que va a ser?
Las dos mujeres estaban sentadas a la sombra de un árbol, mientras miraban cómo los hombres serruchaban, martillaban, cavaban, dándole forma a lo que sería su hogar.
- No sabemos. Pero si es nene se va a llamar Carlos, como su abuelo, y si es nena Andrea.-
- Andrea. Qué lindo nombre, siempre me gustó. Me hace acordar a las novelas de las que hablaba mi mamá. ¿Cómo se llamaba esa actriz? ¿Andrea de la Boca?
- Jaja. Creo que era Andrea Del Boca.
- Si, esa. Me hubiese encantado ver esas novelas. Cuando era chiquita jugaba a que era actriz… Hola Andrea, ¿Cómo estás? ¿vas a ser actriz vos, no?- Cecilia apoyaba la mano y sentía cómo se movía el bebé. Una patada fuerte.
- ¡Viste! ¡Me dijo que si! -
- Jaja, capaz que en realidad es un Carlos y se enojó… -
- ¡Che, dejen de rascarse ustedes, y cébense unos mates! - Mariano grita a lo lejos, cargando un tronco en los hombros.
- ¡Calláte vos! ¡Que lo único que te vi haciendo es traer ese tronco de acá para allá! Se ríe Cecilia mientras se para para buscar la pava.

La tarde era fresca y la primer cabaña ya estaba terminada. Esa mañana habían empezado con la segunda. Nunca habían construido algo tan grande, pero tenían planeado instalarse definitivamente ahí. Las familias crecían y no podías estar yendo de un lado al otro. Además, no todos los días te encontrás con un arquitecto dispuesto a guiar la obra.

- Vamos a hacer como con la primera - Indica Pepe con cara de comandante. Recién llegaba. - Arrancamos con el pozo para la base y seguimos con los cimientos. –
- Si ésta va a ser la mía, quiero un baño grande. Ya me cansé de cagar en los yuyos. – Opina Mariano mientras deja caer el tronco al piso. - Y con chimenea. –
- Pará, no te hagás el Mirto Legrán acá, eh. - Le responde Alejando. - Éste va a ser tu baño - Y señala un agujero en la tierra de unos veinte centímetros de ancho.
- ¡Já! ¡Eso lo tapo en el primer tiro! -
- ¡Mariano! ¡No seas asqueroso! - Llega Cecilia con un mate humeando en la mano.
- ¿Y la patrona don Pepe?
- Bah, se quedó allá en el rancho. Le dolía algo o no se qué. Empezó a quejarse y me vine corriendo.
- Si, esa es la especialidad de las mujeres. Romper.
- Che, que si no fuera por nosotras ustedes se mueren a los dos días…
- ¿Las vamos a hacer a todas iguales? – Ezequiel mira con las dos manos en la cintura.
- Y si, más o menos. Después cada uno le agrega o le saca lo que quiere. La idea es terminar antes de que llegue el invierno invierno. –


Diego se aleja del grupo y se dirige hacia el árbol que le da sombra a su mujer e hijo. Nunca vio un paisaje tan hermoso.

- ¿Cómo andan? -
- Bien, mirándote trabajar. -
- ¿Me puedo sentar?
- Si, pero primero alcanzános un poco de agua.
- Bueno. ¿Me vas a pagar primero, no?
- ¿Pagar? ¿Con qué?
- Con un beso.
- Ah, no se… Primero traé y después vemos…
- Jaja, más te vale que sea el mejor beso que me hallan dado.
- Vemos, vemos…

Diego sigue camino para el viejo pozo.

El mismo pozo hacia el que él corría en éste momento. Si. Es lo que parece.
Un cuerpo tirado. Diego corre y el tiempo se detiene. ¿Quién es? Mientras se va acercando empieza a reconocer. A pesar de estar horrorizado, siente una extraña sensación de calma al ver que no era Clara ni Andreíta… ¡Era Ezequiel!

- ¡¡Eze!! - Diego aterriza en el suelo de rodillas y mira a Ezequiel a los ojos, que estaban casi apagados. Tenía una herida de bala en el estómago.
- ¡Eze! ¡¿Qué pasó?! ¿Quién fue?
- … Dieguito… - La voz salía débil de sus pulmones.
- ¿Dónde están todos?
- … Se… se los llevaron…
- ¡¿Quién?! ¡¿A dónde?! - Diego quería despertar de la pesadilla.
Ezequiel no responde. Queda inmóvil por unos segundos.
- ¡¡Eze!!
- …A… Rosario… dijeron algo… de un partido de fútbol…
- ¿Qué? ¿Quién?
- …
- Eze.


Ya no era Ezequiel al que tenía en sus brazos. Era solamente un cuerpo vacío.
Un envase vacío que había perdido lo que antes solía ser su amigo.
Diego se aferra a ese cuerpo y mira hacia el Este. Entre las lágrimas de sus ojos ve en la tierra unas marcas de llantas que se dirigen en esa dirección. Unas marcas de llantas que se dirigen hacia Rosario. El sol se pone a sus espaldas.

1 comentario - Novela propia .Ciencia ficción Argentina. Cap 3.

@julchocanalla2
Muchas gracias por pasar por mi post y comentar. La verdad es que me interesa esta novela pero en este momento no puedo leerla (estoy medio enquilombado con el colegio). La mando a fav y despues la leo