Fabulas Chinas

FABULAS ANTIGUAS CHINAS


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DE CÓMO EL VIEJO TONTO REMOVIÓ LAS MONTAÑAS



Las montañas Taihang y Wangwu tienen unos setecientos li de contorno y diez mil ren de altura.
Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto. Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.
- ¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas? – sugirió –. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.
Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.
- No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón – objetó –. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?
- Los vaciaremos en el mar – fue la respuesta.
Entonces el Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierra y, en canastos los acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.
Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.
- ¡Basta de esta tontería! – exclamaba –. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Ud. no será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas en esas montañas. ¿Cómo va a remover tierras y piedras en tal cantidad?
El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.
- ¡Qué torpe es Ud.! – le dijo –. No tiene Ud. ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aunque yo muera, quedarán mis hijos y los hijos de mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?
Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.
Lie Zi

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LA SOSPECHA


Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho –exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven –idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar –igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.
Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes de los de un ladrón.
Lie Zi

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DEMASIADOS SENDEROS


Un vecino de Yang Zi, que había perdido una oveja, mandó a todos sus hombres a buscarla y le pidió al sirviente de Yang Zi que se uniera a ellos.
- ¡Qué! – exclamó Yang Zi –. ¿Necesita Ud. a todos estos hombres para encontrar una oveja?
- Son muchos los senderos que puede haber seguido – explicó el vecino. Cuando regresaron, Yang Zi preguntó al vecino:
- Bueno, ¿encontraron la oveja?
Este contestó que no. Entonces Yang Zi preguntó por qué habían fracasado.
- Hay demasiados senderos – respondió el vecino –. Un sendero conduce a otro, y no supimos cuál tomar; así es que regresamos.
Yang Zi se quedó hondamente pensativo. Permaneció silencioso largo tiempo y no sonrió en todo el día.
Sus discípulos estaban sorprendidos.
- Una oveja es una nadería – dijeron –, y ésta no era ni siquiera suya. ¿Por qué tiene Ud. que dejar de hablar y sonreír?
Yang Zi no respondió, y sus discípulos se llenaron de perplejidad. Uno de ellos, Mengsun Yang, fue a contarle a Xindu Zi lo que ocurría.
- Cuando hay demasiados senderos – dijo Xindu Zi –, un hombre no puede encontrar su oveja. Cuando un estudiante se dedica a demasiadas cosas, malgasta su tiempo y pierde su ruta. Usted es discípulo de Yang Zi y aprende de él; sin embargo, parece que no ha llegado a comprenderle nada. ¡Qué lástima!
Lie Zi

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EL OBSEQUIO DE LAS PALOMAS


Era costumbre en Handan cazar palomas para regalarlas al príncipe el día de Año Nuevo. Esto agradaba tanto al soberano que repartía valiosas recompensas. Alguien le preguntó la razón de esta costumbre.
- El día de Año Nuevo dejo las palomas en libertad para demostrar mi bondad – contestó el príncipe.
- Como sus súbditos saben que Ud. necesita palomas para libertarlas, todos se dedican a cazarlas – comentó el otro –. Y el resultado es que al cazarlas, mueren muchas. Si Ud. realmente quiere salvarlas, es mejor que prohíba su caza. Tal como están las cosas, Ud. las caza para libertarlas y su bondad no puede reparar el daño que ocasiona.
El príncipe asintió.
Lie Zi

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EL PLÁTANO TALADO


Un hombre tenía un plátano seco.
- El conservar un plátano seco trae mala suerte – dijo su vecino.
Pero cuando el dueño del árbol lo hubo talado, el vecino le pidió un poco de leña para el fuego.
- El viejo sólo quería leña – pensó el hombre enfadado –. Por eso me dijo que derribara mi árbol. Somos vecinos, e incluso así me engaña de esta manera. ¡Esto ya es demasiado!
Lie Zi

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EL TÍTULO DE PROPIEDAD PERDIDO EN EL CAMINO


Un hombre del Reino de Song paseaba por un camino cuando encontró un título de propiedad, abandonado. Se lo llevó a su casa y lo escondió; y secretamente calculaba con frecuencia las partidas.
- Voy a ser rico – le dijo a un vecino.
Lie Zi

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EL HOMBRE QUE NO VIO A NADIE


Había una vez un hombre en el Reino de Qi que tenía sed de oro. Una mañana se vistió con elegancia y se fue a la plaza. Apenas llegó al puesto del comerciante en oro, se apoderó de una pieza y se escabulló.
El oficial que lo aprehendió le preguntó:
- ¿Por qué robo el oro en presencia de tanta gente?
- Cuando tomé el oro – contestó –, no vi a nadie. No vi más que el oro.
Lie Zi

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EL COCHERO VANIDOSO


Un día Yan Zi, Primer Ministro del Reino de Qi, salió en su carroza. La mujer de su cochero, desde el portal observó cómo su marido, engreído y presumido, conducía los cuatro caballos desde el pescante.
Cuando el cochero regresó a casa la mujer le dijo que quería abandonarle.
El marido preguntó el porqué.
- Yan Zi es Primer Ministro de Qi – repuso ella –. Es famoso a través de todos los Reinos. Pero hoy lo vi sumido en sus pensamientos y sin darse aires. Tú eres un simple cochero; sin embargo te das gran importancia y estás muy satisfecho de ti mismo. Por eso te quiero dejar.
Desde entonces, el marido se comportó con modestia. Cuando Yan Zi, sorprendido, inquirió el motivo de este cambio, el cochero le dijo la verdad. Entonces Yan Zi lo recomendó para un puesto oficial.
Yan Zi

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EL SEÑOR YE AMABA LOS DRAGONES


Al señor Ye le gustaban tanto los dragones que los tenía pintados o tallados por toda la casa. Cuando se enteró el verdadero dragón de los cielos, voló a la tierra y metió su cabeza por la puerta de la casa del señor Ye y su cola por una de las ventanas. Cuando el señor Ye lo vio, huyó asustado, casi se volvió loco.
Esto demuestra que el señor Ye, en realidad, no amaba tanto a los dragones. Sólo le gustaba aquello que se le parecía, pero en ningún caso el auténtico dragón.
Shen Zi

cortas


DIEZ MIL ONZAS DE ORO


En el Reino de Qi vivía un tal Dongguo Chang quien tenía la costumbre de expresar en alta voz sus deseos. Una vez dijo que le gustaría poseer diez mil onzas de oro. Uno de sus discípulos le preguntó si podría ayudarlo en caso de que sus deseos se realizaran.
- No – le contestó – necesitaré ese dinero para comprarme un cargo oficial.
Sus discípulos se indignaron. Todos lo abandonaron pasándose al Reino de Song.
Por haberse apegado demasiado a lo que aún no poseía, perdió lo que tenía.
Shang Zi

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EL PARO Y EL GIGANTESCO ROCHO


Había una vez un pájaro llamado rocho, de cuerpo tan enorme como la montaña Taishan y alas como nubes que cubrían los cielos. Cuando se remontaba por los aires, se levantaba un ventarrón; y, en cada vuelo abarcaba 90.000 li deslizándose sobre el vapor brumoso, bajo el cielo azulado. Una vez iba volando hacia el Mar del Sur.
- ¿Hacia dónde irá? – se preguntaba un paro riéndose –. Yo salto unos cuantos ren y luego bajo a divertirme entre los arbustos. Esto es más que suficiente para mí. ¿A dónde más querrá ir?
Aquí se puede ver la diferencia de punto de vista entre el grande y el pequeño.
Zhuang Zi

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UNGÜENTO PARA MANOS AGRIETADAS


En el Reino de Song había una familia que elaboraba un ungüento para las grietas en las manos; por eso, de generación en generación, se dedicaban al lavado de ropa. Un hombre oyó hablar de la cosa y ofreció 100 monedas de oro por la receta.
- Hemos estado, por generaciones, en este negocio de la lavandería – argumentaba la familia, mientras discutía la oferta –. Pero jamás ganamos más que unas cuantas monedas de oro. Sin vacilar debemos venderla.
Por entonces, el Reino de Yue invadía el Reino de Wu; y el hombre que habían comprado la receta, se la regaló al príncipe de Wu, quien al punto lo nombró general. Ese invierno, sus tropas entraron en un combate naval con las de Yue, derrotando totalmente al enemigo. Y el príncipe recompensó al general con un feudo.
Así, el mismo ungüento para las manos agrietadas pudo ganar un feudo, o simplemente aliviar a los lavanderos.
Todo depende del uso que se dé a las cosas.
Zhuang Zi

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EL PÁJARO VÍCTIMA DE LA BONDAD


Una gaviota descendió en un suburbio de la capital de Lu. El marqués de Lu le dio la bienvenida y la festejó en el templo, disponiendo para ella la mejor música y los más importantes sacrificios. Pero el ave estaba aturdida y parecía bien triste, no atreviéndose a tragar un bocado de carne o una sola copa de vino. Al cabo de tres días, murió.
El marqués de Lu agasajó a la gaviota como a él le gustaba ser agasajado y no como a ella le habría gustado.
Zhuang Zi

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EL ARTE DE MATAR DRAGONES


Zhu Pingman fue a Zhili Yi para aprender a matar dragones. Estudió tres años y gastó casi toda su fortuna hasta conocer a fondo la materia.
Pero había tan pocos dragones que Zhu no encontró dónde practicar su arte.
Zhuang Zi

cortas


EQUIVOCADA


Como Xi Shi, la famosa belleza, sufría del corazón, a menudo fruncía el entrecejo a la vista de los vecinos.
En el mismo pueblo, una niña fea la vio, y creyendo que aquel gesto era encantador, cruzaba sus manos sobre el pecho y fruncía el entrecejo ante todo el mundo. Pero, al verla, el rico atrancaba sus puertas y no volvía a salir; el pobre huía llevándose a su mujer y a sus hijos.
¡Pobrecilla! Podía admirar el ceño de Xi Shi, pero no sabía por qué era hermosa.
Zhuang Zi

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LA RANA EN EL POZO


En un pozo poco profundo vivía una rana.
- ¡Mira qué bien estoy aquí! – le decía a una gran tortuga del Mar del Este –. Cuando salgo puedo saltar alrededor, sobre el brocal, y cuando regreso puedo descansar en las hendiduras de los ladrillos. Puedo chapalear, sacando sólo la cabeza fuera del agua, hasta llenar mi corazón de gozo; o andar sobre el lado suave con los pies sumergidos hasta los tobillos. Ni los cangrejos, ni los renacuajos pueden compararse conmigo. Soy amo del agua y señor de este pozo. ¿Qué más puede ambicionar un ser? ¿Por qué no vienes aquí, más a menudo, a pasar un rato?
Antes que la tortuga del Mar del Este pudiera meter su pie izquierdo en el pozo, sin saber cómo, ya su pie derecho se había enganchado con algo. Se detuvo y retrocedió; entonces comenzó a describir a la rana el océano.
- Tiene más de mil li de ancho y más de mil ren de profundidad. En otros tiempos había inundaciones nueve años de cada diez; sin embargo, el agua del océano no aumentaba. Después hubo sequía siete años de cada ocho, sin embargo, el agua del océano no disminuía. Se ha mantenido igual a través de los años. Por eso me gusta vivir en el Mar del Este.
La rana, en el pozo insignificante, se quedó atolondrada y sintió algo de vergüenza.
Zhuang Zi

antiguas


LA CARPA EN EL CARRIL SECO


Zhuang Zhou no tenía dinero. Un día fue a ver al Marqués Guardador del Río para pedirle prestado un poco de grano.
- Está muy bien – dijo el marqués –. Pronto habré recogido los impuestos de mi feudo; entonces le prestaré trescientas monedas de oro. ¿Qué le parece?
Zhuang Zhou, muy indignado, le contó esta historia: Cuando ayer venía hacia acá oí una voz que me llamaba; mirando en torno vi una carpa tendida en un carril seco del camino.
- ¿Qué le pasa, carpa? – le pregunté.
- Soy oriunda del Mar del Este – contestó –. ¿No tiene Ud. un cubo de agua para salvar mi vida?
- Muy bien – le dije –. Muy pronto visitaré a los príncipes Wu y Yue, en el Sur, y le haré llegar el agua del Río del Oeste. ¿Qué le parece?
La carpa se indignó muchísimo.
- Estoy fuera de mi elemento habitual – dijo –, y no tengo donde residir. Un cubo de agua me salvaría, pero Ud. no me da sino promesas inútiles. Pronto tendrá que buscarme en la pescadería.
Zhuang Zi

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DE CÓMO DOS PASTORCILLOS PERDIERON SUS OVEJAS


Dos pastorcillos, Zang y Gu, salieron juntos con sus rebaños y perdieron sus ovejas. Cuando el patrón preguntó a Zang qué había estado haciendo, contestó que leyendo. Cuando interrogó a Gu, dijo que jugando a las damas.
Estuvieron haciendo cosas diferentes; sin embargo, ambos, por igual, perdieron sus ovejas.
Zhuang Zi

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EL PRÍNCIPE Y SU ARCO


El príncipe Xuan era aficionado a disparar flechas y le agradaba que le dijeran que era un arquero fuerte. Pero la verdad era que no podía tender un arco que pesara más de treinta libras. Cuando mostraba su arco a sus acompañantes, éstos simulaban tratar de arquearlo, pero lo hacían sólo hasta la mitad de su extensión.
- ¡Debe pesar por lo menos noventa libras! – exclamaban todos –. Nadie, salvo Su Alteza, puede manejar un arco así.
Y esto llenaba al príncipe de satisfacción.
Aunque tendía un arco de sólo 30 libras, hasta el fin de su vida creyó que éste pesaba 90. Eran 30 de hecho y 90 de nombre. Por mantener fama inmerecida, el príncipe dejó la verdad por el camino.
Yin Wen Zi

cortas


PARA APRENDER A JUGAR A LAS DAMAS


El juego de damas es un arte menor, pero aun siendo así, hay que concentrar toda la atención al aprenderlo. Qiu, el mejor jugador de damas del país, tenía dos discípulos. Uno de ellos seguía con plena atención lo que Qiu decía, mientras el otro, aunque también escuchaba al maestro, no hacía más que pensar en los cisnes del cielo y ansiaba tomar su arco y su flecha para cazarlos. Por eso no aprendió tanto como el otro. No porque fuese menos inteligente.
Mencio

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EL LADRÓN DE POLLOS


Había una vez un hombre que robaba cada día un pollo a sus vecinos.
- Es malo robar – le advirtió alguien.
- Voy a enmendarme – prometió el ladrón de pollos –. Robaré un pollo al mes, desde ahora; y ninguno desde el próximo año.
Si él sabía que estaba cometiendo una mala acción debió haberse corregido de inmediato, ¿por qué esperar otro año?
Mencio

antiguas


TIRAR DE LOS BROTES PARA AYUDARLES A CRECER


A un hombre del Reino de Song le pareció que los vástagos en sus campos no crecían bastante aprisa. En vista de ello, dio a todos y a cada uno, un estirón; y se fue a casa casi exhausto.
- Hoy estoy muy cansado – dijo a su familia –. He estado ayudando a los brotes a crecer.
Su hijo salió corriendo al campo y encontró todas sus plantas muertas.
Casi todos querrían ayudar a los vástagos en su crecimiento; pero algunos consideran todo esfuerzo inútil y no lo intentan, ni siquiera desbrozando el campo; otros tratan de ayudarles dándoles un estirón. Esto último, por supuesto, es peor que inútil.
Mencio

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EL HOMBRE QUE TEMÍA A LOS FANTASMAS


Al sur de Xiashou vivía un hombre llamado Juan Shuliang. Era tonto y extremadamente miedoso. Una vez que iba caminando por un camino con un hermoso claro de luna, vio al agachar la cabeza a su sombra ante él. Se imaginó que un espíritu maligno estaba tendido a sus pies. Al levantar los ojos, su mirada tropezó con dos mechones de su pelo y creyó que un demonio se encontraba a sus espaldas. Asustado, se dio vuelta y el resto del recorrido lo hizo retrocediendo. Al llegar a su casa cayó al suelo y entregó el alma.
Xun Zi

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LA CURA


Ju era un célebre médico del Reino de Qin. Había operado de un tumor al rey Xuan, y cuidado las hemorroides del rey Hui. A ambos los había mejorado. Un tal señor Zhang, que padecía de un tumor en la espalda, rogó a Ju que lo curara.
- ¡Ahora esta espalda ya no me pertenece, cuídela como a usted le dé la gana, doctor! – dijo al facultativo. Ju lo trató y lo sanó.
Es indudable que Ju era excelente en el arte de curar, pero la plena confianza que Zhang le manifestara fue también un factor importante en esta mejoría.
Shi Zi

cortas


HIJO DE UN BUEN NADADOR


Un hombre iba caminando por la orilla del río, cuando vio a alguien que estaba por arrojar a un niño pequeño al agua. El niño gritaba, aterrorizado.
- ¿Por qué quiere lanzar a esa criatura al río? – preguntó al paseante.
- Su padre es un buen nadador – fue la respuesta.
No se puede concluir que el hijo de un buen nadador haya de saber nadar.
Discursos de Lü Buwei

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EL ROBO DE LA CAMPANA


Cuando la familia de Fan cayó en decadencia, un hombre vio en su casa una campana y quiso robarla. Era demasiado grande para transportarla en hombros, y cuando trató de quebrarla con un martillo fue tal el estrépito que temió que otros oyeran y se la quitaran. Rápidamente se tapó los oídos.
Tenía razón en preocuparse de que otros oyeran el ruido; pero era estúpido tapar sus propios oídos.
Discursos de Lü Buwei

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CASTIGANDO AL CABALLO


Un viajero en el Reino de Song metió a su caballo en un arroyo porque éste se negaba a avanzar; luego lo volvió a montar para partir. El caballo se negó de nuevo a nadar. Lo castigó otra vez en la misma forma. Esto se repitió tres veces.
Ni el más experto jinete habría ideado un medio mejor de asustar al caballo; pero si no es un jinete, sino un simple asustador, el caballo se negará a llevarle.
Discursos de Lü Buwei

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LA ANCIANA INTELIGENTE


Una anciana era amiga de una joven casada, cuya suegra sospechaba que ella había robado un trozo de carne y por eso quería echarla de casa. La muchacha, desesperada, fue a lamentarse a la vieja.
- ¿Dónde puedes ir? – decía esta última –. Voy a conseguir que tu suegra te llame.
Entonces se presentó en casa de la joven con un haz de paja.
- Mis perros están peleando por un pedazo de carne – dijo –. Así es que quiero lumbre para encender un fuego para darles golpes.
Tan pronto como la suegra oyó esto, mandó llamar a su nuera.
Esta anciana no estaba dotada de elocuencia, y el tomar un haz de paja para pedir lumbre no es la manera corriente de producir una reconciliación; pero cuando se produce como es debido, se logran buenos resultados.
Comentarios de Han Ying acerca del Libro de la Poesía

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PINTAR FANTASMAS


Había un artista que pintaba para el príncipe de Qi.
- Dígame – dijo el príncipe –, ¿cuáles son las cosas más difíciles de pintar?
- Perros, caballos y cosas semejantes – replicó el artista.
- ¿Cuáles son las más fáciles? – indagó el príncipe.
- Fantasmas y monstruos – aseguró el artista –. Todos conocemos a los perros y a los caballos y los vemos todos los días; pero es difícil pintarlos como son. Por eso son temas complicados. Pero los fantasmas y los monstruos no tienen forma precisa y nadie los ha visto nunca; por eso es fácil pintarlos.
Han Fei Zi

cortas


EL MURO DESMORONADO


Había una vez un hombre rico en el Reino de Song. Después de un aguacero, el muro de su casa comenzó a desmoronarse.
- Si no repara ese muro – le dijo a su hijo –, por ahí va a entrar un ladrón.
Un viejo vecino le hizo la misma advertencia.
Por cierto, aquella misma noche le fue robada una gran suma de dinero.
Entonces el hombre rico elogió la inteligencia de su hijo; pero desconfió de su viejo vecino.
Han Fei Zi

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PALILLOS DE MARFIL


Cuando el rey Zhou pidió palillos de marfil, Qi Zi se preocupó. Temía que en cuanto el rey tuviera palillos de marfil no se contentaría con la vajilla de barro y querría vasos de cuerno de rinoceronte y jade; y en vez de fríjoles y verduras, pediría manjares exquisitos, como cola de elefante y cachorros de leopardo. Difícilmente estaría dispuesto a vestir telas burdas y a vivir bajo un techo de paja; y encargaría sedas y mansiones lujosas.
- Me siento inquieto, temo el final de todo esto – dijo Qi Zi.
Cinco años después, en efecto, el rey Zhou tenía un jardín repleto de manjares, torturaba a sus súbditos con hierros candentes y se embriagaba en un lago de vino. Y así perdió su reino.
Han Fei Zi

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POR QUÉ ZENG SHEN MATÓ AL CERDO


Un día, cuando la mujer de Zeng Shen salía para el mercado, su hijo lloró y clamó que lo llevara con ella.
- ¡Vuélvete a casa! – y para apaciguarlo, agregó: - Cuando yo regrese mataré al cerdo para ti.
Al regresar vio a Zeng Shen que estaba a punto de matar al cerdo. Rápidamente lo detuvo.
- Fue un decir – protestó –, sólo para calmar al niño.
- ¿Cómo puedes engañar al chico de esa manera? – le recriminó Zeng Shen –. Los niños no saben nada, pero imitan a sus padres y aprenden de ellos. Cuando tú defraudas al niño, le enseñas a mentir. Si una madre engaña a su hijo, éste no confiará en ella; no es la forma de educarlo.
Zeng Shen mató al cerdo.
Han Fei Zi

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EL HOMBRE QUE SIMULABA TOCAR LA DULZAINA


Cuando el príncipe Xuan del Reino de Qi pedía un concierto de dulzaina, solía tener hasta trescientos músicos tocando al unísono. Por esto un letrado, llamado Nanguo, solicitó un lugar en la orquesta y el príncipe, tomándole simpatía, le asignó un sueldo más que suficiente para mantener a varios cientos de hombres.
Después de la muerte del príncipe Xuan, subió al trono el príncipe Min, a quien le gustaban los solos.
En vista de eso, el letrado huyó.
Han Fei Zi

chinas


EL VENDEDOR DE LANZAS Y ESCUDOS


En el Reino de Chu vivía un hombre que vendía lanzas y escudos.
- Mis escudos son tan sólidos – se jactaba –, que nada puede traspasarlos. Mis lanzas son tan agudas que nada hay que no puedan penetrar.
- ¿Qué pasa si una de sus lanzas choca con uno de sus escudos? – preguntó alguien.
El hombre no replicó.
Han Fei Zi

cortas


PARA COMPRAR UN PAR DE ZAPATOS


En el Reino de Zheng un hombre decidió comprar un par de zapatos nuevos. Se midió el pie, pero olvidó la medida en el asiento y se fue al mercado sin ella.
Allá encontró al zapatero.
- ¡Oh!, me olvidé de traer la medida… - dijo, y presuroso regresó a su casa.
Cuando volvió al mercado, la feria se había terminado y no pudo comprar los zapatos.
- ¿Por qué no se los probó? – le preguntó uno de sus vecinos.
- Me fío más de la regla – respondió.
Han Fei Zi

Fabulas Chinas


UNA RECETA PARA LA INMORTALIDAD


Un desconocido hizo saber al príncipe de Yan que podría hacerlo inmortal; y el príncipe mandó a uno de sus súbditos a aprender este arte. Pero antes que el hombre pudiera aprenderlo, el desconocido murió. Entonces el príncipe, furioso, ejecutó a su súbdito.
No se dio cuenta de que el desconocido le había engañado, y culpó de tardanza a un inocente. Eso demuestra la torpeza del príncipe; porque un hombre aprecia más que todo su vida, y si el desconocido no supo conservar la suya, ¿cómo iba a guardar la del príncipe?
Han Fei Zi

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EL PERRO QUE AVINAGRABA EL VINO


Había, en el Reino de Song, un tabernero cuyo vino era excelente. No engañaba en la cantidad, era cortés con sus clientes y su enseña pendía en el lugar más visible. Sin embargo, no podía vender su vino, que llegaba a hacerse ácido. Preguntó a Yang Qian, un anciano a quien conocía bien, cuál sería la explicación.
- ¿Es bravo su perro? – inquirió Yang Qian.
- Sí, en verdad lo es – contestó el tabernero –. ¿Pero qué relación tiene eso con el hecho de que mi vino no se venda?
- La gente teme a su perro. Cuando mandan a un niño con dinero y un jarro a comprar vino, el perro sale a su encuentro, a morderle. Esto es lo que avinagra su vino y la razón por la que no lo vende.
Han Fei Zi

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ESPERANDO QUE APARECIERA LA LIEBRE


Era un campesino del Reino de Song. Un día, una liebre que corría atolondrada se estrelló contra un árbol de su campo, se desnucó y cayó muerta. Entonces el campesino abandonó su azadón y esperó bajo el árbol que apareciera otra liebre. No llegaron más liebres, pero el campesino llegó a ser el hazmerreír del Reino.
Han Fei Zi

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DOS CULEBRAS SE MUDARON DE CASA


Dos culebras querían abandonar un pantano que se estaba secando.
- Si tomas la delantera y yo te sigo – dijo la culebra chica a la culebra grande –, los hombres se darán cuenta que nos vamos y alguno te matará. Es mejor que me lleves a cuestas, cada una con la cola de la otra en la boca. Entonces los hombres pensarán que somos un Dios.
Y así cogidas, cruzaron la carretera. Todo el mundo les cedía el paso, exclamando: «¡Este es un Dios!»
Han Fei Zi

cortas


EL ARCO Y LA FLECHA


Un hombre presumía, diciendo: «Mi arco es tan bueno que no necesita flecha». Otro afirmaba: «Mi flecha es tan buena que no necesita arco».
El hábil arquero Yi los oyó y les dijo: - Sin arco, ¿cómo puede disparar la flecha? Y sin flecha, ¿cómo puede dar en el blanco?
Así, se valieron a la vez del arco y de la flecha; y Yi les enseñó a los dos hombres a disparar.
Han Fei Zi

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VENDE EL JOYERO Y LE DEVUELVEN LAS PERLAS


Un hombre, natural del Reino de Chu, decidió vender unas perlas en el Reino de Zheng. Hizo un joyero de madera finísima, perfumado con especias, con incrustaciones de jade y otras piedras preciosas y, forrado en plumas de martín pescador.
Resultó que un hombre de Zheng compró el estuche, pero devolvió las perlas al vendedor.
Este individuo puede ser considerado un hábil vendedor de joyeros; pero, en ningún caso, se le puede reconocer como vendedor de perlas.
Han Fei Zi

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EL CORDERO QUE VISTIÓ PIEL DE TIGRE


Un cordero vistió la piel de un tigre.
Al mismo tiempo se pavoneaba con orgullo, balaba con alegría frente a la hierba tierna. De pronto divisó a lo lejos a un lobo que venía, y empezó a temblar como una hoja. Había olvidado que se encontraba bajo la piel de un tigre.
Fa Yan

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DISPUTA ENTRE LA BECADA Y LA ALMEJA


Una almeja estaba abriendo su concha para calentarse al sol cuando una becada le dio un picotazo.
La almeja atrapó con rapidez el pico del pájaro y lo retuvo con fuerza.
- Si no llueve hoy o mañana – dijo la becada –, habrá aquí una almeja muerta.
- Si no puedes darte el lujo de desprenderte hoy o mañana – dijo también la almeja-, habrá aquí una becada muerta.
Como ninguna cedió, un pescador que por ahí pasaba atrapó a las dos.
Anécdotas de los Reinos Combatientes

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EL ZORRO QUE SE APROVECHÓ DEL PODER DEL TIGRE


Andando de cacería, el tigre cogió a un zorro.
- A mí no puedes comerme – dijo el zorro –. El Emperador del Cielo me ha designado rey de todas las bestias. Si me comes desobedecerás sus órdenes. Si no me crees, ven conmigo. Pronto verás como los otros animales huyen en cuanto me ven.
El tigre accedió a acompañarle; y en cuanto los otros animales los veían llegar, escapaban. El tigre creyó que temían al zorro, y no se daba cuenta de que a quien temían era a él.
Anécdotas de los Reinos Combatientes

cortas


RUMORES ACERCA DE ZENG SHEN


Una vez, cuando Zeng Shen fue al distrito de Fei, un hombre de su mismo nombre cometió un asesinato. Alguien fue a decirle a la madre de Zeng Shen: - Zeng Shen ha muerto a un hombre.
- Imposible – contestó –. Mi hijo jamás hará tal cosa.
Y tranquilamente siguió tejiendo.
Poco después, alguien más vino a comentar:
- Zeng Shen mató a un hombre.
La anciana continuó tejiendo.
Entonces llegó un tercer hombre e insistió:
- Zeng Shen ha muerto a un hombre.
Esta vez la madre se asustó. Arrojó la lanzadera y escapó, saltando la tapia.
A pesar de que Zeng Shen era un buen hombre y su madre confiaba en él, cuando tres hombres lo acusaron de asesinato, aun queriéndole tanto, la madre no pudo evitar dudar de él.
Anécdotas de los Reinos Combatientes

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DIRECCIÓN CONTRARIA


El príncipe de Wei tomó la determinación de invadir Handan, capital del Reino de Zhao. Aunque Ji Liang andaba por entonces de viaje, en cuanto lo supo regresó. Sin esperar siquiera a que se estiraran sus ropas arrugadas ni sacudir el polvo de sus caballos, fue a ver al rey.
- Cuando regresaba – dijo –, me crucé en el monte Taihang con un hombre que se dirigía al Norte. Me dijo que iba al Reino de Chu. «Si es así, ¿por qué se encamina hacia el Norte? – le pregunté». «No importa – replicó –. Tengo buenos caballos». «Sus caballos pueden ser excelentes, pero Ud. ha tomado una dirección equivocada». «Bueno, tengo bastante dinero». «Puede tener bastante dinero, pero esta dirección es la contraria». «Bueno, tengo un magnífico cochero». «Cuanto mejores sean sus caballos –le dije –, cuanto más dinero tenga y cuanto más experto sea su cochero, tanto más se alejará del Reino de Chu».
Anécdotas de los Reinos Combatientes

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DIBUJANDO UNA SERPIENTE CON PATAS


En el Reino de Chu, un hombre que había hecho una ofrenda a la divinidad, dio a sus ayudantes la copa de vino del sacrificio.
- No es bastante para todos nosotros – dijeron los hombres –, pero es más que suficiente para uno. Dibujemos cada uno una serpiente en el suelo, y el vino será para el que termine primero.
El hombre que acabó primero, tomó la copa, pero sosteniéndola con la mano izquierda siguió dibujando con la derecha.
- Hasta puedo añadirle patas – dijo.
Antes que las terminara, otro de los ayudantes concluyó su dibujo y le arrebató la copa.
- La serpiente no tiene patas – dijo este último –, ¿por qué se las agrega?
Así diciendo, bebió el vino. Y el que había dibujado las patas se quedó sin beber.
Anécdotas de los Reinos Combatientes

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LA LUZ PRESTADA


Una muchacha de uno de los talleres de la ribera era tan pobre que no podía comprar aceite para la lámpara; por eso las otras muchachas decidieron expulsarla. Cuando la infeliz se iba, dijo a las demás:
- Porque no tenía posibilidad de pagar la luz, siempre llegaba la primera y barría y arreglaba los asientos. Vuestra luz ilumina las cuatro paredes, ¿por qué no queréis que yo la comparta? A vosotras no os perjudica prestarme vuestra luz; en cambio yo os soy útil. ¿Por qué me arrojáis de aquí?
Dándose cuenta de la verdad que había en sus palabras, le permitieron quedarse.
Anécdotas de los Reinos Combatientes

chinas


LA LECHUZA SE MUDA DE CASA


Un día la lechuza se encontró con la tórtola.
- ¿A dónde vas? – preguntó la tórtola.
- Me estoy mudando al Este – dijo la lechuza.
- ¿Por qué? – demandó la tórtola.
- A la gente de aquí no le gusta mi graznido – replicó la lechuza –. Por eso quiero trasladarme al Este.
- Si puedes cambiar tu voz, estará muy bien. Pero si no puedes, aunque te vayas al Este, será lo mismo, porque a la gente de allí no le gustará tampoco.
Jardín de las Anécdotas

cortas


EL USO DE LAS PARÁBOLAS


Hui Zi está siempre usando parábolas –se quejó alguien al príncipe de Liang–. Si Su Majestad le prohíbe hablar en parábolas, no sabrá explicarse con claridad.
El príncipe asintió.
Al día siguiente, el príncipe vio a Hui Zi.
- Desde ahora – le dijo – haga el favor de hablar de manera directa, y no en parábolas.
- Supongamos que hay un hombre que no sabe lo que es la catapulta – replicó Hui Zi –. Si pregunta cómo es y Su Alteza le dice que una catapulta es como una catapulta, ¿comprenderá él lo que Su Alteza quiere decir?
- ¡Claro que no! – respondió el príncipe.
- Pero supongamos que Su Alteza le dice que una catapulta es como un arco y que su cuerda está hecha de bambú, ¿no le comprenderá mejor?
- Sí, será mucho más claro – admitió el príncipe.
- Comparamos algo que un hombre ignora con algo que conoce para ayudarle a comprender – dijo Hui Zi –. Si no me permite usar parábolas, ¿cómo puedo aclararle las cosas a Su Alteza?
El príncipe convino en que Hui Zi tenía razón.
Jardín de las Anécdotas

Fabulas Chinas


LA PARÁBOLA DEL ESTUDIO


- Ya tengo setenta años – dijo el duque Ping de Jin a su músico ciego, Shi Kuang –. Aunque quisiera estudiar y leer algunos libros, creo que ya es demasiado tarde.
- ¿Por qué no enciende la vela? – sugirió Shi Kuang.
- ¿Cómo se atreve un súbdito a bromear con su señor? – exclamó el duque enojado.
- Yo, un músico ciego no me atrevería – protestó Shi Kuang –. Pero he oído decir que si un hombre es devoto al estudio en su juventud, su futuro es brillante como el sol matinal; si se aficiona al estudio en su edad media, es como el sol de mediodía; mientras que si comienza a estudiar de viejo, es como la llama de la vela. Aunque la vela no es muy brillante, a lo menos es mejor que andar a tientas en la obscuridad.
El duque estuvo de acuerdo.
Jardín de las Anécdotas

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EL DRAGÓN TRANSFORMADO EN PEZ


Una vez el dragón blanco descendió del cielo a un lago muy frío, y tomó la forma de un pez. Un pescador, llamado Yu Qie, le atravesó un ojo de un disparo. El dragón blanco voló al punto a quejarse al Emperador del Cielo.
- ¿Qué forma habías tomado en esa ocasión? – preguntó el Emperador del Cielo.
- Tomé la forma de un pez, cuando bajé al lago.
- Entonces no tiene nada de extraño que un pescador tratara de pescarte. ¿Cómo puedes culpar a Yu Qie?
Jardín de las Anécdotas

fabulas


EL CUERO Y EL PELO


Mientras viajaba por el país, el marqués Wen del Reino de Wei, vio a un hombre que llevaba puesta una piel con el pelo hacia adentro, y cargado con un fardo de leña.
- ¿Por qué usa el cuero hacia fuera para llevar la leña? – preguntó el marqués.
- Para proteger el pelo – fue la respuesta.
- ¿No se da cuenta, hombre – dijo el marqués – que si se gasta el cuero, también perderá el pelo?
Nuevos Discursos

chinas


QUIEN MERECÍA EL PUESTO DE HONOR


Un hombre que pasaba frente a la casa de un amigo notó que la chimenea era recta y que una pila de leña había sido colocada cerca de la estufa.
- Es mejor que construya otra chimenea con un codo – advirtió al dueño de casa – y aparte esa leña; de otra manera puede provocarse un incendio.
Pero el dueño de casa no hizo caso del consejo.
Tiempo después la casa se incendió; pero por fortuna los vecinos ayudaron a apagarla. Entonces la familia mató un buey y preparó vino para expresar sus agradecimientos a los vecinos. Aquellos que habían sufrido quemaduras fueron colocados en los puestos de honor; y el resto, de acuerdo a su mérito; pero no se mencionó al hombre que les había aconsejado construir una chimenea nueva.
- Si Ud. hubiera aceptado el consejo de aquel hombre – recordó alguien al dueño de la casa –, se habría ahorrado los gastos del buey y del vino y habría evitado el incendio. Ahora está Ud. agasajando a sus vecinos para agradecerles lo que hicieron, pero, ¿es justo olvidar al hombre que le aconsejó reconstruir la chimenea y apartar la leña, mientras trata a aquellos que sufrieron quemaduras como huéspedes de honor?
El anfitrión se dio cuenta de su error e invitó al hombre que le había aconsejado correctamente.
Historia de la Dinastía Han

cortas


MÚSICA PARA UNA VACA


Un día, el célebre músico Gong Mingyi tocó música clásica ante una vaca; ésta continuó pastando como si nada. «No es que ella no la oiga, es mi música que no le interesa» - se dijo el músico. Se puso entonces a imitar en su qin el zumbido de las moscas y el mugido de los terneritos. Al instante la vaca paró la oreja, y balanceando su cola se acercó al músico para escuchar hasta el final la música, que, esta vez tenía un significado para ella.
Mou Zi

Fabulas Chinas


LLORANDO LA MUERTE DE UNA MADRE


La madre de un hombre que vivía al este del pueblo murió y él lloró su muerte; pero su llanto no sonaba triste.
Cuando el hijo de una mujer que vivía al oeste del pueblo lo vio, fue a su casa y dijo a su madre:
- ¿Por qué no se muere pronto? Le prometo llorarla con gran desconsuelo.
Será difícil que un hombre que desea la muerte de su madre pueda llorarla amargamente.
Huai Nan Zi

antiguas


EL CIEGO Y EL COJO


Cierto país fue invadido por el enemigo. Cuando un cojo se lo comunicó a un ciego, éste se cargó al cojo a sus espaldas y escaparon juntos. Lo hicieron aprovechando lo mejor de cada uno.
Huai Nan Zi

fabulas


DOS PARES DE OJOS


Había una vez dos hombres que discutían a propósito de la fisonomía del rey.
- ¡Qué bello es! – decía uno.
- ¡Qué feo es! – decía el otro.
Después de una larga y vana discusión, se dijeron el uno al otro:
- ¡Pidámosle la opinión a un tercero y usted verá que yo tengo razón!
La fisonomía del rey era como era y nada podía cambiarla; sin embargo, uno veía a su soberano bajo un aspecto ventajoso y el otro, todo lo contrario. No era por el placer de contradecirse que sostenían opiniones diferentes, sino porque cada cual lo veía a su manera.
Wan Ji Lun

chinas


LAS REDES DE “MALLA ÚNICA”


La expresión corriente dice: «Cuando veas a los pájaros acercarse, preparen sus redes, pues basta con una malla para cazar a un pájaro».
Seducido por estas palabras, cierto hombre tejió redes que sólo tenían una malla cada una; jamás cazó pájaro alguno.
Shen Jian

cortas


EL CERDO DE CABEZA BLANCA


Una vez, en Liaodong, a un porquero le salió en su piara un cerdito de cabeza blanca; y creyendo que se trataba de un prodigio, decidió regalárselo a la corte. Cuando llegó a Hedong, sin embargo, advirtió que ahí todos los puercos tenían la cabeza blanca; muy corrido regresó a su casa.
Historia de la Dinastía Han Posterior

Fabulas Chinas


LA ANGUILA SAGRADA


En el dique del Pabellón de Piedra, en Kuaiji, se yergue un gran arce. El tronco se ha podrido y está hueco; así, cuando llueve, el árbol vacío le llena de agua. Un vendedor que pasaba por el lugar con un cargamento de anguilas, puso, por divertirse, una de ellas en el tronco podrido.
Como las anguilas no se dan en los árboles, cuando los aldeanos la vieron no dudaron que se trataba de una anguila sagrada. Construyeron un templo junto al árbol, sacrificaban ganado cada día y llamaron al lugar Templo de la Madre Anguila.
Creían los que rezaban en el altar tendrían de súbito buena suerte, y los que ofendían al dios serían perseguidos por la desgracia.
Cuando el vendedor volvió por este mismo camino y vio lo que había pasado, se llevó la anguila para hacer con ella un caldo.
Así dejó de ser sagrada.
Jardín de las Maravillas

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LA ESCULTURA DEL FÉNIX


El artesano Gongshu estaba cincelando un fénix. Apenas había esbozado el penacho y las patas, y no esculpía aún el plumaje, cuando alguien dijo mirando la obra: «Parece un búho». Y otro: «Más bien recuerda a un pelícano».
Todos rieron y estuvieron de acuerdo al encontrar horrible la escultura, y sin talento al autor.
Cuando estuvo terminado, el fénix lucía un soberbio penacho de color esmeralda, que se erguía vaporoso por encima de su cabeza. Sus patas bermellón tenían reflejos deslumbrantes, sus plumas tornasoladas parecían estar hechas del brocado que tejen las nubes cuando se pone el sol, y su pecho era del color del fuego. Al oprimir con el dedo un resorte oculto el pájaro mecánico alzó el vuelo con un batir de alas. Y durante tres días se le vio subir y bajar por entre las nubes.
Todos aquellos que habían criticado a Gongshu no cesaban de elogiar su obra maravillosa y su talento prodigioso.
Liu Zi

fabulas


UN LETRADO COMPRA UN ASNO


Un doctor en filosofía y letras compró un asno y tuvo que redactar el acta de compraventa. Después de llenar tres páginas enteras de jeroglíficos, aún no había puesto la palabra “asno”.
Enseñanzas familiares de Yan

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¡EL CABALLO ESTABA AHÍ!


Wang Hao tenía una inteligencia extremadamente lenta. Una vez, montando su caballo bayo, acompañó a la guerra al emperador Wen Xuan del Reino de Qi. La temperatura llegó a ser tan glacial durante la noche que, a la mañana siguiente, el caballo bayo amaneció cubierto de escarcha. Wang Hao ordenó entonces una batida para encontrar su caballo, pero todos volvieron con las manos vacías.
Cuando salió el sol, la escarcha se derritió, y Wang Hao exclamó dándose vuelta: «¡Oh!, ¡pero si no se ha movido de ahí!»
Historia de las Dinastías del Norte

cortas


CALLEJÓN SIN SALIDA


Durante la dinastía Zhou, la ciudad de Dingzhou fue sitiada por los tártaros, rodeada por varias filas de soldados. Sun Yangao, jefe de los magistrados de Dingzhou, al saber la noticia del sitio, no se atrevió ya a volver a la casa gubernamental. Se encerró en la suya, hizo cerrar con candado la puerta y ordenó que le pasaran por una pequeña ventanilla los documentos oficiales que requerían su parecer. Cuando supo que los bárbaros tomaban por asalto la muralla que rodeaba la ciudad, Sun Yangao hizo que lo encerraran en un armario.
- Guarden bien la llave – recomendó a sus sirvientes – y si esos bandidos se la piden, ¡en ningún caso se la den!
Zhao Ye Qian Zai

Fabulas Chinas


LA BOLSA ROBADA


Había una vez un hombre de muy escasa inteligencia, que se dirigía a la ciudad para tomar parte en los exámenes oficiales. En el camino, unos bandidos le robaron su bolsa.
- ¡Los bandidos me robaron mi bolsa, pero no podrán sacar nada! – dijo.
Y como alguien le preguntara qué quería decir con eso, contestó:
- La llave de mi bolsa aún la tengo yo colgada de mi cintura, ¿cómo podrán abrirla sin ella los bandidos?
Zhao Ye Qian Zai

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EL POZO


Un pozo fue horadado a orillas de un camino. Los viajeros se sentían felices de poder sacar agua para apagar su sed. Un día se ahogó un hombre en él, y desde entonces todo el mundo empezó a censurar a quien había cavado el pozo en aquel lugar.
Shen Meng Zi

fabulas


MÁS AMOR AL DINERO QUE A LA VIDA


Los habitantes de Yongzhou son excelentes nadadores. Una vez, el agua del Xiangshui subió repentinamente; una barca que transportaba a cinco o seis personas zozobró en medio del río. Haciéndole frente al peligro, los pasajeros nadaron hacia la orilla. Uno de ellos parecía no avanzar a pesar de nadar con todas sus fuerzas. Sus compañeros le dijeron:
- Tú eres mejor nadador que todos nosotros, ¿por qué te quedas atrás?
- Porque tengo mil sapecas amarradas en mi cinturón, y eso pesa – contestó él.
- ¿Por qué no las tiras? – le dijeron los otros.
Sacudió la cabeza sin contestar, pero el cansancio lo invadía.
Los que ya habían llegado a la orilla le gritaron:
- ¡Eres un tonto, no te empecines! ¡Vas a ahogarte! ¿Y entonces de qué te servirá el dinero?
De nuevo sacudió negativamente la cabeza. Poco después el agua se lo tragaba.
Recopilación de Obras de Liu Zongyuan

chinas


ESA ES LA TRADICIÓN


Yang Shuxian, mandarín natural de Meizhou, contó la siguiente historia: «Un perfecto recién llegado a su cargo ofreció un gran banquete a los notables de la ciudad. En medio de los vinos y del regocijo, un cantor saludó en estos términos al recién llegado:
- Al antiguo magistrado uno nuevo lo reemplaza, a la estrella de la desgracia, una estrella de felicidad la sucede.»
Al oírse llamar “estrella de felicidad”, nuestro prefecto, lleno de júbilo, se apresuró en preguntarle al cantor:
- ¿Quién es el autor de esos versos?
- Es tradición la de cantar de esta manera después de la partida de un prefecto y a la llegada de su sucesor. A todos los saludamos con esa misma canción – contestó el cantor.
Xiang Shan Ye Lu

cortas


OTRO LAGO


Wang Anshi, Primer Ministro bajo la dinastía Song, sentía un gran interés por el desarrollo del país.
Un día, un hombre que deseaba congraciarse con él, le propuso el siguiente proyecto:
- Desecando el lago Liangshanbo, de ochocientos li de contorno, tendría usted ahí buenos y fértiles campos –. Esta idea fue del agrado de Wang.
- Pero, ¿dónde desaguaremos las aguas del lago? – preguntó.
Liu Gongfu, que estaba presente, intervino:
- ¡Bien!, el problema queda resuelto si usted hace cavar al lado, otro lago de ochocientos li de contorno.
Wang Anshi se echó a reír y el proyecto quedó en nada.
Selección de anécdotas de Shao

Fabulas Chinas


EN BUSCA DEL PEDERNAL


Una noche Ai Zi pidió la luz, y como el tiempo pasaba sin que le llevaran la lámpara, le gritó a un discípulo que se apurara.
- Está tan oscuro – contestó el alumno – que no puedo encontrar el pedernal.
Después añadió:
- Maestro, ¿no podría usted encender la vela para ayudarme a buscarlo?
Miscelánea de Ai Zi

antiguas


LAS CUENTAS DEL BARQUERO


Ai Zi vio un día a un caminante ofrecer cincuenta sapecas a un barquero para que lo llevara de Lüliang a Pengmen.
- El precio, para los que no transportan mercaderías, es comúnmente de cien sapecas – le contestó el barquero –. Usted sólo ofrece la mitad, no es suficiente. Pero como yo tendría que pagarle cincuenta sapecas a un hombre para que tire mi barca desde Lüliang hasta Pengmen, ¡sólo le cobraré a usted cincuenta, si le conviene tirar mi barca hasta Pengmen!
Miscelánea de Ai Zi

fabulas


EL CIEGO QUE SE HIZO EXPLICAR EL SOL


Un hombre, ciego de nacimiento, quiso saber qué aspecto tenía el sol, y pidió que se lo describieran.
- El sol es como este disco de bronce – le explicó alguien golpeando un batintín.
Pasado un tiempo, el ciego oyó sonar una campana y creyó que ese sonido provenía del sol.
Otro lo dijo:
- El sol brilla como un cirio.
El ciego cogió el cirio entre sus manos y estudió su forma.
Un día, cogió una flauta y creyó que tomaba el sol.
Muchas son las diferencias entre una campana, una flauta y el sol, pero el ciego no podía saberlas, pues había adquirido sus conocimientos por las palabras de otros.
Recopilación de Ensayos de Su Shi

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¿DE DÓNDE VIENE EL ARROZ?


Los nietos de Cai Jing, el célebre ministro de Song, fueron educados como niños ricos y no tenían idea alguna sobre los trabajos del campo.
Un día Cai Jing les preguntó bromeando:
- ¿Pueden decirme ustedes de dónde viene el arroz que comen todos los días?
El primero reflexionó y contestó:
- Del mortero que descorteza el arroz.
Cai Jing se echó a reír.
- No – dijo otro de sus nietos –, no es así, el arroz viene de los sacos de junco; yo lo he visto.
Du Xing Za Zi

cortas


TRAGARSE LA AZUFAIFA ENTERA


Un día un tonto oyó esta conversación:
- Las peras son buenas para los dientes pero son perjudiciales para el bazo. Las azufaifas, por el contrario, no sirven para los dientes pero hacen bien al bazo.
Después de reflexionar largamente, dijo:
- Mascaré las peras pero no me las tragaré, de esa manera no podrán dañarme el bazo. Me tragaré las azufaifas sin mascarlas, así no echarán a perder mis dientes.
Uno de sus amigos declaró:
- ¡Esto es lo que se llama “tragarse la azufaifa entera ”!
Todos soltaron la carcajada.
Zhan Yuan Jing Yu

Fabulas Chinas


EL HOMBRE COMPASIVO


Una vez un hombre pescó una tortuga. Deseaba hacer una sopa con ella, pero no quería que alguien pudiera decir que él había dado muerte a un ser viviente. Encendió su fuego e hizo hervir agua en una olla. Colocó una pértiga de bambú encima de la olla a manera de puente y le hizo a la tortuga esta pérfida promesa:
- Si consigues atravesar este puente, te dejaré en libertad.
La tortuga no se dejó engañar por esta trampa. Ella no quería morir. De esa manera, poniendo toda su voluntad, hizo lo imposible: atravesó el puente sin accidentarse.
- ¡Bravo! – dijo el hombre –, pero ahora te ruego que regreses a tu punto de partida para ver mejor como conseguiste hacer esta travesía.
Cheng Shi

antiguas


¿PARA QUÉ ADULAR?


Un hombre rico y un hombre pobre tenían la siguiente conversación.
- Si yo te diera el veinte por ciento de todo el oro que poseo, ¿me adularías? – le preguntó el primero.
- El reparto sería demasiado desigual para que tú merecieras cumplidos – contestó el segundo.
- ¿Y si yo te diera la mitad de mi fortuna?
- Entonces seríamos iguales; ¿con qué fin halagarte?
- ¿Y si yo te lo diera todo?
- En ese caso, ¡no veo qué necesidad tendría de adularte!
Ai Zi Wai Yu

fabulas


DOS CAZADORES DE GANSOS SALVAJES


Dos hermanos, al ver aproximarse una bandada de gansos salvajes, prepararon sus arcos.
- Si cazamos uno de estos gansos – dijo uno de ellos – lo prepararemos en adobo.
- No – dijo el otro – eso es bueno para preparar los gansos cazados en tierra, pero los muertos en pleno vuelo, deben asarse.
Para solucionar esta discusión, se dirigieron al jefe de la aldea.
- Corten el ganso por la mitad – aconsejó el jefe – y así cada cual puede prepararlo a su gusto.
Pero cuando los dos cazadores estuvieron listos para disparar, ya los gansos se habían perdido en el horizonte.
Xian Yi Pien

chinas


EL QUE MEJORABA A LOS JOROBADOS


Había una vez un médico que se vanagloriaba de ser capaz de mejorar a los jorobados.
- Si un hombre es curvo como un arco, como una tenaza o como un aro, basta con que se dirija a mí, para que yo, en un día, lo enderece – decía.
Cierto jorobado fue lo suficientemente ingenuo para creer en estas seductoras palabras, y se dirigió a él para que lo desembarazara de su joroba.
El charlatán cogió dos tablones, colocó una en el suelo, hizo acostarse encima al jorobado, colocó el segundo tablón encima, en seguida, subiéndose encima pisoteó con fuerzas a su paciente. El jorobado quedó derecho, pero murió.
Como el hijo del muerto quiso llevarlo a la justicia, el charlatán exclamó:
- Mi oficio es el de curar a los jorobados de sus jorobas; yo los enderezo; que mueran o no, ¡eso a mí no me concierne!
Relatos de Xue Tao

cortas


EL HOMBRE QUE QUERÍA TENER RAZÓN


En el Reino de Chu vivía un hombre que ignoraba donde crece el jengibre.
- El jengibre crece en los árboles – dijo.
- Crece en el suelo – le contestaron.
El hombre se empecinó.
- Venga conmigo, interrogaremos a diez personas diferentes – le dijo a su interlocutor –. Le apuesto mi asno a que el jengibre crece en los árboles.
Sucesivamente, las diez personas interrogadas dieron todas la misma contestación:
- El jengibre crece en el suelo.
El apostador se turbó.
- Tome, llévese mi asno – le dijo al ganador –, ¡eso no impide que el jengibre crezca en los árboles!
Relatos de Xue Tao

Fabulas Chinas


LA VIRTUD DE LA PACIENCIA


Un mandarín, a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse de él.
- Sobre todo, sé paciente – le recomendó su amigo – y de esa manera no tendrás dificultades en tus funciones.
El mandarín dijo que no lo olvidaría.
Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez, el futuro magistrado le prometió seguir su consejo. Pero cuando, por cuarta vez, le hizo la misma advertencia, estalló:
- ¿Crees que soy un imbécil? ¡Ya van cuatro veces que me repites lo mismo!
- Ya ves que no es fácil ser paciente: lo único que he hecho ha sido repetir mi consejo dos veces más de lo conveniente y ya has montado en cólera – suspiró el amigo.
Relatos de Xue Tao

antiguas


ALGO PARA LA RISA


Un ciego estaba sentado en medio de varias personas. De pronto, todos se pusieron a reír y el ciego los imitó.
- ¿Qué ha visto usted para reír de esa manera? – le preguntó alguien.
- Puesto que todos ríen, es porque con seguridad se trata de algo risible – contestó el ciego –. ¿No habrán pretendido engañarme, verdad?
Elogio de la Risa



Fuente: http://www.um.es/tonosdigital/znum10/secciones/tri-fabulas.htm

10 comentarios - Fabulas Chinas

@fede788
estan muy buenas loco!
@tipocomun
Muy buenos relatos. Algunos muy ingeniosos.Los empecé a leer ayer y acabo de terminarlos. Estos son los que más me gustaron:
¿PARA QUÉ ADULAR?
Un hombre rico y un hombre pobre tenían la siguiente conversación.
- Si yo te diera el veinte por ciento de todo el oro que poseo, ¿me adularías? – le preguntó el primero.
- El reparto sería demasiado desigual para que tú merecieras cumplidos – contestó el segundo.
- ¿Y si yo te diera la mitad de mi fortuna?
- Entonces seríamos iguales; ¿con qué fin halagarte?
- ¿Y si yo te lo diera todo?
- En ese caso, ¡no veo qué necesidad tendría de adularte!
Ai Zi Wai Yu

EL SEÑOR YE AMABA LOS DRAGONES
Al señor Ye le gustaban tanto los dragones que los tenía pintados o tallados por toda la casa. Cuando se enteró el verdadero dragón de los cielos, voló a la tierra y metió su cabeza por la puerta de la casa del señor Ye y su cola por una de las ventanas. Cuando el señor Ye lo vio, huyó asustado, casi se volvió loco.
Esto demuestra que el señor Ye, en realidad, no amaba tanto a los dragones. Sólo le gustaba aquello que se le parecía, pero en ningún caso el auténtico dragón.
Shen Zi

EL CORDERO QUE VISTIÓ PIEL DE TIGRE
Un cordero vistió la piel de un tigre.
Al mismo tiempo se pavoneaba con orgullo, balaba con alegría frente a la hierba tierna. De pronto divisó a lo lejos a un lobo que venía, y empezó a temblar como una hoja. Había olvidado que se encontraba bajo la piel de un tigre.
Fa Yan

Hace un par de años, Dolina leyó en su programa una recopilación de documentos oficiales del Imperio Chino que mezclaban sucesos reales y fantásticos. Había historias de perros que hablaban, yeguas que parían personas y decapitados que continuaban viviendo, entre otras.
Me acuerdo de una que contaba sobre un tipo que en su carro recogía del camino a un funcionario imperial que llevaba documentos y rollos oficiales. Luego de andar un buen rato en silencio, el funcionario le pidió que lo esperara porque tenía que ir a visitar una casa apartada del camino.
Dejó los documentos y rollos oficiales en el carro y advirtió al campesino que no debía leerlos. Pero apenas se fué, el campesino leyó los documentos y se dió cuenta que era un funcionario del infierno que estaba recogiendo almas, y los rollos eran una larga lista de nombres de quienes venía a buscar. Al final de la lista pudo leer su propio nombre.
El funcionario lo descubrió y le dijo que su nombre aparecía en la lista a causa de su desobediencia. El campesino rogó e imploró para que no se lo llevara con tanta insistencia que finalmente llegaron a un trato: si prometía no salir de su casa durante tres años y no contar a nadie sobre lo ocurrido, no se lo llevaría.
Y así lo hizo, pero cuando faltaba apenas un día para cumplirse el plazo, un pariente de su familia murió y el campesino fué obligado por su abuelo, a salir de la casa para dar el pésame. La orden de un mayor debía obligatoriamente cumplirse.
Al salir de su casa, el campesino vió al funcionario que lo estaba esperando y finalmente se lo llevó. Sin embargo, su familia simplemente vió que al pisar la calle el campesino cayó muerto.
@dt120
Muy bueno,se agradece...
@Salvu
dt120 dijo:Muy bueno,se agradece...
@skywalker1
las estoy leyendo y me parecen buenisimas, a favs y mis 10 de hoy para vos por la originalidad del post !
@skywalker1
me acordé de una, soy practicante de kung fu y mi maestro,que lleva mas de 40 años de practica siempre en los cmbates saca un truco, un movimiento o un golpe que no conocemos, aun despues de años de practica, una vez cn mis compañeros le preguntamos cuando ibamos a aprender todo lo que hay que sbaer y nos contó una muy pequeña fabula:
Un tigre quiso aprender a luchar y fue a pedirle a un gato que le enseñe, pasó el tiempo y el tigre fue creciendo en fuerza , tamaño y conocimientos hasta que un dia cuando pensó que estaba preparado desafió al gato a una lucha a muerte. El gato subió en el acto a lo alto de la copa de un arbol y el tigre se quedó abajo sin poder alcanzarlo y sin saber que hacer. Era el unico truco que el gato no quiso enseñarle, como luchar sin luchar.
@ALE98_05
Muy bueno...
Te quiero hacer unas preguntas de "EL HOMBRE QUE NO VIO A NADIE":

1- ¿Que tipo de texto es y a que gener pertenece?
2- ¿Cual de estos adjetivos caracterizan al personajes? Soberbio,Envidioso,Celoso,Ambisioso,Perezoso
3- ¿Cual es la enseñanza que trata de dejar la historia?


SI PUEDES RESPONDEMELAS A LAS PREGUNTAS!"