Yo les voy a contar la historia de Tu… y El: (Señalando a dos de entre el público; luego se sienta en una silla)
Tú y él, eran dos personas bien distintas, yo no diría opuestas, pero sí divergentes; curiosamente, ambos buscaban lo mismo, los dos querían llegar al mismo lugar, pero lo intentaban transitando por caminos bien distintos, caminos que, paso a paso, los iban separando… cada vez más. Tú y él, no se conocían, todo lo que tenían en común era aquel sueño distante, y ambos -estaban convencidos-, marchaban directo hacia él; pero claro, uno tenía que estar equivocado; los dos no iban a llegar. Caso curioso el de tú y él, ya que ambos, persistiendo, vieron un día su sueño en el horizonte… y allí fue cuando echaron a correr al cabo de un rato… los dos llegaron; sólo que el sueño era tan grande y estaba tan alto, que se extendía todo a lo largo del horizonte y por encima de sus cabezas; allí mismo, tú y él comenzaron a saltar, estiraban sus manos desesperados pero no hacían más que manotear el aire… hasta que tú, tomó carrera hacía su izquierda pensando que así saltaría más alto, y él, más tranquilo, echó a andar a su derecha buscando un palo, una piedra… algo para bajar ese sueño. Así fue como tú y él se conocieron. Se miraron. Se midieron. Él notó que tú era más alto, y tú, supo que él era más liviano. Pronto él estaba subido a caballito sobre tú, que sentado en sus hombros intentaba alcanzar el sueño… y no podía: lo recuerdo clarito si ya los estoy escuchando: “Paráte él, paráte sobre mis hombros que llegás”, “Ya casi tú, ya casi lo tengo” y había que verlos estirarse, haciendo equilibrio uno sobre el otro como acróbatas de circo… para no llegar, les faltaba un palmo, un sólo palmo. Y qué podía hacer yo viendo esto: tomen muchachos… les presto mi silla. Él la tomó decidido, la plantó bajo el sueño y se subió en ella; tú ágilmente trepa sobre él… y así lograron, felices, dormir para siempre.
BY: Cuentista