Ray Loriga- "Lo peor de todo" (fragmento)

Ray Loriga- "Lo peor de todo" (fragmento)



Lo peor de todo no son las horas perdidas, ni el tiempo por detrás y por delante, lo peor son esos espantosos crucifijos hechos con pinzas para la ropa. Primero se recorta un cartón en forma de cruz y después se van pegando las pinzas encima. Hay que sacar el muelle y separar las dos tablitas y pegarlas luego con mucho cuidado, una para arriba y una para abajo. Al final se le da el barniz para que brille bien y parezca algo. También están los cubiletes para plumas y lapiceros, pero los crucifijos son mucho más feos.
Jorge Maíz le puso mucho amor a su elefante de escayola, después Paco Arce y yo lo pisoteamos hasta que sólo quedaron migas de escayola. Afortunadamente, T no sabe nada de esto.
Juan Carlos Peña Enano se empeñó en contarle a todo el mundo que me había cagado en el primer curso, lo cual, por otro lado, era casi cierto. Aunque, como es lógico, yo lo había negado rotundamente. Como él seguía, que si Elder se cagó, Elder soy yo, que si Elder nos apestó la clase más de un mes, no tuve más remedio que agarrar uno de los crucifijos de pinzas barnizadas y partírselo en la cabeza. Don Humberto me dio a elegir entre una torta y un castigo. Elegí la torta y me llevé las dos cosas. No me pregunten por qué. Las tortas de don Humberto dolían, pero no más que caerse en el patio y darse con las narices en el cemento. Los castigos eran más pesados porque tenías que estar dos o tres horas copiando páginas del libro de lecturas. En el primer curso era el libro de Pandora y la caja de los vientos; Pandora abría la caja en la segunda página y se pasaba después todo el año buscando sus vientos. En el segundo curso era el del Payaso Panocha. Todavía peor que Pandora, y peor aún que caerse en el patio y darse con la nariz contra el suelo. Los payasos son la segunda cosa más insoportable del mundo: disfraces de payaso, canciones de payasos, cuentos de payasos, películas de payasos y sobre todo cuadros de payasos.
Leí en el periódico que una señora se había muerto por llevar un pollo congelado en la cabeza. Resulta que la señora robaba y robaba y lo escondía todo debajo del sombrero. Tenía ya bastante práctica con esto pero nunca lo había intentado con los congelados. Por eso se murió, porque el pollo le congeló el cerebro. En algunas películas se muere la gente y en otras no. A mí me gustan las que tienen muertos y gente odiándose a conciencia los unos a los otros.
Dicen que en América se puso de moda tener un caimán. Así que todo el mundo tenía uno. Los metían en la bañera o en un armario, no sé, el caso es que cuando se pasó la moda se pusieron a tirar los caimanes por la alcantarilla y ahora están todos allí abajo haciéndose grandes como monstruos, dispuestos a salir un buen día a comerse a media América.
Lo de la cagada en el primer curso tiene su origen en un fuerte laxante que mi madre andaba experimentando conmigo, de modo que yo apenas tengo culpa de nada. Además, bastante mal lo pasé en su día como para andar ahora acordándome. Los tíos como Peña Enano van siempre detrás de la mierda ajena y así nunca se enteran de cómo les apesta el culo.



Las madres te ponen una camiseta de algodón y después un jersey de cuello de cisne y después una chaqueta de lana y después un abrigo y después un verdugo. Las madres no saben que a veces uno necesita moverse y por eso te aplastan con toda la ropa que encuentran por casa.
Los jerseys de cuello de cisne son una de las tres cosas más desagradables del mundo. Nacho Alverola era un niño simpático que no sabía nunca qué era lo que tenía que hacer para caerle bien a la gente. Con los años se hizo ladrón y acabó en Carabanchel. Me lo contó un cura que habíamos tenido en clase y que sabía dibujar el mapa de Israel con los ojos cerrados. A mí los curas me dan cien patadas en el estómago, porque hablan mucho y con razón. Si se te muere alguien te dicen que a ver si te alegras porque ya está con Dios y a mí eso me parece una memez.
Por mucho que te abrigue tu madre, el sudor de los niños no es como el de los hombres, es más como agua tibia. Las cosas en general van siendo peores según creces, por eso resulta especialmente cruel que te amarguen la vida de pequeño, cuando aún tienes posibilidades. Los hombres se vuelven repugnantes con la edad, van empeorando año tras año hasta convertirse en viejos babosos. Mi tío Manolo era un viejo limpio y guapo, creo que mi padre también va a ser uno de ésos.
Cuando era pequeño quería estar una semana o un mes sin decir ni palabra, pero luego no conseguía estar más de una hora con la boca cerrada. Cuando era pequeño me enfadaba muchísimo. Ahora me enfado menos y sin tanto empeño. Si me preguntaban en clase me ponía colorado como un tomate. También si alguien se metía conmigo o si se me acercaba alguna chica. Por eso andaba todo el día pegándome. El colegio es un sitio horrible y sólo hay una manera de que no te toquen demasiado las narices: a tortas. Si no eres capaz de pegar a nadie estás perdido, ser el mierda de la clase es casi tan malo como ser el gordo o el marica. Si yo hubiese sido el gordo de la clase, ahora estaría encerrado en un supermercado disparando con una recortada sobre todas las madres y sus hijos y los empleados de mantenimiento sin compasión ninguna.

5 comentarios - Ray Loriga- "Lo peor de todo" (fragmento)

@elegebe
a fav.....dsps lo leo!!!...excelente aporte igual!!..
@EstopareceGuantanamo
Me quedo con ganas de leer más... Si lo conseguís para bajar chiflá!
Gracias!!!
@badabach
qué bien haber hecho este post, Ray Loriga es un escritor interesante