Cuento corto de Ciencia Ficción

Este es un cuento que escribí hace unos meses, al que lo quiera leer muchas gracias por la onda, espero que les guste...

La cuestión Kwantiana

-Señor, disculpe que lo moleste, pero es posible que tengamos un inconveniente- dijo el Ministro de Relaciones Exteriores Rodriguez Carmona al asomarse dentro de la oficina de su superior.
-Adelante, Rodriguez, por favor. No tiene que pedir permiso, en absoluto- fue la amable réplica del Director General y Presidente Agurria.
-Muchas gracias. Lamento interrumpirlo, pero la cuestión del planeta del sol de Iris se está tornando un poco... ¿cómo decir?... incontrolable-
-Hm-hmm ¿Cuál planeta es ese?-
-El del sol de Iris... el único. El único habitado, al menos-
-Si si, ya sé; ¿pero cómo se llama?-
-Esteeee...- hizo una pausa, negando levemente con la cabeza -no tiene nombre. Es decir, tiene, pero no lo podemos pronunciar-
-Ah si, es cierto ¿pero igual no le pusimos ningún nombre? Más allá de que el Tratado lo considere una ofensa a la cultura de ellos, ¿no tenemos ninguna forma de referirnos a él? Extraoficialmente, por lo menos...-
-Eh, si. Creo que...- murmuró Rodriguez mientras revisaba los papeles de la carpeta que llevaba consigo -Si, "Objeto Espacial X Ross Kwanty 2164BV"-
-Ah, bien... bueno, ¿decía?-
-Si- parecía un poco desconcertado pero rápidamente volvió a encontrar el hilo de la conversación -parece que los habitantes de... de este planeta... están solicitándonos que les proveamos de la tecnología del viaje espacial-
-¡JA!- profirió socarronamente Agurria -Ya me imagino que les gustaría, ¿no? Bueno, comuníquese con quien tenga que comunicarse, y dígale lo siguiente: que no sólo dicha transacción iría en contra del Convenio Universal Pro Industrialista (CUPI), sino que jamás entregaríamos lo que nos define como especie dominante en la Galaxia ¿Por quien nos toman?- terminó indignado.
-Ese es justamente el problema, señor. Ya les dijimos eso, y hacen oídos sordos. De hecho, nos han amenazado-
-¿Amenazado? ¿Cómo, qué? ¿Cómo se les ocurre? ¿Cómo preten...? ¿Qué amenaza es esa?-
-Dicen que si nosotros no les proveemos la tecnología, tienen un trato con los Ansebianos mediante el cual ellos sí se la darían, y probablemente entre ambos llevarían adelante una especie de "guerrilla revolucionaria"- estas últimas palabras parecían dolerle al pronunciarlas.

Un silencio muy significativo dominó la habitación. Tras unos segundos, Agurria volvió en sí.

-Eh... este... disculpe Ministro... sientesé sientesé- el otro tomó asiento frente al escritorio -Hay algo que no termino de entender. Esta suerte de "petición" ¿se la hicieron a la Tierra? O sea, ¿a la "humanidad"?-
-Eeeh...no... está dirigida especialmente a nosotros- otra vez el silencio.
-¿Pero por qué? No somos los únicos que mantienen el monopolio comercial, ni siquiera somos los responsables del bloqueo- dijo Agurria, casi asustado.
-Ya sé, pero parecería que estuvieran al tanto de nuestra "situación"- la mirada de terror del presidente lo dijo todo.
-¿Cómo puede ser? ¿algún espía?-
-Tal vez, no sabría decirle, señor-
-Bueno, definitivamente no podemos dejar que entren en guerra con nosotros; menos si saben la crisis por la que estamos pasando. Imagínese que las Administraciones del Norte se enteren de que un pequeño planeta se anima a subvertirse; sería el fin. O peor, nuestras relaciones diplomáticas con Europa se basan únicamente en nuestra supuesta supremacía militar; están esperando invadirnos a la primera oportunidad. No podríamos soportar ambos frentes. Y seguro que comenzaría una guerra civil. La Empresa no puede pasar por esto una vez más; sería la caída de la organización corporativista en el continente- su voz lo delataba: estaba desamparado.
-Entiendo-
-Tiene que haber una manera de apagar este incendio-

Ambos guardaron silencio, reflexionando.

-Pero, ¿bajo que pretextos pretenden necesitar el viaje espacial?- preguntó Agurria finalmente.
-Supuestamente- dijo Rodriguez ojeando sus documentos, ahora esparcidos sobre el escritorio, pero sin leerlos -argumentan que la escasez de alimentos sería la razón-
-Pero eso es absurdo ¿No es que comen piedras?-
-Material mineral, si-
-¿Entonces? Que caven más profundo, y listo ¿No podemos darles escavadoras nomás?-
-De hecho, señor, no. Nuestros últimos estudios indican que el sustento alimenticio del planeta es prácticamente nulo. Y es lógico, tras millones de años alimentándose de un recurso no renovable, era cuestión de tiempo. Nosotros tuvimos suerte de poder cultivar nuestra comida-
-¿Suerte? No existe la suerte. Esas cosas son básicamente idénticas a nosotros, salvo por sus diferentes necesidades proteínicas. Esos tranquilamente podríamos haber sido nosotros. Es evolución, y nada más. Era inevitable, vos lo dijiste-
-Entonces, ¿qué hacemos?-
-¿Destruir el planeta? Es una opción. Hace no tanto tiempo fuimos el ejército más grande de la galaxia, podemos hacerle frente a una civilización prenuclear sin problemas-
-Sin problemas, si, al principio. Recuerde que el antropomorfismo de esta especie ha generado una gran sensación de fraternidad para con esos seres. Su imagen se vería muy deteriorada-
-Pero el sistema continuaría funcionando. La Empresa seguiría en pie- dijo esperanzado Agurria.
-Y no se olvide del hecho de que probablemente eso deje en jaque a nuestras defensas aquí en la Tierra. Cualquier desliz podría demostrar nuestra debilidad frente al Acuerdo de Europa-
-Si, es cierto también-
-De todas formas, ya sabe lo que dicen de la guerra: el que sabe que puede perderla, tiene derecho a declararla...-
-...pero el que sabe que puede ganarla, está obligado a hacerlo- completó Agurria el dicho popular.
-¿Y usted? ¿Qué es lo que sabe?- inquirió Rodriguez.
-Y... yo sé que podemos ganarla. No de la manera más honrada, pero podríamos terminar con la amenaza. Pero al mismo tiempo, sé que existe la posibilidad de perderla, y de perder todo; la Industria Sudamericana pasaría a ser una colonia más como al principio. Eso me da el derecho-
-Es su decisión-

Otra vez más, el silencio de la meditación llenó la oficina.

-Bien, comuníqueme con el Gerente de las Administraciones del Norte. No puedo entregar tecnología humana así nomás, sin consultarlo antes. Podría causar un gran resentimiento que perjudicaría gravemente las relaciones intercorporacionales. No necesito decírselo a usted-
-Enseguida-
-Y, por si eso no funciona y no puedo convencerlo de coalicionarse conmigo frente al Consejo Mundial para aprobar la propuesta, convoque a la Borda de Directivos para una reunión extraordinaria. Tal vez sea la última.

Rodriguez Carmona abandonó el cuarto sin decir una palabra más.

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Te gustan los juegos de logica, pasate por mi otro post: http://www.taringa.net/posts/info/10571176/Batalla-Naval-_Logica_---Juego-Propio.html

3 comentarios - Cuento corto de Ciencia Ficción

@check27 +1
Bien ahi! Igual para el 2011 ya hay algun otro pelotudo con una nueva teoria apocaliptica!