Mohandas Karamchand Gandhi (1869 - 1948), fué un hombre de austeridad inflexible y absoluta modestia entre los grandes teóricos que modificaron la configuración política e ideológica del mundo en el siglo XX, que se quejaba del título de Mahatma ('Gran Alma') que le había dado, contra su voluntad, el poeta Rabindranath Tagore. En un país en que la política era sinónimo de corrupción, Gandhi introdujo la ética en ese dominio a través de la prédica y el ejemplo. Vivió en una pobreza sin paliativos, jamás concedió prebendas a sus familiares, y rechazó siempre el poder político, antes y después de la liberación de la India. Este rechazo convirtió al líder de la no-violencia en un caso único entre los revolucionarios de todos los tiempos. Aquí les pongo algunos de los pensamientos de este gran hombre

Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida

Los hombres y las mujeres, que pierden la salud para juntar dinero y luego pierden el dinero para recuperar la salud; y que por pensar ansiosamente en el futuro olvidan el presente, de tal forma que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido.

No hay camino para la paz, la paz es el camino..

Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos

Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales

No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él

En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle

Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible

Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena

La violencia es el miedo a los ideales de los demás

Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados

Ante las injusticias y adversidades de la vida... ¡calma!.

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?

El hombre no posee el poder de crear vida. No posee tampoco, por consiguiente, el derecho a destruirla

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa
Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel

No me gusta la palabra tolerancia, pero no encuentro otra mejor. El amor empuja a tener, hacia la fe de los demás, el mismo respeto que se tiene por la propia

El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres

Hay que vigilar a los ministros que quieren hacerlo todo sólo con dinero

La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.

“Sé el cambio que quieres ver en el mundo.”

Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres.

No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.

Estoy convencido, de que si los esfuerzos por divorciar la política de la religión no se hubiesen hecho como se hicieron, la política no habría degenerado como con frecuencia ocurre... He conocido a muchos hombres religiosos que eran políticos disfrazados. Yo mismo, que tengo la apariencia de político, soy, de corazón, un hombre religioso.

Por qué no de ser todo verdadero como es Harishchandra?. Seguir la verdad y pasar por todas las pruebas por las que pasaba Harishchandra, era el único ideal que inspiró en mí la obra. Sólo al recordarla lloraba muchas veces.

Debemos rendir cuenta de nuestras acciones ante Dios. Podemos engañar a nuestras familias, a nuestra aldea, a nuestra casta, pero nunca podremos engañar a Dios.

Yo no sacrificaría los intereses de los intocables ni siquiera a la libertad de la India... Antes quisiera ver morir al hinduismo que sobrevivir la intocabilidad... Debo declarar que si fuese el único en resistir, lo haría a costa de mi vida

Si nuestra educación fuera más sistemática y los muchachos no tuvieran que estudiar valiéndose de una lengua extraña, estoy seguro de que aprender todos esos idiomas sería en lugar de una tarea pesada algo que harían con verdadero placer. El conocimiento científico de una lengua básica hace comparativamente sencillo el aprendizaje de otros idiomas.

Por esas fechas los misioneros cristianos acostumbraban a situarse en una esquina próxima al instituto predicando su religión e insultando a los hindúes y a sus dioses. Yo no podía soportarlo. También por ese tiempo supe que un hindú muy conocido se había convertido al cristianismo, y oí decir que el nuevo converso ya había comenzado a mofarse de la religión de sus padres, de sus costumbres y hasta de su país. Todas esas cosas desarrollaron en mí una antipatía hacia el cristianismo

La verdad es un absoluto. La verdad es Dios. Antes, decía yo: Dios es la verdad. Pero ocurre que hay hombres que niegan a Dios. Ocurre que su pasión por la verdad los lleva a negar a Dios y, a su modo, tienen razón. Por eso digo ahora: la verdad es Dios. Nadie, en efecto, puede decir "la verdad no existe" sin quitar a su decir toda verdad. Por eso prefiero decir: la verdad es Dios

Mi Señor… Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes. Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la razón. Si me das éxito, no me quites la humildad. Si me das humildad, no me quites la dignidad. Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo. No me dejes caer en el orgullo si triunfo ni en la desesperación si fracaso. Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza. Si me quitas el éxito. Déjame fuerzas para aprender del fracaso. Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar. ¡Señor… si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí!.


Mohandas Gandhi
Fuentes.
http://es.wikiquote.org/wiki/Mohandas_Gandhi
http://www.google.com.ar/




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